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Edición 402

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Altos costos que todos pagamos

Feliciano Hernández*

Los malos hábitos de los mexicanos se traducen inevitablemente en altos costos sociales y económicos que acabamos pagando justos por pecadores, es el caso de la glotonería y de comer en la calle “antojitos” o alimentos “chatarra”; disfrutar del consumo de bebidas no naturales (gaseosas y edulcorantes), del consumo de alcohol y otras drogas permitidas como la mariguana, el tabaco y el café.

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TAMBIÉN EL SEDENTARISMO y la falta de ejercicio físico conducen tarde o temprano a malestares prevenibles. Por si fuera poco, en los últimos años empeoran la situación el pasar horas ante la televisión o las computadoras, y ante las pantallas de juegos de casinos –terminales de apuestas-, que representan muchas horas por persona en estado de inmovilidad y expuestos a contenidos a veces estresantes o que pueden representar diversos riesgos para la salud física y mental y para la economía de las personas… y del país. Es hora de decir ¡basta!, que cada quien asuma las consecuencias de su irresponsabilidad; y las autoridades debieran dejar de ser tan indiferentes, cuando no complacientes y tolerantes frente a esa muy mala situación.

CD. DE MÉXICO.- El sector salud CONSUME anualmente mayores recursos por el aumento de la población, pero también por el descuido de los buenos hábitos alimenticios y de salud, recreativos y culturales. Para el año 2020 se estableció un presupuesto de 634 mil millones de pesos, mayor que otros años nominalmente, pero menor en términos reales. Desde hace décadas se han incrementado todo tipo de padecimientos – diabetes, enfermedades del corazón, tumores cancerosos-, en muchos casos de consecuencias graves para la salud de las personas y para las finanzas personales… y nacionales.

 

Tarde o temprano, la mayoría de los afectados por esos malos hábitos requerirá asistencia gubernamental para curar o sobrellevar sus padecimientos y los costos se trasferirán al presupuesto, lo que es equivalente a decir que UNOS acabaremos pagando los excesos de OTROS ante la ausencia de corresponsabilidad de quienes se autogeneran sus enfermedades y ante la ausencia de autoridades exigentes

Aunque los malestares aludidos se incrementaron, en el sexenio de Peña Nieto, el gasto en salud se redujo un 20%, “en términos reales”, de acuerdo con un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

UN RIESGO que esto ha representado para miles o millones de familias es caer en la pobreza, puesto que un alto porcentaje de ellas no cuentan con seguridad social y tienen que asumir algunos costos de su curación. “Más de 16 millones de mexicanos carecen de algún tipo de protección financiera en salud”, subraya el Instituto.

El IMCO asegura que México es el segundo país de la OCDE con el mayor porcentaje de gasto de bolsillo en salud. “El gasto de bolsillo en enfermedades crónicas puede condicionar a una familia a caer en pobreza. En el caso de diabetes, en 2016 la prevalencia de ese padecimiento fue equivalente a 6.7 millones de mexicanos, es decir el 9.0% de la población. Si una familia promedio tuviera que pagar el total de su tratamiento de diabetes, tendría que endeudarse y/o vender su patrimonio”.

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CON DATOS OFICIALES, sólo para ver el complicado panorama de insuficientes recursos y los malos hábitos que acaban llegando a los hospitales, el IMCO toma como referencia el costo de tratar la diabetes. “Un tratamiento en el sector privado asciende en promedio a 131 mil pesos al año, según datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares, ENIGH 2016, y la base de reclamaciones de aseguradoras”.

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Los padecimientos se han agudizado y representan mayores costos, pero los riesgos sociales crecen porque para enfrentar todo los padecimientos en los últimos años los gobernantes REDUJERON el presupuesto de la Secretaría de Salud. En 2018, descontando la inflación, la dependencia recibió 90.5 mil millones de pesos, contra 113.4 mil millones que le fueron asignados en 2012. Con esos recursos el sistema tuvo que hacer milagros para atender padecimientos como leucemias, diabetes, hepatitis, enfermedades del corazón, hipertensión, tumores malignos, entre otros.

En este año 2020, el presupuesto al sector aumentará 37 mil millones de pesos más que en 2019.En términos nominales, el presupuesto total destinado a la Función Salud es 6.2% superior al monto de 2019, lo que según las autoridades equivale a 2.6% del PIB y representa 10.4% del total del presupuesto del 2020. “Sin embargo, este aumento no representa un cambio en la tendencia como se esperaba, después de las declaraciones del Presidente, en las que de manera reiterada mencionó que Salud recibirá un incremento de 40 mmdp”.

El Secretario de Salud, Jorge Alcocer, precisó que estos 40 mil millones de pesos no fueron incluidos en el PEF 2020, pero se asignarán más adelante por parte del Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, para cumplir con la petición del mandatario: “En salud no va a haber límite de presupuesto”. Aseguró que ni la austeridad ni el combate a la corrupción serán argumentos para reducirlo; al contrario, el gobierno buscará aumentarlo progresivamente hasta alcanzar la meta del 6% al final de sexenio, tal como lo recomendó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es la hora de actuar: BM

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PARA ADVERTIR sobre los riesgos y “enormes costos” de ignorar los problemas de obesidad y sobrepeso, el Banco Mundial organizó para el 6 de febrero del presente –en Nueva York- un foro con expertos de varios países, bajo la tesis de que las enfermedades relacionadas con la obesidad se encuentran entre las tres principales causa de muerte en el mundo y de que es un problema creciente que afecta a las economías de medio y bajo desarrollo. “Más del 70 % de los DOS mil MILLONES de personas con obesidad y sobrepeso vive en países de ingreso bajo y mediano”.

Este problema -sostiene el Banco- se traduce en mayores niveles de discapacidad y MUERTE PREMATURA, altos costos de la atención médica, menor productividad y jubilación anticipada. “La obesidad es motivo de creciente preocupación para todos los países”.

Algunos datos y argumentos que anticipó el Banco exhiben el desafío que tienen los gobiernos, al respecto:

El aumento de la obesidad constituye un grave problema de SALUD mundial y de desarrollo económico.

Más de Dos mil Millones de afectados en el mundo por sobrepeso y obesidad.

Al menos cuatro millones de muertes al año en el mundo.

En promedio, la prevalencia del fenómeno se multiplicó por tres desde 1975.

Debe ponerse fin al mito de que es un problema de los países de ingreso alto.

Casi el 70% de los adultos obesos vive en países de ingreso bajo y mediano.

El 55% del aumento de obesos en el mundo se registra en zonas rurales.

Los “devastadores” impactos y la carga de la obesidad seguirán afectando a los pobres.

Entre los factores que en las últimas décadas aceleraron el aumento de población con obesidad y sobrepeso, el Banco los ubica en tres rubros: de dieta, los de actividad física, y los de comportamiento social:

Referente a la dieta, subraya el BM que los alimentos altamente procesados y azucarados están más disponibles al consumidor y que los alimentos saludables son más caros; en el segundo rubro, el Banco apuntó que los niveles de actividad física han disminuido porque la tecnología está remplazando el trabajo humano; y en el tema del comportamiento social, afirma el BM que el aumento del ingreso per cápita –en algunos países- condujo a un mayor consumo de alimentos NO saludables.

Para enfrentar el problema, afirma el BM, los gobiernos deben adoptar un enfoque integral, que incluye:

- Educación del consumidor.

- Etiquetado obligatorio de los alimentos procesados.

- Políticas fiscales sólidas, como impuestos a los alimentos no saludables.

- Inversiones en programas de nutrición en la primera infancia.

- Medidas de mejoramiento del diseño urbano, como áreas de juegos en las escuelas y vías para peatones y ciclistas.

“Un enfoque transformador intersectorial –concluye el BM- y recursos adicionales específicos, son clave para prevenir el aumento de la obesidad en las generaciones futuras”.

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El fracaso de las autoridades

LOS DATOS DUROS y lo que se ve en la cotidianidad es que estamos ante un fracaso de las autoridades de salud y educativas a nivel nacional, así como de las de la normatividad aplicable, por desinterés, por falta de presupuesto y por ausencia de imaginación. Porque no todo se resuelve con dinero, sino con estrategias eficaces, que muchas veces dependen más de la creatividad y la buena disposición de los funcionarios que del dinero invertido.

En el caso de Educación, su responsabilidad es enorme, porque desatendió a niños y jóvenes que en estos años son víctimas de sobrepeso y obesidad o que iniciaron tempranamente el consumo de DROGAS. Quizás fue la falta de programas académicos, campañas informativas, reglamentos sobre la venta de alimentos y bebidas chatarra en las cercanías de los planteles educativos o incluso dentro de los mismos, y también la falta de programas preventivos contra las drogas.

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Sería el mismo caso de los funcionarios de Salud, que además de presupuestos REDUCIDOS exhibieron en todos estos años carencia de imaginación y voluntad para subsanar sus limitaciones estructurales, como falta de recursos humanos y materiales; falta de clínicas y hospitales, y en no pocos casos MALOS MANEJOS del dinero público, según se ha denunciado desde el gobierno entrante.

También los EMPRESARIOS, a través de sus productos y de las campañas de mercadotecnia y publicidad son corresponsables del incremento de nuestros males en salud y en hábitos, y concretamente los fabricantes de alimentos chatarra; los de bebidas con EDULCORANTES, los fabricantes de CIGARRILLOS, los productores de bebidas embriagantes, y muchos otros que durante años han burlado las leyes de salud, educación y la federal de PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR, que entre otras cosas prohíben la publicidad engañosa en el etiquetado de los mismos y en las campañas publicitarias.

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Por culpa de ellos hoy lidiamos y pagamos los costos de los tratamientos de muchas personas ALCOHOLICAS, FUMADORAS, OBESAS, con hipertensión o diabetes, con padecimientos gástricos muy recurrentes, con trastornos mentales que generan violencia intrafamiliar o entornos peligrosos para los familiares y para el vecindario. Sobre todo, los tres casos resaltados en mayúsculas causan fuertes molestias al entorno. ¿Hace falta mencionar las inconveniencias que estas personas representan para los más cercanos, y luego para el ERARIO NACIONAL?

Se resaltan en particular porque justamente son de los PADECIMIENTOS PREVENIBLES que resultan por la irresponsabilidad de quienes los sufren, y si son niños o adolescentes por el descuido de los adultos; y comienzan como simples aficiones hasta llegar gradualmente a representar serias inconveniencias. Porque, en suma, no son algunos miles de “enfermos”, adictos o pacientes, como se prefiera, sino MILLONES, millones de alcohólicos, millones de fumadores, millones de obesos, y todos más temprano que tarde acabarán erosionando seriamente el presupuesto de Salud; y todo por sus malos hábitos. NO puede tolerarse más. La solución es QUE PAGUEN, como sea, pero QUE PAGUEN.

Relacionado con lo mismo, tenemos a los medios masivos de comunicación que han prestado durante años sus espacios a la difusión de anuncios perniciosos para la salud física y mental de la población. Se puede mencionar en este punto a una parte de la programación de cine y televisión, y al “entretenimiento” de casinos, también promovido desde la pantalla chica. Aunque sus promotores los hacen pasar como productos inicuos o inocentes y en el peor de los casos como actividades de entretenimiento y recreativas, en realidad en muchos son PROMOTORES de los MALOS HÁBITOS. En el caso de los casinos, es sabido que su “entretenimiento” es altamente adictivo, y ocasiona daños a la salud física y mental de los aficionados a sus establecimientos, además de arruinar económicamente a los afectados.

¿Y quién paga todos estos ELEVADOS COSTOS? Una parte menor corre por cuenta propia, y esas personas de malos hábitos están en su derecho de enfermarse o gastar su dinero como quieran. Pero otra parte muy mayor acabará en las clínicas y hospitales PUBLICOS, si se considera que más del 50% de la población mexicana es POBRE o MUY POBRE, según datos oficiales.

Bueno, tampoco se le puede prohibir a la gente el ejercicio de su libertad, hasta para enfermarse. En algún momento, los FUMADORES defendieron a sangre y fuego su “derecho” a “CONTAMINAR” el aire de todos; casi estuvieron a punto de acudir a instancias internacionales o declarar una guerra nuclear al estado mexicano -¿estuvieron atrás de esas batallas cabilderos de los fabricantes de cigarrillos?-, cuando hace unos años se discutió en el Congreso reformas a las leyes de salud, para proteger a los “FUMADORES” PASIVOS. Como dice el refrán, “El que por su gusto muere…”. Pero el aire no les pertenece solamente a ellos como para que lo ensucien con tanta IMPUNIDAD.

Lo que es inaceptable es que los costos de otros se transfieran también a las personas de hábitos sanos o por lo menos moderadas en sus aficiones. Se debe reformar leyes y reglamentos, y avanzar en la PREVENCIÓN desde la niñez para hacerle saber a la agente que debe ser RESPONSABLE de sus acciones y decisiones, y que los EXCESOS se pagan.

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Que hacer contra los malos hábitos

LAS AUTORIDADES tienen que actuar con mayor RIGOR contra las personas que cometen excesos de todo tipo que afectan a los demás, porque es INSOSTENIBLE el alto COSTO que implica para el erario tener que CURAR a millones de personas de MALES PREVENIBLES o que son resultado simplemente de malos hábitos y de la irresponsabilidad de quienes los padecen. ¿Por qué unos tenemos que pagar los excesos de otros? ¿En qué piedra está gravada tal sentencia?

Ante las fallas de EDUCACIÓN (SEP), Salud, Profeco y otras dependencias de gobierno encargadas de formar ciudadanos sin malos hábitos o de prevenir excesos, es hora de que LOS LEGISLADORES por iniciativa propia o ciudadana, a partir de reclamos como el presente y de propuestas como la que se envía por este medio, ANALICEN la necesidad de emprender medidas alternativas, como exhortos o coercitivas para empujar a la población a que colabore con el gobierno o asuma por cuenta propia el resultado de sus excesos.

Es cierto que a nivel federal y de la Ciudad de México se están emprendiendo medidas preventivas y correctivas contra esos males, pero desde un enfoque colaborativo y NO COERCITIVO, pero este pequeño detalle es lo que les resta fuerza en sus frutos deseados.

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La creación del INSABI, con la promesa de dar atención médica y medicamentos en forma gratuita, en principio es una disposición razonable y congruente con las promesas de justicia social que invoca este gobierno, pero va en el sentido contrario de lo que aquí se plantea. No es pertinente descalificarla por ahora, pero ojalá que vaya acompañada de otros programas educativos tendientes a generar CONCIENCIA CIUDADANA, conforme a lo establecido en estas líneas. De otra forma, en el mediano y largo plazos será una contribución más en contra de lo que necesita el país: CIUDADANOS RESPONSABLES, conscientes de sus derechos pero también de sus obligaciones.

En lo particular y para avanzar en generar conciencia ciudadana, una de estas medidas podría ser la implementación de una LICENCIA para FUMAR tabaco y mariguana, que se le exija a toda persona aficionada o adicta a esos vicios, para su aplicación en interiores o exteriores. Sería una licencia renovable semestral o anualmente, y con un costo económico significativo, que opere a la vez como disuasivo y resarcitorio de los daños al medio ambiente y al erario que esas personas están causando con sus malestares físicos o que tarde o temprano van a representar para el presupuesto al acudir a los servicios públicos de salud. Porque son MILLONES de personas que fuman todos los días y dañan el ambiente, la salud de los demás y la propia.

Si por usar la vía pública para estacionar un vehículo en algunas zonas urbanas se exige a los propietarios PAGAR por algo que es una necesidad en un espacio público, aparte de que previamente se cubrieron elevados IMPUESTOS por la compra, por la gasolina, por las refacciones, por la verificación ambiental, por todo eso, ¿por qué no se va a pagar por ENSUCIAR el aire de todos con un VICIO totalmente innecesario y evitable?

Para los casos del alcoholismo y la glotonería, podría aplicarse el mismo principio. Se trata de gustos o aficiones totalmente innecesarias que culminan en ADICCIONES muy costosas para el erario nacional, que tarde o temprano, como se dijo líneas antes, hasta los que NO debemos, pagaremos. NO hay políticas más injustas y más demagógicas contra la gente de buen vivir y que paga sus impuestos.

Finalmente, cuando el presidente LÓPEZ OBRADOR dice de los ladrones de combustibles -“huachicoleros”- que son “victimas de sus circunstancias” y en lugar de penalizarlos conforme a la ley, los justifica y les otorga ayudas, se puede pensar que lo motivan principios religiosos o filantrópicos. Y hay mucho de cierto en eso de que son víctimas de sus circunstancias, ellos y otros. Pero si tales ayudas van sin acompañarse de EXIGENCIAS, lo que sigue es la perpetuidad de vicios o malos hábitos que a nadie convienen.

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