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Geopolítica de la guerra contra Siria y de la guerra contra Daesh
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Edición 326

Meysan

 

 

En este nuevo y original an√°lisis, Thierry Meyssan expone las causas geopol√≠ticas del fracaso de la guerra contra Siria y los verdaderos objetivos de la supuesta guerra contra el Emirato Isl√°mico. Este art√≠culo resulta especialmente importante para quien aspire a entender el panorama de las relaciones internacionales en este momento y la cristalizaci√≥n de los conflictos en el Levante (Irak, Siria y L√≠bano).

 

Daesh

Las tres crisis en el seno de la coalici√≥n estadounidense

En este momento estamos viendo la tercera crisis que tiene lugar en el bando de los agresores desde el inicio de la guerra contra Siria.Erdogan

 En junio de 2012, durante la conferencia Ginebra I, que deb√≠a iniciar el regreso a la paz y organizar una nueva repartici√≥n del Medio Oriente entre Estados Unidos y Rusia, Francia ‚Äďdonde Francois Hollande acababa de ganar la elecci√≥n presidencial‚Äď plante√≥ una interpretaci√≥n restrictiva del comunicado final de aquel encuentro. Y despu√©s organiz√≥ la reanudaci√≥n de la guerra, con la complicidad de Israel y Turqu√≠a y con el apoyo de la secretaria de Estado Hillary Clinton y del director de la CIA David Petraeus.

 Cuando el presidente Barack Obama sac√≥ del juego a Hillary Clinton y David Petraeus, Turqu√≠a, junto con Israel y Francia, organiz√≥ el ataque qu√≠mico en las afueras de Damasco, atribuy√©ndolo a Siria. Pero Estados Unidos se neg√≥ a dejarse arrastrar a una guerra punitiva.

 En una sesi√≥n secreta del Congreso realizada en enero de 2014, Estados Unidos impuso la aprobaci√≥n del financiamiento y la entrega de armamento a Daesh [1], grupo yihadista al que se le asign√≥ la misi√≥n de invadir la parte sunnita de Irak y la parte de Siria donde viven los kurdos. El objetivo era dividir esos dos grandes Estados. Francia y Turqu√≠a armaron entonces al grupo representante de al-Qaeda en Siria (el Frente al-Nusra) para que atacara a Daesh y lograr as√≠ que Estados Unidos volviera al plan inicial de la coalici√≥n. Al-Qaeda y Daesh se reconciliaron en mayo de 2014, como resultado de un llamado de Ayman al-Zawahiri en ese sentido, y actualmente Francia y Turqu√≠a siguen sin sumarse a los bombardeos de la coalici√≥n estadounidense.

En general, en la coalici√≥n de los llamados ‚ÄúAmigos de Siria‚ÄĚ, que en julio de 2012 contaba ‚Äúun centenar de Estados y organizaciones internacionales‚ÄĚ, hoy s√≥lo quedan 11 pa√≠ses. Por su parte, la coalici√≥n formada contra Daesh cuenta oficialmente ‚Äúm√°s de 60 Estados‚ÄĚ, pero estos tienen tan poco en com√ļn que la lista se mantiene en secreto.

Intereses muy diferentes

La coalici√≥n se compone en realidad de numerosos Estados que persiguen cada uno sus propios objetivos muy espec√≠ficos, al extremo de no lograr ponerse de acuerdo sobre un objetivo com√ļn. Podemos distinguir 4 fuerzas:

 Estados Unidos quiere controlar los hidrocarburos de la regi√≥n. En el a√Īo 2000, el National Energy Policy Development Group (NEPDG) presidido por Dick Cheney hab√≠a identificado ‚Äďgracias a im√°genes satelitales y datos provenientes de prospecciones‚Äď las reservas mundiales de hidrocarburos y hab√≠a observado las inmensas reservas de gas existentes en Siria. Durante el golpe de Estado militar que se produjo en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, Washington decidi√≥ atacar sucesivamente ocho pa√≠ses (Afganist√°n, Irak, Libia, L√≠bano y Siria, as√≠ como Sud√°n, Somalia e Ir√°n) para apoderarse de sus riquezas naturales. El estado mayor estadounidense adopt√≥ entonces el plan de redise√Īo del ‚ÄúMedio Oriente ampliado‚ÄĚ, que tambi√©n incluye el desmantelamiento de Turqu√≠a y Arabia Saudita, y el Departamento de Estado cre√≥ al a√Īo siguiente su departamento MENA para organizar las ‚Äúprimaveras √°rabes‚ÄĚ.

 

MapaArabia

 Israel defiende sus propios intereses nacionales: a corto plazo el Estado hebreo prosigue su campa√Īa de expansi√≥n territorial. Simult√°neamente y sin esperar a controlar todo el espacio entre los dos r√≠os (el Nilo y el √Čufrates) Israel tambi√©n espera controlar todo el Georgios Papandreuconjunto de la actividad econ√≥mica de la zona, incluyendo ‚Äďpor supuesto‚Äď los hidrocarburos. Para garantizar su propia protecci√≥n en esta era de misiles, Israel espera simult√°neamente hacerse del control de una zona de seguridad a lo largo de su frontera (en este momento, ha expulsado a los cascos azules de la frontera del Gol√°n, reemplaz√°ndolos por al-Qaeda) y neutralizar por otra parte los ej√©rcitos de Egipto y de Siria sorprendi√©ndolos de rev√©s (despliegue de los misiles Patriot de la OTAN en Turqu√≠a y creaci√≥n de un Kurdist√°n en Irak y as√≠ como de Sud√°n del Sur).

 Francia y Turqu√≠a persiguen el sue√Īo de la restauraci√≥n de sus respectivos imperios. Francia espera obtener un mandato sobre Siria, o al menos sobre una parte de ese pa√≠s. Para eso cre√≥ el Ej√©rcito Sirio Libre y le entreg√≥ la bandera verde, blanca y negra con las tres estrellas utilizada en tiempos del mandato franc√©s en Siria. Mientras tanto, Turqu√≠a espera restaurar el Imperio otomano. Desde septiembre de 2012, Ankara design√≥ un wali encargado de administrar lo que ya consideraba una provincia. Los proyectos de Turqu√≠a y Francia son incompatibles dado que el Imperio otomano hab√≠a admitido que algunas de sus provincias fueran administradas con otras potencias coloniales.

 Para terminar, Arabia Saudita y Qatar saben que s√≥lo pueden lograr sobrevivir poni√©ndose al servicio de Estados Unidos y combatiendo los reg√≠menes laicos, cuyo √ļnico representante en la regi√≥n es precisamente la Rep√ļblica √Ārabe Siria.

Evolución de la coalición

Esas cuatro fuerzas s√≥lo lograron colaborar entre s√≠ durante la primera parte de la guerra ‚Äďdesde febrero de 2011 hasta junio de 2012. Se trataba, en efecto, de una estrategia de 4¬™ generaci√≥n: varios grupos de fuerzas especiales organizaban incidentes y emboscadas aqu√≠ y all√°, mientras que las televisiones atlantistas y de los pa√≠ses del Golfo iban creando la imagen de una dictadura alauita que reprim√≠a una revoluci√≥n democr√°tica. Las sumas invertidas y la cantidad de soldados desplegados no eran gran cosa y cada uno de los participantes cre√≠a que despu√©s del derrocamiento de la Rep√ļblica √Ārabe Siria podr√≠a arregl√°rselas para sacar el mayor provecho a expensas de las otras fuerzas.

Sin embargo, a principios de 2012, la poblaci√≥n siria comenz√≥ a dudar de las televisiones que aseguraban que el presidente Bachar al-Assad era un torturador de ni√Īos y que el derrocamiento de la Rep√ļblica √Ārabe Siria dar√≠a paso a un r√©gimen confesional al estilo liban√©s. El asedio impuesto a los takfiristas del emirato isl√°mico de Baba Amro ya se ve√≠a como el preludio del fracaso de la operaci√≥n. Francia negoci√≥ entonces una salida de la crisis y la liberaci√≥n de los oficiales franceses que hab√≠an ca√≠do prisioneros. Estados Unidos y Rusia negociaron para tomar los lugares del Reino Unido y de Francia y repartirse toda la regi√≥n, como Londres y Par√≠s lo hab√≠an hecho en 1916 con los acuerdos Sykes-Picot.

Y desde aquel momento nada ha funcionado bien en el seno de la coalici√≥n. Sus sucesivos fracasos indican que no puede ganar.

Abdul RahmanEn julio de 2012, Francia celebraba con bombo y platillo en Par√≠s la reuni√≥n m√°s importante de la coalici√≥n y reanudaba la guerra. El discurso del presidente franc√©s Francois Hollande hab√≠a sido redactado en ingl√©s, probablemente por los israel√≠es, y traducido al franc√©s para que lo leyera el presidente de Francia. La secretaria de Estado Hillary Clinton y el embajador estadounidense Robert S. Ford (formado por John Negroponte [2]) emprend√≠an la mayor guerra secreta de la historia. Al igual que en Nicaragua, ej√©rcitos privados reclutaban mercenarios y los enviaban a Siria. Pero esta vez los mercenarios contaban con una formaci√≥n ideol√≥gica cuyo objetivo eran la creaci√≥n y entrenamiento de las hordas de yihadistas. El Pent√°gono perd√≠a el control de las operaciones, control que pas√≥ a manos del Departamento de Estado y la CIA. El costo de la guerra ya alcanzaba proporciones colosales. Pero ese costo no lo asumieron Estados Unidos, Francia ni Turqu√≠a sino Arabia Saudita y Qatar.

Seg√ļn la prensa atlantista y los medios de las monarqu√≠as del Golfo, algunos miles de extranjeros acudieron as√≠ en ayuda de la ¬ęrevoluci√≥n democr√°tica siria¬Ľ.

Pero en Siria ‚Äúla revoluci√≥n democr√°tica‚ÄĚ no aparec√≠a por ning√ļn lado. Lo que s√≠ pod√≠a verse eran grupos de fan√°ticos que gritaban esl√≥ganes como ‚Äú¬°Revoluci√≥n pac√≠fica: los cristianos a Beirut, los alauitas al hueco!‚ÄĚ [3] y ‚Äú¬°No al Hezbollah! ¬°No a Ir√°n! ¬°Queremos un presidente temeroso de Dios!‚ÄĚ [4]. Seg√ļn el Ej√©rcito √Ārabe Sirio, a Siria llegaron no algunos miles sino 250 000 yihadistas entre julio de 2012 y julio de 2014.

 

Asesinatos a mansalva técnica de ISIS

 

Sin embargo, al d√≠a siguiente de su reelecci√≥n, Barack Obama obligaba al general David Petraeus a renunciar a su cargo como director de la CIA y descartaba mantener a Hillary Clinton como miembro de su nueva administraci√≥n. As√≠ que, a inicios de 2013, la coalici√≥n se reduc√≠a pr√°cticamente a Francia y Turqu√≠a mientras que Estados Unidos hac√≠a lo menos posible. Por supuesto, era el momento que el Ej√©rcito √Ārabe Sirio esperaba para iniciar su inexorable reconquista del territorio.

En Siria, Francois Hollande y Recep Tayyip Erdogan, Hillary Clinton y David Petraeus pretend√≠an derrocar la rep√ļblica laica e imponer un r√©gimen sunnita, que habr√≠a estado bajo la administraci√≥n directa de Turqu√≠a pero que incluir√≠a altos funcionarios franceses, un modelo heredado del final del siglo XIX pero que no presentaba inter√©s de ning√ļn tipo para Estados Unidos.

Leon Panetta y ObamaBarack Obama y sus dos secretarios de Defensa Leon Panetta y Chuck Hagel, abrigan una visi√≥n pol√≠tica radicalmente distinta. Panetta fue miembro de la Comisi√≥n Baker-Hamilton y Obama fue electo en funci√≥n del programa de esa comisi√≥n. Seg√ļn ellos, Estados Unidos no es ni debe ser una potencia colonial en el sentido mediterr√°neo del t√©rmino. O sea, Estados Unidos no debe plantearse el control de un territorio mediante la instalaci√≥n de colonos. En relaci√≥n con lo que se obtuvo, el experimento de la administraci√≥n Bush result√≥ extremadamente costoso y por lo tanto es algo que no debe repetirse.

Despu√©s de que Turqu√≠a y Francia trataran de empujar Estados Unidos a emprender una gran campa√Īa de bombardeos contra Siria con la puesta en escena del ataque qu√≠mico del verano de 2013, la Casa Blanca y el Pent√°gono decidieron retomar la iniciativa. As√≠ que en enero de 2014, la Casa Blanca y el Pent√°gono convocaron el Congreso de Estados Unidos en una reuni√≥n secreta y lo obligaron a votar una ley secreta que aprobaba un plan para dividir Irak en 3 Estados as√≠ como la secesi√≥n de la zona kurda de Siria. Para ello decidieron financiar y armar un grupo yihadista capaz de hacer lo que las fuerzas armadas de Estados Unidos no pueden hacer porque el derecho internacional no lo permite: una limpieza √©tnica.

Barack Obama y sus ej√©rcitos no se plantean el redise√Īo del ‚ÄúMedio Oriente ampliado‚ÄĚ como un objetivo en s√≠ sino √ļnicamente como una manera de controlar los recursos naturales. Y utilizan un concepto cl√°sico: el principio de ‚Äúdivide y vencer√°s‚ÄĚ, no para crearse puestos de reyes y presidentes en nuevos Estados sino para proseguir con la pol√≠tica que Estados Unidos ha venido aplicando desde los tiempos de la administraci√≥n de Jimmy Carter.

En su discurso sobre el Estado de la Uni√≥n pronunciado el 23 de enero de 1980, el entonces presidente Jimmy Carter planteaba la doctrina que lleva su nombre: Estados Unidos considera que los hidrocarburos del Golfo son indispensables para su econom√≠a y que por lo tanto le pertenecen. As√≠ que cualquier forma de poner en duda ese axioma ser√° considerada ‚Äúun acto contra los intereses vitales de los Estados Unidos de Am√©rica y ese acto ser√° rechazado con todos los medios necesarios, incluyendo el uso de la fuerza militar‚ÄĚ. Con el tiempo, Washington se ha dotado del instrumento necesario para aplicar esa pol√≠tica ‚Äďel CentCom‚Äď y ha extendido su zona vedada hasta el Cuerno de √Āfrica.

 

Daesh y sus atrocidades

 

A partir de lo anterior, la actual campa√Īa de bombardeos de la coalici√≥n ya no tiene nada que ver con la voluntad inicial de derrocar la Rep√ļblica √Ārabe Siria. Tampoco tiene relaci√≥n alguna con la supuesta ¬ęguerra contra el terrorismo¬Ľ. S√≥lo busca defender los intereses econ√≥micos exclusivos de Estados Unidos, incluso en caso de que eso implique la creaci√≥n de nuevos Estados aunque no obligatoriamente recurriendo a ello.

Apoyo simbólico

En este momento, unos cuantos aviones de Arabia Saudita y Qatar prestan al Pent√°gono una ayuda puramente simb√≥lica, pero ni Francia ni Turqu√≠a lo est√°n haciendo. El propio Pent√°gono dice haber realizado m√°s de 4 000 misiones a√©reas en las que habr√≠an muerto s√≥lo un poco m√°s de 300 combatientes del Emirato Isl√°mico. Si nos atenemos al discurso oficial, eso representa m√°s de 13 misiones a√©reas y ni se sabe cu√°ntas bombas y misiles para matar un solo yihadista. Se tratar√≠a entonces de la campa√Īa a√©rea Nuri al-Malikim√°s costosa y m√°s ineficaz de toda la Historia. Pero si tenemos en cuenta el razonamiento anterior, el ataque de Daesh contra Irak corresponde a una manipulaci√≥n de los precios del petr√≥leo que ha hecho caer los precios del barril de crudo en un 25% (de 115 d√≥lares a 83 d√≥lares el barril). Nuri al-Maliki, el primer ministro iraqu√≠ democr√°ticamente electo que vend√≠a a China la mitad del petr√≥leo iraqu√≠, fue s√ļbitamente vilipendiado y derrocado. Daesh y el gobierno regional del Kurdist√°n iraqu√≠ redujeron por s√≠ mismos su robo de petr√≥leo y sus exportaciones de crudo en alrededor del 70%. El conjunto de las instalaciones petroleras utilizadas por las compa√Ī√≠as chinas simplemente fueron destruidas. De hecho, el petr√≥leo iraqu√≠ y el petr√≥leo sirio ya no est√°n ahora al alcance de los compradores chinos‚Ķ pero volvieron al mercado internacional controlado por Estados Unidos.

La actual campa√Īa de bombardeos a√©reos es, en definitiva, una aplicaci√≥n directa de la ‚Äúdoctrina Carter‚ÄĚ y una advertencia al presidente chino Xi Jinping, quien actualmente intenta concluir una serie de contratos bilaterales destinados a garantizar el aprovisionamiento de su pa√≠s sin pasar por el mercado petrolero internacional.

Prever el futuro

Como resultado de este an√°lisis, podemos concluir que:

 En el actual periodo, Estados Unidos √ļnicamente est√° dispuesto a aceptar guerras que tengan como objetivo la defensa de su propio inter√©s estrat√©gico en controlar el mercado internacional del petr√≥leo. Por consiguiente, podr√≠a entrar en guerra contra China pero no contra Rusia.

 Presidente chino Xi JinpingFrancia y Turqu√≠a nunca lograr√°n realizar sus sue√Īos de recolonizaci√≥n. Francia deber√≠a reflexionar sobre el papel que el AfriCom le ha asignado en √Āfrica. Podr√° seguir interviniendo en todos los Estados que tratan de acercarse a China (Costa de Marfil, Mali y la Rep√ļblica Centroafricana) y reinstaurar el orden ‚Äúoccidental‚ÄĚ pero nunca lograr√° restaurar su imperio colonial. Turqu√≠a tambi√©n deber√≠a bajar el tono. Aunque el presidente Erdogan lograra concretar una alianza contra natura entre la Hermandad Musulmana y los oficiales kemalistas turcos, de todas maneras tendr√≠a que renunciar a sus ambiciones neo otomanas. Y tendr√≠a que recordar sobre todo que, como miembro de la OTAN, Turqu√≠a est√° mucho m√°s expuesta que otros pa√≠ses a ser v√≠ctima de un golpe de Estado pro estadounidense, como ya sucedi√≥ en Grecia en tiempos de Georgios Papandreu y en la propia Turqu√≠a en tiempos de Bulent Ecevit.

 Arabia Saudita y Qatar nunca lograr√°n recuperar los miles de millones de d√≥lares que invirtieron tratando de derrocar la Rep√ļblica √Ārabe Siria. Peor a√ļn, es probable que tengan que pagar parte de la reconstrucci√≥n de ese rep√ļblica laica. La familia reinante en Arabia Saudita tendr√° que seguir pleg√°ndose a los intereses econ√≥micos de Estados Unidos, pero deber√≠a evitar seguir meti√©ndose en guerras de gran envergadura y tener en cuenta que en cualquier momento Washington puede decidir dividir el pa√≠s que los Saud consideran de su propiedad.

 Israel puede abrigar la esperanza de seguir jugando por debajo de la mesa a provocar a mediano plazo la divisi√≥n de Irak en tres Estados diferentes. As√≠ obtendr√≠a la creaci√≥n de un Kurdist√°n iraqu√≠ comparable al Sud√°n del Sur que ya cre√≥ anteriormente. Pero es poco probable que pueda incorporar de inmediato el norte de Siria a ese ‚ÄúKurdist√°n‚ÄĚ. Es tambi√©n poco probable que logre expulsar a la FINUL del sur del L√≠bano y reemplazarla por al-Qaeda, como ya hizo con los cascos azules que garantizaban la separaci√≥n entre las fuerzas israel√≠es y sirias en la frontera siria. Pero, a lo largo de 66 a√Īos, Israel se ha acostumbrado a tratar siempre de ir m√°s lejos y a menudo ha logrado avanzar siempre un poco m√°s. Israel es, en realidad, el √ļnico ganador de la guerra contra Siria en el seno de la coalici√≥n. No s√≥lo ha debilitado por un buen rato a su vecino sirio sino que adem√°s logr√≥ obligarlo a renunciar a su arsenal qu√≠mico. Por lo tanto, Israel es actualmente el √ļnico pa√≠s del mundo que dispone oficialmente tanto de un arsenal at√≥mico perfeccionado como de un arsenal qu√≠mico y biol√≥gico.

Bulent Ecevit Irak ya est√° divido de facto entre Estados diferentes. Uno de ellos, el Califato proclamado por el Emirato Isl√°mico, nunca podr√° obtener el reconocimiento de la comunidad internacional. En cambio, no hay a la vista razones que parezcan impedir la secesi√≥n del Kurdist√°n, aparte de lo dif√≠cil que resultar√° explicar c√≥mo fue que logr√≥ expandir su territorio en un 40%, apoder√°ndose adem√°s de los campos petrol√≠feros de Kirkuk. El califato podr√≠a ir cediendo poco a poco su lugar a un Estado sunnita, probablemente gobernado por individuos que ‚Äúabandonar√≠an‚ÄĚ Daesh oficialmente. Se tratar√≠a entonces de un proceso comparable al de Libia, donde los ex combatientes de al-Qaeda fueron aupados al poder sin que nadie protestara por ello.

 Siria volver√° paulatinamente a la paz y habr√° de dedicarse a su larga reconstrucci√≥n. Para ello se volver√° hacia las empresas chinas, pero mantendr√° a Pek√≠n al margen de sus hidrocarburos. Para reconstruir su industria del petr√≥leo y explotar sus reservas de gas, Siria tendr√° que volverse hacia las empresas rusas. El tema de los oleoductos o gasoductos que podr√≠an transitar por su territorio depender√° del apoyo que puede encontrar en Ir√°n y Rusia.

 El L√≠bano seguir√° viviendo bajo la amenaza de Daesh, que nunca obtendr√° m√°s papel que el de grupo terrorista. Los yihadistas s√≥lo ser√°n la herramienta necesaria para prolongar un poco m√°s el congelamiento del funcionamiento pol√≠tico de un pa√≠s que sigue hundi√©ndose en la anarqu√≠a.

 Para terminar, Rusia y China deber√≠an intervenir urgentemente contra Daesh, en Irak, Siria y L√≠bano, no por compasi√≥n hacia las poblaciones locales sino porque Estados Unidos utilizar√° pr√≥ximamente contra ellas ese grupo yihadista ‚Äďtambi√©n denominado como Emirato Isl√°mico. Aunque est√° bajo las √≥rdenes del pr√≠ncipe saudita Abdul Rahman ‚Äďel hombre que pone el dinero‚Äď y del autoproclamado califa Ibrahim, Daesh ya cuenta en este momento con georgianos ‚Äďtodos miembros de los servicios secretos de Georgia‚Äď que fungen como sus principales oficiales y con algunos chinos de lengua turca. El ministro georgiano de Defensa incluso reconoci√≥, antes de corregir esas declaraciones, la existencia en Georgia de campos de entrenamiento de yihadistas. Si Mosc√ļ y Pek√≠n no se deciden pronto, tendr√°n que acabar enfrentando a Daesh en el C√°ucaso, en el valle de Ferghana y en la regi√≥n china de Xinjiang.

Afrcom

 

[1] Daesh es el acr√≥nimo √°rabe del grupo yihadista inicialmente llamado Emirato o Estado Isl√°mico en Irak y el Levante y actualmente conocido como Emirato Isl√°mico.

[2] John Dimitri Negroponte fue embajador de Estados Unidos en Honduras en los a√Īos 1980. Desde ese puesto ‚Äúdiplom√°tico‚ÄĚ, Negroponte dirigi√≥ la guerra sucia contra el gobierno sandinista de Nicaragua, lo cual incluy√≥ la creaci√≥n, entrenamiento, armamento y financiamiento de las bandas de los llamados ‚ÄúContras‚ÄĚ. En 2001, la administraci√≥n de George W. Bush lo nombr√≥ embajador en la ONU, inmediatamente despu√©s de los atentados del 11 de septiembre. En abril de 2004, esa misma administraci√≥n lo nombr√≥ embajador en Irak, a ra√≠z de la invasi√≥n atlantista y del derrocamiento de Sadam Husein. Para m√°s informaci√≥n sobre este tenebroso personaje, ver el documental en tres partes El Embajador, del realizador noruego Erling Borgen, disponible en YouTube.

[3] ‚ÄúRevoluci√≥n pac√≠fica‚ÄĚ s√≥lo significaba que no se har√≠a da√Īo a los sunnitas.

[4] Al inicio de la crisis y la guerra contra Siria, el Hezbollah no estaba presente en ese pa√≠s pero la Rep√ļblica √Ārabe Siria respaldaba militarmente al Hezbollah en su lucha contra el agresor israel√≠. Por lo tanto, el objetivo de la operaci√≥n atlantista no era sacar al Hezbollah de Siria sino poner fin al apoyo de Siria a la Resistencia libanesa.



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