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Edición 387

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Muchas tonterías se han escrito durante años sobre el Grupo de Bilderberg. Pero ‎los documentos permiten llegan a tener una visión fiable sobre ese ente. Numerosos ‎investigadores han emprendido esa tarea.

El largo brazo del Grupo de Bilderberg

Manlio Dinucci

 El Grupo de Bilderberg no es un “gobierno ‎mundial” sino una red de influencias creada por la CIA y el MI6 para respaldar las acciones de ‎la OTAN. ‎

TRES ITALIANOS FUERON INVITADOS este año a la reunión del Grupo de Bilderberg, realizada en la ‎ciudad suiza de Montreux, del 30 de mayo al 2 de junio. Junto a Lili Gruber, la presentadora del canal ‎de televisión La7, convertida en invitada permanente del Grupo de Bilderberg, también fue ‎invitado otro periodista, Stefano Feltri, director adjunto de la publicación Il Fatto Quotidiano, ‎que tiene como director a Marco Travaglio.

EL “TERCER HOMBRE” seleccionado por el Grupo de ‎Bilderberg es el ex primer ministro Matteo Rezi, ahora senador del Partido Demócrata. ‎

El Grupo de Bilderberg, creado en 1954, supuestamente por iniciativa de “eminentes ‎ciudadanos” estadounidenses y europeos, en realidad fue creado por la CIA y por el MI6 ‎británico para respaldar a la OTAN en contra de la URSS [1] y después de la guerra fría ‎conservó el mismo papel de fuerza de apoyo de la estrategia de Estados Unidos/OTAN. ‎

El Grupo de Bilderberg invita a sus reuniones anuales a unos 130 representantes de los sectores ‎político, económico y militar, de los grandes medios de difusión y de los servicios secretos. ‎Esas personas, que vienen casi exclusivamente de Europa occidental y de Norteamérica, ‎participan supuestamente a título personal en esos encuentros. Se reúnen a puertas cerradas, ‎cada año en un país diferente, en hoteles de lujo, bajo la protección de estrictos sistemas de ‎seguridad militares. No se admiten periodistas ni observadores en esos encuentros y ‎no se emiten comunicados. Los participantes están obligados a observar el más estricto silencio, ‎ni siquiera pueden revelar la identidad de quienes hacen uso de la palabra para presentar las ‎informaciones que circulan en esas reuniones –lo cual dice mucho sobre la ‎supuesta ‎«transparencia» de tales encuentros. Sólo se sabe que este año se habló ‎principalmente de Rusia y China, de sistemas espaciales, de un orden estratégico estable, del ‎porvenir del capitalismo. ‎

Personajes relevantes

Las presencias más relevantes fueron, como de costumbre, las de personalidades ‎estadounidenses: Henry Kissinger, quien junto al banquero David Rockefeller –el fundador del ‎Grupo de Bilderberg y de la Comisión Trilateral, fallecido en 2017– es una ‎‎”figura histórica”‎ del ‎Grupo; Mike Pompeo, ex jefe de la CIA y actual secretario de Estado [2]; el general David ‎Petraeus, ex jefe de la CIA [3]; Jared Kushner, consejero y yerno del ‎presidente Donald Trump para asuntos del Medio Oriente, además de amigo íntimo del ‎primer ministro israelí Benyamin Netanyahu. Detrás de todos estos estadounidenses viene el ‎noruego Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, quien acaba de obtener un segundo ‎mandato en reconocimiento a los servicios prestados a Washington.‎

Durante cuatro días, en una serie de sesiones secretas multilaterales o bilaterales, estos personajes y ‎otros representantes de los grandes poderes –tanto públicos como secretos–, de Occidente han ‎fortalecido y ampliado la red de contactos que les permite ejercer su influencia sobre las políticas ‎de los gobiernos y las orientaciones de la opinión pública. ‎

Los resultados son visibles. En la publicación italiana Il Fatto Quotidiano, Stefano Feltri defiende ‎con uñas y dientes el hecho que tales reuniones se desarrollen a puertas cerradas “para crear ‎un contexto de debate franco y abierto, precisamente por su carácter no institucional” y ‎arremete contra “numerosos complotistas” que divulgan “leyendas” sobre el Grupo de ‎Bilderberg y la Comisión Trilateral [4]. ‎

Claro, ese artículo no dice que entre los «numerosos complotistas» se encuentra el juez ‎Ferdinando Imposimato, el presidente honorario de la Corte Suprema de Casación (fallecido ‎en 2018), quien resumía de la siguiente manera el resultado de las investigaciones que había ‎realizado: ‎ ‎

“El Grupo de Bilderberg es uno de los responsables de la estrategia de la tensión y ‎por consiguiente de las masacres.”

        Entre las masacres que mencionaba el juez Imposimato estaba, en primer lugar, la de la Piazza ‎Fontana, perpetrada en contubernio con la CIA y con los servicios secretos italianos, con ‎el Gladio y los grupos neofascistas, con la Logia P2 y con las logias masónicas estadounidenses ‎que operaban desde las bases de la OTAN [5].‎

Ese prestigioso club acoge ahora a Matteo Renzi, y si lo invitan no es seguramente por su talento ‎como analista. La otra hipótesis es que los poderosos del Grupo de Bilderberg están preparando ‎en secreto alguna nueva operación política en Italia. Y que nos disculpe Feltri por unirnos a los ‎‎”numerosos complotistas”. ‎

‎         El Grupo de Bilderberg se caracteriza precisamente por su participación en la preparación ‎de acontecimientos inesperados en el plano político. Por ejemplo, en 2014 el Grupo de Bilderberg invitó ‎a su encuentro anual al entonces ministro francés Emmanuel Macron, quien anunció en ese marco ‎su ruptura con el entonces presidente de Francia Francois Hollande. En 2016, el encuentro anual ‎del Grupo sirvió de escenario al entonces alcalde de Le Havre, Edouard Philippe, para anunciar ‎que se pasaba al bando de Emmanuel Macron. En 2017, Emmanuel Macron se convirtió inesperadamente ‎en presidente de Francia y nombró primer ministro a… Edouard Philippe.



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