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Edición 271

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Testimonio de la guerra en Libia

Lizzie Phelan narra su experiencia

durante los ataques de la OTAN



Lizzie Phelan, periodista y activista política londinense, presenció la guerra en Libia. Afirma la complicidad de los medios de comunicación al genocidio organizado por la OTAN, cómo se modificó la información para confundir a los países occidentales y justificar una mentira:

La opresi√≥n pol√≠tica por parte del coronel Gaddafi, para as√≠ tener el apoyo pol√≠tico y ‚Äúliberar al pueblo libio‚ÄĚ asesinando a todo aquel que se entrometiera: Civiles como mujeres y ni√Īos, m√°s de mil 300 en varias horas de ataque a la ciudad de Tr√≠poli.

√Čste es el testimonio de la periodista independiente Lizzie Phelan, quien estuvo en Libia durante la invasi√≥n de Tr√≠poli por parte de terroristas armados apoyados por las fuerzas militares de la OTAN:

Gracias a Stop The War por la invitaci√≥n. Visit√© Libia dos veces en los √ļltimos seis meses de la crisis. La primera vez estaba en una misi√≥n de paz y la segunda fui como corresponsal de Press TV y tambi√©n hice algunos informes para Russia Today. Abandon√© Libia justo despu√©s de la llamada ca√≠da de Tr√≠poli y yo estaba all√≠ durante esa terrible semana de combates en la capital del pa√≠s africano.

Dan Glazebrook - analista independiente, ha contextualizado muy bien c√≥mo la guerra contra Libia es una guerra en √Āfrica. Pero me gustar√≠a a√Īadir algo ¬†(Dan mencion√≥ que la OTAN hab√≠a tenido como objetivo a m√°s de 100 mil soldados en Libia, pero tambi√©n hab√≠a miles de hombres y mujeres comunes) hab√≠a un mont√≥n de mujeres que se ofrecieron desde el comienzo de la crisis para defender su pa√≠s y fueron armadas por el gobierno. Y durante esa semana en Tr√≠poli, cuando comenzaron los combates, fui testigo de c√≥mo hombres y mujeres corrientes tomaron las armas con las que hab√≠an sido entrenados para defender su pa√≠s durante los √ļltimos seis meses.

Como periodista, voy a hablar un poco sobre el papel de los medios de comunicación y esto ha sido una increíble guerra mediática. Dan alude firmemente a la criminalización del gobierno de Libia y de Gaddafi.

Los medios de comunicación dijeron que miles de personas estaban a punto de ser asesinadas en Benghazi, pero nunca nos mostraron ninguna evidencia. Se dijo que seis mil personas habían sido asesinadas por el gobierno. Organizaciones de derechos humanos confirmaron que cerca de 250 personas fallecieron, entre ellas de ambos bandos.

Dijeron que el gobierno libio estaba atacando a su propio pueblo desde el aire. Satélites rusos y chinos de inteligencia nos han mostrado que esto era imposible.

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Lizzie Phelan en Medio Oriente

Se dijo que el gobierno estaba contratando mercenarios de otras partes de √Āfrica -nunca nos mostraron la evidencia-. En su lugar hemos visto los videos de c√≥mo los libios negros y otros africanos negros eran linchados en las plazas p√ļblicas por las tropas terrestres de la OTAN -los rebeldes- con decenas de personas filmando en sus tel√©fonos m√≥viles y fuerzas especiales occidentales mirando.

Se dice que Gaddafi era odiado por su pueblo, pero nunca nos mostraron los 1.7 millones de personas en un país de seis millones de habitantes en la Plaza Verde el 1 de Julio. O las masas en Tarhuna, en Suppa, en Bani Walid, en Sirte y en todo el país que se manifestaron para jurar lealtad a su líder y la Jamahariya.

Nunca nos mostraron a las masas, como ya he dicho, de los hombres y mujeres que hab√≠an aceptado la oferta de las armas por parte del gobierno para defender a sus familias, barrios y su pa√≠s de personas que desean que les condenen a la esclavitud al imperialismo. Dijeron que estaban atacando a las fuerzas militares de Gaddafi -ignoraron a los 33 ni√Īos, 32 mujeres y 20 hombres que vi enterrados en la peque√Īa y tradicional ciudad de Marj en Zlitan a principios de agosto.

Dijeron que el 20 ó 21 de agosto Trípoli cayó sin resistencia. Pero no nos dijeron que en sólo 12 horas mil 300 personas fueron asesinadas en esa ciudad y 900 resultaron heridas.

Dijeron que Trípoli cayó sin resistencia y que Saif al-Islam (un hijo de Gaddafi) había sido detenido y capturado y que el complejo de Gaddafi en Bab al-Aziza fue tomado por los rebeldes. A pesar de que Saif al-Islam se presentó en el hotel donde estaba atrapado y un grupo de periodistas fue a verlo con sus propios ojos. No nos muestran las miles de personas llenando Bab al-Aziza y las calles de Trípoli ondeando la bandera verde en la noche del 22 de agosto.

Dijeron que Trípoli cayó sin resistencia. Pero no nos muestran que en las 24 horas después los periodistas de los principales medios occidentales habían sido testigos de cómo Bab al-Aziza fue bombardeado 63 veces con bombas de la OTAN.

No nos muestran cómo todas las reuniones del pueblo para defender su capital de los que desean enviarles de vuelta a los tiempos colonialistas del rey títere Idris. Ellos fueron atacados con misiles y helicópteros de combate Apache.

No nos muestran cómo el bravo pueblo de Abu-Sleem -la zona más humilde de Trípoli, y la más firme defensora de Gaddafi, se resistió durante cinco días hasta que el 24 de agosto la OTAN atacó a todo lo que se movía y montones de cadáveres se alineaban en las calles.

Nos dijeron que el país fue liberado. Seis semanas más tarde, los rebeldes han admitido que no serán capaces de trasladar su sede a la capital. Los rebeldes han confirmado que no serán capaces de tomar Bani Walid y Sirte también sigue resistiendo.

Así que, una de dos...

O Gaddafi -asesino en serie- era tan odiado por su pueblo que rogaban a la OTAN bombardear su propio país -y la capital cayó sin resistencia.

O la OTAN -asesina en masa- masacró a las masas de Libia que iban a morir por su líder, al igual que en Trípoli.

 

De una de las dos tenemos una monta√Īa de evidencias.

 

De hecho, hay tanta evidencia que incluso el propio portavoz del partido conservador The Telegraph ha sido incapaz de esconderse de ella. Entre los numerosos informes que muestran que los rebeldes carec√≠an del apoyo popular del que goza Gaddafi, un art√≠culo publicado esta semana inform√≥ de lo que he o√≠do durante toda mi estancia en Tr√≠poli. Una residente de Sirte, Fajan Susan, dijo: ‚ÄúViv√≠amos en democracia con Muammar Gaddafi, no era un dictador. Yo viv√≠a en libertad. Las mujeres libias disfrut√°bamos de derechos humanos plenos. No es que necesitemos a Muammar Gaddafi de nuevo, es que queremos vivir como viv√≠amos antes‚ÄĚ.

En el mismo art√≠culo, Mabuka, de 80 a√Īos de edad, dice: "La vida era buena con Gaddafi. Nunca tuvimos miedo‚ÄĚ. En el mismo art√≠culo otra mujer anciana dice: "Est√°n matando a nuestros hijos ¬ŅPor qu√© est√°n haciendo esto? La vida era buena antes‚ÄĚ. Y otro dice: "Todo el mundo quer√≠a a Gaddafi y lo quer√≠amos porque amamos a Libia. Ahora los rebeldes han tomado el relevo. Quiz√° tengamos que aceptarlo, pero Muammar siempre estar√° en nuestros corazones‚ÄĚ.

El espectacular giro el que ha dado Al-Jazeera, pasando de ser una voz crítica con las guerras imperialistas en Irak, Afganistán y Palestina a ser un promotor de la misma agresión contra Libia, Siria e incluso ahora las naciones progresistas de América Latina; ha sido tal vez el mayor truco de propaganda que he visto en mi vida.

Ganarse el apoyo de sus fieles televidentes √°rabes en Occidente, cuyas voces han ganado un protagonismo especial durante la moda de la llamada Primavera √Ārabe fue un paso importante para conseguir que todos los c√≠rculos progresistas de Occidente se unieran a la criminalizaci√≥n de Gaddafi, cuando esos c√≠rculos deber√≠an, por contra, haber sido capaces de elevar el estatus de la no tan de moda Jamahiriya libia y aprender de ella.

LizziePhelan

Ahora todas las cartas están sobre la mesa. El director general de Al-Jazeera, Wadah Khanfar, ha presentado su dimisión tras la publicación de los cables de Wikileaks, que revelaban que ha estado a las órdenes de nada menos que de la CIA. Ha sido reemplazado por un miembro de la familia real de Qatar, que ha estado profundamente involucrado en la guerra contra sus hermanos y hermanas árabes de Libia.

Pero a pesar de que el papel de Al-Jazeera est√° claro ahora, contin√ļa sali√©ndose con la suya mediante los mismos trucos tocando las fibras del coraz√≥n liberal de las audiencias occidentales con sus historias sobre c√≥mo la mayor tragedia¬† de las personas en los estados soberanos del sur es la falta de democracia occidental. No importa que no se haya logrado en Occidente. El inter√©s de Al-Jazeera en la defensa de esta ideolog√≠a es obvio: Qatar alberga la mayor base militar de los EE.UU. en el Medio Oriente y son, por supuesto, amigos cercanos.

Salir del hotel Rixos donde había estado atrapada durante cinco días fue el más surrealista y, probablemente, el peor día de mi vida. Fue un mal día. La ciudad segura y llena de vida que me dio una calurosa acogida días antes, se había transformado. Estaba en ruinas y no se podía mirar a cualquier parte y no ver armas de fuego o armas pesadas. Muchas personas habían pasado a la clandestinidad; habían sido asesinadas y otros miles habían huido.

Y la gente que conocía que se había quedado y que fue la misma gente que me había ayudado a aprender acerca de la gloriosa historia reciente de la Libia de Gaddafi estaba traumatizada, inevitablemente, y en un completo estado de shock.

Libia lleg√≥ al punto, como dijo Dan, de tener el m√°s alto nivel de vida en √Āfrica -un alto nivel de alfabetizaci√≥n, atenci√≥n sanitaria universal, una educaci√≥n universitaria gratuita, un alto estatus de la mujer en la sociedad y el mayor grado de igualdad para poblaci√≥n negra en todo el norte de √Āfrica y Oriente Medio. Los 40 a√Īos de logros revolucionarios han sido ahora invertidos.

¬ŅY para qu√©? Un a√Īo despu√©s de las atroces guerras en Irak y Afganist√°n y con una creciente crisis econ√≥mica de las naciones imperialistas, parece una posibilidad remota la de que Occidente tenga la capacidad de embarcarse en otra guerra costosa y embarazosa. Parece que la hegemon√≠a de Occidente se desvaneci√≥ r√°pidamente.

Pero, como dijo el hermano de Gaddafi, Hugo Ch√°vez, en su reciente carta a la Asamblea General de las Naciones Unidas ‚Äúen este momento hay una amenaza muy seria a la paz mundial‚ÄĚ, afirma y agrega que ‚Äúun nuevo ciclo de guerras coloniales, que se inici√≥ en Libia con el objetivo siniestro de la restauraci√≥n del sistema capitalista global‚ÄĚ, est√° en marcha.

Sabe que su país es objetivo en ese ciclo con el mismo modelo que usaron contra Libia y ahora están utilizando en contra de Siria. En ausencia de medios de comunicación anti-imperialistas eficaces que puedan desafiar y anticiparse a los trucos del imperialismo a través de sus medios de comunicación global, es responsabilidad de todos los progresistas defender los estados soberanos de los países del sur que, como Libia y Siria, son una espina en el costado de Occidente.

De lo contrario, su labor ser√° echar m√°s le√Īa al fuego moribundo del imperialismo.

Y quiero terminar esta nota con mi más sincero agradecimiento a la heroica resistencia verde de Libia, que sigue asombrando al mundo en su capacidad para evitar el avance de la máquina militar más poderosa. Como Gaddafi dijo, no sólo están defendiendo Libia, sino también Siria, Irán, Argelia, el continente africano y el sur del mundo entero.

Gracias.

Atentamente

Lizzie Phelan.

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