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Edición 397

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FUTURO INCIERTO PARA MILLONES DE JÓVENES DE NIVEL SUPERIOR Y MEDIO SUPERIOR

Universidades públicas, sin apoyo de AMLO

Feliciano Hernández*

-Bajo fuertes presiones, las universidades públicas atraviesan un mal momento INSOSPECHADAMENTE en tiempos en que debieran recibir mejor trato del nuevo gobierno que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, porque en general apoyaron las promesas de cambio que él abanderaba.

Sin embargo, con su plan denominado Cuarta Transformación (4T) en el que la educación superior debiera ser parte PRIORITARIA, el mandatario las desdeña y expone un programa paralelo o alternativo.

EL SISTEMA DE EDUCACIÓN superior existente NO figura en su agenda. Con presupuestos insuficientes, históricamente, todas las instituciones de educación superior (IES) públicas tienen que responder a las exigencias de los trabajadores y personal docente, y al mismo tiempo a las de la población estudiantil que demanda más lugares, nuevas carreras y mejores instalaciones.

SIN EMBARGO, se están enfrentando al desprecio del presidente, que impulsa su propio proyecto a través de las 100 universidades Benito Juárez que prometió construir en el país, enfocadas a la atención de los sectores de más bajos recursos.

Cd. de México.- Cerca de 10 MILLONES de jóvenes de nivel medio superior, superior y de posgrado matriculados en las instituciones de educación pública, federales y estatales, enfrentan un futuro incierto ante el desdén insospechado que les ha mostrado el presidente López Obrador, reflejado en el regateo de más presupuesto que requieren para responder a sus compromisos.

EL PARO que realizaron 24 instituciones de varios estados de la república -el miércoles 8 de octubre del presente- para exigir atención a sus demandas, tuvo una respuesta insólita del mandatario: háganle como quieran, se acabaron los tiempos del chantaje. “No se puede darles más recursos que lo que significa la inflación. Esos son grupos de presión y así ya no es la cosa…Todos estamos obligados a actuar con austeridad”.

Cada año, las universidades autónomas y las dependientes de la SEP o de autoridades estatales, tienen que repetir el viacrucis de acudir a todas las instancias para hacerse escuchar en sus demandas presupuestales. Desde hace lustros la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) ha planteado la necesidad de que el sector cuente con un presupuesto plurianual, por las exigencias propias de sus funciones, que requieren planeación anticipada para sus labores de investigación, académicas y de extensión cultural.

Pero no les pintan nada bien las cosas en este sexenio. Se recordará que para el presupuesto 2019, -donde les adjudicaron 114 mil 728 millones de pesos- en el que ya participó el equipo de AMLO, les hicieron fuertes recortes a las universidades federales UNAM, UAM e IPN -como no queriendo 1,341 millones de pesos menos- y ante la sorpresa y protesta de las casas de estudio los diputados pudieron corregir y otorgarles un ligero aumento… que sirvió de nada porque a los pocos meses sufrieron reducciones.

Los paristas del 9 de octubre encabezados por la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (CONTU) promueven un “Movimiento nacional en Defensa de la Universidad Pública Mexicana”, con peticiones muy concretas: -Trato digno a las universidades públicas en materia presupuestal; -Restitución presupuestal de fondos extraordinarios o su incorporación como subsidios ordinarios; -Atención inmediatas de autoridades federales para resolver la crisis económica que enfrenta la educación superior.

LA POSICIÓN de AMLO de confrontarse abiertamente con el movimiento universitario, contrasta con su disposición hacia la rijosa, corrupta y disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de ceder en casi a todas sus exigencias, de dinero, de plazas magisteriales, de libertad sindical, entre otras. No así frente a los universitarios, a los que dijo en conferencia, ante su demanda de 17 mil millones de pesos de recursos extraordinarios: “Tiene que haber orden administrativo, y si no se tiene la razón, aunque se pare el país, porque si no vamos a estar a expensas de chantajes y nunca van a cambiar las cosas”.

Por insuficiencia de recursos, la ANUIES presentó un requerimiento de 17 mil 230 millones de pesos para que sus agremiados puedan cumplir pagos de nóminas, prestaciones de fin de año y otros compromisos. Enrique Levet, Secretario General de la CONTU advirtió que unas nueve universidades en crisis podrían dejar de pagar sueldos a 60 mil trabajadores.

Las casas de estudios superiores que más han resentido los recortes presupuestales y que se han declarado insolventes son: la Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; la Autónoma de Zacatecas, la Universidad Autónoma de Nayarit, la Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, la Universidad Juárez e Tabasco, la Autónoma de Guerrero, la Autónoma del Estado de México, la Autónoma de Sinaloa y la Universidad Autónoma de Chiapas. Hay que apuntar que estas instituciones son las principales casas de estudio de esos estados, y de las más importantes de México, por la cantidad de estudiantes que atienden.

Sostuvo AMLO que NO hay dinero para éstas, pero sus críticos reprochan que sí sobra presupuesto para los corruptos partidos políticos, y para su Morena, que recibió este año 1,700 millones de pesos en prerrogativas, y se comprometió a devolver el 50%, incluso el 75% -declaró su presidenta en funciones, Yeidkhol Polevnsky-… pero en los hechos NADA, pura falsas promesas de la dirigente, en cambio comprarán un BUNKER administrativo pensando que van a gobernar por siempre.

No sobra señalar que si el presidente conoce de ABUSOS en las IES, que ordene los procedimientos legales de cada caso, conforme a sus facultades, pero que no perjudique a las instituciones en general sólo por sus convicciones personales porque DAÑA al país.

Las estadísticas hablan mal de México

PARA TENER IDEA del enorme desafío que el país –y AMLO- tienen enfrente, es necesario mencionar algunas cifras. La estadística del sistema educativo nacional, de la Secretaria de Educación Pública (SEP), registró en el ciclo 2017-20016, un total de 3 millones 762 mil 679 estudiantes de nivel superior matriculados en las instituciones públicas, y de ese total 1 millón 106 mil 968 inscritos en instituciones particulares. En el nivel medio superior las cifras fueron de cuatro millones 165 mil 665 estudiantes matriculados en las escuelas públicas, y 962 mil 853 en privadas.

La estadística de la SEP incluye un rubro de “Capacitación para el trabajo”, en este registró a un millón 932 mil 361 estudiantes; de ese total 280 mil 619 inscritos en escuelas privadas. La estadística no explica a qué nivel escolar corresponde esa capacitación, a media superior o a secundaria. Tampoco menciona la cifra correspondiente a nivel de postgrado…aunque se puede afirmar que sería apenas de unas decenas de miles.

En la modalidad no escolarizada o virtual, cada vez más importante, tanto en instituciones públicas como en privadas de nivel superior, la estadística registró a 287 mil 717 estudiantes inscritos en IES públicas y 379 mil 852 en privadas. Y en el nivel medio superior la SEP anotó a 330 mil 711 en públicas y 25 mil 330 en privadas.

Por origen del financiamiento, las cifras totales representan el 86.5% de carácter público, y 13.5% privado.

En total, la educación superior pública y privada alcanza una cobertura de apenas un 30% de la población en edad universitaria de 19 a 22 años. Muy diferente a naciones desarrolladas, que alcanzan una cobertura superior al 50% o incluso como Cuba, con su sistema socialista, que tiene casi una cobertura de 100%.

El avance de México en educación superior ha sido muy lento, con retrocesos, como el que enfrentará el sistema universitario en este sexenio si López Obrador no mejora su disposición hacia el sector.

La OCDE nos descalifica

En su Panorama de la Educación Superior 2017, Capitulo México, la OCDE establece que en el año 2016, sólo el 17% de las personas de entre 25 a 64 años de edad había cursado la educación superior, la proporción más baja entre los países de la OCDE. Esto es 20 puntos porcentuales abajo del promedio de los países miembros del organismo (37%).

La trascendencia económica y social de la educación superior en el mundo es irrebatible. En la mayoría de los integrantes de la OCDE, la tasa de empleo de la población adulta tiende a aumentar según el nivel educativo alcanzado. En México, en el 2016, la tasa de empleo fue de 65% para el rango de edad entre los 25 a 64 años con educación por abajo de media superior (promedio de la OCDE: 57%), pero subió hasta un 70% y 80% para la gente con estudios de nivel medio superior y superior, respectivamente. Ambos porcentajes están cerca del promedio de la OCDE de 75% y 84%, respectivamente.

        “Las tasas de empleo aumentan considerablemente alcanzando los niveles de educación superior: desde un 70% para los titulados de Técnico Superior Universitario, hasta un 80% para los licenciados o equivalentes, y alrededor del 85% para los que cuentan con títulos de maestría o equivalente o doctorado”, apunta el organismo en su reporte referido, y subraya que los ingresos de las personas también aumentan con el nivel educativo alcanzado “y son considerablemente más altos en México que en la mayoría de los países de la OCDE”.

En México -reporta la OCDE- los adultos con un título de educación superior ganan en promedio más del doble que los adultos solo con estudios de educación media superior. Los adultos con un título de técnico superior universitario ganan un 30% más que los que cuentan solamente con estudios de educación media superior, pero aquellos con un título de maestría o doctorado, ganan casi cuatro veces más que aquellos con educación media superior”.

Como dato que exhibe el rezago educativo en México, la OCDE señala que una gran proporción de adultos no ha cursado la educación media superior. En el 2016, el 53% de los adultos jóvenes (de 25 a 34 años) sólo contaba con educación por abajo de media superior, y el porcentaje aumentaba 10 puntos, al 63%, considerando un rango mayor de edad, entre los 25 y 64 años. Tales cifras son muy superiores a los promedios de la OCDE: del 22% para personas de 25 a 64 años y de 16% para los de 25 a 34 años.

Balance del Banco Mundial

EN UN INFORME sobre la educación superior en América Latina y el Caribe que en 2017 publicó el Banco Mundial (BM) resaltan varios hechos que alcanzaron a México: que en los últimos 15 años la tasa bruta de matrícula pasó del 21% en 2000 a 43% en 2013, es decir que en la región se duplicó la cantidad de estudiantes universitarios para sumar un total de 20 millones.

El fuerte aumento ocurrió en la primera década de este siglo XXI. Entre 1991 y 2000 la matrícula pasó de apenas un 17% al 21%, mientras que en 2010, el salto llegó al 40%.

Según el informe del Banco Mundial el incremento se debió al mayor número de graduados del nivel secundario, al crecimiento del ingreso y a la adopción de programas y políticas como becas y créditos estudiantiles.

Un hecho relevante de este cambio fue que la enseñanza superior se volvió más igualitaria, por la inclusión de estudiantes de ingresos bajos y medios. En 2000 el 50% más pobre de la población representaba el 16% del estudiantado. En 2012 esa cifra aumentó al 24%. El Banco Mundial concluyó que en 2017 se contaba con 3 millones más de estudiantes de sectores pobres matriculados en las IES que en el año 2000. Sin embargo, el avance no es un dato para festejar del todo, porque la cantidad de graduados no aumentó en tal proporción, sino que en promedio se redujo.

A pesar de que hay más estudiantes universitarios, la cantidad de graduados, lejos de aumentar, se redujo drásticamente. Las estadísticas del Banco Mundial muestran que hoy, en el rango de 25 a 29 años de edad de los que iniciaron una carrera, sólo la mitad la terminan; esto comparado con quienes tienen el doble de edad (60-65 años) que lograron una tasa de graduación promedio de 73%.

La explicación del fenómeno regresivo, conforme a la óptica del Banco, fue que parte de esos nuevos estudiantes que escalaron al nivel superior carecían de la preparación correspondiente para el nivel, por lo cual desertan en el primer año. Hay que decirle al Banco Mundial que el ausentismo estudiantil también obedece a la falta de apoyos regulares, de manutención y otros; y que las malas calificaciones NO están solamente en los estudiantes de bajos recursos ni en las IES públicas.

Educación superior para todos los gustos

Se puede afirmar que México ha logrado a lo largo de muchas décadas un sistema de educación superior extraordinario en su conformación, en sus alcances, en su visión y en su misión; un sistema AMBICIOSO comparable con los mejores del mundo, al que le falta no sólo mayores recursos, sino y sobre todo apoyo decidido del Estado y de la misma sociedad.

Por eso sorprende la actitud mezquina del presidente, por lo visto explicable en parte por su desconocimiento del sistema, y dicho esto, en un esfuerzo de otorgarle el beneficio de la duda, porque sería peor si su mala disposición hacia las universidades obedeciera a su particular modo de entender a México y al mundo.

A la fecha, México cuenta con una gran diversidad de opciones de educación superior para sus millones de jóvenes, y justamente lo que se requiere son mayores recursos para ampliar y mejorar los espacios, en lo académico y en lo material.

Entre estos cientos de opciones universitarias, están las de financiamiento público y privado, y semiprivadas, que son instituciones de pago moderado; y dentro de estas opciones las hay para todos los gustos o necesidades: instituciones humanísticas o tecnológicas; de ciencias básicas e ingenierías; politécnicas, interculturales, escuelas normales publica y privadas para la misión pedagógica. También cuenta el país con la universidad virtual de la SEP, y la mayor parte de las IES públicas federales y estatales disponen de la enseñanza a distancia mediante el sistema virtual.

¿Qué le falta al sistema de educación superior mexicano? Más consideración de sus gobernantes, expresada en mayores recursos financieros, humanos y materiales; mas entendimiento de la sociedad, más difusión de sí mismo y de sus alcances, para que los jóvenes encuentren vías de realización profesional y humana.

El modelo que busca introducir AMLO debiera ser bienvenido, porque cumple una función de llenar una carencia: la de incluir a todos los jóvenes mexicanos deseosos de un espacio en una institución educativa de nivel superior, con los ajustes convenientes y pensando en la calidad, no sólo en la cantidad.

Malagradecido, el presidente

LO MENOS QUE se puede resaltar de esta coyuntura, es que AMLO se ha mostrado muy malagradecido con las universidades públicas. Históricamente, los universitarios del sector público siempre han apoyado a la izquierda, porque esta fuerza política ha hecho suyas sus demandas, y también respaldaron a López Obrador como candidato e impulsor de un gran cambio que él ha denominado la Cuarta Transformación.

Sorprende, pues, y mucho, la actitud insensible de AMLO hacia la universidades públicas federales y estatales. En todas sus palabras y con mayúsculas, simplemente se trata de una TRAICION del presidente al movimiento universitario.

Lo que se aprecia en todo esto es que el mandatario tiene su propio plan de educación superior, expresado en su agenda de construir 100 universidades “Benito Juárez” para los jóvenes excluidos del sistema tradicional. López Obrador tiene un cálculo equivocado al respecto. En primer lugar porque su proyecto y el sistema de educación superior existente NO son excluyentes.

Sin ahondar en su personal plan de educación superior, por lo manifestado hasta el momento, su modelo universitario Benito Juárez suena bien y puede ser complemento del existente. En particular porque busca atender a jóvenes excluidos de la educación superior por insuficiencia académica, por insolvencia económica o por falta de cupo en las universidades tradicionales.

Hay que recordar que este modelo tiene su antecedente en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), que también fundó AMLO como una institución incluyente, en su carácter de Jefe de Gobierno, cuya característica principal –incomprendida, por mal explicada— es que el ingreso se realiza por sorteo, sin examen, y porque estuvo pensada para alumnos con necesidad de trabajar en paralelo a su estancia en la universidad.

El modelo que impulsa AMLO es loable desde el enfoque de la inclusión, sin duda. Respecto de la insuficiencia académica de los postulantes al nivel superior, de ese estrato social al que van enfocadas, AMLO argumenta que se puede corregir con una estancia propedéutica. Sin duda que tiene razón. Y ha rematado el argumento, señalando que “Vale más tenerlos estudiando que en la calle”.

La necesaria rendición de cuentas

LA CONDICIÓN para que el gobierno –como autoridad del estado- otorgue todo el apoyo a las universidades debiera ser que rindan cuentas a la sociedad, en el ejercicio presupuestal, en el cumplimiento de las metas académicas, y en resultados concretos sobre las aportaciones a la sociedad (a la ciencia y la tecnología, a la industria y el comercio) a la promoción de valores universalmente aceptados, y a la crítica como la vía hacia el mejoramiento.

Así lo entiende el Secretario General Ejecutivo de la ANUIES, Jaime Valls Esponda, al manifestar -en un comunicado reciente dirigido a los legisladores-, que se promueve desde su representación el compromiso de austeridad, transparencia y rendición de cuentas. “Así lo demuestra la actitud de las universidades públicas estatales, que entregan anualmente a las comisiones de Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación y de Educación sus estados financieros auditados, al igual que un reporte de los logros académicos alcanzados en cada ejercicio fiscal, en cumplimiento a la responsabilidad social que guía la labor universitaria”.

La lucha de los universitarios por mayores recursos se realiza en varios frentes. Hay que insistir que el presidente de la República no cambia con facilidad de opinión y que se requerirá una fuerte labor de convencimiento. Afortunadamente no todo depende del mandatario. El representante reiteró su llamado a los diputados para que atiendan la petición de ANUIES de mejorar el financiamiento de la educación superior para el año 2020.

Valls Esponda recordó que la ANUIES presentó en la Cámara de Diputados, el pasado 25 de septiembre, la solicitud de recursos adicionales por 17 mil 230 millones de pesos, que incluye establecer el Fondo Federal Especial de obligatoriedad y gratuidad por 7 mil 678 millones de pesos, “que viene señalado en la Reforma Constitucional al Artículo tercero, para seguir avanzado de forma gradual hacia la gratuidad”, subrayó.

Ante el crecimiento de la matricula pública de educación superior, el representante de ANUIES planteó la necesidad de un crecimiento en la inversión federal, en un marco de equidad, privilegiando la enseñanza, la investigación científica y la innovación tecnológica.

Por ello, reitera el llamado a la Cámara de Diputados para que, “en el ámbito de sus atribuciones, reflexione a fondo sobre las imperiosas necesidades presupuestales, a fin de garantizar la viabilidad de las instituciones de educación superior en el país”.

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