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Edición 430

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Gas, pandemia y pobreza

secuelas por el desabasto

Mouris Salloum George*

El aumento de los precios del gas, por la negativa de pagar en rublos las compras de Rusia por parte de los países europeos

La Federación de Rusia ha decidido cortar el suministro de gas a dos países europeos, a Polonia y Bulgaria. Ambos gobiernos se habían negado a pagar las compras del energético en rublos, una condición impuesta por el presidente ruso Vladimir Putin tras los bloqueos económicos de la Unión Europea y el embargo de las reservas monetarias rusas perpetradas por los Bancos Europeos, en represalia de Occidente por la invasión del ejército ruso a Ucrania.

POLONIA IMPORTA la mitad del gas desde Rusia, mientras que el 90 por ciento del gas que se consume en Bulgaria procede de ese país con un gran potencial energético. Como se ve, tanto dichos países como el resto de Europa, unos menos que otros, pero dependen del gas ruso para la industria y al mismo tiempo la subsistencia de la sociedad civil.

Sin embargo, ahora ambos países deberán buscar fuentes alternativas de energía para seguir abasteciendo a la población y no depender más del gas de Rusia, lo que no se ve ni será tan sencillo porque una transición energética no se da de la noche a la mañana. Ni siquiera con los reactores atómicos en países como Alemania, que al contrario han desmantelado en aras del abandono de ese tipo de energía.

Por tanto, ambas naciones tendrían que padecer por la falta de suministro de gas, por lo cual podrían verse obligados a imponer restricciones internas, así como limitar el consumo de gas así a las grandes industrias como a la población.

Rusia es el mayor productor de gas del mundo por delante de Irán, Qatar y los Estados Unidos. Y el principal abastecedor de los países europeos. Eso supone una gran ventaja para el gobierno ruso, que utiliza la energía como arma geoeconómica para presionar a otros países, en abastecimiento y precios.

La Unión Europea importa aproximadamente el 40 por ciento del gas, el 27 por ciento del petróleo y el 46 por ciento del carbón de Rusia, según datos oficiales; esto implica una dependencia energética muy grande, por eso las autoridades de la Unión Europea quieren reducir el consumo de energía de Rusia con energías alternativas.

 

Aumenta el costo de la vida por los precios del gas

La crisis del gas ruso ha provocado un aumento en los precios de los combustibles, tanto en Europa como a nivel mundial. Pero también con otras repercusiones económicas, como la subida de los precios de la gasolina que implica que el transporte de productos sea más elevado en precio.

Y como consecuencia el aumento generalizado en los costos de la vida en todo el mundo, lo que ha provocado una inflación que se disparó en más del 10 por ciento en la mayoría de los países, lo que significa que los productos hoy son más caros que en la misma fecha del año anterior, y se reflejan en los precios. Esto afecta el nivel y la calidad de vida de la población.

En México, en los últimos meses, los precios ya habían subido debido a diferentes factores como la pandemia de COVID-19, y esencialmente la guerra en Ucrania ha empeorado todavía más esta situación, así como en todo el orbe. En Latinoamérica la situación no es menos complicada. La inflación por los elevados precios en Europa, como decíamos antes, es de alcance global.

Quien pensaría que la guerra de Rusia en Ucrania traería tales consecuencias, pero aún este aumento de precios por el gas ruso es una secuela de las restricciones económicas emprendidas por la Unión Europea y la OTAN contra el país eslavo.

Director de Voces del Periodista.



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