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Edición 368

 PORTADA1468

Mapeo del imperio de Trump: activos y pasivos

James Petras

EL IMPERIO ESTADOUNIDENSE se extiende por el mundo; se expande y se contrae, de acuerdo con su capacidad de asegurar activo estratégico, dispuesto y capaz de aumentar el poder militar y económico para contrarrestar a los adversarios emergentes.

EL MAPA DEL IMPERIO es una medida abreviada de los vectores, el alcance y la durabilidad del poder y la riqueza global. El mapa del imperio est√° cambiando, a√Īadiendo y restando activos y pasivos, de acuerdo con los √©xitos y retiros de centros de poder nacionales y extranjeros. Si bien el imperio de los EE.UU. se ha dedicado a intensos conflictos en Medio Oriente, el mapa imperial se ha ampliado en otros lugares a menores costos y con mayor √©xito.

Ampliando el imperio

El imperio estadounidense ha aumentado sustancialmente su alcance y presencia en varias regiones, especialmente en Am√©rica Latina. Las adiciones y ampliaciones incluyen Argentina, Brasil, Colombia, M√©xico, Am√©rica Central, Per√ļ y el Caribe.

El activo m√°s importante que redise√Īa el imperio en Am√©rica Latina es Argentina. Estados Unidos ha obtenido ventajas militares, econ√≥micas y pol√≠ticas. En el caso de Argentina, los avances pol√≠ticos y econ√≥micos precedieron a la expansi√≥n militar. Estados Unidos brind√≥ apoyo ideol√≥gico y pol√≠tico para asegurar la elecci√≥n de su cliente Mauricio Macri. El nuevo presidente argentino transfiri√≥ de inmediato cinco mil millones de d√≥lares al famoso especulador de buitres de Wall Street, Paul Singer, y procedi√≥ a abrir las compuertas para un flujo lucrativo de miles de millones de d√≥lares capital financiero. El presidente Macri luego sigui√≥ invitando al Pent√°gono y Servicios de inteligencia estadounidenses para establecer bases militares, estaciones de espionaje y capacitaci√≥n a lo largo de sus fronteras.

Igualmente importante, Argentina abraz√≥ a los EU directivas dise√Īadas para derrocar al gobierno de Venezuela, socavando al gobierno nacionalista de Bolivia bajo Evo Morales y seguir una pol√≠tica estadounidense centrada en la integraci√≥n regional.

Argentina: un cliente sin patrón económico

Si bien Argentina es una adici√≥n pol√≠tica y militar √ļtil al imperio estadounidense, carece de acceso al mercado estadounidense, todav√≠a depende de China, y no ha logrado garantizar un acuerdo comercial estrat√©gico con la Uni√≥n Europea. Washington ha ampliado su presencia militar con un cliente de una sola pierna.

Colombia y México, estados clientes desde hace mucho tiempo de EE.UU. han brindado trampolines para ampliar la influencia de Estados Unidos en América Central, la región andina y el Caribe.

En el caso de Colombia, EE.UU. ha financiado su guerra de exterminio contra los insurgentes antiimperialistas y sus partidarios campesinos y de la clase obrera y aseguró siete bases militares como plataforma de lanzamiento para la desestabilización de Washington contra Venezuela.

México ha servido a una multitud de funciones militares y económicas, desde plataformas de fabricación de miles de millones de dólares para el lavado multimillonario de ganancias del narco a los bancos estadounidenses.

Brasil es la nueva incorporación al imperio con la expulsión y el arresto de líderes del Partido de los Trabajadores. El cambio en el poder político y económico ha aumentado la influencia de Estados Unidos sobre el país más rico en el continente. En resumen, EE.UU. ha ampliado la influencia imperial y el control a través de su adquisición de América Latina. Hay una advertencia: al menos en los casos de Brasil y Argentina, el avance de los Estados Unidos es provisional y está sujeto a reversión, ya que carece de firmeza y fundamentos económicos y políticos.

Si América Latina refleja una ampliación y un aumento de la influencia imperial estadounidense, el resto del mapa global es en su mayoría negativo o, en el mejor de los casos, contradictorio.

La misi√≥n de construcci√≥n del imperio no ha logrado ganar terreno en el noreste de Asia, Oriente Medio y √Āfrica del Norte. En Europa, los EE.UU. conservan su influencia, pero parece enfrentar obst√°culos para ampliar su presencia. La clave de la ampliaci√≥n o el declive del imperio gira en torno al desempe√Īo de la econom√≠a dom√©stica de los Estados Unidos.

Declive imperial: China

La determinaci√≥n de los Estados Unidos de re-mapear el imperio global es m√°s evidente en Asia. El cambio m√°s notable en las relaciones pol√≠ticas y econ√≥micas de EE.UU. en la regi√≥n ha tenido lugar con el desplazamiento de China de los EU como la inversi√≥n dominante, la construcci√≥n de infraestructura comercial y el pa√≠s prestamista en la regi√≥n. Por otra parte, China ha aumentado su papel como el principal exportador a los EU, acumulando excedentes de cientos de miles de millones de d√≥lares cada a√Īo. En 2017, en el comercio de China el excedente alcanz√≥ $ 375 mil millones de d√≥lares.

Contra el relativo declive económico de los EE.UU. Washington ha compensado con la ampliación del alcance de su presencia marítimo-militar en el mar de China Meridional, y aumentó sus fuerzas aéreas y terrestres en Corea del Sur, Japón, Australia, Filipinas y Guam.

En cuanto a cómo reforzar la presencia de su ejército y afectar el 'remapeo' de su presencia imperial, depende de la dinámica de la economía doméstica de los Estados Unidos y su capacidad de conservar sus principales clientes militares: Corea del Sur, Japón, Australia y Filipinas.

La evidencia reciente sugiere que Corea del Sur muestra signos de deslizamiento fuera de la √≥rbita econ√≥mica y militar de los Estados Unidos, Se√ļl tiene problemas comerciales con el proteccionismo estadounidense y agenda oportunidades para expandir sus v√≠nculos comerciales con China.

Igualmente importante, Corea del Sur ha avanzado hacia la reconciliación con Corea del Norte, y ha degradado la escalada militar de Estados Unidos. Como le vaya en Corea del Sur, también le irá al poder militar estadounidense en el norte de Asia.

La estrategia militar de los EE.UU. se basa en mantener y expandir su red de clientes. Sin embargo, sus políticas proteccionistas llevaron al rechazo de acuerdos multilaterales, que erosionan sus lazos económicos y potencian los vínculos militares.

A diferencia de Am√©rica Latina, la reconstrucci√≥n del mapa imperial de Estados Unidos ha llevado a la contracci√≥n econ√≥mica y al aislamiento militar en Asia. La escalada militar de Estados Unidos ha vertido armas letales estrat√©gicas a√ļn m√°s letales en la regi√≥n, pero no logr√≥ intimidar o aislar a China o Corea del Norte.

Re-mapeo del Medio Oriente

Estados Unidos ha gastado varios billones de d√≥lares en las √ļltimas dos d√©cadas en el Medio Oriente, √Āfrica del Norte y Asia Occidental.

La intervención estadounidense de Libia y de Sudán del Sur, Somalia, a través de Siria, Palestina, Irak, Irán y Afganistán ha resultado en enormes costos y avances dudosos. Los resultados son escasos, excepto en términos de sufrimiento. Estados Unidos ha esparcido el caos y la destrucción por Libia y Siria, pero no pudo incorporar la ampliación del imperio.

Las guerras de Medio Oriente, iniciadas a instancias de Israel, han recompensado a Tel Aviv con un sentido de invulnerabilidad y sed de m√°s, al tiempo que se multiplica y unifica adversarios.

Los imperios no se amplían de manera efectiva mediante alianzas con tribus armadas, organizaciones sectarias y separatistas. Imperios, con aliados dispares, fracturados y las entidades de auto engrandecimiento no expanden ni fortalecen sus poderes globales.

Estados Unidos libró una guerra contra Libia y perdió la influencia política y los recursos económicos que disfrutó durante el régimen de Gaddafi. Intervino en Somalia, Sudán del Sur y Siria, y ha ganado enclaves de luchas egoístas 'separatistas' y mercenarios subsidiados.

Afganist√°n, la guerra m√°s larga de Estados Unidos en la historia, es un desastre militar absoluto. Despu√©s de diecisiete a√Īos de guerra y ocupaci√≥n, los Estados Unidos est√°n encerrados en los enclaves amurallados de la capital, Kabul. Mientras tanto, el r√©gimen t√≠tere se alimenta de subsidios mensuales de miles de millones de d√≥lares.

Iraq es una avanzada imperial "compartida", resultado de quince a√Īos de intervenci√≥n militar. Clientes kurdos, se√Īores de la guerra sunitas y sauditas, milicia chiita, clept√≥cratas de Bagdad y mercenarios contratistas estadounidenses compiten por el control y un mayor pedazo del pillaje. Cada metro cuadrado de terreno disputado le ha costado a los EU cientos de millones de d√≥lares y decenas de bajas.

Irán permanece bajo amenaza permanente, pero conserva su independencia fuera de la órbita de Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel. El mapa geopolítico de EE.UU. se ha reducido a una dudosa alianza con Arabia Saudita y sus micro-clientes entre los Emiratos-mini estatales que luchan constantemente entre ellos, así como Israel, el "cliente" ¡que abiertamente se deleita en guiar a su patrón por la nariz!

Comparado con el período anterior al cambio de milenio, el mapa del imperio estadounidense se ha reducido y se enfrenta a una mayor reducción.

El Mapa EE.UU.-OTAN-UE

Rusia ha reducido y desafiado la b√ļsqueda de Estados Unidos de un imperio global unipolar despu√©s de la recuperaci√≥n de su soberan√≠a y crecimiento econ√≥mico posterior al desastre de la d√©cada de 1990. Con el ascenso del presidente Putin, el imperio EE.UU.-UE perdi√≥ su cliente m√°s grande y lucrativo y la fuente del saqueo desnudo.

Sin embargo, EE.UU. conserva sus clientes políticos en el Báltico, los Balcanes y los regímenes de Europa Oriental y Central. Sin embargo, estos clientes son ingobernables y a menudo ansiosos por enfrentar a una Rusia con armas nucleares, confiados en que Estados Unidos-OTAN puedan intervenir, a pesar de la probabilidad de ser vaporizado en un Armagedón nuclear.

Los esfuerzos de Washington por recapturar y devolver a Rusia al vasallaje han fracasado. Por frustración, Washington ha recurrido a una creciente serie de fracasos, provocaciones y conflictos entre los EE.UU. y la UE, dentro de EE.UU. entre Trump y los Demócratas; y entre los caudillos que controlan el gabinete de Trump.

Alemania ha mantenido relaciones comerciales lucrativas con Rusia, a pesar de las sanciones de los Estados Unidos, subrayando el declive del poder de Estados Unidos para dictar pol√≠ticas a la Uni√≥n Europea. El Partido Dem√≥crata y la facci√≥n ultra militarista de Clinton permanecen patol√≥gicamente nost√°lgicos para un regreso a la Edad de Oro del Pillaje de 1990 (antes de Putin). La facci√≥n de Clinton est√° obsesionada con la pol√≠tica del revanchismo. Como resultado, ellos vigorosamente lucharon contra la campa√Īa del candidato Donald Trump quien promete seguir un nuevo entendimiento realista con Rusia.

La investigaci√≥n del Rusia-Gate no es simplemente una disputa electoral dom√©stica liderada por "liberales" hist√©ricos. Lo que est√° en juego no es nada menos que un profundo conflicto sobre la reconstrucci√≥n del mapa global de los Estados Unidos. Trump reconoci√≥ y acept√≥ el resurgimiento de Rusia como una potencia global para ser "contenida", mientras que los dem√≥cratas hicieron campa√Īa para revertir la realidad, derrocar a Putin y regresar a las org√≠as del bar√≥n ladr√≥n de los a√Īos de Clinton.

Como resultado de este conflicto estrat√©gico continuo, Washington no puede desarrollar una coherente estrategia global, que a su vez ha debilitado a√ļn m√°s la influencia de EE.UU. en la UE, en Europa y en otras partes.

Sin embargo, el intenso ataque dem√≥crata contra el trumpismo y su inicial pol√≠tica extranjera con respecto a Rusia logr√≥ destruir su "pivot to realism‚ÄĚ y facilit√≥ el surgimiento de una facci√≥n militarista fan√°tica dentro de su gabinete, que han intensificado las pol√≠ticas anti-Rusia de los dem√≥cratas Clinton. En menos de un a√Īo, todos los consejeros realistas de Trump y miembros del gabinete han sido purgados y reemplazados por militaristas. Su n√ļcleo duro de confrontaci√≥n pol√≠tica anti-Rusia se ha convertido en la plataforma para el lanzamiento de una estrategia militar mundial basada en grandes aumentos en el gasto militar, exigiendo que las naciones de la UE aumenten sus presupuestos militares, gener√°ndose la oposici√≥n a una alianza militar centrada en EU, como lo recientemente propuesto por el presidente franc√©s Emmanuel Macron.

A pesar de que la campa√Īa del presidente Trump promete 'retirarse', EE.UU. ha vuelto a entrar en Afganist√°n, Irak y Siria a lo grande. El viraje de Trump de la contenci√≥n y realismo global al ‚Äúretroceso y agresi√≥n‚ÄĚ contra Rusia y China no ha podido asegurar una respuesta positiva de los aliados pasados ‚Äč‚Äčy presentes.

China ha aumentado sus lazos econ√≥micos con la UE; Rusia y la UE comparten v√≠nculos comerciales estrat√©gicos de gas y petr√≥leo. A nivel nacional, el presupuesto militar de EE.UU. profundiza el d√©ficit fiscal y amenaza dr√°sticamente el gasto social. Esto crea un escenario de creciente aislamiento estadounidense con su f√ļtil agresi√≥n contra un mundo din√°mico y cambiante.

Conclusión

La reconstrucción Trump del imperio global ha tenido resultados desiguales, que son mayormente negativos desde un punto de vista estratégico. Las circunstancias que conducen a nuevos clientes en América Latina son significativas, pero han sido contrarrestados por los retiros en Asia, las divisiones en Europa, la incoherente agitación doméstica y estratégica.

Rehacer los imperios globales requiere realismo: el reconocimiento de un nuevo poder, alineaciones, alojamiento con aliados y, sobre todo, estabilidad política interna, equilibrar intereses económicos y compromisos militares.

El viraje clave del realismo hacia una Rusia recuperada a la militarización y la confrontación ha precipitado el colapso de los Estados Unidos como coherencia unificada y líder de un imperio global.

Los EE.UU. aceptan guerras perdedoras prolongadas en regiones periféricas mientras abrazan guerras comerciales destructivas en regiones estratégicas. Presupuestan vastas sumas en actividades productivas mientras empobrecen a los gobiernos estatales y locales a través de una "reforma" impositiva radical que favorece a los oligarcas.

La reconfiguración global ahora implica un imperio volátil e impulsivo impulsado por un Estados Unidos incapaz de tener éxito, mientras que las potencias emergentes están inmersas en el poder regional.

Ya no hay un imperio imperial coherente que controle el destino del globo. Vivimos en un mundo de mapas políticos centrados en poderes regionales y clientes ingobernables, mientras que los más incompetentes y políticos infames en Washington compiten con un presidente Trump arrogante e ignorante y su régimen fracturado.



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