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El presidente Obama y su carrera en pos del legado imperial
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Edición 346

JAM 1

JAM 2 

Introducción

El presidente Obama se está apurando por proclamar su legado imperial, que pasa por Rusia, Asia y América Latina.


En los √ļltimos dos a√Īos ha acelerado el incremento de su arsenal nuclear militar en las fronteras de Rusia, y el Pent√°gono ha dise√Īado un sistema antimisil de alta tecnolog√≠a destinado a debilitar las defensas rusas.
En Am√©rica Latina, Obama ha abandonado su superficial pretensi√≥n de tolerar los reg√≠menes electorales de centro-izquierda. En su lugar, se ha aliado con rabiosos neoliberales autoritarios en Argentina; se ha reunido con los jueces y pol√≠ticos que est√°n escenificando el derrocamiento del actual gobierno brasile√Īo; y ha dado aliento a los emergentes reg√≠menes de extrema de derecha en Per√ļ, bajo Keiko Fujimori, y Colombia, con el gobierno de Juan Manuel Santos.

En Asia, Obama ha potenciado visiblemente su acumulaci√≥n de efectivos militares, que amenazan las principales rutas mar√≠timas de China, en el Mar del Sur de China. Asimismo, ha alentado a grupos separatistas agresivos y violentos en Hong Kong, el T√≠bet, Xinjian y Taiw√°n, a la vez que ha invitado a multimillonarios de Beijing a transferir un bill√≥n de d√≥lares en activos a las ‚Äúlavander√≠as‚ÄĚ de Am√©rica del Norte, Europa y Asia. Al mismo tiempo, ha bloqueado activamente la ‚Äúruta de la seda‚ÄĚ comercial china, planeada desde hace tiempo, a trav√©s de Myanmar y el oeste de Asia.

En Oriente Pr√≥ximo, el presidente Obama se uni√≥ a Arabia Saudita en la escalada de este pa√≠s en su brutal guerra y bloqueo de Yemen y condujo a Kenia y otros estados depredadores de √Āfrica a atacar a Somalia. A la vez, ha seguido respaldando a los ej√©rcitos mercenarios invasores de Siria al tiempo que colabora con el dictador turco, Erdogan, en un momento en que las tropas turcas bombardean a los combatientes kurdos, sirios e iraqu√≠es que combaten en primera l√≠nea contra el terrorismo islamista.

El presidente Obama y sus secuaces se han humillado constantemente ante el Estado jud√≠o y su quinta columna de Estados Unidos, con un incremento masivo del tributo que paga Estados Unidos a Tel Aviv. Mientras tanto, Israel sigue apoder√°ndose de miles de hect√°reas de tierra palestina, asesinando y deteniendo a miles de palestinos, desde ni√Īos peque√Īos hasta abuelos de edad avanzada.

JAM 3El r√©gimen de Obama est√° desesperado por superar las consecuencias de sus fracasos pol√≠ticos, militares y econ√≥micos de los √ļltimos seis a√Īos y establecer a EE.UU. como la potencia econ√≥mica y militar mundial indiscutible.

En esta etapa, el objetivo supremo de Obama es dejar un legado perdurable, consistente en: (1) haber rodeado y debilitado a Rusia y China; (2) haber convertido a Am√©rica Latina en un patio trasero de libre comercio autoritario abierto al saqueo de EE.UU.; (3) haber hecho de Oriente Pr√≥ximo y el Norte de √Āfrica una sangrienta gallera en la que los dictadores √°rabes y jud√≠os maltratan a naciones enteras y provocan millones de refugiados que inundan Europa y otros territorios.

Una vez establecido su legado, nuestro ‚Äúhist√≥rico primer presidente negro‚ÄĚ puede presumir de haber arrastrado a nuestra ‚Äúgran naci√≥n‚ÄĚ a m√°s guerras durante per√≠odos de tiempo m√°s largos, con un costo mayor de vidas humanas y m√°s refugiados desesperados que cualquier presidente anterior de Estados Unidos, al mismo tiempo que polarizaba y empobrec√≠a a la gran masa de los trabajadores estadounidenses. Obama, en efecto, habr√° puesto el list√≥n muy alto a su sustituta, la se√Īora Hillary Clinton, quien tendr√° dificultades para superarlo o ampliarlo.

Para analizar la promesa de un legado de Obama y evitar juicios prematuros, lo mejor es recordar brevemente los fracasos de sus primeros seis a√Īos y reflexionar sobre su actual b√ļsqueda de un lugar en la historia.


Miedo, asco y retirada

El descarado rescate de Wall Street que realiz√≥ Obama contrasta claramente con los deseos y sentimientos de la gran mayor√≠a de los estadounidenses que lo eligieron. Este fue un momento hist√≥rico de miedo y asco, en el que decenas de millones de estadounidenses exigieron al gobierno federal que pusiese freno a los criminales financieros, detuviese la espiral de quiebras de particulares y las ejecuciones hipotecarias, y diese un impulso a la econom√≠a productiva de Estados Unidos. Despu√©s de una breve luna de miel tras su ‚Äúhist√≥rica elecci√≥n‚ÄĚ, el ‚Äúhist√≥rico‚ÄĚ presidente Obama dio la espalda a los deseos del pueblo y puso a disposici√≥n miles de millones de d√≥lares de dinero p√ļblico para el rescate de los bancos y los centros financieros de Wall Street.

No satisfecho con esta traici√≥n a los trabajadores y la clase media en apuros, Obama tampoco cumpli√≥ sus promesas de campa√Īa de poner fin a la(s) guerra(s) en Oriente Pr√≥ximo, e increment√≥ la presencia de tropas estadounidenses y ampli√≥ su guerra de asesinatos mediante aviones no tripulados a Afganist√°n, Iraq, Yemen, Libia, Somalia y Siria.

 

JAM 4



Las tropas estadounidenses volvieron a invadir Afganistán, combatieron y se retiraron derrotadas ante el avance de los talibanes. EE.UU. amplió su programa de formación del ejército títere iraquí, que se derrumbó en sus primeras escaramuzas con el Estado islámico; Washington se retiró de nuevo. El cambio de régimen en Libia, Egipto y Somalia creó unos estados mercenario-depredadores sin nada parecido a control y dominación por parte de Estados Unidos. Obama se había convertido en un maestro de derrotas militares y de estafas financieras.

En el hemisferio occidental, un continente de gobiernos latinoamericanos independientes hab√≠a surgido y desafiaba la supremac√≠a de Estados Unidos. El ‚Äúhist√≥rico presidente‚ÄĚ Obama hab√≠a quedado como un aficionadillo imperial sin ideas y sin contactos con los gobiernos al sur del Canal de Panam√°. Mientras el comercio y la inversi√≥n florec√≠an entre Am√©rica Latina y Asia, Washington se quedaba atr√°s. Los acuerdos pol√≠ticos y econ√≥micos regionales aumentaban, pero Obama se qued√≥ sin aliados.

Los torpes intentos de Obama de lograr un ‚Äúcambio de r√©gimen‚ÄĚ apoyado por EE.UU. en Venezuela y otros lugares fueron derrotados. S√≥lo el peque√Īo y corrupto narcoestado de Honduras cay√≥ en la √≥rbita de Obama, con el golpe maquinado por Hillary Clinton de su presidente electo populista-nacionalista.
China y Rusia crecían y florecían a medida que el precio de las materias primas se disparaba, la riqueza se expandía y la demanda de productos industriales chinos explotaba.
En 2013 Obama no tenía legado.


La recuperación: el legado perdido de Obama


Obama comenzó su camino hacia el establecimiento de un legado con el golpe de estado financiado por Estados Unidos en Ucrania, encabezado, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, por una milicia nazi.

Despu√©s de celebrar el violento ‚Äúcambio de r√©gimen‚ÄĚ contra el gobierno electo de Ucrania, el nuevo r√©gimen oligarca-t√≠tere de Obama y su ej√©rcito √©tnico-nacionalista se revelaron como un desastre, perdiendo el control de la regi√≥n industrializada de Donb√°s ante los rebeldes de etnia rusa y perder sin remedio la estrat√©gica Crimea, en la que la poblaci√≥n vot√≥ abrumadoramente a favor de volver a unirse a Rusia despu√©s de 50 a√Īos. Mientras tanto, el oligarca y presidente Poroshenko y sus compa√Īeros de teatro de marionetas despilfarraban varios miles de millones de d√≥lares de ayuda de la UE, todo ello en aras del legado de Obama.

M√°s tarde, Obama impuso sanciones econ√≥micas devastadoras contra Rusia por su papel en el refer√©ndum de Crimea y su apoyo a los millones de personas de habla rusa en Donb√°s, y de paso oblig√≥ a la Uni√≥n Europea a hacer grandes sacrificios comerciales. Por su papel en la creaci√≥n de un verdadero ‚Äúlegado estadounidense‚ÄĚ de Obama, los alemanes, franceses y los otros veinte y ocho pa√≠ses han sacrificado miles de millones de euros en comercio e inversiones, alien√°ndose a grandes sectores de su propia econom√≠a agr√≠cola e industrial.

El régimen de Obama colocó armas nucleares en la frontera oriental de Polonia apuntando al corazón de Rusia. Estonios, lituanos y letones se unieron a los ejercicios militares de Obama, quien estacionó buques y aviones de ataque estadounidenses en el Mar Báltico, amenazando la seguridad de Rusia.


El legado de Obama en América Latina

El régimen de Obama intensificó sus esfuerzos para restablecer su supremacía, mediante la desaparición de los regímenes de centro-izquierda desde las elecciones de finales de 2013 hasta la actualidad.

El legado de Obama en América Latina se basa en el retorno al poder de las élites neoliberales en la región. Sus exitosas elecciones fueron el resultado de varios factores, entre otros: (1) el aumento del poder económico de la derecha en América Latina; (2) la decadencia y corrupción del poder político dentro de la izquierda; 3) la incapacidad de la izquierda para desarrollar sus propios medios de comunicación independientes, que desafiasen el monopolio de los medios de la derecha; y (4) el fracaso de los regímenes de centro-izquierda para diversificar su economía y desarrollar el crecimiento al margen de los límites definidos por los sectores capitalistas dominantes.

El r√©gimen de Obama colabor√≥ estrechamente con la √©lite pol√≠tico-empresarial, organizando sus campa√Īas pol√≠ticas y controlando las pol√≠ticas econ√≥micas clave, incluso durante los gobiernos de centro-izquierda. Los reg√≠menes de izquierda financiaron, subvencionaron y recompensaron los intereses comerciales de la derecha en las industrias agro-minerales, la banca y los medios de comunicaci√≥n, as√≠ como en la fabricaci√≥n y la importaci√≥n.

Mientras la demanda mundial de materias primas fue fuerte, los gobiernos de centro-izquierda dispusieron de mucho margen para ajustar su gasto social destinado a los trabajadores a la vez que acomodaba los intereses empresariales. Cuando la demanda y los precios cayeron, los déficits presupuestarios obligaron al centro-izquierda a recortar el gasto social destinado a las masas, así como las subvenciones a las élites empresariales. En respuesta, el sector empresarial organizó un ataque a gran escala contra los gobiernos en defensa del poder de las élites. El centro-izquierda no pudo contrarrestar el poder y la posición crecientes de sus adversarios de las élites empresariales.

La élite empresarial puso en marcha una guerra de propaganda a gran escala por medio de sus medios de comunicación cautivos, explotando escándalos de corrupción reales o imaginarios que desacreditaban a los políticos de centro-izquierda. La izquierda carecía de unos medios de comunicación propios eficaces para responder a las acusaciones de la derecha, al no haber logrado democratizar los monopolios de los medios de comunicación corporativos.

Los partidos de centro-izquierda adoptaron la t√©cnica de las √©lites de financiar las campa√Īas pol√≠ticas mediante sobornos, concesiones de contratos, patrocinios y otros arreglos con las empresas privadas y estatales. El centro-izquierda se imagin√≥ que podr√≠a competir con la derecha capitalista en la financiaci√≥n de campa√Īas y candidatos mediante la manipulaci√≥n y no por medio de la lucha de clases. Este juego nunca lo lograron dominar.

La derecha, por su parte, moviliz√≥ a sus aliados dentro de la polic√≠a, y las instituciones p√ļblicas y judiciales para perseguir y descalificar al centro-izquierda por la comisi√≥n de los mismos delitos que la derecha hab√≠a eludido.
El centro-izquierda no moviliz√≥ a los trabajadores y empleados para establecer controles siquiera m√≠nimos de las √©lites y asumir un poder de gesti√≥n. Pensaron que pod√≠an competir con la derecha en sus propios t√©rminos, a trav√©s de artima√Īas y negocios turbios.

El centro-izquierda confi√≥ en la financiaci√≥n de su administraci√≥n y sus pol√≠ticas a lo largo del periodo de auge de las materias primas en demanda de sus recursos naturales, sin tener en cuenta la inestabilidad fundamental y la volatilidad del mercado mundial de productos b√°sicos. Mientras que la derecha condenaba abiertamente la debilidad del centro-izquierda, en privado ha llevado a cabo pol√≠ticas a√ļn m√°s dependientes de los especuladores y las √©lites internacionales.

En Argentina, a medida que la econom√≠a se contra√≠a, la direcci√≥n de la derecha, dirigida por Mauricio Macri, lanz√≥ una exitosa campa√Īa presidencial con la participaci√≥n de los medios de comunicaci√≥n, los bancos, los votantes de clase media y las √©lites agro-mineras. Inmediatamente despu√©s de asumir el poder, el gobierno de Macri liquid√≥ los servicios sociales destinados a los trabajadores y la clase media baja, reduciendo su nivel de vida y despidiendo a miles de empleados gubernamentales. Obama vio en Macri al salvador tipo de su legado y a la Argentina como el nuevo centro de poder estadounidense en Am√©rica Latina, con planes para otros cambios de r√©gimen en Brasil, Venezuela y en toda la regi√≥n.

JAM 6En Brasil, el partido de centro-izquierda Partido de los Trabajadores (PT) se enfrent√≥ a un ataque masivo a su base de poder por parte de los partidos de extrema derecha. Los esc√°ndalos de corrupci√≥n sacudieron todo el espectro de la clase pol√≠tica, pero el PT fue el implicado m√°s destacado en un fraude masivo en la gran empresa nacional de petr√≥leo de Brasil, Petrobras. Los problemas del gobierno del PT se intensificaron cuando el pa√≠s entr√≥ en recesi√≥n con la ca√≠da de la demanda de sus exportaciones agro-mineras. Crecientes d√©ficits fiscales agravaron asimismo los problemas del gobierno. La derecha dura brasile√Īa moviliz√≥ todo su aparato de la √©lite del poder ‚Äďtribunales, jueces, polic√≠a y servicios de inteligencia‚Äď en un intento de derrocar al gobierno del PT e imponer un r√©gimen autoritario neoliberal y apoderarse de todos los activos financieros, comerciales y productivos.

El centro-izquierda nunca fue muy de izquierda, si es que lo fue en alguna medida. Bajo los presidentes Lula y Rousseff (2003-2016), las poderosas √©lites mineras y agr√≠colas florecieron, y la banca, las inversiones y las empresas multinacionales prosperaron. El centro-izquierda hizo algunas concesiones paternalistas a las clases de ingresos m√°s bajos, y aument√≥ los salarios de los trabajadores industriales y agrarios. Pero el PT releg√≥ a la clase trabajadora a un segundo plano, mientras firmaba acuerdos comerciales y conced√≠a ventajas fiscales al capital. No consigui√≥ hacer participar a los trabajadores brasile√Īos en la lucha de clases.

La derecha nunca tuvo que enfrentarse a un genuino gobierno de izquierda que presionara a los empresarios para lograr cambios estructurales. Por su parte, la derecha intent√≥ acabar incluso con las reformas m√°s superficiales. No aceptar√≠a nada por debajo de un control total, consistente en: la privatizaci√≥n de la principal compa√Ī√≠a petrolera nacional; la reducci√≥n de los salarios, las pensiones y los subsidios de transporte; y el recorte de los programas sociales. El golpe derechista brasile√Īo ‚Äďconsistente en una destituci√≥n en falso, organizada por convictos corruptos‚Äď tiene por objeto una vasta reconcentraci√≥n de la riqueza y el restablecimiento del poder empresarial, mientras hunde a millones de personas en la pobreza y reprime a los principales movimientos de masas organizados. En Brasil, los medios de comunicaci√≥n controlados por las √©lites, los tribunales y los pol√≠ticos act√ļan como juez, jurado y carcelero contra un r√©gimen de centro-izquierda, que nunca lleg√≥ a tomar el control de las principales instituciones de poder de la √©lite.


Obama y el eje de su legado

Los derechistas políticos se unen a la policía para controlar a las multitudes y tomar el poder, restableciendo los lazos profundos entre Brasil, Argentina y Washington. A continuación, pasarán a la reconquista neoliberal de toda América Latina. Contra esta nueva ola, es preciso comprender que el legado latinoamericano de Obama es demasiado reciente, demasiado apresurado y demasiado inconexo, y que la nueva derecha presenta los mismos o incluso peores rasgos de la izquierda recientemente fallecida.

En Argentina, Macri ha solicitado un pr√©stamo de 15.000 millones de d√≥lares a un inter√©s del 8%, en un momento en que la econom√≠a est√° fracturada, el empleo est√° colapsado y las exportaciones y la demanda a nivel mundial se hallan en declive. Al mismo tiempo, el gabinete del presidente Macri est√° plagado de grandes esc√°ndalos financieros relacionados con los papeles de Panam√° y la clase obrera en su totalidad ‚Äďpartido pol√≠tico, sindicatos, clase trabajadora empleada‚Äď se halla profundamente desencantada con el gobierno minoritario de Macri.

Argentina no puede llegar a ser el perdurable ‚Äúlegado latinoamericano‚ÄĚ de Obama: aunque Macri pueda abrir la puerta para un breve periodo de dominio de Washington, los resultados ser√°n catastr√≥ficos y el futuro, dada la reciente historia argentina de levantamientos populares, parece incierto.

Asimismo, en Brasil, el proceso de destituci√≥n/golpe de Estado va a dar lugar a nuevas y m√°s numerosas investigaciones, con juicios a pol√≠ticos despu√©s de la destituci√≥n y una profunda crisis econ√≥mica. El vicepresidente de Brasil, que se volvi√≥ contra Rouseff, se enfrenta ahora a cargos de corrupci√≥n, al igual que sus partidarios. La prolongada confrontaci√≥n se opone a cualquier continuidad b√°sica. La pol√≠tica de un gobierno de derecha consistente en el recorte de salarios, pensiones y ‚Äúcestas‚ÄĚ de pobreza detonar√° enfrentamientos a gran escala con una poblaci√≥n polarizada. El legado de Obama ser√° un breve episodio de celebraci√≥n de la salida del presidente del Partido de los Trabajadores, seguido de un largo per√≠odo de inestabilidad y desorden.
Los reg√≠menes derechistas en Venezuela, Colombia y Per√ļ ser√°n parte del legado de Obama, pero ¬Ņcon qu√© fin duradero?

El congreso de la derecha venezolana ‚Äďapodada MUD (Mesa para la Unidad Democr√°tica)‚Äď pretende derrocar al presidente electo. Exige la liberaci√≥n de varios asesinos de extrema derecha actualmente en prisi√≥n, la privatizaci√≥n de la industria petrolera y un recorte profundo en los programas sociales (salud y educaci√≥n). La derecha reducir√≠a los salarios de los empleados y eliminar√≠a los subsidios a los alimentos. La MUD no tiene un plan competente o la capacidad para hacer crecer la econom√≠a del petr√≥leo y superar la escasez cr√≥nica de alimentos, y no har√≠a m√°s que sustituir la econom√≠a subvencionada de la izquierda por un aumento masivo de precios de los productos b√°sicos, reduciendo con ello el consumo interno a una fracci√≥n de su nivel actual. En otras palabras, la ofensiva de la derecha puede derrotar a la izquierda chavista pero no estabilizar√° Venezuela y no desarrollar√° una alternativa neoliberal viable. Cualquier nuevo r√©gimen de derecha se deteriorar√° r√°pidamente y el problema cr√≥nico de la violencia criminal ser√° superior a los niveles actuales. La alianza entre Washington y la extrema derecha de Venezuela dif√≠cilmente respaldar√° el pretendido legado hist√≥rico de Obama. Es m√°s probable que sea otro ejemplo de gobierno de derecha fallido derecha incapaz de sustituir a un debilitado gobierno de izquierda.


En otros regímenes de derecha emergentes podemos hallar circunstancias similares.


En Colombia, el actual presidente derechista Juan Manuel Santos habla con las FARC, pero tambi√©n acoge a los escuadrones de la muerte paramilitares. Sus conversaciones para el logro de acuerdos de paz y su reforma social est√°n vinculados a la derecha genocida, dirigida por el ex presidente √Ālvaro Uribe. Mientras tanto, la econom√≠a se estanca con los precios del petr√≥leo y del metal colapsados en el mercado mundial. El nivel de vida de Colombia ha declinado y la promesa de un resurgimiento de la derecha se torna d√©bil. La alianza entre Estados Unidos y Colombia puede socavar a las FARC pero la derecha no ofrece ninguna perspectiva para la modernizaci√≥n de la econom√≠a o la estabilizaci√≥n de la sociedad.

Del mismo modo, en Per√ļ, la derecha gana votos y abraza el libre mercado, pero el crecimiento declina, las inversiones y las ganancias se agotan y el desencanto crece entre la masa de los pobres, augurando conflictos en la calle.

El legado de Obama en Am√©rica Latina ha seguido a una serie de victorias brutales que no tienen la capacidad de volver a imponer un ‚Äúnuevo orden‚ÄĚ estable de mercados libres y las elecciones libres. La primera oleada de inversiones favorables y concesiones lucrativas no lograr√° revivir y volver a calibrar una nueva din√°mica de crecimiento.

De manera a√ļn m√°s inquietante, Obama utiliz√≥ el asesinato en masa para sustituir a un presidente de izquierda nacionalista elegido en Honduras e imponer un r√©gimen de terror contra la poblaci√≥n pobre e ind√≠gena. Mientras tanto, donativos financieros il√≠citos recompensan a los especuladores en Argentina.

El legado de Obama en Am√©rica Latina refleja un espectro completo que va desde golpes de estado derechistas realizados para expulsar a los gobiernos elegidos en Brasil y Venezuela, a los presidentes autoritarios elegidos en Per√ļ y Colombia con v√≠nculos hist√≥ricos con escuadrones de la muerte y cuentas en el exterior multimillonarias en d√≥lares.

El contempor√°neo ‚Äúlegado latinoamericano‚ÄĚ de Obama huele a una manipulaci√≥n electoral brutal que prepara el terreno para sangrientas guerras de clase.


El legado de Obama en Ucrania, Yemen y Siria


El gobierno de Obama pensó que podía manejar los conflictos generalizados, los levantamientos y las guerras para avanzar en su supremacía global.

A tal efecto, Obama gastó miles de millones de dólares en armas y propaganda, armando a paramilitares neonazis para tomar el poder en Ucrania. Una brutal y grotesca banda de oligarcas (y fugitivos extranjeros caídos en desgracia, como el depuesto líder georgiano, Mikhail Saakashvili) sirvió a Washington en el régimen títere de Kiev. Críticos, periodistas, juristas y ciudadanos son asesinados; la economía ha colapsado; los precios se disparan; los ingresos se han reducido a la mitad; el desempleo se triplicó y millones de personas han buscado refugio en el extranjero. La guerra se propaga entre el ejército de ciudadanos de etnia rusa de Donbás y el régimen títere de Kiev y el pueblo de Crimea votó a favor de unirse a Rusia. Mientras tanto, las sanciones económicas contra el comercio con Rusia han exacerbado la escasez en la población ucraniana.

 

JAM 5



Bajo el tutelaje de Obama, Ucrania se convirti√≥ en un ejemplo mundial‚Ķ de estado fallido, con todo su ‚Äúlegado europeo‚ÄĚ. Obama puede reclamar con raz√≥n el m√©rito de haber impuesto un r√©gimen absolutamente retr√≥grado de cleptocapitalismo sin ning√ļn rasgo presentable.

Obama abrazó la guerra de Arabia Saudita contra Yemen que destruye la vida y las ciudades de la nación más pobre de Oriente Próximo. El legado de Obama en Yemen implica la destrucción sistemática de un pueblo soberano. El jueguecito que realiza Obama favorece a los multimillonarios déspotas saudíes mientras devasta a los inocentes. En lo que se refiere a los israelíes en Palestina y los saudíes en Yemen, Obama rinde homenaje a los criminales responsables de haber destrozado millones de vidas.

Y qu√© decir del legado de Obama en Siria y Libia. ¬ŅCu√°ntos millones de africanos y √°rabes han sido asesinados o han huido en los barcos podridos de la miseria. S√≥lo una banda de los expertos m√°s rancios y corruptos de los medios de comunicaci√≥n de EE.UU. puede pretender que este presidente g√°nster no deber√≠a ser llevado ante un tribunal para responder por cr√≠menes de guerra.


Conclusión


El régimen de Obama ha llevado a cabo guerras de destrucción, una tras otra. Ha establecido asociaciones con terroristas y escuadrones de la muerte en busca de victorias imperiales a corto plazo que han terminado en rotundos fracasos.

El legado imperial de este presidente ‚Äúhist√≥rico‚ÄĚ es un espejismo de saqueo, miseria y destrucci√≥n. El efecto de sus mentiras pol√≠ticas ha comenzado a registrarse incluso aqu√≠, entre el p√ļblico estadounidense: ¬ŅQui√©n conf√≠a en el Congreso de Estados Unidos y su presidente? Y en Europa, ¬Ņqui√©n conf√≠a en los socios europeos de Obama que con tanto entusiasmo promovieron las guerras de Oriente Pr√≥ximo y el Norte de √Āfrica y ahora temen y detestan a los millones de v√≠ctimas de √©stas, refugiados que huyen a las ciudades de Europa, llenando sus playas de cad√°veres ahogados de miembros de sus comunidades desarraigadas?

Obama ‚Äúvendi√≥‚ÄĚ las guerras y los europeos reciben las v√≠ctimas‚Ķ con miedo y asco. Obama logra victorias provisionales, desgraciadas y reversibles. Obama bombarde√≥ Afganist√°n ayer y ahora huye ante una resistencia renovada. Obama tiene aliados que est√°n de nuevo saqueando Am√©rica Latina, pero se enfrentan a una expulsi√≥n inminente por levantamientos populares. Obama aterroriz√≥ y fragment√≥ a Siria ayer, pero perdi√≥ las elecciones el d√≠a despu√©s. Obama amenaza la econom√≠a de China mientras compra de productos de este pa√≠s febrilmente.

El legado de Obama dio comienzo como una ofensiva militar y econ√≥mica fallida, acompa√Īante de una profunda crisis social. Durante su √ļltimo a√Īo en el cargo, Obama trata de forjar alianzas con lo peor de la derecha dura para salvar su legado. Su breve avance en este s√≥rdido mundo de neoliberales, neonazis y d√©spotas saud√≠es es un preludio de nuevas retiradas y nuevos caos.

Obama ha celebrado p√ļblicamente el giro a la derecha en Asia, Am√©rica Latina, Europa y Oriente Pr√≥ximo y aplaude la alineaci√≥n m√°s retr√≥grada de fuerzas en los tiempos modernos: saud√≠es e israel√≠es; generales egipcios y jihadistas libios; neo-otomanos turcos y g√°nsteres oligarcas ucranianos. Los cambios de r√©gimen en Argentina y Brasil animan a Obama a reivindicar su legado imperial.

Su momento de la verdad imperial es breve, demasiado breve. En todas partes, somos testigos de que el rápido aumento del éxito imperial va seguido por una serie de debacles.

En toda América Latina especuladores capitalistas se sumergen en aventuras financieras salvajes, robo y caos. En Oriente Próximo, EE.UU. se yergue entre los palacios desmoronados de un régimen saudí moribundo. Los avances imperiales, tan publicitados, se basan en todas partes en grandes expolios, desde Egipto y Turquía a Ucrania.

En pocas palabras: la fórmula de Estados Unidos de un exitoso legado está fallando en el momento preciso que afirma su éxito. Obama y la derecha han creado un mundo de caos y desintegración. Obama y sus legiones, EE.UU. y Europa no tienen futuro en paz o en guerra, elecciones o derrotas.
No hay legado imperial para el ‚Äúhist√≥rico‚ÄĚ presidente Obama.

 

Rebelión
Traducción para Rebelión por S. Seguí



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