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Ascensión y caída de la izquierda personalista en Latinoamérica
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Edición 344

 JAM 2

JAM 1

JAM 3

 

Introducción


A LO LARGO DE LOS √öLTIMOS TRES A√ĎOS, algunos dirigentes latinoamericanos que presid√≠an econom√≠as del bienestar basadas en el ‚Äúlibre comercio‚ÄĚ heterodoxo y la exportaci√≥n de materias primas han perdido elecciones presidenciales, legislativas y municipales, referendos o se enfrentan a una destituci√≥n.

 

HAN CA√ćDO mediante las urnas y no por causa de invasiones de EE.UU. o golpes de Estado. Estos mismos dirigentes de izquierdas, que consiguieron vencer golpes de Estado y resistieron descaradas intervenciones pol√≠ticas de Estados Unidos a trav√©s de la USAID (Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional), la NED (Fundaci√≥n Nacional para la Democracia), la DEA (Agencia para el Control de Drogas) y otras organizaciones gubernamentales, fueron desplazados por las urnas.

¬ŅPor qu√© motivos los presidentes de izquierda han dejado de recibir el apoyo electoral mayoritario despu√©s de casi una d√©cada? ¬ŅPor qu√© en esta ocasi√≥n los candidatos apoyados y financiados por EE.UU. han conseguido vencer, tras haber sido derrotados en m√ļltiples elecciones anteriores? ¬ŅC√≥mo se explica la derrota de la v√≠a violenta de acceso al poder de la derecha y su subsiguiente victoria mediante procesos electorales?

 

La lucha de clases y la movilización popular, preludio de los triunfos electorales de la izquierda

 

Los triunfos electorales de la izquierda vinieron precedidos por una crisis profunda de las econom√≠as desreguladas y de ‚Äúlibre mercado‚ÄĚ, que vino acompa√Īada de una fuerte lucha de clases impulsada desde abajo. Esta lucha de clases polariz√≥ y radicaliz√≥ a una buena parte de las clases trabajadora y media.

 

JAM 4

 

En Argentina, el colapso total del sistema industrial y financiero produjo un levantamiento popular y la r√°pida destituci√≥n de tres presidentes. En Bolivia, dos sublevaciones populares derrocaron a sendos presidentes favorables al ‚Äúlibre mercado‚ÄĚ que contaban con el respaldo de Estados Unidos. En Ecuador, un ‚Äúmovimiento ciudadano‚ÄĚ popular expuls√≥ al presidente respaldado por EE.UU.

En Brasil, Paraguay y Venezuela, los pujantes movimientos campesinos y urbanos, opuestos a sus presidentes de ‚Äúlibre mercado‚ÄĚ consiguieron mediante la acci√≥n directa y las papeletas elegir a presidentes de izquierda.

Cuatro factores interrelacionados explican esta toma del poder por parte de la izquierda.

En primer lugar, la espectacular caída socioeconómica y la crisis subsiguiente, que implicó un aumento de la pobreza, el estancamiento económico y una fuerte represión por parte de los regímenes derechistas, precipitó un giro a gran escala hacia la izquierda.

JAM 5En segundo lugar, la potente lucha de clases producida en respuesta a dicha crisis politizó a los trabajadores, radicalizó a las clases medias que perdieron poder adquisitivo y erosionó la influencia de las clases dominantes y el impacto de los medios de comunicación ligados a ellas.

En tercer lugar, los presidentes de izquierda prometieron importantes cambios estructurales a largo plazo y consiguieron implantar con √©xito programas sociales de impacto inmediato (empleo, beneficios sociales, protecci√≥n de los dep√≥sitos bancarios, aumentos salariales e inversiones p√ļblicas a gran escala).

Por √ļltimo, aunque no menos importante, los presidentes de izquierda ocuparon sus cargos al inicio de un ciclo de aumento de precios de las materias primas (o durante el mismo), que proporcion√≥ super√°vits multimillonarios en los ingresos procedentes de las exportaciones y los impuestos, con los que pudieron financiar los nuevos programas de inclusi√≥n social.

 

Políticas electorales clientelares, desmovilización social y acuerdos con las multinacionales extractivas

 

Durante sus primeros a√Īos en el cargo, los gobiernos de izquierda mantuvieron a raya a las clases dominantes: derrotaron fallidos golpes de Estado, expulsaron a embajadores y organismos estadounidenses que interven√≠an en sus respectivos pa√≠ses y vencieron a los clientes locales de EE.UU.

Trabajaron en el ámbito legal para consolidar su poder político convocando asambleas constituyentes que aprobaran constituciones progresistas. Atrajeron a nuevos electores que consolidaran sus bases de poder: indígenas y clases medias y populares.
Los cambios constitucionales reorganizaron nuevas alianzas sociales, especialmente con el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, pero no llegaron a crear las bases para un cambio en las relaciones de propiedad.

Los gobiernos de izquierda reforzaron su dependencia de las exportaciones agro-minerales, dise√Īando una estrategia de crecimiento basada en la asociaci√≥n econ√≥mica con empresas multinacionales y con los propietarios de las plantaciones dedicadas a la agroindustria.

El aumento de los precios de las materias primas en el mercado internacional supuso un aumento de los ingresos del Estado que sirvi√≥ para incrementar el gasto p√ļblico en infraestructuras y una expansi√≥n del empleo del sector p√ļblico. Estos gobiernos construyeron sistemas clientelares a gran escala y una maquinaria electoral basada en el clientelismo, que ‚Äúmovilizaba‚ÄĚ a las masas con ocasi√≥n de las elecciones y cuando se celebraba alg√ļn evento internacional.

Los analistas y periodistas internacionales de izquierda estaban impresionados por la feroz ret√≥rica antiimperialista de los gobiernos de izquierda y sus pol√≠ticas anti-neoliberales. Los comentaristas locales y extranjeros repet√≠an como un loro la ret√≥rica sobre las nuevas formas del socialismo, el ‚Äúsocialismo‚ÄĚ del siglo XXI en Ecuador y Venezuela y el socialismo andino en Bolivia.

En la pr√°ctica, estos gobiernos firmaron contratos a gran escala y a largo plazo con gigantes internacionales como Repsol, Monsanto, Jindel y docenas de otras multinacionales apoyadas por el imperio.

Las grandes compa√Ī√≠as de agro-exportaci√≥n recibieron cr√©ditos, pr√©stamos y ayuda t√©cnica, mientras que los productores locales y los campesinos solo recib√≠an ‚Äút√≠tulos de propiedad‚ÄĚ sobre peque√Īas extensiones de tierra. No se acometi√≥ ninguna reforma agraria a JAM 7gran escala. Los campesinos sin tierra que participaron en ocupaciones de fincas fueron expulsados por la fuerza. El aumento de las inversiones p√ļblicas en cr√©ditos y asistencia t√©cnica se canaliz√≥ casi exclusivamente hacia las grandes empresas agr√≠colas de soja, ganado, algod√≥n y otras materias para la exportaci√≥n, lo que increment√≥ las desigualdades de clase en el √°rea rural y disminuy√≥ la seguridad alimentaria.

Durante esos a√Īos, los militantes se convirtieron en funcionarios, que desarrollaron v√≠nculos con los grupos empresariales e iniciaron sus propios procesos de ‚Äúmovilidad social‚ÄĚ.

El modelo basado en la exportaci√≥n de minerales y productos agr√≠colas sirvi√≥ para aumentar los ingresos y reducir la pobreza, pero tambi√©n acentu√≥ las desigualdades entre el funcionariado y los campesinos y trabajadores urbanos. La nueva clase media reci√©n enriquecida y en ascenso ya no acud√≠a en masa a escuchar la ‚Äúret√≥rica igualitaria‚ÄĚ. Ahora buscaba seguridad, consumo facilitado por los cr√©ditos y miraba hacia las √©lites ricas en busca de modelos para su nuevo estilo de vida, en lugar de expresar su solidaridad con quienes hab√≠an quedado por debajo.

 

De la retirada a la derrota: Acomodación pragmática como fórmula para la restauración neoliberal

 

La mayor parte de la gente empezó a no tomar en serio la retórica antiimperialista de sus dirigentes, que contrastaba con el aumento de la inversión de capital extranjero y de los contratos firmados con multinacionales.

Aceptaban los ‚Äúgestos‚ÄĚ simb√≥licos y las inauguraciones de proyectos locales ante grandes muchedumbres, pero estos cada vez eran m√°s incapaces de compensar el aumento del poder centralizado y de la corrupci√≥n local.

A lo largo de estos a√Īos, los cuadros pol√≠ticos de los partidos de izquierda en el poder reunieron votos mediante favores clientelares, financiados mediante sobornos aportados por los contratistas y transferencias il√≠citas de fondos p√ļblicos.

Las reelecciones alimentaron la complacencia, la arrogancia y el sentimiento de impunidad. Las gratificaciones obtenidas mediante el cargo eran asumidas como algo natural por parte de los dirigentes de los partidos, pero fueron percibidas como privilegios inmerecidos por muchos votantes obreros y campesinos.

El proceso de des-radicalización que se produjo dentro de los cuadros superiores y medios de los regímenes de izquierda hizo que las clases más bajas tuvieran que echar mano de soluciones individualistas, familiares y locales para lidiar con sus problemas cotidianos.
Con la ca√≠da de precios de las materias primas, la coalici√≥n amplia de trabajadores, campesinos, clases medias y grupos profesionales se hizo a√Īicos. Muchos consideraron que las malas pr√°cticas de los reg√≠menes de izquierda hab√≠an traicionado las promesas de cambio.

Así fue como los sectores populares asumieron las críticas moralizantes orquestadas por la derecha.

La derecha radical retrógrada explotó el descontento con los responsables y restó importancia o disimuló sus planes para revertir y socavar los aumentos en el empleo y los salarios, las pensiones y las asignaciones familiares conseguidas a lo largo del decenio.

 

Conclusión

 

Los gobiernos de izquierda fomentaron el crecimiento del capitalismo extractivo y convirtieron a sus bases en receptoras pasivas de las reformas promovidas desde el poder.

Las diferencias de poder entre los dirigentes y sus seguidores fueron toleradas mientras se mantuvo el flujo gradual de recompensas.
A medida que las clases ascend√≠an en la escala social, mudaron su ideolog√≠a izquierdista nacida de la crisis y empezaron a considerar a la √©lite pol√≠tica como los nuevos ‚Äúmodernizadores‚ÄĚ.

Los reg√≠menes de izquierda fomentaron una ‚Äúcultura de la dependencia‚ÄĚ en la que compet√≠an por votos en base al crecimiento, los mercados y el clientelismo.

 

JAM 6

 

Los funcionarios de izquierda, imposibilitados de ascender mediante la participaci√≥n en los sectores agro-minerales ‚Äúcerrados‚ÄĚ, controlados por las multinacionales, recurrieron a la corrupci√≥n del Estado, extrayendo ‚Äúcomisiones‚ÄĚ como intermediarios para las multinacionales, o simplemente fug√°ndose con fondos p√ļblicos asignados para proyectos locales sanitarios, educativos o de infraestructuras.

Como resultado de todo ello, las promesas electorales no fueron cumplidas. Los dirigentes ignoraron las pr√°cticas corruptas, ofendiendo profundamente al electorado popular, indignado ante el espect√°culo ofrecido por los pol√≠ticos corruptos de izquierda que aplaud√≠an la ret√≥rica radical al tiempo que saqueaban el dinero p√ļblico con impunidad.

La lealtad al partido limitaba cualquier supervisión de los políticos y funcionarios locales por parte de las esferas políticas nacionales. El desencanto hacia los funcionarios locales se extendió hasta la cumbre de los partidos. Los líderes populares, elegidos en repetidas ocasiones, empezaron a verse implicados, o al menos cómplices, en la aceptación de sobornos.

El final del decenio y el final del auge de las materias primas se√Īalaron el ocaso de los √≠dolos. La izquierda perdi√≥ elecciones por toda la regi√≥n.

 

Epílogo

 

En Argentina, cayó el régimen Kirchner-Fernández (2015).

En Brasil, el régimen de Lula-Roussef está imputado y se enfrenta a la destitución (2014-2016).

En Venezuela, el régimen Chávez-Maduro perdió las elecciones legislativas (2015).

En Bolivia, el régimen de Evo Morales perdió el referéndum para modificar la constitución y permitir un tercer mandato presidencial (2016).


Rebelión

 



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