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¬ŅQui√©n est√° matando a los periodistas en M√©xico?
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Ediciòn 283

¬ŅQui√©n est√° matando
a los periodistas en M
é
xico?
MARK KARLIN
*

 

 

 

M√ČXICO EST√Ā SUFRIENDO UN CONT√ĆNUO ATAQUE contra los periodistas, incluyendo el asesinato en los √ļltimos a√Īos de por lo menos 45 reporteros y fot√≥grafos, seg√ļn el c√°lculo de Mike O‚ÄôConnor de CPJ [Comit√© para la Protecci√≥n de los Periodistas]. Sin embargo, O‚ÄôConnor, quien informa desde M√©xico, explic√≥ a Truthout que la cifra puede ser baja porque el CPJ tiene est√°ndares rigurosos para identificar qui√©n es un periodista activo.


Carmen Aristegui
Carmen Aristegui con Mike O¬īConnor

 

ADEM√ĀS, DEBIDO A LA FALTA de investigaciones policiales en la vasta mayor√≠a de los casos de asesinato, no est√° claro cu√°ntos periodistas fueron asesinados por lo que apareci√≥ en la prensa y cu√°ntos¬†solo por tener demasiada informaci√≥n. O‚ÄôConnor debe investigar gran parte de los escasos detalles disponibles sobre los asesinatos en s√≠. A√ļn as√≠, a menudo persisten dudas en cuanto al motivo del asesinato de un periodista o un fot√≥grafo.

La información sobre asesinatos y corrupción en México puede ser letal

Los periodistas son asesinados, heridos y amenazados en cantidades alarmantes en M√©xico desde que la guerra estadounidense/mexicana contra las drogas aceler√≥ hacia un ba√Īo de sangre de muertes, heridas y torturas a partir del a√Īo 2006.

¬ŅCu√°l es el impacto de este brutal intento de reprimir la informaci√≥n sobre la violencia y el crimen en M√©xico?

Tomemos por ejemplo el peri√≥dico El Ma√Īana publicado en Nuevo Laredo. Sin que se mencionara en los peri√≥dicos estadounidenses en la medida en que Truthout pudo determinarlo, El Ma√Īana escribi√≥ un editorial el 13 de mayo diciendo que ya no informar√° sobre el crimen en la ciudad (que est√° justo al otro lado del R√≠o Grande desde Laredo, Texas):

‚Ķeste peri√≥dico apelando a la comprensi√≥n de la opini√≥n p√ļblica se abstendr√°, por el tiempo necesario, de publicar cualquier informaci√≥n que se derive de las disputas violentas que sufre nuestra ciudad y otras regiones del pa√≠s.

El Consejo Editorial y de Administración de esta empresa ha llegado a esta lamentable decisión, obligado por las circunstancias que todos conocemos, y por la falta de condiciones para el libre ejercicio del periodismo“.

El editorial fue publicado dos d√≠as despu√©s de que la oficina de El Ma√Īana fuera ametrallada durante el turno de noche, aunque nadie result√≥ herido.

No es el primer ataque contra los periodistas en Nuevo Laredo

No era el primer ataque al peri√≥dico de Nuevo Laredo. Seg√ļn una estaci√≥n de televisi√≥n de Laredo, Texas, El Ma√Īana fue atacado a tiros y algunos periodistas resultaron heridos en 2006. Roberto Mora Garc√≠a, editor del peri√≥dico, fue asesinado en 2004.

Ha habido otros ataques en Nuevo Laredo contra los periodistas, incluido el asesinato de Maria Elizabeth Mac√≠as Castro. Su asesinato por decapitaci√≥n fue, seg√ļn CPJ: ‚ÄúEl primero documentado por CPJ en todo el mundo que ten√≠a relaci√≥n directa con el periodismo de los medios sociales‚ÄĚ.

Antes del renuente anuncio de El Ma√Īana de que ya no informar√° sobre el crimen, Nuevo Laredo vivi√≥ una macabra demostraci√≥n del b√°rbaro coste de la guerra contra la droga. Como inform√≥ The Washington Post:

"En una audaz exhibición de la violencia de bandas que arrasa el norte de México, los residentes de la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo despertaron el viernes de madrugada para encontrar nueve cadáveres de hombres y mujeres colgados de un puente en una concurrida intersección a solo 10 minutos en coche de Texas.

Unas horas despu√©s, las autoridades descubrieron 14 cuerpos decapitados envueltos en bolsas de pl√°stico, apretujados en un todoterreno frente a una agencia de la aduana mexicana. Las 14 cabezas fueron posteriormente colocadas en hieleras de espuma de pl√°stico y abandonadas por hombres armados en un cruce de calles al lado de la municipalidad, seg√ļn el procurador general en el Estado Tamaulipas".

Se ignora la cantidad real de periodistas muertos,
heridos y torturados en M
éxico

Adem√°s, l√≥gicamente, la cantidad de periodistas heridos probablemente excede la cifra de periodistas y fot√≥grafos que¬†asesinados, pero en los medios no hay¬†estad√≠sticas de supervivientes¬†de los ataques en M√©xico. Tampoco est√° claro a cu√°ntos peri√≥dicos o periodistas les han disparado o intimidado sin que hayan sufrido heridas, como en el reciente caso de El Ma√Īana .

Como inform√≥ el CPJ en su ‚Äú√ćndice de impunidad: saliendo impune de los asesinatos‚ÄĚ: ‚ÄúLa impunidad es el ox√≠geno de los ataques contra la prensa y el motor de los que tratan de silenciar a los medios‚ÄĚ, dijo Javier Garza, subdirector editorial del peri√≥dico mexicano El Siglo de Torre√≥n. Los pistoleros han atacado las oficinas de su diario en Coahuila dos veces en los √ļltimos cuatro a√Īos y aunque no hubo fatalidades, tampoco se ha arrestado a nadie. ‚ÄúEstos ataques nos dejan claro que no podemos confiar en la protecci√≥n de las autoridades‚ÄĚ.

Lo que esto causa es que mientras los periódicos y periodistas autocensuran sus informaciones sobre la violencia para proteger sus vidas (y las de sus familias), la comunidad no está informada de la dimensión del crimen en sus ciudades. Los asesinatos y la intimidación de periodistas ocultan el horror de la guerra contra las drogas y ayudan a silenciar un llamado al castigo por los actos de violencia.

Periodista de Ju√°rez:
“La mayor parte del tiempo ni siquiera sabemos
de d
√≥nde proviene la amenaza‚ÄĚ

En Ju√°rez, lejos de Nuevo Laredo al oeste, en el lado mexicano de la frontera con Texas, Sandra Rodr√≠guez Nieto sigue informando valerosamente de la corrupci√≥n y una cultura dist√≥pica para el peri√≥dico El Diario. En 2011 fue recibi√≥ el Premio Knight de Periodismo Internacional (tambi√©n otorgado a su colega Roc√≠o Idalia Gallegos Rodr√≠guez). En su discurso de aceptaci√≥n dijo ‚ÄúLa mayor parte del tiempo ni siquiera sabemos de d√≥nde proviene la amenaza. A veces es de los narcotraficantes, otras veces es de agentes de la polic√≠a, soldados o pol√≠ticos vinculados con el crimen organizado‚ÄĚ.

Dos de los colegas de Rodr√≠guez fueron asesinados en los √ļltimos a√Īos. En Ju√°rez los asesinatos en Ju√°rez llegaron a m√°s de 3.000 en 2010 (aunque han estado disminuyendo algo desde entonces). Pero mientras muchos de los periodistas estadounidenses de la l√≠nea dominante corporativa juegan confortablemente su papel de hacerse eco de los mensajes del gobierno y se involucran en pronunciamientos de expertos generosamente remunerados, Rodr√≠guez arriesga a diario su vida.

‚ÄúLos periodistas son asesinados impunemente en nuestro pa√≠s. Todos carecemos de protecci√≥n en una ciudad en la cual los asesinos no temen ser castigados‚ÄĚ, dijo Rodr√≠guez en su discurso de aceptaci√≥n del premio Knight. ‚ÄúTambi√©n ha sido dif√≠cil proteger nuestros corazones. El dolor colectivo es a veces insoportable en nuestra ciudad. Pero seguimos informando porque es la historia m√°s importante de nuestras vidas‚ÄĚ.

Incluso en los pocos asesinatos que se han resuelto en algunas √°reas, no est√° claro en absoluto que la polic√≠a haya identificado al verdadero asesino. En el caso del asesinato de uno de los periodistas de El Diario con el que trabaj√≥ Rodr√≠guez, el peri√≥dico investig√≥ al presunto asesino y estableci√≥ que la polic√≠a hab√≠a torturado a un sospechoso improbable para que ‚Äúconfesara‚ÄĚ el crimen.

No importa si el periodista muerto es hombre o mujer,
no hay que esperar justicia

The Houston Chronicle inform√≥ del reciente asesinato de Regina Mart√≠nez P√©rez, quien fue hallada golpeada y estrangulada en su casa en Veracruz, una ciudad en el Golfo de M√©xico. Mart√≠nez cubr√≠a los temas de crimen y corrupci√≥n para el peri√≥dico El Proceso. The Chronicle reforz√≥ la teor√≠a de que la corrupci√≥n, un sistema legal d√©bil y el uso de un monstruoso temor aseguran pr√°cticamente que los ‚Äúataques‚ÄĚ no se castiguen: ‚ÄúLos asesinatos se resuelven pocas veces en M√©xico‚ÄĚ. The Chronicle volvi√≥ a mencionar la sospecha com√ļn, ‚Äúy cuando lo son, hay muchas dudas de que las autoridades hayan¬†acusado a la persona correcta‚ÄĚ.

Poco después del brutal asesinato de Martínez,
m√°s periodistas fueron asesinados en Veracruz.

Como informa el Centro Knight para Periodismo en las Am√©ricas, ‚Äúcinco de los ocho periodistas asesinados en Veracruz en los √ļltimos 10 meses trabajaban para el peri√≥dico local Notiver , que dej√≥ de mencionar los nombres de los periodistas en historias relacionados con el crimen y temas de seguridad, inform√≥ el peri√≥dico Diario de Ju√°rez‚ÄĚ. El ataque al cuarto poder en M√©xico ha llegado a ser tan atrevido y mort√≠fero que, seg√ļn se informa, los peri√≥dicos dijeron a los periodistas que no asistieran a los funerales de sus colegas en Veracruz.

Martinez Proceso
Martínez, enécima victima

 

El Centro Knight revel√≥ adem√°s un detalle sobre el trabajo de Mart√≠nez que podr√≠a dar una idea de por qu√© es bastante probable que algunos de los asesinatos de periodistas provengan de entidades gubernamentales, incluidos los militares. ‚ÄúEn 2007, el peri√≥dico local Pol√≠tica despidi√≥ a la periodista [Mart√≠nez] por informar sobre una ind√≠gena que fue violada y asesinada por los militares‚ÄĚ, inform√≥ el Centro Knight. ‚ÄúMart√≠nez desminti√≥ la versi√≥n oficial que se√Īalaba que la mujer hab√≠a muerto de causas naturales, seg√ļn el peri√≥dico Diario‚ÄĚ.

Por lo tanto, Martínez no solo sacó a la luz que probablemente los militares eran culpables de una violación y asesinato, puede haber sido asesinada por revelar o indicar regularmente semejantes verdades.

Existen muchas dudas sobre las afirmaciones de que los c√°rteles de la droga est√°n detr√°s de los asesinatos. Seg√ļn NPR, el congresista mexicano Manuel Clothier, cree firmemente que ‚Äúla mayor√≠a de las agresiones a los periodistas, provienen de los que est√°n en el poder, no del crimen organizado‚ÄĚ.

Un programa federal mexicano fracasado para proteger a los periodistas
y una nueva enmienda constitucional

O‚ÄôConnor de CPJ escribe sobre un programa federal fracasado, llamado ‚Äúmecanismo de protecci√≥n‚ÄĚ, que supuestamente deb√≠a suministrar seguridad al estilo del FBI a los¬†periodistas en peligro. Termin√≥ siendo una entidad falta de personal e impotente. En lugar de un refugio, el programa puede haber sido una trampa, ya que ning√ļn periodista puede confiar informaci√≥n¬†a ning√ļn nivel de gobierno que pueda conducir a su asesinato. En breve, la iniciativa de protecci√≥n de los periodistas del presidente Felipe Calder√≥n ha sido m√°s bien un acto de relaciones p√ļblicas que un medio de garantizar que los periodistas puedan difundir la verdad sin temer por sus vidas.

El Senado mexicano aprob√≥ recientemente una enmienda constitucional que ‚Äúmodificar√≠a el Art√≠culo 73 de la Constituci√≥n mexicana estableciendo que las autoridades federales tendr√≠an jurisdicci√≥n sobre cualquier crimen contra ‚Äėperiodistas, gente, o medios que afecte, limite, o se inmiscuya en el derecho de informaci√≥n y la libertad de expresi√≥n y de prensa‚Äô‚ÄĚ. O‚ÄôConnor y el CPJ presionaron a favor de la enmienda, que ahora tiene que ser ratificada por la mayor√≠a simple de los Estados en M√©xico.

O‚ÄôConnor se mantiene cuidadosamente optimista sobre el futuro procesamiento federal de cr√≠menes contra los periodistas especificado en la enmienda, pero reconoci√≥ que la nueva enmienda tambi√©n podr√≠a no ser efectiva, incluso si es aprobada por los Estados, si no se financia lo suficiente o si las autoridades federales no reciben suficiente poder independiente de demanda. M√©xico no tiene una historia agresiva de intervenci√≥n gubernamental en enjuiciamientos por asesinatos estatales y locales (que llegan a ser solo 1% en algunos Estados y ciudades), y tampoco ha mostrado siquiera mucho inter√©s en hacerlo, y menos a√ļn tiene mandato legal para hacerlo, en la mayor√≠a de los casos. Sigue existiendo la pregunta adicional (mencionada anteriormente) de en qu√© medida algunos altos funcionarios del gobierno (incluidos militares y polic√≠as), por motivos de corrupci√≥n, no quieren que se resuelvan los asesinatos porque est√°n protegiendo a los asesinatos o podr√≠an estar ellos mismos involucrados con grupos que realizaron el asesinato.

Cuando el orden social se desintegra en una f√°brica del crimen

Sandra Rodr√≠guez, (tambi√©n honrada como hero√≠na de los medios por The Los Angeles Times en 2010) public√≥ recientemente un libro titulado ‚ÄúLa f√°brica del crimen‚ÄĚ. Trata de c√≥mo la corrupci√≥n pol√≠tica, del mantenimiento del orden, de los militares y de la droga, junto con las maquiladoras explotadoras (plantas de montaje con bajos salarios que proliferaron despu√©s del NAFTA) han creado un entorno que alimenta la brutalidad y los asesinatos entre los j√≥venes.

 

Mark3

 

Rodríguez discutió su libro con un entrevistador de El País International: "Cuando uno habla de cártel se refiere al traficante, al sicario, al policía y a las autoridades. Si los grupos del narco son tan poderosos es porque han contado desde el principio con la protección del gobierno".

Si la mayor√≠a de los periodistas y editores en M√©xico no son tan valerosos como Sandra Rodr√≠guez, ¬Ņqui√©n puede culparlos?

Pero sin gente como Rodr√≠guez y su colega Gallegos, ‚Äúel p√ļblico no sabe lo que sucede‚ÄĚ, seg√ļn O‚ÄôConnor de CPJ. ‚ÄúLa base de la democracia es un p√ļblico informado‚ÄĚ.

Es obvio que los periodistas son elegidos como objetivos de asesinato y tiroteos por gente que quiere permanecer oculta; lo que no es evidente es quién ordena y realiza los asesinatos de periodistas en México. En algunos casos, es muy probable que incluyan a socios de EE.UU, en la calamitosa guerra contra las drogas.

‚ÄúSe supone que estamos haciendo esto‚ÄĚ, dijo Rodr√≠guez hablando de su profesi√≥n en un v√≠deo que describe a ella y a Gallegos. ‚ÄúVivo aqu√≠. Soy periodista. Amo este lugar. Esa es la tarea. Esas son las circunstancias, y voy a rezar para no morir, no para que me maten‚ÄĚ

 

*Mark Karlin es editor de BuzzFlash en Truthout .
Sirvi√≥ como redactor y editor de BuzzFlash durante diez a√Īos antes de unirse a Truthout en 2010.
BuzzFlash ha obtenido cuatro Project Censored Awards
.



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