joomla visitor
AuditorŪa
¬ŅC√ďMO SE PUEDE COMPRAR O VENDER EL FIRMAMENTO...?
Buscar Autor o Artículo
ÔĽŅ
PULSE LA TECLA ENTER
Voces Diario
Banner
Noticias
389 Suplemento
Banner
Voces del Periodista EnVivo
Banner
Radioteca
Posada del Periodista
Banner
Club de Periodistas
405
Banner
404
Banner
403
Banner
ÔĽŅ
Edición 229

CARTA DEL JEFE INDIO SEATTLE


¬ŅC√ďMO SE PUEDE COMPRAR O

VENDER EL FIRMAMENTO...?


C
arta que el jefe indio Seattle envió en 1854 a gran jefe blanco de Washington, en respuesta a la oferta de éste de comprarle una gran extensión de tierras indias y crear una "reserva" para el pueblo indígena.

¬ŅC√≥mo se puede comprar o vender el firmamento ni a√ļn el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos due√Īos de la frescura del aire ni del fulgor de las AGUAS, ¬Ņc√≥mo pueden ustedes comprarlo?

Cada parcela de esta tierra es SAGRADA PARA MI PUEBLO. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

 

 

18 CENTRALES


Los muertos del hombre blanco olvidan su pa√≠s de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio NUESTROS MUERTOS NUNCA PUEDEN OLVIDAR ESTA BONDADOSA TIERRA, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y as√≠ mismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestra hermanas; el venado, el caballo, el gran √°guila, √©stos son nuestros hermanos. Las escarpadas pe√Īas, los h√ļmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

El AGUA cristalina que corre por los r√≠os y arroyuelos no es solamente AGUA, sino tambi√©n REPRESENTA LA SANGRE DE NUESTROS ANTEPASADOS. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada y a la vez deben ense√Īar a sus hijos que es sagrada , y que cada reflejo fantasmag√≥rico en las claras AGUAS de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. EL MURMULLO DEL AGUA, ES LA VOZ DEL PADRE DE MI PADRES. Los r√≠os son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras ustedes deben recordar y ense√Īarles a sus hijos que los r√≠os son nuestros hermanos y tambi√©n lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. √Čl no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otros, ya que es un extra√Īo que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga; y una vez conquistada sigue su camino, dejando atr√°s la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorar√° la tierra dejando atr√°s s√≥lo un desierto.

 

 

13 DE CENTRALES


No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizá sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.

No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar c√≥mo se abren las hojas de los √°rboles en primavera o c√≥mo aletean los insectos. Pero quiz√° tambi√©n esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido s√≥lo parece insultar nuestros o√≠dos. Y despu√©s de todo, ¬Ņpara qu√© sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, as√≠ como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediod√≠a o perfumado con aromas de pinos.

(...)

Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de b√ļfalos pudri√©ndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo c√≥mo una MAUINA HUMEANTE puede importar m√°s que el b√ļfalo al que nosotros matamos s√≥lo para sobrevivir.

 

2 PARA CENTRALES

 

¬ŅQu√© ser√≠a del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre tambi√©n morir√≠a de una gran soledad espiritual. Porque lo que le sucede a los animales tambi√©n le suceder√° al hombre. Todo va enlazado.

Deben ense√Īarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra est√° enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Ense√Īen a sus hijos que la tierra est√° enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Ense√Īen a sus hijos que nosotros hemos ense√Īado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a s√≠ mismos.

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que una a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que ocurra a la tierra le ocurrir√° a los hijos de la tierra. El hombre no teji√≥ la trama de la vida; √©l es s√≥lo un hilo. Lo que hace con trama se lo hace a s√≠ mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con √©l de amigo a amigo, no queda exento del destino com√ļn. Despu√©s de todo, quiz√° seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quiz√° el hombre blanco descubra un d√≠a: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que √Čl les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es as√≠, √Čl es el Dios de los hombres y su compasi√≥n se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para √Čl, y si se da√Īa provocar√≠a la ira del Creador. Tambi√©n los blancos se extinguir√°n, quiz√° antes que las dem√°s tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecer√°n ahogados en sus propios residuos.

Pero ustedes caminar√°n hacia su destrucci√≥n rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por alg√ļn designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qu√© se exterminan los b√ļfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje con exuberantes colinas con cables parlantes. ¬ŅD√≥nde est√° el matorral? Destruido. ¬ŅD√≥nde est√° el √°guila? Desapareci√≥. Termina la vida y empieza la supervivencia‚Ķ



Comentarios (0)Add Comment
Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy
¬ŅQui√©n est√° en l√≠nea?
Tenemos 667 invitados conectado(s)
Tenemos visitas de:

224
Banner
273 Suplemento
Banner
401
Banner
402
Banner
400
Banner
399
Banner
398
Banner
397
Banner
396
Banner