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Yihadismo, una amenaza mundial que puede estar operando en México
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Edición 340

yihadistas

manuel

 

 

MANUEL 2

 

LA INSEGURIDAD Y LA VIOLENCIA que siguen escalando niveles de crueldad y barbarie, son el principal factor de riesgo para la gobernabilidad y la demo- cracia, para la econom√≠a y la estabilidad social en M√©xico, para su soberan√≠a y seguridad nacional.

SON EL PRINCIPAL foco de tensi√≥n que han puesto en jaque a las instituciones y han propiciado una severa crisis pol√≠tica con perspectiva de agudizarse en este a√Īo 2015 en el que se redefinir√° el rumbo pol√≠tico del pa√≠s.

Es claro que no es un fen√≥meno espont√°neo sino la consecuencia de un plan orquestado para provocar y manipular una reacci√≥n social que desestabilice al gobierno o lo exhiba como incompetente, que lleve a un Estado deficiente o fallido y tenga consecuencias, primero, en los procesos electorales de los pr√≥ximos a√Īos.

Para revertir este fenómeno el gobierno mantiene un comportamiento político que le ha restado credibilidad y confianza ciudadana. Su estrategia de seguridad, soportada en los cuerpos de policiacos, en el ejército y en los órganos de inteligencia, es más de reacción que de anticipación. Está orientada principalmente a contener los efectos de brutalidad y a encontrar a los criminales, antes que ir a las causas. Su esfuerzo ha sido insuficiente, proclive a buscar en los cárteles del narcotráfico la explicación del expansivo escenario de confrontación e inseguridad, por lo que es preciso abrir el espectro de investigación y acción hacia otras probables causas de este lacerante problema, como el terrorismo islámico y sus posibles nexos con esas organizaciones.

Por el desconocimiento generalizado que del Islam existe en México, y para facilitar la comprensión de este documento, en él se destacan aspectos culturales y conceptos básicos de esta religión que no entiende de laicidad y que sí se imbrica con afanes políticos y posiciones ideológicas. Se distinguen sus corrientes doctrinales y expresiones extremistas; se aportan datos que dibujan el alcance de su despliegue en el mundo y sus métodos para lograr sus fines hegemónicos políticos y religiosos.

MANUEL 3Este diagn√≥stico pretende llamar la atenci√≥n de organismos de la sociedad civil y sectores interesados en que se resuelva el fen√≥meno de la violencia, principalmente del gobierno federal para que no desestime la posibilidad de que el yihadismo terrorista pueda estar ya operando en territorio nacional en forma encubierta, estableciendo v√≠nculos con grupos violentos y con movimientos que ofrecen alg√ļn punto de coincidencia con sus fines. O bien, que lo pueda hacer en cualquier momento.

Si el yihadismo no opera en México, el Estado debe saberlo con plena certeza y tomar medidas preventivas por si acaso. Si ya tiene presencia activa, con o sin vínculos entre los grupos antisistema o del crimen organizado, también debe saberlo y diagnosticarlo con precisión para que su acción sea eficaz frente al fenómeno de violencia que está minando la gobernabilidad en todo el territorio nacional.


El asedio terrorista a Occidente incluye a México

Por un lado, debe considerarse que el islamismo m√°s radical es el que m√°s ha crecido en los √ļltimos a√Īos y ha desarrollado ramificaciones en todo el mundo, incluido M√©xico. Sucesos abominables como el reciente ataque a la revista Charlie Hebdo y el asesinato de 12 personas en Francia, advierten que ese islamismo extremista a ultranza hoy se erige como amenaza global y se manifiesta principalmente en el grupo insurgente yihadista que en abril de 2013 se declar√≥ como Estado Isl√°mico de Irak y el Levante (en alusi√≥n al Levante mediterr√°neo), conocido como ‚ÄúEI‚ÄĚ, tambi√©n como ‚ÄúIS‚ÄĚ o ‚ÄúISIS‚ÄĚ por sus siglas en ingl√©s.

Este emergente movimiento, de naturaleza sunn√≠ y antichi√≠, que surgi√≥ de un desprendimiento de Al Qaeda ‚ÄĒorganizaci√≥n que fund√≥ Osama Bin Laden‚ÄĒ en poco tiempo se hizo poderoso y temible, convirti√©ndose en una amenaza directa, a corto y largo plazo, para los pa√≠ses occidentales.

MANUEL 4Es liderado por Abu Bakr al‚ÄďBaghdadi, quien el 29 de junio de 2014, con motivo del comienzo del Ramadan, se autoproclam√≥ im√°n y califa de todos los musulmanes, con el firme prop√≥sito de conquistar Siria e Irak, foco del conflicto yihadista actual, y los pa√≠ses de El Levante, donde participan combatientes extranjeros reclutados y llevados desde Occidente, tanto de Europa como de Am√©rica. El paso siguiente, expl√≠citamente declarado, es su expansi√≥n al resto del mundo, lo que actualiza al islamismo como una amenaza para la humanidad.

En su desmedido af√°n de control, Abu Bakr al‚ÄďBaghdadi decidi√≥ pasar por las armas a quienes no comulgan con su interpretaci√≥n de la shar√≠a, que es el cuerpo del derecho isl√°mico y que contiene el c√≥digo de conducta y normas de culto del Isl√°m. Con ese af√°n siembra el terror llevando a cabo ejecuciones, decapitaciones masivas en p√ļblico, incluyendo ni√Īos.

Por otra parte, es de tomarse en cuenta que durante las dos √ļltimas d√©cadas, internacionalmente se ha desarrollado y fortalecido la alianza pol√≠tica antisistema ‚ÄĒllamada tambi√©n antioccidental o antidemocr√°tica‚ÄĒ, integrada por grupos, movimientos y caudillos de la izquierda populista y revolucionaria, partidos pol√≠ticos populistas, as√≠ como por grupos globalif√≥bicos, grupos anti yanquis, fundamentalistas del medio ambiente y los autonombrados indignados, entre otros.

Esta alianza, en el mundo ha encontrado una gran coincidencia con el islamismo radical y el terrorismo yihadista: sus fobias, odios y obsesiones contra Occidente y sus democracias. Y muy en especial contra Estados Unidos y los países que son considerados sus aliados.

La vinculaci√≥n del yihadismo al crimen com√ļn y organizado no es nueva, se mantiene y encuentra en constante expansi√≥n y en algunas regiones, como Europa y Am√©rica Latina, es cada vez m√°s estrecha su cooperaci√≥n con grupos violentos del narcotr√°fico, con movimientos separatistas y con traficantes de armas. Ello sugiere un alto riesgo para los pa√≠ses con democracia y sus gobiernos, principalmente cuando ese fen√≥meno es ignorado por desconocimiento o por exceso de confianza. No hay pa√≠s que no les interese a los islamistas y yihadistas, quienes hist√≥ricamente han coordinado sus despliegues b√©licos desde organizaciones o hermandades clandestinas.

En M√©xico el Islam se ha expandido en los √ļltimos a√Īos y en sus comunidades ‚ÄĒno necesariamente de origen √°rabe u oriental‚ÄĒ hay presencia de grupos tanto sunn√≠es como chi√≠es, las dos grandes ramas del Islam, antag√≥nicas entre s√≠ por su diversa concepci√≥n de quien y con qu√© alcances debe ser la autoridad suprema del isl√°m.


MANUEL 5Los sunníes, que son la gran mayoría de los musulmanes y se les considera ortodoxos, reconocen esa máxima potestad en un Califa, o sucesor del Profeta Muhammed, quien debe designarse por elección y no por solución hereditaria, limitándose a defender y cumplir la religión. Los chiíes defienden el sistema hereditario del poder y sostienen la idea de que tal supremacía recae en un Imán, guía religioso y político de los creyentes.

Unos y otros tienen expresiones radicales en el conflicto actual de Medio Oriente y est√°n necesitados de aliados para sus fines. Las dos corrientes est√°n activas en el reclutamiento de milicianos para llevarlos a donde se confrontan abiertamente.

El actual comportamiento de las bandas criminales y los grupos antisistema presentes en el país los hacen susceptibles de una posible relación, de mutua cooperación, con el yihadismo, tal como ha ocurrido en otros países de la región. Sobre todo cuando el fenómeno de la violencia ha degenerado en sadismo y se ha convertido en una amenaza permanente para la gobernabilidad y para la democracia, y cuyos efectos sociales y económicos impactan cada vez más en lo político y parecen agudizarse precisamente con ese propósito rumbo a la elección federal del 2015, pero más hacia la sucesión presidencial en 2018. Esta situación se hace más grave a partir de los recientes y frecuentes errores del gobierno que han generado una opinión desfavorable hacia el Presidente de México y su administración.


El yihadismo

La palabra ‚ÄúYihad‚ÄĚ tiene ra√≠z √°rabe y significa ‚Äúesfuerzo‚ÄĚ en general, par- ticularmente en el sentido guerrero y b√©lico. La palabra ‚Äúmusulm√°n‚ÄĚ tambi√©n procede del vocablo √°rabe ‚Äúmuslim‚ÄĚ que significa ‚Äúpersona entregada voluntariamente a Allah‚ÄĚ. Y ‚ÄúAllah‚ÄĚ es un sustantivo √°rabe que significa ‚Äúel adorado, el divino‚ÄĚ, equivalente a ‚ÄúDios‚ÄĚ.

 

MANUEL 6

 

En la cultura islámica, la Yihad es un concepto esencial para los seguidores de esa religión, los musulmanes. Representa uno de los elementos centrales sobre los que se justifican tanto sus ideas expansionistas y de conquista como las de defensa de los territorios bajo su dominio. Los extremistas islámicos suelen traducir la Yihad como la Guerra Santa del Islam, que solo es una de sus acepciones, a la que deben entregarse voluntariamente todos los adoradores de Allah, sin excepción.

Quien se niegue a combatir debe ser considerado como hip√≥crita, tibio o traidor, que en el Islam es lo siguiente a ser ap√≥stata. Para los grupos islamistas, la Yihad es una acci√≥n militar con motivaci√≥n pol√≠tica m√°s que religiosa, que pasa por imponer el Islam, cuya universalidad ‚ÄĒseg√ļn ellos‚ÄĒ les obliga a guiar y dirigir al mundo hacia el Estado Isl√°mico. Hist√≥ricamente, su mayor radicalismo ha sido contra los pueblos abrazados por el cristianismo o el juda√≠smo, religiones hermanas que comparten el mismo origen abrah√°mico del islamismo.

El islamismo terrorista ha manipulado el concepto de la Yihad con fundamentos ideológicos que afirman una conspiración o complot internacional contra el Islam, proveniente de los países del mundo occidental, principalmente de las potencias.

Bajo ese argumento los islamistas radicales han tergiversado la Yihad al grado de traducirla en un ideario totalitario que justifica la brutalidad y la considera una obligación de todos los musulmanes para sembrar el terror en Occidente, desestabilizar la gobernabilidad de sus Estados nacionales y debilitar o destruir sus democracias liberales.

De los más de 1600 millones de musulmanes que hay en el mundo, solo una cuarta parte simpatizan con los yihadistas, aunque no necesariamente son terroristas. La mayoría son personas con aspiraciones de paz, libertad y dignidad. El Islam moderado ha sido atacado por islamistas radicales y por los yihadistas, en ocasiones con violencia, como ocurre hoy entre Siria e Irán y la región de El Levante.

El yihadismo es un neologismo empleado para denominar a las expresiones terroristas isl√°micas, cuyo com√ļn prop√≥sito es la implantaci√≥n hegem√≥nica del Islam, emprendiendo una guerra contra los poderes establecidos y pretendiendo la creaci√≥n de un califato isl√°mico mundial.

Como doctrina política, el yihadismo postula un ideario totalitario y radical, de corte antiliberal y antidemocrático que desprecia sistemáticamente la vida humana y es considerado una de las amenazas más graves a las que se enfrentan los países del mundo occidental.

Las redes internacionales de estos terroristas fundamentalistas son muy fuertes y difíciles de identificar y distinguir en virtud de que su acción está relacionada con los pueblos donde se originan. Los islamistas turcos, paquistaníes, sirios, egipcios, iraníes, libaneses, etc., operan de acuerdo a sus propias idiosincrasias y tienen especialidades distintas. Sus patrones de conducta en los países occidentales no son homogéneos. Su grado de peligrosidad depende, entre otros factores que pueden ser muy locales, de las escuelas jurídicas y de los ritos ortodoxos que siguen sus líderes.

Forman una estructura internacional con gran financiamiento que proviene de actos il√≠citos, principalmente del secuestro, extorsi√≥n, lavado de dinero, distribuci√≥n de drogas, robo de autos en pa√≠ses de Occidente y de transacciones derivadas del petr√≥leo. El gobierno norteamericano ha estimado que tan solo el llamado Estado Isl√°mico, la organizaci√≥n terrorista ‚Äúmejor financiada del mundo‚ÄĚ, recibe tres millones de d√≥lares diarios por ventas del crudo.

Por estrategia buscan aliarse con grupos criminales o desestabilizadores de todo el mundo, que les sirven de parapeto para pasar inadvertidos, y a trav√©s de los cuales despliegan campa√Īas de rebeli√≥n o de terror. As√≠ debilitan gobiernos en pa√≠ses democr√°ticos donde pretenden avanzar en su anhelo hegem√≥nico religioso y pol√≠tico. Adem√°s de reclutar milicianos.

Los grupos islamistas radicales y yihadistas suelen hacer proselitismo en las mezquitas legalmente establecidas, o en las que operan en forma clandestina en domicilios particulares, donde el Islam crece con fachada moderada y a donde envían ojeadores, que son los reclutadores y adoctrinadores al terrorismo yihadista.

Tambi√©n hacen labor de penetraci√≥n a trav√©s de grupos vinculados a la alianza antisistema internacional, de los Centros Culturales Isl√°micos, de los instructores que ense√Īan lengua √°rabe e imparten cursos de islamismo en forma gratuita, de sus gestores sociales, de los institutos Halal (encargados de certificar los alimentos que los musulmanes pueden comer), de los imanes o predicadores de las mezquitas que suelen ser pacifistas en su discurso y, con gran √©xito entre los j√≥venes, a trav√©s de las redes sociales y sitios de internet.


Consideraciones generales para América Latina

MANUEL 7La alianza antioccidental tiene relaciones de apoyo con los grupos narcoterroristas FARC y ELN de Colombia, con el ala extremista del FSLN de Nicaragua y el FMLN de El Salvador, con el EZLN de México, con las bandas de piqueteros de Argentina y grupos radicales de Paraguay, Chile y Bolivia. Venezuela es foco de inestabilidad y sin control para América. Juega un papel importante para la alianza antisistema.

Su gobierno mantiene un vínculo estratégico con el mundo islámico, principalmente con Irán, que recientemente construyó una gran embajada en Nicaragua, considerada cabeza de playa para empujar la influencia islámica en Latinoamérica por la vía diplomática.

Los grupos Hezbolla (chiita pro iraní) y Al Qaeda (sunní) son de los más radicales y peligrosos en el mundo, están confrontados entre sí, operan cerca del narcotráfico y consideran como su principal enemigo a Estados Unidos y sus aliados.

El primero de ellos ha sido patrocinador de t√ļneles en las fronteras entre pa√≠ses por donde cruzan armas. Puede ser el caso de M√©xico, donde en la √ļltima d√©cada se han descubierto una cantidad importante de t√ļneles que conectan a Estados Unidos y por los que el crimen organizado introduce armas, droga, dinero y personas de un pa√≠s a otro.

Hay diversas cifras sobre el n√ļmero de musulmanes en Am√©rica Latina. Van de los cuatro a los seis millones, suficientes para emprender su ambicioso plan expansionista y de control. Las m√°s grandes comunidades estar√≠an en Argentina y Brasil, seguidas por Venezuela, Colombia y Paraguay. La mayor√≠a tienen or√≠genes libaneses o sirios. La comunidad √°rabe en el Continente es de 30 millones de personas aproximadamente.

Se desconoce cu√°ntos milicianos tiene el Estado Isl√°mico, pero se estima que en los √ļltimos meses ha sumado m√°s de 30 mil combatientes y que los grupos islamistas hab√≠an incrementado el reclutamiento de combatientes extranjeros desde finales de 2011, labor que han realizado tambi√©n en Europa y Am√©rica.

Esto hace probable que para una guerra que ellos estiman puede durar 20 a√Īos, intensifiquen el alistamiento y captaci√≥n de recursos financieros donde existen comunidades √°rabes e isl√°micas en la regi√≥n, con el saldo de violencia inherente a sus m√©todos indescriptiblemente salvajes.


Se√Īal reciente

El islamista y conservador Recep Tayyip Erdogan, quien es presidente de Turquía tras las elecciones de agosto pasado aunque ejerce el poder des- de 2002, en su país es cada vez más criticado de prepotente tras revertir paulatinamente las libertades democráticas que él mismo impulsó en sus primeros mandatos y por las que fue internacionalmente alabado.

Esta trasformación adquiere mayor relevancia a juzgar por las insinuaciones veladas y la postura que el mandatario asumió el 15 de noviembre de 2014 durante la primera cumbre de Líderes Musulmanes Latinoamericanos, celebrada en Estambul.

En su mensaje televisado durante la clausura de la cumbre, Erdogan apoy√≥ la reciente y pol√©mica versi√≥n de algunos eruditos isl√°micos al afirmar que fueron ‚Äúnavegantes musulmanes‚ÄĚ los que descubrieron las Am√©ricas en el siglo XII, casi 300 a√Īos antes de que Crist√≥bal Col√≥n hiciera su famoso viaje, del que √©l mismo refiri√≥ en sus diarios haber visto una mezquita en Cuba.

 

MANUEL 8

 

En el mismo discurso anunci√≥ que pedir√° permiso al gobierno cubano para construir una Mezquita en la isla, en cuyo caso los gastos correr√°n por cuenta de Turqu√≠a. Enfatiz√≥ tambi√©n que ‚Äúla religi√≥n isl√°mica ya estaba difundida‚ÄĚ incluso antes de la llegada de los europeos en 1492. Defendi√≥ al Islam como una religi√≥n de paz y aprovech√≥ para fustigar a las potencias occidentales al destacar que ‚Äúquienes colonizaron Am√©rica por su oro y √Āfrica por sus diamantes, ahora lo hacen en Oriente Medio por su petr√≥leo con la misma sucia conspiraci√≥n‚ÄĚ.

La referencia a la supuesta mezquita vista por Col√≥n, no est√° en los diarios de √©ste, se trata de una tergiversaci√≥n del relato de Bartolom√© de las Casas en el que cuenta que el genov√©s describi√≥ una monta√Īa en lo que hoy es Cuba, con ‚Äúuna peque√Īa colina en su cumbre que parece una elegante mezquita‚ÄĚ. Sin embargo, la declaraci√≥n de Erdogan no puede pasar inadvertida para los Estados latinoamericanos si se toman en cuenta los criterios jur√≠dicos con que el Islam justifica tanto la Yihad defensiva como la Yihad ofensiva.

La primera es para protegerse del ataque de ap√≥statas o infieles que atentan contra ‚Äúla fe verdadera‚ÄĚ o tratan de arrebatar el dominio del Dar al-Islam, Tierra o Casa del Islam ‚ÄĒas√≠ considerado todo territorio de paz donde se profesa el Islam y habitan los musulmanes‚ÄĒ como ocurre entre Siria e Irak, donde los yihadistas buscan derrocar a los reg√≠menes corruptos e imp√≠os de la Umma, que refiere la naci√≥n o comunidad musulmana donde todos confiesan el Islam como fe.

La segunda, la Yihad ofensiva, puede librarse en Dar al-Harb, o Casa de la Guerra, que abarca el resto del mundo habitado por los infieles, que son todos los que no profesan el Islam y a los que es lícito arrebatarles su patria para someterla a su dominio.

Con base en la afirmación de Erdogan, de acuerdo al derecho islámico y a sus diversos matices de interpretación, los islamistas podrían declarar la Yihad en América Latina bajo el argumento de reconquistar lo que les fue arrebatado por los usurpadores que llegaron a partir de Colón.

Tal como han hecho en Espa√Īa, pa√≠s con una importante presencia musulmana de primera generaci√≥n, donde viven m√°s de un mill√≥n de musulmanes, la gran mayor√≠a inmigrantes, y cuyo territorio ‚ÄĒAl-√Āndalus para ellos‚ÄĒ aseveran les fue arrebatado por Occidente Cristiano, por lo que para ellos la Yihad es vigente y permanente con af√°n de reconquista.

Para declarar la Guerra Santa en los países latinoamericanos no les faltarían pretextos. Podrían excusarse en el simple razonamiento de que ya es tiempo para que los musulmanes latinoamericanos se ocupen de que el Islam purifique y domine esta región pervertida por las democracias liberales y corruptas del mundo occidental.

En el contexto del activismo islamista mundial, y atendiendo el sugerente mensaje del presidente turco, es prudente que los pa√≠ses con sistemas democr√°ticos de Am√©rica Latina ‚ÄĒmayoritariamente practicantes de religiones de inspiraci√≥n cristiana‚ÄĒ, as√≠ como sus gobiernos, no pasen por alto el fuerte mensaje pol√≠tico de Erdogan en la cumbre de l√≠deres musulmanes latinoamericanos.

 

MANUEL 9

 


Consideraciones particulares para México

La historia de la guerrilla en M√©xico y la espor√°dica actuaci√≥n de sus organizaciones, el actual desempe√Īo de los c√°rteles del narcotr√°fico y su creciente capacidad de controlar las comunidades y cooptar servidores p√ļblicos, el despliegue permanente de las agrupaciones antisistema y la vulnerabilidad de las instituciones por los elevados √≠ndices de corrupci√≥n que facilitan el solapamiento de las actividades del narcotr√°fico, son suficientes elementos de la realidad nacional como para que M√©xico atraiga la acci√≥n de organizaciones como el Estado Isl√°mico, que tiene una visi√≥n global en sus prop√≥sitos.

Estados Unidos identifica 51 grupos terroristas en el mundo, de los cuales la DEA ubica a 20 como organizaciones asociadas con el narcotr√°fico colombiano y mexicano. De ellas, la agencia anti drogas destaca a dos: Hezbolla en L√≠bano y Al-Qaeda en el Magreb Isl√°mico. Ambas patrocinadas por el C√°rtel de Sinaloa, asociado con grupos paramilitares y narcotraficantes colombianos, relacionado con traficantes internacionales de armas y proveedor de droga a grupos islamistas del occidente africano donde inici√≥ sus operaciones desde hace 10 a√Īos.

La gran cantidad de comunidades pobres y marginadas, en la que también se desarrollan los traficantes de droga, ofrece la oportunidad de la penetración islamista mediante su fachada religiosa y humanitaria, para después pasar al adoctrinamiento, al reclutamiento y al envío de combatientes hacia las zonas de conflicto islámico.

Por lo anterior, existe razón suficiente para que el gobierno no descarte la posibilidad de que existan ya vínculos o alianzas del yihadismo con grupos del narcotráfico en esos ámbitos.

Adem√°s, para los yihadistas, M√©xico tiene el atractivo de su vecindad con Estados Unidos. La frontera entre ambos pa√≠ses es una de las m√°s ‚Äúcalientes‚ÄĚ en el mundo, con una gran presencia criminal y que representa una gran oportunidad para el modus operandi del terrorismo isl√°mico.

El desconocimiento generalizado que en el pa√≠s y sus instituciones existe respecto de ese fen√≥meno hace que la amenaza yihadista sea vista como ‚Äúmuy lejana y ajena‚ÄĚ, por lo que el gobierno no se ha ocupado de formar especialistas en el tema. Lo que ha facilitado a los grupos musulmanes, chi√≠tas y sunnitas, expandirse con tranquilidad en territorio nacional, aprovechando las facilidades que les brinda el Estado laico.

El gobierno federal mantiene una estrategia de seguridad profesional pero ordinaria, para enfrentar una realidad que en apariencia no vincula a los grupos criminales aut√≥ctonos con los del terrorismo isl√°mico. No obstante la creciente referencia que analistas y articulistas nacionales y extranjeros hacen del tema, as√≠ como otros gobiernos, el de M√©xico ha mostrado escepticismo y exceso de confianza frente a un posible embate del yihadismo, pese a que en territorio nacional viven al menos 5 mil musulmanes, mayoritariamente mexicanos, y en la mitad de los estados de la Rep√ļblica est√°n asentadas comunidades que profesan el islam.

La presencia del Islam es notable en Coahuila, donde se abri√≥ la primera mezquita en 1989 y donde las autoridades tienen registro de n√ļcleos isl√°micos vinculados con delitos del fuero com√ļn. Tambi√©n en Chiapas, frontera con Centroam√©rica, donde los seguidores de Muhammed de corte integrista ‚ÄĒalgunos provenientes de Espa√Īa y Medio Oriente‚ÄĒ han tenido una importante penetraci√≥n e influencia en las comunidades ind√≠genas desde el surgimiento del movimiento zapatista en 1994. Esto sugiere la posibilidad de que otros grupos guerrilleros como el EPR de Guerrero, que sigue activo, pudiera tener nexos con el islamismo.

En territorio nacional tienen presencia conocida al menos 20 mezquitas y centros islámicos (chiítas y sunnitas) con actividad permanente en ciudades importantes como Monterrey, Tijuana, Guadalajara, León, Morelia, Veracruz, San Cristóbal de las Casas, Torreón y el Distrito Federal. Destacan el Centro Cultural Islámico de México A.C. (CCIM) con al menos veinte sitios de Internet y el Centro Salafí de México (CSM). En los registros de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) hay solo 2 asociaciones religiosas y 25 ministros de culto islámicos.

Hace algunos meses el gobierno de los Estados Unidos hizo p√ļblica una lista de 62 pa√≠ses aliados en su lucha contra los yihadistas del Estado Isl√°mico, en la que se inclu√≠a a M√©xico. A ello reaccion√≥ un subsecretario de la Secretar√≠a de Relaciones Exteriores declarando que ‚ÄúM√©xico no formar√° parte de ninguna coalici√≥n de car√°cter militar que ataque a cualquier grupo u organizaci√≥n‚ÄĚ.

El mensaje fue demasiado confuso pues se dio en el marco de una condena a las acciones del EI y afirmando que se trabaja conjuntamente con los Estados Unidos para asegurar la frontera. Casi de manera simult√°nea el presidente Enrique Pe√Īa Nieto anunci√≥ en Nueva York, durante su primer discurso ante el pleno de la 69 Asamblea General de la ONU, que M√©xico participar√° en las misiones de paz, con personal civil y militar, los llamados ‚Äúcascos azules‚ÄĚ.

Tan solo con que se especule sobre la contingencia de que mexicanos combatan a terroristas de Medio Oriente se abre la posibilidad, severa y peligrosa, de que se interprete como una provocaci√≥n para que dichos grupos act√ļen en nuestro territorio.

Ese riesgo se incrementa a partir de la justificada y en√©rgica condena que emiti√≥ el gobierno mexicano, y particularmente el repudio del presidente Pe√Īa al b√°rbaro atentado perpetrado en la sede del semanario Charlie Hebdo en Par√≠s.

El gobierno mexicano debe ser consciente de que el islamismo considera agraviantes esas expresiones y suelen responder con violencia. Esa es su lógica de reacción, la que siguieron el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York con las sangrientas consecuencias para las países que después se enfrentaron a Al Qaeda, especialmente los atentados en los metros de Madrid y Londres.

Hoy el comportamiento del yihadismo en el mundo ‚ÄĒno solo en la regi√≥n de Siria e Ir√°n y la zona de El Levante‚ÄĒ obligan al Estado mexicano a ser cauto y no provocar a quienes son amenaza terrorista para el mundo, pues estos grupos consideran leg√≠timo atacar a las poblaciones civiles.

Tambi√©n a instrumentar una pol√≠tica preventiva ante la posible presencia activa de esos grupos extremistas en alianza con el movimiento antisistema que en las √ļltimas semanas ha puesto al gobierno de M√©xico, literalmente, en Jaque. Y que tiende a empeorar.

MANUEL 10Por lo que toca a la alianza antioccidente, en M√©xico el referente m√°s importante es el nuevo partido pol√≠tico MORENA y diversos grupos de intolerantes que le respaldan, que buscan o provocan pretextos para la reacci√≥n en movilizaciones o acciones que desestabilizan el orden social y vulneran el Estado de Derecho. Comportamiento similar al que se genera en torno de PODEMOS, el nuevo partido anti occidentalista espa√Īol que ha adoptado una posici√≥n pro iran√≠, como hizo el partido gobernante de Venezuela. Todos ellos de corte populista.

La posici√≥n geogr√°fica de M√©xico y su natural v√≠nculo con Estados Unidos, lo hacen un blanco muy rentable para atentados que aterroricen a Occidente, un espacio atractivo y aprovechable para la acci√≥n directa ‚ÄĒtambi√©n mediante potenciales aliados pol√≠ticos o violentos en el territorio nacional‚ÄĒ ya sea para desquiciar la pol√≠tica desde la reacci√≥n social o para el tr√°nsito de terroristas hacia el vecino pa√≠s del norte.

Ya en septiembre de 2014 el congresista norteamericano Jason Chaffetz denunci√≥ que cuatro individuos con ‚Äúlazos con organizaciones terroristas‚ÄĚ del Medio Oriente fueron arrestados al cruzar la frontera M√©xico-Estados Unidos.



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