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Edición 314 | ||||
Escrito por Ettore Casanova. | ||||
Martes, 21 de Enero de 2014 13:42 | ||||
Seis activistas islamistas que trabajan en la Administración de Barack Obama son miembros de la hermandad musulmana. El FBI ya ha identificado a la red terrorista en América del Norte. En los últimos años han proliferado en América del norte, organizaciones musulmanas autodenominadas de ayuda a los seguidores de este culto, dentro y fuera de los países donde se encuentran las sedes, EE.UU. y Canadá mayoritariamente.
El asunto que atrajo la atención de varias organizaciones gubernamentales en ambos países fue el “destape” de una serie de irregularidades fiscales que llevaron al descubrimiento de que estas “inofensivas organizaciones religiosas” están apoyando a grupos terroristas dentro y fuera de América y que esto se está realizando con la más que aparente complicidad de funcionarios (por lo menos seis) de la administración de Barack Obama y evidentemente con el conocimiento de éste.
Los funcionarios de Barack Husseim Obama, miembros de la “hermandad musulmana” son: Arif Alikhan, Mohammed Elibiary, Rashad Hussain, Salam al-Marayati, el Imam Mohamed Magid y Eboo Patel… como se puede notar por los nombres, todos de pura cepa americana “WASP”. El asunto apesta a conspiración y terrorismo y en especial a los miembros de la organización llamada “hermandad musulmana” la cual, luego de ejercer el poder en Egipto fue echada a patadas del gobierno al tratar de imponer la sharia a la población bajo el disfraz de una naciente democracia que no era otra cosa que la imposición de un gobierno islámico encabezado por clérigos fanáticos. Varios de los jefes e integrantes de esa organización han sido encarcelados y puestos fuera de la ley por el actual gobierno militar egipcio.
Esos mismos fanáticos se han infiltrado profundamente en el gobierno de EE.UU. y llegado hasta la Casa Blanca. El objetivo; convertir a América en musulmana… llevar a todo el continente el atraso mental de esta religión, objetivo que es apoyado por los saudíes gracias a sus enormes recursos económicos con los cuales compran gobiernos enteros. Podemos decirnos y muchos lo hacen, que estos son problemas ajenos a nosotros, pero estas organizaciones ya están en México haciendo su labor de zapa y no hay manera de saber a cuantos funcionarios y políticos mexicanos (que se venden barato) no habrán comprado ya. Funcionan mezquitas clandestinas en México y es sabido que éstas son sitios de reunión ideales para los islamistas. ¿Habrá modo de frenarlos antes de que nos llegue la lumbre a los aparejos? Ettore Casanova.
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