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Edición 271

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Educación y pensamiento

 

Ernesto Martinchuk

 

Uno de los nuevos instrumentos de la geopol√≠tica son los medios de comunicaci√≥n. Esos medios que marcan la agenda en toda la regi√≥n. De esta forma, uno de los temas m√°s significativos que hoy se debe abordar es las leyes de medios de comunicaci√≥n en nuestra Suram√©rica. La primera pregunta es ¬Ņpor qu√© no podemos ver nuestros canales nacionales a nivel regional,¬†y llamativamente tenemos las se√Īales de las televisoras estatales de Espa√Īa, Italia, Francia o Alemania, y tambi√©n las se√Īales de CNN y la BBC? Esto se debe a que tenemos un problema que tiene que ver con la pol√≠tica, la cultura y la educaci√≥n.

Suramérica tiene que pensar en esto, porque tiene que ver con la educación y con la comunicación como instrumento de la integración. No debemos olvidar que los procesos de transformación de la historia de la humanidad los hacen los poderosos y nunca los marginados.

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BBC de Londres

Los medios masivos han demonizado los procesos de liberación que han abordado nuestros estados nacionales, procesos que no son demonio sino que han sido presentados así justamente por el poder y el ejercicio de la palabra realizada a través de los monopolios mediáticos.

Estamos en la sociedad del conocimiento, la cual es una expresi√≥n neoliberal, pero es correcta. Pero la lucha debe ser del conocimiento aut√≥nomo y aut√≥ctono. Y nos cabe esta pregunta los periodistas en el pa√≠s y la regi√≥n ¬Ņest√°n preparados para esta nueva etapa? Lo interesante es que las peque√Īas experiencias que tenemos hasta ahora muestran un entusiasmo, una vibraci√≥n de los docentes y los estudiantes cuando descubren que construir el saber no es lo que aprendieron en la Universidad tradicional, que en el caso del periodismo nos brinda mucha teor√≠a y poca pr√°ctica real.

Esta tarea le corresponde al Estado, ya que en este nuevo siglo el Estado debe asumir cabalmente su funci√≥n como herramienta de socializaci√≥n de los bienes. Esta funci√≥n es de responsabilidad com√ļn a todos los estados nacionales¬†sudamericanos.

 

Conformando una nueva entidad p√ļblica regional

 

‚ÄúNadie educa a nadie‚ÄĚ, dec√≠a Paulo Freire; las personas tampoco se educan a si mismas, nosotros nos educamos en comuni√≥n mediatizados por el mundo. No mediatizados por el curr√≠culum, por la escuela, el maestro, sino por una lectura cr√≠tica del mundo. El sacar de las mentes de los estudiantes lo que pusieron en √©stas. La pedagog√≠a del oprimido es la pedagog√≠a desde la perspectiva, desde la mirada del mismo. No es ‚Äúpara‚ÄĚ el oprimido, porque ‚Äúnadie libera a nadie‚Ķ‚ÄĚ

El colonialismo produce impotencia y desazón. Su efecto más perverso es que induce en el conquistado la resignación a que su libertad haya sido cercenada, tal vez para siempre, y que, para continuar existiendo, deba inevitablemente darse por vencido y aceptar, repetir aquello que le imponen sus opresores. La secuencia dramáticamente es tan atroz que el conquistado termina considerando al pensamiento impuesto como propio, y la obstrucción a su libertad como parte del camino que lo llevará al mejoramiento de su vida.

Desandar esos pasos, romper con esos tortuosos v√≠nculos, puede parecer un salto al vac√≠o, una aventura sin destino, una especie de suicidio intelectual y moral. No obstante, ninguna generaci√≥n humana puede renunciar a su derecho a crear, a su derecho a imaginar y a proyectar su propia vida, so pena de convertirse en conformista reproductor de todo lo que en verdad le produzca un aut√©ntico malestar cultural: La frustraci√≥n, el desarraigo, la p√©rdida de objetivos y el olvido de los sue√Īos que padecen muchos j√≥venes en nuestras dolidas sociedades a√ļn el d√≠a de hoy no tienen otro origen ni otra raz√≥n de ser que la ruptura de los v√≠nculos con nuestra realidad, la de sociedades oprimidas, empobrecidas, construidas sobre la desigualdad, la exclusi√≥n y la desmemoria, pero tambi√©n dotadas de la energ√≠a, la voluntad y la esperanza de ser capaces de remontar su odiosa condici√≥n de sometimiento.

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Para evaluar los da√Īos infligidos en nuestra capacidad de pensar, deber√≠amos comenzar por establecer un √≠ndice de ‚Äúdesaprendizaje‚ÄĚ, lo que significar√≠a comprender los alcances del cercenamiento de la identidad, de la memoria, de la voluntad, del proyecto de futuro en los egresados del sistema educativo en las generaciones del neoliberalismo. Algo muy profundo se ha perdido en las √ļltimas d√©cadas y es el momento¬†para comenzar a procesar la reversi√≥n de esa p√©rdida, porque de no hacerlo, corremos el riesgo de que en pocos a√Īos nos quedemos sin instrumentos de conocimiento que nos permitan echar mano de nuestras reservas estrat√©gicas para salvar nuestros saberes tradicionales, los principios y valores en que se han fundado la existencia de comunidades, el uso¬†no destructivo de los recursos naturales, sociales y estrat√©gicos de nuestros pa√≠ses.

Debemos tener la capacidad de volver a convertir los conceptos y categor√≠as impuestos en las √ļltimas d√©cadas en referencias secundarias, recogiendo la enorme tradici√≥n intelectual y cultural que han hecho de Suram√©rica la regi√≥n de mayor riqueza hist√≥rica viva del mundo.

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