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Edición 362

PORTADA15

Interpretaciones divergentes en el campo 

antiimperialista

THIERRY MEYSSAN

CUANDO LOS YIHADISTAS ATACARON SU PA√ćS, en 2011, la reacci√≥n del presidente sirio Bachar al-Assad fue inversa a la que se esperaba. En vez reforzar los poderes de los servicios de seguridad, opt√≥ por reducirlos. Seis a√Īos m√°s tarde, su pa√≠s est√° saliendo victorioso de la guerra imperialista m√°s grande que se haya visto ‚Äďdespu√©s de la desatada contra Vietnam. Ese mismo tipo de agresi√≥n est√° teniendo lugar en Latinoam√©rica, donde suscita una respuesta mucho m√°s cl√°sica.

THIERRY MEYSSANexpone la diferencia de an√°lisis y estrategia del presidente de Siria ‚ÄďBachar al-Assad‚Äď, por un lado, y los presidentes de Venezuela ‚ÄďNicol√°s Maduro‚Äď y de Bolivia ‚ÄďEvo Morales. No se trata de establecer una especie de competencia entre estos l√≠deres sino de llamarnos a ir m√°s all√° de los esquemas pol√≠ticos y a tener en cuenta la experiencia de las guerras m√°s recientes.

En mayo de 2017, Thierry Meyssan explicaba en Russia Today que las √©lites sudamericanas est√°n cometiendo un grave error ante el imperialismo estadounidense. En esta entrevista, Meyssan insiste en el cambio de paradigma de los conflictos armados actuales y subraya la necesidad de un radical replanteo sobre la manera de defender la patria.

Sigue adelante la operaci√≥n de desestabilizaci√≥n contra Venezuela. En su fase inicial, grup√ļsculos violentos, que realizaban manifestaciones contra el gobierno, asesinaron a simples transe√ļntes, e incluso a personas que se hab√≠an unido a sus protestas callejeras. En una segunda etapa, los grandes distribuidores de alimentos provocaron un desabastecimiento en los supermercados. Posteriormente, desertores de las fuerzas del orden realizaron ataques armados contra la sede del ministerio del Interior y el Palacio de Justicia, llamaron a la rebeli√≥n y pasaron a la clandestinidad.

La prensa internacional ha atribuido siempre al ‚Äúr√©gimen‚ÄĚ las muertes registradas durante las manifestaciones, aunque numerosas grabaciones de video demuestran que son asesinatos perpetrados deliberadamente por los propios manifestantes. Bas√°ndose en esa informaci√≥n falsa, esa prensa califica al presidente Nicol√°s Maduro de ¬ędictador¬Ľ, como lo hizo antes ‚Äďhace seis a√Īos‚Äď con el gu√≠a libio Muammar el-Kadhafi y con el presidente sirio Bashar al-Assad.

Uso de la OEA

Estados Unidos ha utilizado la Organizaci√≥n de Estados Americanos (OEA) contra el presidente Maduro, como mismo utiliz√≥ antes la Liga √Ārabe contra el presidente Assad. Sin esperar a ser excluido de la OEA, el gobierno de Venezuela denunci√≥ la maniobra y se retir√≥ de esa organizaci√≥n.

No obstante, el gobierno de Maduro ha sufrido 2 reveses:

  • gran parte de sus electores no acudi√≥ a votar en las elecciones legislativas de diciembre de 2015, permitiendo as√≠ que la oposici√≥n obtuviera la mayor√≠a de los esca√Īos en el Parlamento,
  • y se dej√≥ sorprender por la escasez artificialmente provocada de alimentos ‚Äďa pesar de que una maniobra similar ya hab√≠a tenido lugar en el pasado en Chile, contra el gobierno de Salvador Allende, y en la misma Venezuela, contra el presidente Hugo Ch√°vez. Ante esa crisis, el gobierno necesit√≥ varias semanas para implantar nuevos circuitos de abastecimiento.

Todo indica que el conflicto que est√° comenzando en Venezuela no se limitar√° a las fronteras de ese pa√≠s. Es probable que abarque todo el noroeste de Sudam√©rica y el Caribe.

Se ha dado un paso adicional con el inicio de preparativos militares contra Venezuela, Bolivia y Ecuador, desde M√©xico, Colombia y lo que fue la Guayana brit√°nica. Esta coordinaci√≥n es obra del equipo de la antigua Oficina Estrat√©gica para la Democracia Global (Office of Global Democracy Strategy); unidad creada por el presidente dem√≥crata Bill Clinton y mantenida por el vicepresidente republicano Dick Cheney y su hija Liz. La existencia de esa oficina fue confirmada el actual director de la CIA, Mike Pompeo, lo cual llev√≥ a que la prensa, y posteriormente el propio presidente Trump, hablaran de una opci√≥n militar estadounidense contra Venezuela.

Empe√Īado en salvar su pa√≠s, el equipo del presidente Maduro no ha querido seguir el ejemplo del presidente sirio Assad. Seg√ļn el an√°lisis imperante en el seno de ese equipo, se trata de situaciones completamente diferentes. Estados Unidos, principal potencia capitalista, agrede a Venezuela para apoderarse de su petr√≥leo, siguiendo un esquema que ya se ha visto muchas veces en 3 continentes. Ese punto de vista acaba de verse reafirmado por un reciente discurso del presidente boliviano Evo Morales.

Para derrocar regímenes

15TH1

Es importante recordar que el presidente iraqu√≠ Saddam Hussein, en 2003, y el Gu√≠a Muammar el-Kadhafi, en 2011, as√≠ como numerosos consejeros del presidente sirio Bashar al-Assad razonaban de esa misma manera. Estimaban que Estados Unidos agred√≠a sucesivamente a Afganist√°n e Irak, y posteriormente a T√ļnez, Egipto, Libia y Siria s√≥lo para derrocar los reg√≠menes que se resist√≠an a su imperialismo y controlar los recursos energ√©ticos del Medio Oriente ampliado, o Gran Medio Oriente. Son numerosos los autores antiimperialistas que a√ļn mantienen ese an√°lisis, tratando, por ejemplo, de explicar la guerra contra Siria con la interrupci√≥n del proyecto de gasoducto qatar√≠.

Pero los hechos han echado abajo ese razonamiento. El objetivo de Estados Unidos no era derrocar los gobiernos progresistas ‚Äďen los casos de Libia y Siria‚Äď, ni robar el petr√≥leo y el gas de la regi√≥n sino destruir los Estados, hacer retroceder sus pueblos a los tiempos de la prehistoria, a la √©poca en que ¬ęel hombre era el lobo del hombre¬Ľ.

Los derrocamientos sucesivos de Saddam Hussein y de Muammar el-Kadhafi no dieron paso al restablecimiento de la paz. Las guerras continuaron a pesar de la instalaci√≥n de un gobierno de ocupaci√≥n en Irak y, en otros pa√≠ses de la regi√≥n, de reg√≠menes que inclu√≠an a colaboradores del imperialismo completamente contrarios a la independencia nacional. Esas guerras prosiguen actualmente, demostrando que Washington y Londres no aspiraban simplemente a derrocar reg√≠menes, ni a defender la democracia sino a aplastar a los pueblos. Esta es una constataci√≥n fundamental que modifica por completo nuestra comprensi√≥n del imperialismo contempor√°neo.

15th2

Estrategia radicalmente nueva

Esa estrategia, radicalmente nueva, comenz√≥ a ser impartida como ense√Īanza por Thomas P. M. Barnett desde el 11 de septiembre de 2001. Fue dada a conocer y se expuso p√ļblicamente en marzo de 2003 ‚Äďo sea justo antes de la guerra contra Irak‚Äď en un art√≠culo de la revista estadounidense Esquire, y posteriormente en el libro titulado The Pentagon‚Äôs New Map, pero parece tan cruel que nadie ha cre√≠do que pudiera llegar a aplicarse.

Para el imperialismo se trata de dividir el mundo en dos: una zona estable que goza de los beneficios del sistema y otra zona donde el caos alcanza proporciones tan espantosas que nadie piensa ya en resistir sino s√≥lo en sobrevivir, zona donde las transnacionales pueden extraer las materias primas que necesitan sin rendir cuentas a nadie.

Seg√ļn este mapa, extra√≠do de un Powerpoint que Thomas P. M. Barnett present√≥ en 2003 durante una conferencia impartida en el Pent√°gono, los Estados de todos los pa√≠ses incluidos en la zona rosada deben ser destruidos. Ese proyecto no tiene nada que ver con la lucha de clases en el plano nacional, ni con la explotaci√≥n de los recursos naturales. Despu√©s de destruir el Medio Oriente ampliado, los estrategas estadounidenses se preparan para acabar con los Estados en los pa√≠ses del noroeste de Latinoam√©rica. 

15TH3

Desde el siglo XVII y la guerra civil brit√°nica, Occidente se desarroll√≥ temiendo siempre el surgimiento del caos. Thomas Hobbes ense√Ī√≥ a los pueblos de Occidente a someterse a la ‚Äúraz√≥n de Estado‚ÄĚ con tal de evitar el tormento que ser√≠a el caos. La noci√≥n de caos volvi√≥ a aparecer con Leo Strauss, despu√©s de la Segunda Guerra Mundial. Ese fil√≥sofo, que form√≥ personalmente a numerosas personalidades del Pent√°gono, pretend√≠a establecer una nueva forma de poder sumiendo una parte del mundo en el infierno.

La experiencia del yihadismo en el Medio Oriente ampliado nos ha mostrado lo que es el caos.

Despu√©s de haber reaccionado ante los acontecimientos de Deraa ‚Äďen marzo y abril de 2011‚Äď como se esperaba que lo hiciera, utilizando el ej√©rcito para enfrentar a los yihadistas de la mezquita al-Omari, el presidente Assad fue el primero en entender lo que estaba sucediendo. En vez de reforzar los poderes de los servicios de seguridad para enfrentar la agresi√≥n exterior, Assad puso en manos del pueblo los medios necesarios para defender el pa√≠s.

Comenz√≥ por levantar el estado de emergencia, disolvi√≥ los tribunales de excepci√≥n, liber√≥ las comunicaciones v√≠a internet y prohibi√≥ a las fuerzas armadas hacer uso de sus armas si con ello pon√≠an en peligro las vidas de personas inocentes.

Esas decisiones, que parec√≠an ir contra la l√≥gica de los hechos, tuvieron importantes consecuencias. Por ejemplo, al ser atacados en la regi√≥n de Banias, los soldados de un convoy militar, en vez de utilizar sus armas para defenderse, optaron por quedar mutilados bajo las bombas de los atacantes, e incluso morir, antes que disparar y correr el riesgo de herir a los pobladores que los ve√≠an dejarse masacrar sin intervenir para evitarlo.

Como tantos otros en aquel momento, yo mismo cre√≠ que Assad era un presidente d√©bil con soldados demasiados leales y que Siria iba a ser destruida. Pero, seis a√Īos m√°s tarde, Bashar al-Assad y las fuerza armadas de la Rep√ļblica √Ārabe Siria han ganado la apuesta.

15TH5Al principio, sus soldados lucharon solos contra la agresi√≥n externa. Pero poco a poco cada ciudadano fue implic√°ndose, cada uno desde su puesto, en la defensa del pa√≠s. Y los que no pudieron o no quisieron resistir, optaron por el exilio. Es cierto que los sirios han sufrido mucho, pero Siria es el √ļnico pa√≠s del mundo, desde la guerra de Vietnam, que ha logrado resistir la agresi√≥n militar externa hasta lograr que el imperialismo renunciara por cansancio.

En segundo lugar, ante la invasi√≥n del pa√≠s por un sinn√ļmero de yihadistas provenientes de todos los pa√≠ses y poblaciones musulmanes, desde Marruecos hasta China, el presidente Assad decidi√≥ renunciar a la defensa de una parte del territorio nacional con tal de garantizar la posibilidad de salvar a su pueblo.

El Ej√©rcito √Ārabe Sirio se repleg√≥ en la ‚ÄúSiria √ļtil‚ÄĚ, o sea en las ciudades, dejando a los agresores el campo y los desiertos. Mientras tanto el gobierno sirio velaba constantemente por el abastecimiento en alimentos de todas las regiones que controlaba. Contrariamente a lo que se cree en Occidente, el hambre ha afectado s√≥lo las zonas bajo control de los yihadistas y algunas ciudades que se han visto bajo el asedio de esos elementos. Los ‚Äúrebeldes extranjeros‚ÄĚ ‚Äďy esperamos que los lectores nos disculpen por lo que puede parecer un ox√≠moron‚Äď, con abundante abastecimiento garantizado por las asociaciones ‚Äúhumanitarias‚ÄĚ occidentales, utilizaron su propio control sobre la distribuci√≥n de alimentos para someter poblaciones enteras imponi√©ndoles un r√©gimen de hambre.

El pueblo sirio comprob√≥ por s√≠ mismo que era el Estado sirio, la Rep√ļblica √Ārabe Siria, quien le garantizaba alimentaci√≥n y protecci√≥n, no los yihadistas.

El tercer factor es que el presidente Assad explic√≥, en un discurso que pronunci√≥ el 12 de diciembre de 2012, de 15TH4qu√© manera esperaba restablecer la unidad pol√≠tica de Siria. Resalt√≥ espec√≠ficamente la necesidad de redactar una nueva Constituci√≥n y de someterla a la aprobaci√≥n del pueblo por mayor√≠a calificada, para realizar despu√©s una elecci√≥n democr√°tica de la totalidad de los responsables de las instituciones, incluyendo ‚Äďpor supuesto‚Äď al presidente.

En aquel momento, los occidentales se burlaron de la decisi√≥n del presidente Assad de convocar a elecciones en medio de la guerra. Hoy en d√≠a, todos los diplom√°ticos implicados en la resoluci√≥n del conflicto, incluyendo a los de la ONU, respaldan el plan Assad.

Los electores respondieron

A pesar de que los comandos yihadistas circulaban por todo el pa√≠s, incluyendo la capital, y asesinaban a los pol√≠ticos hasta en sus casas y junto a sus familias, el presidente Assad estimul√≥ a los miembros de la oposici√≥n interna a hacer uso de la palabra. Assad garantiz√≥ la seguridad del liberal Hassan el-Nouri y del marxista Maher el-Hajjar para aceptaran, al igual que √©l mismo, correr el riesgo de presentarse como candidatos en la elecci√≥n presidencial de junio de 2014. A despecho del llamado al boicot que lanzaron la Hermandad Musulmana y los gobiernos occidentales, y desafiando el terror yihadista, a pesar de que millones de sirios hab√≠an salido del pa√≠s, el 73,42% de los electores respondieron al llamado de las urnas.

15TH6

Por otro lado, desde el principio mismo del conflicto, el presidente Assad cre√≥ un ministerio de Reconciliaci√≥n Nacional, algo nunca visto en un pa√≠s en guerra. Confi√≥ ese ministerio al presidente de un partido aliado, el PSNS, Al√≠ Haidar, quien negoci√≥ y concluy√≥ m√°s de un millar de acuerdos de amnist√≠a a favor de ciudadanos que hab√≠an tomado las armas contra la Rep√ļblica, muchos de los cuales decidieron incluso convertirse en miembros del Ejercit√≥ √Ārabe Sirio.

A lo largo de esta guerra, y a pesar de lo que afirman quienes lo acusan injustamente de haber generalizado la tortura, el presidente Assad no ha recurrido nunca a medidas coercitivas en contra de su propio pueblo. No ha instaurado ni siquiera un reclutamiento masivo o un servicio militar obligatorio. Todo joven tiene siempre la posibilidad de sustraerse a sus obligaciones militares y una serie de pasos administrativos permite a cualquier var√≥n evitar el servicio militar si no desea defender su pa√≠s con las armas en la mano. S√≥lo los exiliados que no han realizado esos tr√°mites pueden verse en situaci√≥n irregular en relaci√≥n con esas leyes.

A lo largo de seis a√Īos, el presidente Assad ha recurrido constantemente al respaldo de su pueblo, otorg√°ndole responsabilidades, y ha hecho a la vez todo lo posible por alimentarlo y protegerlo. Y ha corrido siempre el riesgo de dar antes de recibir. As√≠ se ha ganado la confianza de su pueblo y es por eso que hoy cuenta con su activo respaldo.

Las √©lites sudamericanas se equivocan al ver en la situaci√≥n de hoy la simple continuaci√≥n de la lucha de las pasadas d√©cadas por una distribuci√≥n m√°s justa de la riqueza. La lucha principal ya no es entre la mayor√≠a del pueblo y una peque√Īa clase de privilegiados. La opci√≥n que se plante√≥ a los pueblos del Gran Medio Oriente, y a la que pronto tendr√°n que responder tambi√©n los sudamericanos, no es otra que defender la Patria o morir.

Los hechos as√≠ lo demuestran. El imperialismo contempor√°neo ya no tiene como prioridad apoderarse de los recursos naturales. Hoy domina el mundo y lo saquea sin escr√ļpulos. Ahora apunta a aplastar a los pueblos y destruir las sociedades de las regiones cuyos recursos ya explota hoy en d√≠a.

En esta nueva √©poca de violencia, s√≥lo la estrategia de Assad permite mantenerse en pie y preservar la libertad.

http://www.voltairenet.org/article197482.html

 



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