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Edición 316

PERVERSOS VERSOS DE LA MINER√ćA

  


Sigue el enga√Īo¬†

de la ‚Äúminer√≠a responsable‚ÄĚ

CARLOS ZORRILLA, WILLIAM SACHER Y ALBERTO ACOSTA*

 

¬ŅSaben cu√°nto va a utilizar el proyecto,¬†
el agua del río (en Quinsacocha)? 
Uno por ciento, porque se saca el agua y se la recicla, 
esa es la minería moderna.

                                                                               Presidente Rafael Correa


CUANDO SE TRATA DE VENDER LA IDEA¬†de que la miner√≠a a gran escala no causar√° mayores impactos ambientales y sociales, los empresarios mineros y el gobierno recurren a los mitos de la ‚Äúminer√≠a responsable‚ÄĚ.



Rafael Correa.    


Este discurso ha sido dise√Īado por las grandes transnacionales mineras, en el marco de la Iniciativa Minera Global (Global Mining Initiative), hace m√°s de 10 a√Īos. Es un paquete publicitario que incluye la noci√≥n de que todos los problemas que la gran miner√≠a genera son estrictamente t√©cnicos, y que se pueden resolver con ‚Äútecnolog√≠a de punta‚ÄĚ.

Asimismo, se quiere vender la idea de que la gran miner√≠a moderna -con sus pretendidos altos est√°ndares- rompe con las taras de la miner√≠a de ‚Äúanta√Īo‚ÄĚ (y las de la peque√Īa miner√≠a) en cuanto a sus impactos sociales y ambientales.

Tanto las empresas como nuestros gobiernos invierten millones de d√≥lares en v√≠deos, spots televisivos, publicidad impresa, foros, entre otros, para promover esta visi√≥n de la ‚Äúminer√≠a responsable‚ÄĚ. A esta se asocian los imperativos del ‚Äúprogreso‚ÄĚ y del ‚Äúdesarrollo‚ÄĚ, cuyas aplicaciones han hecho tanto da√Īo a los pueblos del Sur global, particularmente en Am√©rica Latina.

Con esta narrativa, se quiere convencer al p√ļblico de que la gran miner√≠a no impactar√° a las comunidades ni al medio ambiente de forma significativa.

En el Ecuador, estamos bombardeados por estos discursos. El gobierno del presidente Rafael Correa, mucho m√°s que en los gobiernos neoliberales, ha sido de los m√°s dedicados a difundir los mitos de la ‚Äúminer√≠a responsable‚ÄĚ.



El mito de la mineriŐĀa responsable. ¬† ¬†


El mismo presidente, afirm√≥ por ejemplo que ‚Äúcon la miner√≠a responsable se puede recuperar el 95 por ciento de los impactos‚ÄĚ. La empresa minera transnacional ECSA y altos funcionarios del Ministerio de Recursos No Renovables, llegaron incluso a afirmar que el agua usada para extraer el cobre de la mina a cielo abierto del proyecto Mirador ser√° devuelta al medio ambiente ‚Äúen mejores o iguales condiciones que fue captada‚ÄĚ.

Desde su portal de internet, la empresa minera estatal, la ENAMI, ir√≥nicamente se compromete por su lado a promover ‚Äúla miner√≠a para el buen vivir‚ÄĚ, caminando ‚Äújuntos por una miner√≠a responsable‚ÄĚ.

El mito de la miner√≠a ‚Äúresponsable‚ÄĚ se basa -entre otras caracter√≠sticas- sobre la premisa que la t√©cnica moderna y la ciencia actual son capaces de diagnosticar, prever y controlar todos los impactos que la miner√≠a a gran escala puede provocar. La creencia ciega en la capacidad de la ciencia y la tecnolog√≠a est√°n muy arraigadas en el imaginario moderno.

A esta creencia ingenua, basta oponer la historia reciente de la megaminería en el mundo, que demuestra hasta la saciedad cuáles son sus enormes y nocivas huellas.

Una amplia documentaci√≥n que circula a nivel internacional evidencia los m√ļltiples impactos sociales, ambientales, econ√≥micos y pol√≠ticos que provocan las grandes empresas mineras: Contaminaciones cr√≥nicas y accidentales de las aguas, del suelo y aire; destrucci√≥n irreversible del paisaje; afectaciones graves a la salud p√ļblica; p√©rdida de soberan√≠a alimentaria; destrucci√≥n de econom√≠as basadas en actividades productivas sustentables; despojos y militarizaci√≥n de territorios; violencias f√≠sicas y simb√≥licas; tr√°ficos il√≠citos y explotaci√≥n de seres humanos; asesinatos; evasi√≥n fiscal y violaciones de leyes, derechos humanos y constitucionales; debilitamiento de la democracia; ataques a la soberan√≠a nacional, entre otros.



minas romanas    


La miner√≠a a cielo abierto, como la que se quiere implantar en Ecuador en la zona de √ćntag o en la Cordillera del C√≥ndor, supone la excavaci√≥n de un tajo de cientos de metros de profundidad y varios kil√≥metros de di√°metro.

Esta intervención destruye de forma permanente la capa vegetal, no solamente del área de la mina en sí, sino también de miles de hectáreas alrededor, las cuales muchas veces son utilizadas como botaderos de desechos sólidos, piscinas de relave y para otras instalaciones sin las cuales las minas no pudieran funcionar.

El simple hecho de traer rocas sulfurosas que contienen metales pesados desde el subsuelo hasta la superficie donde están expuestas al aire y las aguas de lluvia, desencadena procesos de contaminación ambiental que perduran siglos. Hay evidencias, por ejemplo, de minas operadas en el tiempo del imperio romano que siguen contaminando fuentes de agua.

¬ŅUna miner√≠a social y ambientalmente ‚Äúresponsable‚ÄĚ?

Si es que alg√ļn d√≠a existiera una verdadera responsabilidad, esta deber√≠a partir por respetar ciertos principios fundamentales, como el derecho de las comunidades y gobiernos locales a decidir sobre la instrumentaci√≥n de cualquier actividad que represente un riesgo para su bienestar presente o futuro. Sin el respeto de este derecho, simplemente no hay miner√≠a responsable.

La ‚Äúconsulta‚ÄĚ, tal como la suelen manejar los gobiernos dedicados a la promoci√≥n de la megaminer√≠a, no tiene mucho sentido. Las decisiones de las comunidades nunca son vinculantes. Es, lastimosamente, en estas condiciones que se realizaron las consultas en los territorios afectados por los proyectos mineros en el Ecuador.



Afiche agua Buenos Aires    


Vale recordar la parodia que fueron las recientes consultas realizadas en la Amazonía Sur del Ecuador en el marco de la Décimo Primera Ronda Petrolera.

En lugar de estas mascaradas, y como lo exige el convenio 169 de la OIT (ratificado por Ecuador en el 1998), se debería exigir el consentimiento previo libre e informado de las comunidades.

Por otra parte, una minería realmente responsable debería reconocer, en ciertas situaciones y áreas, que la extracción no puede representar el mejor uso del suelo o de emprendimiento económico. Sobre todo en territorios sensibles como son:

- el bosque nublado y p√°ramos que protegen las cuencas hidrogr√°ficas y almacenan agua;

- las lagunas y ríos, así como manglares y humedales;

- donde exista un excepcional potencial turístico, agropecuario, o riqueza arqueológica;

- que albergan especies en peligro de extinción;

- donde exista grandes riesgos sísmicos;

- de alta pluviosidad (lo que exacerba los riesgos de contaminación del agua);

- donde la roca tiene altas concentraciones en compuestos sulfurosos (que generan contaminación por drenaje ácido de mina), entre otras.

Preguntamos: ¬ŅQu√© sentido tiene destruir el patrimonio cultural milenario, impactar a las actividades econ√≥micas aut√©nticamente sustentables, contaminar de manera irreversible el agua, el aire y la tierra, as√≠ como transformar el clima que le da vida a miles de campesinos, pueblos ancestrales, pescadores y recolectores de mariscos, para sustentar una actividad minera altamente destructiva y cuya duraci√≥n es de apenas un par de d√©cadas?



Minas antiguas que siguen contaminando.    


Adem√°s, una miner√≠a ‚Äúresponsable‚ÄĚ con el ambiente reconocer√≠a que antes de iniciar actividades con tan fuerte impacto ambiental, es absolutamente indispensable contar con largas series de datos hist√≥ricos (al menos d√©cadas) confiables sobre la hidrometeorolog√≠a y la sismicidad del √°rea a ser intervenida. En Ecuador, con muy pocas excepciones, estos datos no existen.

Por √ļltimo, la miner√≠a ‚Äúresponsable‚ÄĚ es imposible si no existen instituciones p√ļblicas s√≥lidas e independientes del sector minero, capaces de evaluar y monitorear la actividad. Por ejemplo, no se puede hablar de miner√≠a responsable si la gesti√≥n minera est√° a cargo de instituciones que aprueban Estudios de Impacto Ambiental que carecen de rigor cient√≠fico, como muchos de los que se han elaborado y aprobado en el Ecuador.

No se puede hablar de minería responsable cuando una mayoría de las empresas transnacionales presentes en el país usan paraísos fiscales y bancarios como Las Islas Vírgenes, Bermuda, Barbados, Panamá, entre otros, lo que presumiblemente les permite evadir sus obligaciones en términos fiscales en el Ecuador.

La minería que se está desarrollando en la actualidad en el país no cumple con todas las características que acabamos de mencionar cuando de responsabilidad se habla, más bien da paso a la peor actividad productiva posible, en los lugares lo menos apropiados, como son las Cordilleras del Toisán y del Cóndor, e incluso en los páramos como en la zona de las lagunas de Quimsacocha.



Mineria responsable.    


Es as√≠ como podemos anticipar que en Ecuador, dadas las condiciones pol√≠ticas, ambientales y geol√≥gicas del pa√≠s, la miner√≠a ‚Äúresponsable‚ÄĚ y la recuperaci√≥n del medio ambiente en las proporciones anunciadas en los discursos oficiales nunca se llevar√°n a cabo.

Menos a√ļn en un pa√≠s donde no se cumple con la Constituci√≥n y tampoco con el Mandato Minero, aprobado en abril de 2008 en la Asamblea Constituyente de Montecristi, con el que se pretend√≠a al menos normar la situaci√≥n de caos en la miner√≠a a gran escala, heredada del modelo neoliberal. [7]

En s√≠ntesis, ¬Ņes posible creer en una miner√≠a bien hecha y responsable, que no ocasione severos impactos ambientales y sociales y que, adem√°s, se constituya en la senda para el Buen Vivir? Por supuesto que no. La realidad contradice esta afirmaci√≥n, que no pasa de ser una burda manipulaci√≥n.

La explotaci√≥n minera industrial moderna implica la extracci√≥n masiva -y en un tiempo muy corto-, de la mayor cantidad posible de recursos minerales; recursos que se han formado en procesos de muy larga duraci√≥n, a escalas tect√≥nicas. En la actualidad, los sitios de alta concentraci√≥n mineral se van agotando, sin embargo, los elevados precios del mercado mundial permiten que la explotaci√≥n minera sea rentable a√ļn en los yacimientos en donde el mineral es escaso.

Para hacer producir estos yacimientos, es necesario aplicar una miner√≠a industrial de gran escala, con uso masivo de qu√≠micos a veces sumamente t√≥xicos, el consumo abundante de agua y la acumulaci√≥n de grandes cantidades de desechos. El examen de la miner√≠a industrial alrededor del planeta evidencia un sinn√ļmero de da√Īos y destrucciones m√ļltiples e irreversibles de la Naturaleza.

Por igual son incontables las tragedias humanas, tanto como la destrucci√≥n de las potencialidades y riquezas culturales de muchos pueblos. En el √°mbito econ√≥mico la situaci√≥n tampoco es mejor. Los pa√≠ses de Am√©rica Latina, √Āfrica y Asia, cuyas econom√≠as dependen fundamentalmente de recursos minerales o petroleros, nunca saldr√°n de la pobreza.

El capital global, en contubernio con gobiernos liberales y ‚Äúprogresistas‚ÄĚ, una vez m√°s est√° ganando la partida, y la √ļnica forma de parar es con el fortalecimiento de la resistencia pac√≠fica a nivel local y generando alianzas para que cada vez m√°s gente sea conciente de la realidad de la miner√≠a y de sus terribles consecuencias.

*Rebelión



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