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Políticas anticrisis para hundir más a los europeos
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Edición 280

Políticas anticrisis
para hundir m
√°s a los europeos

 

 

REPETIDAMENTE SE ESCUCHA hacer referencia a las diferentes estrategias seguidas en Europa y Estados Unidos (USA) en relación con la crisis económica y, en particular, a las estrategias expansivas seguidas en USA frente a las supuestas estrategias de austeridad desarrolladas en Europa.

Anticrisis

LA PREGUNTA QUE EKAI Center quiere poner sobre la mesa en este sentido es la siguiente: ¬ŅHasta qu√© punto es cierto que Europa est√° siguiendo una estrategia de austeridad en las pol√≠ticas anti-crisis?

Los economistas oficiales nos responder√°n que esto es m√°s que evidente, teniendo en cuenta las pol√≠ticas de reducci√≥n o anulaci√≥n de d√©ficits presupuestarios seguidas por los distintos gobiernos, los mensajes repetidamente lanzados al respecto por los pa√≠ses centrales y por la propia UE , las ‚Äúdraconianas‚ÄĚ estrategias de reducci√≥n del gasto p√ļblico en los pa√≠ses perif√©ricos europeos, etc.

Para valorar las políticas anti-crisis europeas es imprescindible tener en cuenta el conjunto de los países y de las instituciones europeas y, de ser posible, cuantificar el conjunto de medidas adoptadas. Y, por supuesto, es imprescindible tener en cuenta el impacto de las políticas monetarias y bancarias desarrolladas por el Banco Central Europeo (BCE) y el Sistema Monetario Europeo en su conjunto.

Por un lado, es evidente que las pol√≠ticas anticrisis desarrolladas en Europa en los a√Īos 2008 y 2009 han sido pol√≠ticas no de ajuste ni de austeridad sino, al contrario, pol√≠ticas claramente expansivas, tanto desde la perspectiva del Banco Central Europeo como de las pol√≠ticas presupuestarias de una buena parte de los Estados de la Uni√≥n Europea. Estas pol√≠ticas tuvieron como efecto, por un lado, graves y crecientes desequilibrios en los presupuestos p√ļblicos de los pa√≠ses perif√©ricos europeos y, en concreto, un d√©ficit fiscal global de la Eurozona cercano al 6 por ciento.

Por otro lado, como consecuencia de esta pol√≠tica expansionista, el balance del BCE y la base monetaria europea se dispararon. A pesar de todo ello, las pol√≠ticas europeas expansivas, tanto presupuestarias como monetarias, de los ejercicios 2008 y 2009, no s√≥lo fueron incapaces de sacar a la Eurozona de la crisis econ√≥mica, sino que fracasaron, incluso en sus objetivos de relanzamiento de la actividad econ√≥mica a corto plazo que, supuestamente, es la finalidad esencial de estas pol√≠ticas que algunos denominan ¬ękeynesianas¬Ľ.

Es cierto que el fracaso de estas pol√≠ticas expansionistas seguidas en algunos pa√≠ses europeos durante los a√Īos 2008-09, y la crisis de la deuda p√ļblica en los pa√≠ses perif√©ricos, han llevado al conjunto de la Uni√≥n Europea a un replanteamiento de fondo de las estrategias anticrisis y a una reorientaci√≥n sustancial, fundamentalmente, de las pol√≠ticas presupuestarias.

Como consecuencia, seg√ļn los economistas ¬ęoficiales¬Ľ, las restricciones presupuestarias masivamente aplicadas durante los a√Īos 2010 y 2011 han supuesto el viraje de la Eurozona hacia estrategias anticrisis ¬ęrestrictivas¬Ľ, basadas en el ajuste global de nuestras econom√≠as, en radical disonancia con respecto a las pol√≠ticas ¬ęexpansionistas¬Ľ de las instituciones p√ļblicas USA.

En este contexto, economistas oficiales de una tendencia defienden las pol√≠ticas restrictivas como necesarias para superar una crisis de sobreendeudamiento con una perspectiva de medio y largo plazo, objetivo que entienden que s√≥lo puede conseguirse conteniendo el endeudamiento p√ļblico y, por lo tanto, los d√©ficits, especialmente en los pa√≠ses con problemas crecientes de acceso a los mercados de deuda p√ļblica.

Por el contrario, los economistas oficiales ¬ękeynesianos¬Ľ alaban las estrategias USA y consideran un grave error estrat√©gico las actuales pol√≠ticas ¬ęrestrictivas¬Ľ europeas, reprochando en particular a los pa√≠ses centrales europeos su liderazgo en las pol√≠ticas de equilibrio presupuestario, que s√≥lo pueden generar una mayor contracci√≥n de la demanda en un momento en el que la econom√≠a occidental necesita exactamente lo contrario.

La realidad es que lo que est√° sucediendo en este momento en Europa tiene dif√≠cil explicaci√≥n dentro de los esquemas habitualmente utilizados por los economistas ¬ęoficiales¬Ľ (neocl√°sicos, neoliberales o neokeynesianos). La realidad es que no es cierto que la Eurozona est√© desarrollando durante los √ļltimos dos a√Īos una estrategia restrictiva. Sorprendentemente, la Eurozona est√° desarrollando en realidad una extra√Īa combinaci√≥n de pol√≠ticas presupuestarias restrictivas con pol√≠ticas monetarias expansivas, como lo son las pol√≠ticas de tipos de inter√©s y de financiaci√≥n bancaria desarrolladas por el Banco Central Europeo.

Como vemos, el BCE no s√≥lo desarroll√≥ estrategias expansivas en los a√Īos anteriores a la crisis ‚ÄĒ siendo as√≠, junto con la Reserva Federal USA , uno de los grandes responsables de la misma ‚ÄĒ sino que continu√≥ con la misma pol√≠tica tras el estallido de la crisis y, al contrario de lo sucedido con las pol√≠ticas presupuestarias, incluso ha acelerado la expansi√≥n monetaria durante el a√Īo 2011.

Esta aparente contradicción sólo puede ser entendida mediante un correcto análisis de las estructuras políticas europeas y de la capacidad de influencia sobre las mismas de los distintos países y grupos de interés europeos.

Es cierto que el tejido industrial más dinámico de los países centrales europeos ha venido siendo especialmente crítico con las políticas expansivas del BCE y que esta doble política bien puede explicarse como el resultado de la confrontación de dos estrategias radicalmente contrarias en el seno de las instituciones europeas.

EUROS

Pero lo cierto es que ¬ęel ahorro¬Ľ que se est√° produciendo en la pol√≠tica presupuestaria, a trav√©s fundamentalmente de recortes crecientes en el gasto social de distintos pa√≠ses europeos, se est√° de alguna forma dilapidando a trav√©s de la pol√≠tica monetaria. Las pol√≠ticas monetarias expansivas del Banco Central Europeo est√°n, sin duda, dando aliento al sector bancario, y tienen efectos dr√°sticos desde el punto de vista de la redistribuci√≥n de renta entre los distintos pa√≠ses y colectivos sociales en Europa.

Por un lado, las políticas que están manteniendo artificialmente bajos los tipos de interés provocan un masivo traslado de recursos desde el BCE y desde el conjunto de los ahorradores europeos hacia el sector bancario, además de -por supuesto- facilitar el crédito empresarial.

Por otro lado, las políticas de financiación bancaria del sistema monetario europeo constituyen un trasvase ingente de recursos desde el conjunto de la sociedad europea hacia el sector bancario.

¬ŅCu√°l es la dimensi√≥n relativa de cada una de estas dos contradictorias pol√≠ticas? L√≥gicamente, una cuantificaci√≥n global es compleja, dada la distinta naturaleza de las operaciones.

Supongamos que cuantificamos el esfuerzo presupuestario en curso por los pa√≠ses de la Eurozona en base a la diferencia entre el 6% sobre PIB del d√©ficit fiscal alcanzado en el 2010 y el 3% adoptado como referencia normativa en la Eurozona. Seg√ļn los datos de Eurostat, el PIB de la eurozona al 31.12.2010 ascend√≠a a 9,16 billones de euros. Esto supone que una reducci√≥n global del conjunto del d√©ficit en un 3% sobre PIB puede suponer ‚ÄĒ orientativamente ‚ÄĒ un esfuerzo conjunto cuantificable en 0,27 billones por a√Īo.

Frente a este dato, los activos del Eurosistema se han incrementado durante los tres √ļltimos a√Īos en aproximadamente 1 bill√≥n de euros, fundamentalmente a trav√©s de la concesi√≥n de pr√©stamos al sector bancario a tipos de inter√©s bonificados.

Se dirá que, efectivamente, no son magnitudes directamente comparables, pero sí entendemos que nos dan una referencia de la importancia relativa de las políticas presupuestarias y monetarias de la eurozona. Sin olvidar, por supuesto, la trascendencia efectiva de los trasvases de recursos generados a través del mantenimiento en niveles mínimos de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo. La política monetaria del BCE y del Eurosistema ha sido y está siendo progresivamente expansiva. Aunque también es cierto que no en el nivel alcanzado por la Reserva Federal de Estados Unidos.

No es objetivo básico de este documento incidir en la valoración global del efecto que estas políticas están teniendo o pueden tener sobre la economía y la sociedad europeas.

En el caso de la pol√≠tica monetaria del Eurosistema, es evidente que la expansi√≥n de su balance ha incidido en buena parte m√°s en ayudas masivas al sector financiero que en una verdadera pol√≠tica de reactivaci√≥n econ√≥mica. Pero no es √©ste el objeto de este an√°lisis. Pretendemos b√°sicamente dejar constancia de en qu√© medida es o no cierto que los esfuerzos de nuestras instituciones p√ļblicas est√°n suponiendo realmente, en su conjunto, un esfuerzo de austeridad.

En nuestra opini√≥n, en base a las razones expuestas, creemos que esta afirmaci√≥n no responde a un an√°lisis serio y de conjunto de la realidad europea. Deber√≠amos m√°s correctamente decir que estamos esforz√°ndonos en estrictas pol√≠ticas de austeridad en los presupuestos p√ļblicos de nuestros gobiernos, pero que estos esfuerzos se contraponen con pol√≠ticas monetarias expansivas, en las que recursos masivos del conjunto de la sociedad europea se est√°n destinando a reanimar el sector financiero.

Esta contradicci√≥n entre pol√≠ticas presupuestarias y las monetarias demuestra que la justificaci√≥n de las pol√≠ticas de austeridad no deber√≠a asentarse con tanta facilidad en conceptos √©ticos como ¬ęrigor¬Ľ, ¬ęseriedad¬Ľ, ¬ęresponsabilidad¬Ľ, ¬ęrespeto de las reglas del mercado¬Ľ, etc. Los dirigentes europeos, al apelar a estos conceptos con tanta facilidad para exigir esfuerzos presupuestarios a sus ciudadanos deber√≠an antes explicar c√≥mo es posible que, al mismo tiempo, de forma sistem√°tica se olviden el rigor, la seriedad, la responsabilidad y las reglas del mercado a la hora de, en el momento √°lgido de la crisis econ√≥mica, destinar ingentes recursos a subvencionar al sector financiero.

En este sentido, es imprescindible recordar una vez más que las políticas monetarias no tienen un carácter neutro desde la perspectiva de la Economía Política. Aunque este hecho tienda a ser ocultado u obviado por los economistas oficiales, los recursos trasladados desde los bancos centrales a las entidades bancarias son en todo caso una subvención directa y permanente de estas entidades. Y esto tiene -o debería tener- consecuencias muy claras en la teoría económica.

Defender el libre mercado y la libre competencia hasta sus √ļltimas consecuencias y, al mismo tiempo, obviar el compor tamiento sistem√°ticamente inter vencionista de nuestras entidades p√ļblicas a favor del sector financiero no s√≥lo no es te√≥ricamente consecuente sino que tiene unas consecuencias evidentes para la credibilidad del conjunto de las pol√≠ticas anti-crisis desarrolladas por los gobiernos de la Uni√≥n Europea.

EKAI Center , GARA



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