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Edición 354

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Introducción

Al terminar el primer mes de la Administración Trump, nos encontramos en una mejor situación para evaluar las políticas y la dirección del nuevo presidente. El examen de sus políticas interior y exterior, especialmente desde una perspectiva histórica y comparativa, nos permitirá entender si EE.UU. va camino de una catástrofe, como afirman los medios de comunicación, o hacia una mayor racionalidad y realismo.

Vamos a analizar si Trump busca la guerra o la diplomacia. Evaluaremos las iniciativas del presidente para reducir la deuda externa y las cargas comerciales con Europa y Asia. Continuaremos revisando sus programas proteccionistas y sobre inmigración con México y terminaremos viendo las perspectivas de la democracia en Estados Unidos en estos momentos.

 

Política exterior

Los encuentros del presidente con los dirigentes de Japón, Reino Unido y Canadá han sido bastante fructíferos. Su reunión con [el primer ministro de Japón] Shinzo Abe afianzó los lazos diplomáticos y obtuvo la promesa de que el país nipón aumentaría las inversiones en el sector automovilístico estadounidense. Puede que Trump consiga mejorar las relaciones comerciales reduciendo el desequilibrio en la balanza comercial. Trump y Abe adoptaron una postura moderada ante la prueba de misiles norcoreanos en el Mar de Japón y rechazaron el aumento de los gastos militares que reclamaban los medios de comunicación neoliberales.

La reuni√≥n EE.UU.-Reino Unido en la era pos-Brexit dio como resultado la promesa de un aumento del comercio bilateral. En cuanto a China, Trump ha mejorado las relaciones con este pa√≠s, apoyando sin ambages la pol√≠tica de ‚Äúuna sola China‚ÄĚ y dando paso a la renegociaci√≥n y el reequilibrio del balance comercial.

Estados Unidos respaldó el voto unánime de condena del Consejo de Seguridad de la ONU al lanzamiento de misiles norcoreanos. Trump no lo consideró una amenaza militar ni propuso incrementar el nivel de sanciones.

La política de reconciliación de Trump hacia Rusia, destinada a mejorar la lucha contra el terrorismo islamista, se ha visto obstaculizada. Bajo el liderazgo de la senadora de la izquierda liberal Elizabeth Warren, partidaria de la caza de brujas, ¡los militaristas neoconservadores y los demócratas declararon a Rusia como la principal amenaza a la seguridad nacional estadounidense!

El bombardeo constante y furibundo de los medios de comunicaci√≥n forz√≥ el cese del Consejero Nacional de Seguridad de Trump, el general retirado Michael Flynn, en base a una ley del siglo XVIII (la Ley Logan) que proh√≠be a los ciudadanos discutir cuestiones pol√≠ticas con dirigentes extranjeros. Dicha ley nunca hab√≠a sido implementada. De haberlo sido, cientos de miles de ciudadanos estadounidenses, especialmente los peces gordos incluidos entre los 51 ‚Äúpresidentes de las principales organizaciones jud√≠as ‚Äúde EE.UU., as√≠ como los editores de pol√≠tica exterior de todos los grandes y peque√Īos medios de comunicaci√≥n estadounidenses y los analistas de pol√≠tica exterior estar√≠an encadenados junto a narcotraficantes convictos. Sin avergonzarse por la absurdidad o la trivializaci√≥n de la tragedia, esta reciente ‚Äútempestad en un vaso de agua‚ÄĚ ha generado llamamientos apasionados dentro de los medios y del Partido Dem√≥crata para iniciar una nueva ‚Äúinvestigaci√≥n como la del 11-S‚ÄĚ sobre las conversaciones del general Flynn con los rusos.

El contratiempo de Trump con a cuenta de su consejero de seguridad nacional hace peligrar una pol√≠tica exterior menos belicosa. Subraya el riesgo de confrontaciones nucleares y represi√≥n interna. Dichos peligros, que incluyen una posible purga anti rusa ‚Äďal estilo del tristemente c√©lebre senador McCarthy‚Äď de los individuos realistas en pol√≠tica exterior, son responsabilidad exclusiva de la alianza de los ultra militaristas del partido dem√≥crata y los neoconservadores. En todo caso, nada de esto aborda los graves problemas socioecon√≥micos internos.

 

La b√ļsqueda del equilibrio en el gasto y el comercio exterior

El compromiso p√ļblico de Trump de reequilibrar las relaciones con la OTAN, es decir, reducir la cuota de EE.UU. en su financiaci√≥n, ya ha dado comienzo. Actualmente, solo cinco miembros de la alianza cumplen con la contribuci√≥n requerida. En el caso de que Alemania, Italia, Espa√Īa, Canad√°, Francia y otros 18 miembros cumplieran con sus compromisos, el presupuesto de la OTAN aumentar√≠a en m√°s de 100.000 millones de d√≥lares, lo que reducir√≠a el desequilibrio en la balanza exterior de EE.UU.

Evidentemente, sería mucho mejor para todos que la OTAN se desmantelara y que las distintas naciones que la forman reasignaran sus partidas de millardos de dólares hacia gastos sociales y el desarrollo de sus economías domésticas.

Trump ha anunciado importantes esfuerzos para reducir el desequilibrio comercial con Asia. Al contrario de lo que se afirman algunos ‚Äúexpertos‚ÄĚ en comercio exterior en los medios de comunicaci√≥n, China no es el √ļnico de los ‚Äúinfractores‚ÄĚ, ni siquiera el mayor, que se aprovechan del desequilibrio comercial con Estados Unidos.

El actual super√°vit en el balance comercial de China equivale al 5% de su PIB, el de Corea del Sur al 8%, el de Taiw√°n al 15% y el de Singapur al 19% respectivamente. El objetivo de Trump es reducir el desequilibrio comercial de EE.UU. a 20.000 millones de d√≥lares con cada uno de los pa√≠ses, equivalente al 3% del PIB. La cuota de Trump de 100.000 millones de d√≥lares contrasta agudamente con el desequilibrio comercial de los ‚ÄúCinco Grandes‚ÄĚ asi√°ticos (Jap√≥n, China, Corea del Sur, Taiw√°n y Singapur), equivalente a 700.000 millones de d√≥lares en 2015, seg√ļn datos de FMI.

En resumen, Trump está actuando para reducir los desequilibrios externos un 85% con el fin de incrementar la producción doméstica y crear empleos en las industrias ubicadas en Estados Unidos.

 

Trump y Latinoamérica

La política latinoamericana de Trump se ha centrado fundamentalmente en México y, en mucha menor medida, en el resto del continente.

La principal decisi√≥n de la Casa Blanca ha sido echar por tierra el Acuerdo Transpac√≠fico de Cooperaci√≥n Econ√≥mica de Obama (TPP, por sus siglas en ingl√©s), que favorec√≠a a las corporaciones multinacionales que explotan la mano de obra de Chile, Per√ļ y M√©xico y resultaba atractivo para los reg√≠menes neoliberales de Argentina y Uruguay. Trump hereda del presidente Obama numerosas bases militares en Colombia, la base de Guant√°namo en Cuba y las bases de Argentina. El Pent√°gono contin√ļa la guerra fr√≠a de Obama contra Venezuela y ha acusado de forma falsaria al vicepresidente de aquel pa√≠s de tr√°fico de drogas.

Trump ha prometido cambiar la pol√≠tica comercial y de inmigraci√≥n con M√©xico. A pesar de la amplia oposici√≥n que ha levantado su pol√≠tica migratoria, a√ļn le falta mucho para igualar la expulsi√≥n masiva de emigrantes mexicanos y centroamericanos acometida por Obama, campe√≥n indiscutible en ese campo, que deport√≥ a 2,2 millones de emigrantes junto a sus familias en ocho a√Īos, o lo que es igual, unos 275.000 al mes. En su primer mes al mando, el presidente Trump ha expulsado solo un 10% del porcentaje medio deportado por Obama.

El presidente Trump ha prometido renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), imponiendo una tasa sobre las importaciones y persuadiendo a las empresas multinacionales para que regresen e inviertan en EE.UU.

Hay muchas ventajas ocultas para M√©xico si decide responder a las pol√≠ticas de Trump con sus propias medidas econ√≥micas de ‚Äúproteccionismo rec√≠proco‚ÄĚ. Bajo el NAFTA, dos millones de agricultores mexicanos entraron en bancarrota y se han dedicado millardos de d√≥lares a la importaci√≥n de arroz, ma√≠z y otros alimentos de primera necesidad (subvencionados), de EE.UU. una pol√≠tica de ‚Äúprimero M√©xico‚ÄĚ podr√≠a reavivar la agricultura mexicana para el consumo dom√©stico y la exportaci√≥n; esto disminuir√≠a la emigraci√≥n de campesinos mexicanos. M√©xico podr√≠a renacionalizar su sector petrolero e invertir en refiner√≠as en el propio pa√≠s, lo que le supondr√≠a la ganancia de millardos de d√≥lares y reducir√≠a la importaci√≥n de productos petroleros refinados de EE.UU. Al tener que implantar una pol√≠tica de sustituci√≥n de las importaciones, la manufactura local podr√≠a reactivar el mercado y el empleo internos.

Aumentar√≠an los trabajos en la econom√≠a formal y se reducir√≠a el n√ļmero de j√≥venes en paro, carne de ca√Ī√≥n para los c√°rteles de la droga y otras bandas criminales. Mediante la nacionalizaci√≥n de los bancos y el control de los flujos de capital, M√©xico podr√≠a interrumpir la fuga de capitales cifrada en alrededor de 50.000 millones de d√≥lares de fondos il√≠citos al a√Īo. Por su parte, estos programas nacional-populares incentivar√≠an la elecci√≥n de nuevos l√≠deres que podr√≠an iniciar la purga de la polic√≠a corrupta, los militares corruptos y los l√≠deres pol√≠ticos corruptos.

En resumen, aunque las políticas de Trump podrían causar algunas pérdidas a corto plazo, a medio y largo plazo pueden suponer sustanciales ventajas para el pueblo mexicano y su nación.

 

Democracia

La elecci√≥n del presidente Trump ha provocado una virulenta campa√Īa autoritaria que amenaza nuestras libertades democr√°ticas.

La propaganda continuada y bien coordinada emitida por todos los grandes medios de comunicaci√≥n y por los dos principales partidos pol√≠ticos ha fabricado y distorsionado informes y ha alentado a los representantes elegidos a atacar salvajemente a las personas nombradas por Trump para hacerse cargo de las responsabilidades en pol√≠tica exterior, forzando dimisiones e inversi√≥n de las pol√≠ticas. La dimisi√≥n forzosa del consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn ha puesto de manifiesto la agenda belicista del partido dem√≥crata contra la Rusia en poder de armas nucleares. Los senadores liberales, que sol√≠an pronunciar grandiosos discursos contra ‚ÄúWall Street‚ÄĚ y el ‚ÄúUno por ciento‚ÄĚ, ahora exigen que Trump se niegue a colaborar con el presidente Putin para detener la amenaza real que supone el Estado Isl√°mico, mientras apoyan a los neonazis ucranianos. Los iconos liberales presionan abiertamente para incrementar la presencia de buques de guerra en Asia con el fin de provocar a China, a la vez que se oponen a la pol√≠tica de Trump favorable a renegociar los tratados comerciales con Pek√≠n.

 

Hay multitud de peligros y ventajas ocultos en esta guerra política de partidos.

Trump ha sacado a la luz las mentiras y distorsiones sist√©micas de los medios de comunicaci√≥n, confirmando la desconfianza que les profesa la mayor√≠a del pueblo. Esta baja opini√≥n que tienen los estadounidenses, especialmente los que habitan el devastado centro del pa√≠s (aquellos a quienes Hillary Clinton llamaba ‚Äúlos deplorables‚ÄĚ) se corresponde claramente con el profundo desd√©n de los medios por esta enorme porci√≥n del electorado. En realidad, la ch√°chara constante de los medios acerca de c√≥mo los malvados ‚Äúrusos‚ÄĚ hab√≠an pirateado las elecciones presidenciales de EE.UU. dando la victoria a Donald Trump es m√°s bien una cortina de humo para enmascarar su reticencia a denunciar abiertamente a los ‚Äúblancos pobres‚ÄĚ ‚Äďincluyendo a los trabajadores y campesinos estadounidenses‚Äď que votaron abrumadoramente por Trump. Este elemento regional y de clase ayuda mucho a explicar la continua histeria provocada por la victoria de Trump. Las √©lites, los intelectuales y los bur√≥cratas est√°n furiosos por el hecho de que ‚Äúla canasta de deplorables‚ÄĚ de Clinton rechazara al sistema y a sus portavoces bien peinados y de u√Īas cuidadas.

Por vez primera, se ha abierto un debate político sobre la libertad de expresión al más alto nivel del gobierno. Ese mismo debate se prolonga al modo en que el nuevo presidente se ha enfrentado al enorme e incontrolado aparato policial del Estado (el FBI, la NSA, la CIA, la Seguridad Nacional, etc.), tremendamente ampliado bajo la presidencia de Obama.

La pol√≠tica comercial y de alianzas de Trump ha despertado al Congreso y ha provocado que empiece a debatir sobre temas sustanciales en vez de hacerlo por nimiedades de procedimientos internos. La ret√≥rica pol√≠tica de Trump ha provocado manifestaciones masivas de protesta, algunas de buena fe, aunque otras pagadas por los mega millonarios que respaldan al Partido Dem√≥crata, como el ‚ÄúPadre de las Revoluciones de Colores‚ÄĚ George Soros. Ser√≠a importante saber si estas manifestaciones pueden provocar la aparici√≥n de aut√©nticos movimientos democr√°ticos y socialistas de base capaces de organizarse y aprovechar la divisi√≥n en las √©lites.

Las falaces acusaciones de contactos ‚Äútraicioneros‚ÄĚ con el embajador ruso que supuestamente realiz√≥ el consejero de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn cuando todav√≠a era civil y la utilizaci√≥n de la Ley Logan relativa a la discusi√≥n de pol√≠tica exterior con gobiernos extranjeros abren la posibilidad de investigar a algunos legisladores, como Charles Schumer y otros cientos, por discutir la posici√≥n estrat√©gica de EE.UU. con autoridades israel√≠es‚Ķ

Gane o pierda, la administraci√≥n Trump ha provocado un debate sobre las posibilidades de paz con una superpotencia nuclear, sobre la reconsideraci√≥n del inmenso d√©ficit comercial y la necesidad de defender la democracia contra amenazas autoritarias de la denominada ‚Äúcomunidad de inteligencia‚ÄĚ contra un presidente electo.

 

Trump y la lucha de clases

La agenda socioeconómica de Trump ya ha puesto en marcha poderosas corrientes subterráneas del conflicto de clases. Los medios de comunicación y la clase política se han centrado en los conflictos relativos a la inmigración, los temas de género y las relaciones con Rusia, la OTAN e Israel, así como en las políticas internas del partido. Estos conflictos oscurecen antagonismos de clase más profundos, procedentes de las propuestas económicas radicales del presidente.

Sus propuestas para reducir el poder de las instituciones federales de regulaci√≥n y de investigaci√≥n, simplificar y reducir los impuestos, recortar la partida destinada a la OTAN, renegociar o dar por finalizados los acuerdos multilaterales y recortar los presupuestos de investigaci√≥n, sanidad y educaci√≥n, amenazan el empleo de millones de trabajadores y funcionarios del sector p√ļblico en toda la naci√≥n. Entre los cientos de miles de manifestantes que han participado en las marchas de mujeres por la inmigraci√≥n y la educaci√≥n, miles son empleados p√ļblicos y sus familiares, que ven amenazado su sustento econ√≥mico. Lo que, en una primera instancia pueden parecer protestas por determinados derechos humanos, culturales o de identidad, en realidad son manifestaciones de una lucha m√°s profunda y m√°s general de los empleados del sector p√ļblico que se oponen a la agenda privatizadora del Estado, que a su vez obtiene su respaldo de clase de los peque√Īos empresarios atra√≠dos por la bajada de impuestos y una reducci√≥n de las cargas regulatorias, as√≠ como de los cuadros de las escuelas y los hospitales privados que gozan de subvenci√≥n estatal.

Las medidas proteccionistas de Trump, entre las que se incluyen las ayudas a la exportación, enfrentan a los fabricantes internos con los importadores multimillonarios de bienes de consumo baratos.

Las propuestas de Donald Trump destinadas a desregular el petróleo, el gas, la madera, las exportaciones agrícolas y minerales y las inversiones en grandes infraestructuras tienen el respaldo de los jefes y trabajadores de dichos sectores. Ello ha provocado un grave conflicto con los ecologistas, los trabajadores y productores comunitarios, los pueblos autóctonos y sus simpatizantes.

La idea inicial de Trump de movilizar a las fuerzas internas opuestas a continuar destinando gran parte del presupuesto federal a las guerras en el extranjero y partidarias de la construcción de un imperio basado en las relaciones de mercado ha sido derrotada por los esfuerzos conjuntos del complejo militar-industrial, el aparato de inteligencia y sus defensores dentro de la coalición de las élites políticas liberal-neoconservadoras-militaristas y sus seguidores de masas.

La lucha de clases en curso se ha profundizado y amenaza con destruir el orden constitucional en dos sentidos: el conflicto puede llevar a una crisis institucional, a la destituci√≥n forzosa de un presidente electo y a la instalaci√≥n de un r√©gimen h√≠brido, que preservar√≠a los programas m√°s reaccionarios de ambas partes de la lucha de clases. Podr√≠a llegar a ocurrir que importadores, inversores y trabajadores de las industrias extractivas, defensores de la educaci√≥n y la sanidad privatizadas, belicistas y miembros del politizado aparato de seguridad se hicieran con el control total del Estado. Por otro lado, si la lucha de clases consigue movilizar a los trabajadores del sector p√ļblico, a los del sector comercial, a los desempleados, a los dem√≥cratas contrarios a la guerra, a los emprendedores de la tecnolog√≠a de la informaci√≥n y a los patronos que dependen de inmigrantes cualificados, as√≠ como a los cient√≠ficos y a los ecologistas en un movimiento de masas dispuesto a apoyar un salario digno y a unirse en torno a intereses de clase comunes, ser√° posible lograr un profundo cambio del sistema. A medio plazo, la uni√≥n de estos movimientos de clase puede llevar a un r√©gimen h√≠brido progresista.



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