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Edición 230 | ||||
Escrito por INDIRA DURÁN | ||||
Martes, 23 de Marzo de 2010 14:24 | ||||
¿Y la sociedad civil…? Para Calderón, cambio climático es tema para “economistas y ejecutores
de política pública”
INDIRA DURÁN (Excluisivo voces del periodista)
Las cumbres climáticas se han convertido en escenario que expresa las relaciones políticas entre países; relaciones que, como se demostró en diciembre de 2009, aún siguen las pautas de los tradicionales “ejes” y se permite definir “bloques opositores”.
Sobre Este protagonismo coloca a El reto de las negociaciones medioambientales consiste en abordar soluciones rotundas para paliar el impacto climático, evitando al mismo tiempo el impacto económico que dichas soluciones implican. Ante la premura por una solución que ponga en marcha los proyectos necesarios para alcanzar los objetivos fijados por el Convenio Marco y los acuerdos derivados del mismo, Mayor control en las negociaciones por parte de las diferentes potencias y mayor margen de actuación al momento de definir los objetivos medioambientales, es propósito que posibilitará una verdadera actuación global, aunque a costa de la neutralidad que significa el liderazgo de las Naciones Unidas. También a costa, es de suponer, de una actuación ambiciosa y efectiva, justo lo que exigen las instituciones científicas. En términos de eficacia política,, es probable que En la medida en que se incrementa la posibilidad de que, tanto países desarrollados como países en desarrollo, tengan acceso a la innovación en tecnologías limpias, se posibilita que los países se comprometan con el objetivo definido por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) que considera necesario reducir hasta un 85 por ciento las emisiones de CO2 con respecto a la era preindustrial para el año 2050. El mejor de los escenarios apunta actualmente a una reducción del 50 por ciento de estas emisiones para el mismo año. Se puede cumplir someramente con un Acuerdo Global, efectuando medidas inmediatas, aunque insuficientes, de reducción en CO2 o, como propuso Calderón en Copenhague, “promoviendo la reforestación”, pero los actores políticos y académicos involucrados declararon contundentemente, aún antes de Copenhague, que será preciso incentivar la investigación tecnológica. Los presupuestos otorgados a investigación y desarrollo (I+D) han de ser prioritarios para los diferentes países. Por su parte España ha asumido la conclusión del “fantasma de Copenhague”. Ante la presión de Los costos que los objetivos medioambientales implican, y las consecuencias económicas que conllevan, han provocado que las partes involucradas apunten hacia un enfoque que debió haber primado desde el principio: la consecución de un acuerdo ambicioso en reducción de CO2 pasa por la construcción de proyectos que incentiven el mercado de las energías alternativas. En la conferencia que el presidente Felipe Calderón expuso en Tokio este febrero, argumentó que el cambio climático es cada vez menos un tema limitado al foro de especialistas medioambientales y cada vez más un “tema de economistas y ejecutores de política pública”. Con esta frase Calderón Hinojosa plantea un hecho que anticipa el rumbo que tomarán las negociaciones en la próxima Conferencia de las Partes (COP16), mejor conocida como Cumbre Climática, que se llevará a cabo en noviembre de este año en México. La advertencia hecha sobre el bajo perfil que tendrá Hasta este año, los amplios plazos de negociación han permitido el margen de tiempo suficiente para prefigurar un sistema económico que incorpore las nuevas tecnologías “verdes” a los programas empresariales. Este punto medular conjuga la urgencia en reducir el impacto climático y minimizar los efectos negativos que afectan principalmente a la industria energética y al mercado de combustibles fósiles. Tras las difíciles negociaciones de 2009 ya se hablaba de Nuevo modelo de Crecimiento basado en bajas emisiones de carbono, que el director general del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss Kahn, se apresuro a respaldar durante el pasado Foro de Davos, anunciando que el FMI promoverá un fondo “verde” para paliar los efectos del cambio climático, que en verdad es un fondo de inversión dirigido a los países desarrollados. Si puede preverse una conclusión exitosa para la próxima Convención de las Partes que será celebrada en México el próximo noviembre, ha de basarse en declaraciones como las anteriormente señaladas que anuncian la disposición de los principales actores económicos a flexibilizar el modelo económico establecido, lo que tarde o temprano habría ocurrido. Del mismo modo que ocurrió el pasado 2009, la reunión del Foro de las Grandes Economías sobre Por lo tanto, la “neutralidad” que el secretario de El posible éxito de
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