joomla visitor
AuditorŪa
VOCES DEL DIRECTOR Trump, ¬Ņpadre de la segunda Independencia de M√©xico?
Buscar Autor o Artículo
ÔĽŅ
PULSE LA TECLA ENTER
Voces Diario
Banner
Noticias
Suplemento 369
Banner
Voces del Periodista EnVivo
Banner
Radioteca
Club de Periodistas
Posada del Periodista
Banner
375
Banner
374
Banner
373
Banner
372
Banner
371
Banner
370
Banner
368
Banner
367
Banner
366
Banner

Ver Otros Artículos de Este Autor

Edición 353


06 mini

Desde que, en 1525, los primeros corsarios ingleses pusieron pie en la isla de Terranova (hoy dominio canadiense), los te√≥logos protestantes empezaron a cocinar la tesis del Destino manifiesto, que el Alt√≠simo, seg√ļn su convicci√≥n, habr√≠a endosado a la potencia anglosajona.

A Isabel I la encantó la idea y alentó la aventura de conquista de nuevos espacios transoceánicos. En homenaje a tan encumbrada dama, identificada como La Reina virgen, a una entonces colonia que ahora es estado de la Unión Americana se le registró como Virginia.

La propia Inglaterra y Francia auspiciaron a las colonias norteamericanas en su movimiento de Independencia (1776) de lo que hoy son los Estados Unidos.

En 1783, el Conde de Aranda (Pedro Pablo Abarca de Boleo), curs√≥ un memorial al rey Carlos III de Espa√Īa:

‚ÄúEsta Rep√ļblica (Estados Unidos) naci√≥ pigmea. Llegar√° el d√≠a en que crezca y se torne gigante y s√≥lo pensar√° en su engrandecimiento (‚Ķ) El primer paso ser√° apoderarse de las Floridas a fin de dominar el Golfo de M√©xico. Aspirar√° a la conquista de nuestro Imperio, que no podremos defender contra una potencia formidable‚ÄĚ.

En 1817, asumió la presidencia de los Estados Unidos James Monroe. Instituyó la doctrina que lleva su nombre y, tres siglos después de la lucubración protestante que citamos en las primeras líneas de esta entrega, el Destino Manifiesto tuvo como marca de la casa América para los americanos. Entendida como “América, la Unión Americana, en la que cabe todo el hemisferio.

Dios bendiga a Am√©rica. As√≠ suelen despedir  sus discursos los presidentes norteamericanos cuando se dirigen a sus compatriotas en las ocasiones m√°s solemnes. 

¬ŅPor qu√© sorprenderse ahora de que Donald Trump agite las almas de los estadunidenses que votaron por √©l, con la promesa de volver a hacer grandes a los Estados Unidos?

Humillar el orgullo de México

Dem√≥cratas o republicanos en la Casa Blanca, el santo y se√Īa es el mismo: Al sur del r√≠o Bravo tenemos el patrio trasero.

En 1981, se instaló en el Salón Oval el republicano Donald Reagan. Con la inglesa Margaret Thatcher, proclamaron la Revolución conservadora, placenta del proyecto neoliberal y punto de partida de la globalización comercial.

Por aquellos días, alguien escuchó en la Casa Blanca la consigna: Humillar el orgullo de México.

Con el primer periodo de Reagan, coincidi√≥ el mandato de Miguel de la Madrid. Desde su campa√Īa, en el mensaje de toma de posesi√≥n y en su Plan Nacional de Desarrollo, De la Madrid postul√≥, entre siete, la tesis del Nacionalismo revolucionario.

Esa tesis sería el eje en el que se sustentaría la defensa de la soberanía nacional.

Congruente con esa doctrina, De la Madrid fincó su diplomacia activa en el Derecho Internacional, que consagra los principios de No Intervención entre Estados, la libre determinación y la solución pacífica de los conflictos.

De la Madrid auspició la pacificación de la desgarrada América Central. De su iniciativa, surgió el Grupo Contadora, en el que los gobiernos pares reconocieron el liderazgo de México.

Reagan respondió con la Operación Irán-Contra para el derrocamiento del gobierno sandinista de Nicaragua.

Soberanía Nacional, un dogma pasado de moda

El ciclo del Nacionalismo revolucionario se fracturó en el siguiente sexenio mexicano, a finales del segundo mandato de Reagan.

Lleg√≥ al poder la neoliberal Generaci√≥n del cambio, liderada por Carlos Salinas de Gortari. Entonces, el discurso p√ļblico, en un ominoso viraje ret√≥rico, codific√≥ como un dogma obsoleto la soberan√≠a nacional.

Para efecto del tema que nos ocupa, está el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá (TLC, hoy TLCAN), el punto de inflexión en la Historia de México, de cuyas consecuencias hoy pagamos la factura.

El TLC, que se present√≥ inicialmente como Acuerdo,  empez√≥ a negociase con la Casa Blanca de Reagan y se sell√≥ con su sucesor Bill Clinton.

06 CONTRAUna perversa omisión y una cláusula secreta

Dos acotaciones, no precisamente accesorias, deben puntualizarse: 1) Conocida ya la experiencia de la Europa unificada en la materia, l√ļcidos mexicanos propusieron que en el TLC, con la libertad de Comercio e Inversi√≥n, se acompa√Īara el libre tr√°nsito de mano de obra entre los pa√≠ses firmantes. Esos mexicanos no fueron escuchados, y

2) En la biblioteca de El Capitolio, constan testimonios de que la representaci√≥n de Salinas de Gortari introdujo secretamente la cl√°usula de los hidrocarburos mexicanos que, obviamente, no apareci√≥ en el texto que fue entregado para su sanci√≥n al Senado de la Rep√ļblica.

¬ŅEn qu√© consiste el pago de factura del que hablamos l√≠neas antes?

Se constitucionalizó la Reforma Energética (RE) en el peor de los mundos posibles, el de la crisis de los precios del crudo: Las insuficiencias y deficiencias de la instrumentación de la RE, dejaron al garete la economía nacional y las finanzas del Estado.

Ahora aflora el costo de la omisión en la negociación del TLC de 1993: No se atendió la propuesta de que se defendiera el libre tránsito de mano de obra.

La raíz de todos los males

Causa efecto: El TLC, con el agregado de la contrarreforma agraria, violent√≥ la econom√≠a rural (tanto como la de la peque√Īa y mediana industria nacional) y dispar√≥ la expulsi√≥n de mexicanos hacia los Estados Unidos.

Una observaci√≥n indispensable. 1993: En los d√≠as en que se negociaba el TLC, surgi√≥ el movimiento Am√©rica Estamos Unidos. Su palad√≠n fue Ross Perot. Sus proclamas: ¬°Norteamericano: Salva tu trabajo‚Ķ salva tu pa√≠s‚ÄĚ.  La Generaci√≥n del Cambio no escuch√≥. Estaba ocupada en colocar a M√©xico en ‚Äúlas Grandes Ligas‚ÄĚ.

Ha llegado a la Casa Blanca el sedicente depositario del Destino Manifiesto. Desde su campa√Īa en las primarias y en la campa√Īa constitucional, advirti√≥ que el TLCAN o se negociaba o se derogaba. Ya en la Casa Blanca, hace del discurso electoral acci√≥n de gobierno. En casi dos a√Īos, los conductores del Estado mexicano no escucharon. No tuvieron, no tienen,  Plan B.

En esos dos a√Īos, Washington militariz√≥ su frontera sur. Para entonces, ya eran m√°s de tres millones de mexicanos deportados. Los responsables de la Pol√≠tica Exterior mexicana no se inmutaron. Ahora est√°n que no los calienta ni el sol: Reaccionan con palos de ciego.

Meyer: Urge líder que recupera el nacionalismo mexicano

Tenemos a la vista un texto actual que no tiene desperdicio. Se le pregunta al soci√≥logo, historiador y polit√≥logo mexicano, Lorenzo Meyer, ¬Ņen qu√© momento estamos?

Meyer responde, ‚Äúen el peor momento‚ÄĚ y reflexiona: ‚ÄúEn toda crisis, hay una buena oportunidad. Si hay un l√≠der que recupere el nacionalismo, los sacrificios de aceptar√°n‚ÄĚ.

La piel se enchina al leerse esta especulaci√≥n de Lorenzo Meyer: ‚ÄúDentro de algunos a√Īos, tal vez le pongamos una estatua a Trump como el padre de nuestra segunda independencia‚ÄĚ.

Electrizante la propuesta, tiene un alto grado de racionalidad. Podría tomársele la palabra. O para qué se convoca a la unidad nacional, si no es para restaurar nuestra soberanía.

 

x



More articles by this author

Libertad de Expresión ¡Ahora!Libertad de Expresión ¡Ahora!
  En medio del hondo drama que vive la sociedad mexicana,...
En el mismo lugar y con las mismas gentesEn el mismo lugar y con las mismas gentes
¬°Es la impunidad, se√Īores, es la impunidad! Resulta desesperanzador y,...
¬ŅQui√©n est√° en l√≠nea?
Tenemos 666 invitados conectado(s)
Tenemos visitas de:

224
Banner
273 Suplemento
Banner
Ediciones Anteriores
365
Banner
364
Banner
363
Banner
362
Banner
361
Banner
360
Banner
359
Banner
358
Banner
357
Banner
356
Banner
355
Banner
354
Banner