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¿Mexicanidad?

LA OTRA HISTORIA:  

Del 12 de octubre de 1492, al 13 de agosto de 1521

Hernán Rodríguez K.*

ESTE AÑO, entre pandemia, rollos políticos, falta de disciplina del “pueblo sabio” en cuanto a las normas de precaución por el alto número de contagios de COVID 19, se cumplieron 500 años de la entrada de los europeos y sus aliados en Tenochtitlan y de la última celebración mexicatl, de la natividad de Huitzilopoxtli, en adelante la celebración sería católica.

Hablemos ahora de un tiempo de grandes aventuras.

El no tan nuevo mundo

Cuando Cristóbal Colón llegó a las islas cercanas al “Nuevo Mundo”, resultó ser el último de los exploradores en llegar a estos lares, antes de él podían haber llegado los egipcios (como demostró Thor Heyerdahl), también fenicios, romanos y nórdicos, incluido un tal San Brendan monje católico y, los chinos, tal vez hasta los polinesios… tampoco fueron esos europeos latinos los primeros que establecieron una colonia en “América”, los noruegos lo habían hecho con mucha antelación más al norte, nomás 500 años antes y de hecho, habían permanecido ahí casi cien años. Los europeos dejados por Colón duraron muy poco, a causa de sus torpezas e intentos de “evangelización”, terminaron siendo devorados por los antropófagos caribe.

En Europa, los siglos XV, XVI y los dos siguientes, fueron los de las grandes aventuras, exploraciones, descubrimientos y conquistas. En lo que más tarde sería España se consolidaban los reinos que terminarían siendo un imperio y, en 1492 los “reyes católicos”, realizaron la expulsión de moros y judíos, para tener contento al papa en turno. Los judíos expulsados se establecieron en otros reinos europeos mientras los musulmanes iban a Turquía y otros sitios acordes con su religión, otros judíos buscaron diferentes sitios, entre ellos un “genovés” llamado Cristóbal casi con seguridad judío converso (como demostró Simon Wiesenthal, el célebre cazador de nazis), quien bajo pretexto de hallar una ruta hacia oriente por el Atlántico, y con el apoyo de judíos conversos adinerados (1)se “topó” con un continente al cual llamó la India y a sus habitantes indios, tonto error que aún se repite.

Pero Colón ¿realmente buscaba la famosa “ruta a las especias” o hallar un sitio para el perseguido pueblo judío? Quizá nunca lo sepamos.

Como detalle de risa, el turco aspirante a sultán, ciudadano Recepp Tayyip Erdogan, con base en “pruebas”, más de idiota ficción que reales —al más puro estilo maussanita®—, pretende que los “descubridores” de América fueron musulmanes. El C. Erdogan quiere que esta ridiculez sea texto de historia oficial. Ridículo.

El problema es que muchos mahometanos, en su casi infinita ignorancia, propiciada por esa religión, se lo creen.

        

¿Invasión o descubrimiento?

Algunos despistados, ignorantes o mal intencionados, se dicen indignados por la llegada de Colón y le llaman “invasión” porque al llegar a tierra, el marino plantó el pendón de Castilla y Aragón, lo cual carece de fundamento; los europeos hacían un viaje de exploración y, al llegar a tierra, de acuerdo con las costumbres de la época, plantaron su estandarte en el sitio, como los astronautas gringos pusieron su bandera en la Luna, en el siglo XX, sin intención alguna de “invadir”. Además, en el caso de Colón, con su exigua tripulación ¿qué podría haber invadido?

El siguiente paso era la catequización, ya que en Europa se creía a fines del siglo XV, que el catolicismo era la única religión “verdadera”. Lo que lleva a mostrar cómo era la mentalidad europea en el siglo XV.

El pensamiento era en general medieval y la iglesia católica seguía siendo dominante, imponiendo la idea de ser “la única verdadera”, cuando Cortés era estudiante y buscaba ser bachiller (a inicios del siglo XVI), la inquisición de Torquemada llevaba a cabo persecuciones y ejecuciones, principalmente de “herejes”. Los anglosajones han llamado a los reinos de la Hispania romana “los más atrasados”, cuando en realidad ellos eran iguales o peores; en contraste inmersos en esta negrura del medievo tardío, destaca la actitud humanista de los “atrasados”, la cual tenía su obvia relación con la convivencia de siglos con otras culturas; judíos y musulmanes principalmente.

Los habitantes de lo que luego sería España, eran con todas las de la ley, un pueblo mestizo, una mezcla indígena de múltiples etnias, desde su origen celta (2).

Si a Mesoamérica hubieran llegado los “anglos” en vez de los latinos que llegaron, habría sido colonización en vez de conquista; el colono extermina, el conquistador captura. De haber sido así los actuales pobladores de esta parte de América seríamos indígenas descendientes de ingleses, holandeses, alemanes y a saber cuántos más. Los en la actualidad, mal llamados “indígenas”, posiblemente para entonces unos cuántos, vivirían en reservaciones destinadas a los “originales” (como en EE.UU.), los descendientes de los colonos, serían los indígenas mestizos pues; se es indígena de un sitio, cuando se nace en él. Todos los actuales habitantes de lo que hoy es México, somos indígenas mexicanos. Punto (3).

Lo que sí es un hecho fue la simbólica toma de posesión, para la cristiandad, Aragón y Castilla, de los nuevos territorios, lo usual en la época de Colón y de quienes le siguieron.

Los siguientes viajes fueron de exploración, algunos de ellos desafortunados, pero que permitieron establecer que a corta distancia de las islas ya ocupadas, se extendía una vasta tierra; nada más que un continente, virgen para los europeos.

La primera expedición con ideas de claro beneficio económico y conquista optativa fue la de Cortés, una mezcla de exploración tierra adentro, búsqueda de oro y penetración táctica militar.

Con el regalo a los europeos de mujeres esclavas (realizada por los mayas), entre las que destacó una de carácter excepcional, que hablaba mayautan y náhuatl, la hasta entonces precaria guerra dio paso a la búsqueda de alianzas.

La conquistadora y los odiados

Es justo y necesario hablar de Malintzin (doña Marina, por su bautizo católico), una excepcional mujer que, de ser esclava se elevó al rango de traductora (lengua de Cortés), consejera, amante y auaianime si era necesario; en un códice colonial se la representa portando escudo y macahuahuitle, luchando al lado de don Hernán, como una digna guerrera “doncella escudo”, los nórdicos le habrían llamado Skaldmeyjar. Y, no era una “traidora” como pretenden los actuales acomplejados, pues los mexica eran sus enemigos. (4) Fue tal la importancia de Malintzin que a don Hernán se le dio el curioso apelativo de malinche, “el que está al lado de Malintzin” o “el dueño de Marina”, eso en dos sociedades, la europea y la mexica, donde las mujeres eran consideradas seres secundarios, representa un inusitado honor, sólo concedido a las mujeres de la nobleza. Otra mujer excepcional de esa época, fue Tekuichpo Iztacxóchitl, la hija predilecta del tlatoani Moctecuzoma, pero esa es otra historia que ya ha sido contada, junto con la de doña Marina.

Ahora bien, ¿cómo eran los mexica? Eran conquistadores, guerreros “profesionales” que capturaban para sacrificar a sus dioses, que obligaban a los pueblos conquistados a pagar tributo (algo así como el “derecho de piso” de la delincuencia), a la guerra florida la cual tenía por objeto hacer prisioneros para el sacrificio, tenían una vasta red de espías disfrazados como comerciantes, los pochteca y, por supuesto, eran apasionadamente odiados por sus vecinos y vasallos.

Así pues el encuentro fue un choque inevitable entre conquistadores, aconsejado por doña Marina, don Hernán estableció alianzas con los enemigos de los mexica explotando el odio hacia los “amos” y acrecentándolo, prometiendo libertad y venganza. Funcionó.

Siendo los mexica, para nada mejores que los europeos, la guerra era inevitable; derribada la creencia religiosa de que los desaseados y barbudos no eran dioses, la creencia del regreso de Quetzalcóatl, fue una lucha entre guerreros, todos espléndidos… sólo que las de ambos eran doctrinas de lucha y objetivos muy diferentes (5) y, en el caso de los europeos, estos poseían unas pocas armas muy diferentes y sobre todo, una táctica de sitio desconocida por los tenochcas. El resultado es bien conocido.

Era inevitable; los mexica peleaban para capturar, sus armas tenían tecnología de la edad de piedra, amén del accidente biológico de la viruela que los diezmó de manera drástica.

Los europeos buscaban oro y honores reales, sus aliados deseaban matar a los mexica como venganza por la opresión y como es obvio pelearon a muerte.

El último tlatoani fue capturado y luego de rendirse, fue bautizado como don Hernán Cuauhtémoc, su esposa Tekuichpo Iztacxóchitl como doña Isabel Moctecuzoma (luego abreviado a Moctezuma), ambos le juraron fidelidad al rey y fueron declarados vasallos de la corona.

Sus títulos de nobleza les fueron reconocidos.

Estaban sentadas las bases para la creación de la Nueva España. El país sólo sería llamado México (en recuerdo de los mexica), hasta la consumación de la guerra de independencia, realizada por don Agustín de Iturbide en 1821 y, cuyos restos reposan en la catedral metropolitana.

ESCLAVITUD

CABE SUBRAYAR que los imperios europeos no crearon la esclavitud y que en ésta, los motivos raciales desempeñaron funciones secundarias.

Como ha explicado Thomas Sowell, la descripción de la esclavitud como una experiencia sufrida sólo por los africanos y, practicada sólo por blancos, es patentemente irracional.

Los pueblos originales de Mesoamérica y Sudamérica tenían esclavos. Había esclavos blancos entre los musulmanes (y los sigue habiendo junto con negros, en varios países musulmanes), el ejemplo más reciente fue en la guerra en Siria, las prisioneras jóvenes (en su mayoría cristianas), fueron vendidas como esclavas sexuales, una repetición de lo ocurrido con las mujeres armenias hace poco más de cien años.

Más bien los imperios europeos fueron los que suprimieron la esclavitud o al menos fundaron las bases morales, legales y políticas para su abolición. El proceso a la abolición, aunque sumamente accidentado, evolucionó primero en la monarquía hispánica, tras la prohibición de la esclavitud establecida por las leyes de Burgos u ordenanzas para el tratamiento de los indios, en un año tan temprano como 1512 y, prosiguió en los imperios anglosajones, culminando con la prohibición formal de la esclavitud por el imperio británico en su ley de 1833. 

Unas palabras finales

Mientras duró la Nueva España, nadie zahirió a la memoria de los conquistadores, más bien fueron ensalzados y la conquista en sí, fue vista como obra bienhechora pues había llevado el catolicismo (virgen mora incluida) a los “pobres indios”. La corona española había dado a los “indios” la categoría de vasallos, con iguales derechos de estos, pero aunque se veía muy bien en el papel, la aplicación fue otra cosa; las autoridades virreinales hicieron caso omiso y se cometieron muchas irregularidades e injusticias, no muy diferentes a las que se cometían en otras partes, incluida Europa y que darían pretexto a las revoluciones creadoras de repúblicas en ambos mundos. Sin embargo, es falso que los “indios” fueran esclavizados, pues eran súbditos del rey, se importaron africanos como esclavos, sus descendientes son los actuales afromexicanos.

         Los pueblos originarios de América, con excepción de los nómadas del norte y los atrasados de la amazonia y otros, crearon, con herramientas de piedra, magníficas sociedades agrícolas y teocráticas, razón por la cual, si el tlatoani o el inca eran “dioses”, doblegarlos era imprescindible y lo necesario para tomar el control y sustituir los viejos dioses con las deidades católicas que, como en todas partes religión (del credo que sea), es sinónimo de; dominación-represión.

         Luego de la revolución, en la época cardenista se inició la exegesis de los pueblos originarios, en especial de los mexica y se les llamó indígenas sin respetar el verdadero significado de “ser indígena”, en este proceso los jilgueros de la “mexicanidad” se olvidaron de las otras muchas etnias originarias y se limitaron a los mexica… sin hablar de otros pueblos que pelearon; los maya nunca se rindieron como los mexica… los aimara de Bolivia tampoco, son pueblos orgullosos y guerreros que te miran a los ojos en vez de bajar la cabeza. En esa misma época cardenista, se intentó sustituir la fiesta navideña católica por la mexica; en vez de Cristo, Huitzilopoxtli como si en vez de aburridas misas le dijéramos a la vieja deidad: “Toma nuestros corazones Señor” y, en vez de pavo, un ágape de carne humana, para honrar a los sacrificados. (6) La propuesta de cambio navideño no prosperó.

         Los alucinados actuales, con base en esa historia “oficial” del cardenismo, pretenden mostrar a los mexica como blancas palomas, atacados a traición por unos salvajes europeos, lo cual es falso. Sin sus aliados, enemigos de los tenochcas, Cortés y Marina no hubieran logrado la conquista     .

Los iniciadores de la guerra de independencia eran todos criollos, indígenas españoles nacidos en la Nueva España; la conquista la hicieron los “indios”, la independencia los “españoles”. En términos militares eso es irrefutable. Para analizar la historia es necesario ser imparcial.

Y, a fin de cuentas, es inútil y estúpido guardar rencores por hechos ocurridos hace 500 años, tenemos cosas más importantes que hacer y resolver en vez de chillar como plañideras.

Somos un pueblo mestizo, producto de dos espléndidas etnias guerreras, ¡a mucha honra!

¡Basta de lloriqueos dignos para macehuales!

*Hernán Hroderikz Klaustermann, apellidos originales, periodista, escritor y amante de la historia y el montañismo.

  1. Notas.
  2. (1)Lo de las joyas de la reina, no es más que un mito, lo único que hicieron los soberanos fue aprobar el viaje de exploración.
  3. (2) La península ibérica fue poblada por muchas etnias diferentes al paso de los siglos, las huellas más profundas las dejaron romanos, árabes y judíos.
  4. (3) Una muestra más del mal empleo del lenguaje de Cervantes por parte de quienes jamás toman un diccionario. Indígena; “quien es del lugar”. Alienígena; quien es extraño al lugar, no necesariamente extraterrestre.
  5. (4) Era natural el odio, los mexica tenían sojuzgados a todos los pueblos de los alrededores y su influencia, que no su dominio efectivo, llegó hasta la actual Centroamérica.
  6. (5) Los mexica luchaban para honrar a sus dioses y a su huey tlatoani, los europeos luchaban por oro (ser hidalgos hijos de algo) y, por imponer su religión. Ambos pueblos eran profundamente religiosos. Lograda la conquista militar la catequización fue la tarea de la Encomienda.
  7. (6) Se trataba de una ceremonia mágica; al comer la carne y quizá parte del corazón ofrecido en sacrificio, no sólo se honraba el valor del sacrificado, sino se “adquirían” sus cualidades. Es falso que los mexica se alimentaran de manera cotidiana con carne humana, el lago y los cultivos les daban suficiente alimento.

           



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