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Una mirada al Opus Dei: El bando fundamentalista del catolicismo
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Edición 279

TIENE SU APUESTA EN M√ČXICO

Una mirada al Opus Dei: El bando
fundamentalista del catolicismo

THIERRY MEYSAN*

 

POTENCIALMENTE, EL OPUS DEI -brazo pol√≠tico de la Iglesia cat√≥lica que tuvo su mayor auge en la era del dictador Francisco Franco y se recicl√≥ con el papa Juan Pablo II- tiene dos prospectos para la presidencia de M√©xico en Enrique Pe√Īa Nieto, egresado de la Universidad Panamericana, y Josefina V√°zquez Mota, diplomada por el Instituto de Alta Direcci√≥n de Empresa (Ipade), ambas instituciones dependientes de la llamada ‚Äúobra de dios‚ÄĚ.

Thierry2

ES CIERTO QUE la secta postula valores morales muy r√≠gidos, pero sus pupilos resultan bastante flexibles. Por eso conviene que los mexicanos lean con detenimiento a Meysan antes de emitir su voto el 1 de julio. (N.deR.)Fue durante la dictadura del general Francisco Franco en Espa√Īa que el sacerdote Jos√© Mar√≠a Escriv√° de Balaguer funda e instala los cimientos del Opus Dei1. Como consejero espiritual de Franco2 y gracias a la organizaci√≥n que viene de crear, Balaguer se da como misi√≥n de seleccionar y formar las elites de la dictadura franquista hasta llegar a controlar lo esencial del poder. M√°s tarde Balaguer fue enviado a El Vaticano. Desde all√≠ trabaj√≥ para extender su poder en Am√©rica Latina. El Opus Dei desarrolla una gigantesca campa√Īa para recuperar a los sacerdotes cat√≥licos, ‚Äúculpables‚ÄĚ, antes sus ojos, de apreciar los an√°lisis marxistas y de oponerse a las dictaduras, sean militares o cat√≥licas.

Pinochet
El Chacal Pinochet

Oficialmente el Opus Dei no es m√°s que una asociaci√≥n cat√≥lica internacional. Su labor se resumir√≠a a la actividad espiritual de sus 79 mil 303 miembros (sea mil 506 sacerdotes, 352 seminaristas y 77 mil 445 laicos). Los miembros que el Opus Dei selecciona son la crema y nata de la sociedad latinoamericana y europea. Entre ellos los grandes propietarios de compa√Ī√≠as multinacionales, los magnates de la prensa y las finanzas, jefes de Estado y del gobierno. A cada uno de ellos, el Opus Dei les exige una austera disciplina y una completa obediencia. Una manera muy inteligente de fingir y enmascarar sus actividades pol√≠ticas ‚Äúpersonales‚ÄĚ, gracias a sus ejecutivos de las ‚Äúclases dominantes‚ÄĚ en el mundo entero, el Opus Dei puede imponer sus valores a los pueblos.

Esta secta fue fundada el 2 de octubre de 1928 por un joven sacerdote cat√≥lico espa√Īol, de origen modesto, el cura Jos√© Mar√≠a Escriv√° de Balaguer. Era m√°s que todo un intento de estos adeptos de llegar a la Santidad mediante la participaci√≥n a la instauraci√≥n de un r√©gimen teocr√°tico, en la cual Escriv√° de Balaguer ser√≠a el profeta. La guerra civil espa√Īola les pareci√≥ como la ocasi√≥n ideal e inesperada de establecer el Estado cat√≥lico de sus sue√Īos. El sacerdote Escriba lleg√≥ a ser el consejero espiritual y de conciencia del general Franco. Juntos restablecer√≠an el antiguo principio: ‚ÄúCujus regio, ejus religio‚ÄĚ (Tal gobierno en un Estado, tal religi√≥n en este Estado.)

El Opus Dei se tom√≥ como objetivo de seleccionar y de formar las elites de la dictadura espa√Īola hasta controlar lo esencial del poder. As√≠, en los a√Īos setenta, el gobierno franquista del almirante Carero Blanco fue calificado de ‚Äúmonocolor‚ÄĚ : de sus 19 ministros, 12 eran del Opus Dei. A pesar que Escriv√° de Balaguer no ejerc√≠a ninguna responsabilidad directa en el r√©gimen, el ‚Äúpadre‚ÄĚ Balaguer nunca ces√≥ de aconsejar al General√≠simo. Fue √©l quien sugiri√≥ el restablecimiento de la monarqu√≠a de derecho divino. Franco fue proclamado presidente a vida.

Balaguer preve√≠a de hacerse proclamar regente una vez acontecida la muerte del Caudillo. Por tal motivo se hace ennoblecer en 1968 bajo el t√≠tulo de Monse√Īor Escriv√° de Balaguer marqu√©s de Peralta. Pero el plan fue modificado. Al a√Īo siguiente Franco designa al pr√≠ncipe Juan Carlos I de Borb√≥n para sucederlo (el actual rey de Espa√Īa). De todas maneras monse√Īor Escriv√° de Balaguer ten√≠a otras ambiciones. A los finales de la Segunda Guerra Mundial viaja a Roma, una vez all√≠ se dedicaba a consolidar y extender su poder en Am√©rica Latina. Oratorios y capillas del Opus Dei fueron instalados en las embajadas espa√Īolas, cosa que facilitar√≠a el contacto entre las elites locales. Escriv√° de Balaguer brindaba igualmente sus consejos espirituales a todos aquellos que ambicionaban de luchar contra el comunismo y de consolidar la fe cat√≥lica en su pa√≠s. Fue en estas circunstancias que Balaguer viaj√≥ apresuradamente a Santiago de Chile en 1974, para celebrar una acci√≥n de gracias con tres de sus ‚Äúhijos espirituales‚ÄĚ, el general Pinochet, el almirante Merino y el general Leigh.

Pinochet
Le encantaba el hedor del cuartel

Otra de las inquietudes de Balaguer era extender su ‚ÄúObra‚ÄĚ en Europa pero fue en parte impedido por el aislamiento diplom√°tico de Espa√Īa en aquella entonces. Su objetivo era de volver a crear una internacional anticomunista (como la que crearon Franco-Mussolini-Hitler durante la guerra civil espa√Īola), de sacar del apartamiento a la Espa√Īa franquista y de favorecer la construcci√≥n europea.

A igual que Francisco Franco, el ‚Äúpadre‚ÄĚ fallece en el a√Īo 1975. Fue un error de creer que el Opus Dei desaparecer√≠a con ellos en el infierno. Un apogeo de esta secta fue constatado tres a√Īos m√°s tarde, en 1978. Aprovechando de las intrigas y la par√°lisis del Sagrado Colegio, el Opus Dei logr√≥ convencer a los cardinales de elegir uno de sus predicadores como Papa: El arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, m√°s conocido como Juan Pablo II. A partir de ese momento la secta del Opus Dei pudo encaminar a su provecho el aparato diplom√°tico del Estado del Vaticano y la reorganizaci√≥n religiosa de la iglesia Cat√≥lica.

Juan Pablo II constituy√≥ su gabinete exclusivamente de sacerdotes del Opus Dei y se dedic√≥ a desmontar toda resistencia en el seno de la Iglesia. Por tal motivo hizo aislar -‚Äúpor razones de salud‚ÄĚ- al superior de los jesuitas, el padre Pedro Arupe y nombr√≥ un administrador provisorio de la misma orden para remplazarlo en la persona del padre Dezza, quien si era miembro del Opus Dei. Pero no se atrevi√≥ a disolver la compa√Ī√≠a de Jes√ļs. Se ocup√≥ tambi√©n de controlar a los sacerdotes latinoamericanos, culpables de compartir o apreciar los an√°lisis marxistas y de oponerse a las dictaduras cat√≥licas. Todo esto en un gigantesco proceso de control eclesi√°stico.

Dos personas celotas fueron fieles servidores de la pol√≠tica de Balaguer: Monse√Īor Josef Ratzinger, prefecto de la Congregaci√≥n para la Doctrina y la Fe y, monse√Īor Alfonso L√≥pez Trujillo, presidente del Concejo Pontifical para la Familia. Un centro de vigilancia fue instalado en Bogot√°, Colombia, dotado de una potente computadora de capacidad estrat√©gica, conectados al Vaticano. Se fichaban todos los datos y actividades pol√≠ticas de los curas y religiosos latinoamericanos. Es a partir de estas informaciones y datos de inteligencia que fueron asesinados por Escuadrones de la muerte, el padre Ignacio Ellacuria o Monse√Īor Oscar Romero en El Salvador. Entre otras cosas, Juan Pablo II promulg√≥ un nuevo c√≥digo de derecho can√≥nico, cuyo art√≠fice principal fue el prelado del Opus Dei, monse√Īor Juli√°n Herranz-Casado, a quien se le nombr√≥ m√°s tarde presidente del Concejo Pontifical para la Revisi√≥n de los Textos Legislativos.

Thierry3

Fue este √ļltimo quien dot√≥ a la ‚ÄúObra de Dios‚ÄĚ de un estatuto a su medida: ‚ÄúLa Prelatura Apost√≥lica‚ÄĚ. En adelante los miembros del Opus Dei escapan a la autoridad de los obispos en el territorio donde residen. Obedecen √ļnicamente que a su superior religioso, prelado o al Papa. Esta organizaci√≥n ha llegado a ser un instrumento de control de las Iglesias locales al servicio del poder temporal del Vaticano. Este destino lo encontramos en el pasado y en otra secta que rein√≥ con el terror religioso en la Espa√Īa del siglo XVI, antes de imponer y exportar su fanatismo en la Iglesia Universal: El Oficio de la Santa Inquisici√≥n.

En fin, el Papa confi√≥ la administraci√≥n de la Congregaci√≥n para la Causa de los Santos a un miembro del Opus Dei, Rafaello Cortesini. Juan Pablo II emprendi√≥ el proceso can√≥nico del sacerdote Escriv√° de Balaguer y proclam√≥ su beatificaci√≥n el d√≠a de su cumplea√Īos, el 17 de mayo 1992. Esta mascarada sublev√≥ vivas pol√©micas en la Iglesia romana. Todos los testimonios y relatos de oposici√≥n a la ‚Äúcausa del santo‚ÄĚ fueron rechazadas sin ser escuchadas mientras que seis mil cartas postuladoras fueron incluidas al expediente. Estas emanaban sobre todo de los 69 cardinales, de los 241 arzobispos, de 987 obispos y de numerosos jefes de Estado y del gobierno.

  • Red Voltaire

 

 

 



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