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Afganist√°n, pivote del derrumbe Imperial Estadounidense.
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Edición 420

 42011

Afganist√°n,

Pivote Del Derrumbe

Imperial Estadounidense

 

Salvador Gonz√°lez Brice√Īo*

Estado de shock. As√≠ se encuentra el mundo de cara a los acontecimientos (2020-21). Lo est√° por la pandemia del covid-19, propagada en los continentes sembrada con fines de exterminio ‚ÄĒoperaci√≥n de guerra bacteriol√≥gica de √ļltima generaci√≥n‚ÄĒ.

PERO RECI√ČN, en la coyuntura, brinca el desastre causado por dos protagonistas: Estados Unidos y Afganist√°n, tras la invasi√≥n de 2001. Un conflicto con 20 a√Īos ya. Y la geopol√≠tica da cuenta de ello.

Algunos antecedentes

Es ahora cuando el pa√≠s ocupante trata de escapar, como gato de la ratonera, de un conflicto de dos d√©cadas maquinado tras un 11 de septiembre, por el entonces presidente George W. Bush quien declar√≥ la operaci√≥n ‚Äúlibertad duradera‚ÄĚ el mes de octubre 2001 al estado isl√°mico, contra Al Qaeda y Osama bin Laden por ser los presuntos autores de los atentados terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York.

Una invasión que se convirtió en la guerra más larga en la cual participa el ejército estadounidense, contra un país con menor potencial de fuego, pero más piedras en el camino en un territorio para contener potenciales imperios.

Solo ahora es cuando EE.UU. ha emprendido la retirada militar de su ejército, de aquél país asiático conforme a la promesa de la presente administración encabezada por el presidente Joe Biden, con fecha límite de entrega, el 31 de agosto.

Situación fallida, porque tan crítico es el retiro que solo exhibe la derrota sin más del ejército estadounidense, como las cosechas de todo el periodo de Guerra Fría tras la guerra de Vietnam, a excepción de la Guerra del Golfo en 1991 contra Iraq por la invasión a Kuwait.

Porque Bush y sus los halcones de la guerra ir√≠an tras los talibanes y su l√≠der Bin Laden ‚ÄĒexsocio de los Bush, producto de la CIA de tiempos de la resistencia contra la invasi√≥n sovi√©tica‚ÄĒ, se√Īalados r√°pidamente como los orquestadores del terror al coraz√≥n mismo del imperio.

A la postre ser√≠a claro que se trat√≥ de un plan para llegar y apoderarse de las reservas petroleras del P√©rsico, desde el objetivo de un falso positivo porque investigaciones posteriores no han demostrado que Al Qaeda planeara el atentado ‚ÄĒcomo s√≠ lo hab√≠a Arabia Saud√≠‚ÄĒ, ni que las ‚Äúarmas de destrucci√≥n masiva‚ÄĚ en manos de Sadam Hussein justificaran la invasi√≥n. En todo caso las armas biol√≥gicas en manos de Hussein le habr√≠an sido entregadas por la CIA para la guerra previa contra Ir√°n, de 1980 a 1988.

Afganist√°n, el otro Vietnam

Por lo visto, muy atrás quedaron las lecciones del expresidente del Watergate, Richard Nixon (1969-1974) de No más Vietnams (libro de Planeta), porque el imperio no aprendió la lección de la derrota propinada por el pueblo vietnamita al ejército mejor armado del mundo. Porque con Afganistán la historia se repite.

Y, ‚Äúa menos que superemos los efectos del s√≠ndrome del Vietnam, los Estados Unidos tender√°n al fracaso en cualquier iniciativa internacional que emprendan, tanto en el Tercer Mundo como en las relaciones Este-Oeste e incluso en las relaciones con nuestros amigos‚ÄĚ.

Porque superar Vietnam significar√≠a, para Nixon: ‚Äú‚Ķ(Brin)dar ayuda militar a los amigos, permanecer unidos nosotros mismos y con nuestros aliados occidentales, sobre todo mostrar pericia y la visi√≥n necesaria para desarrollar programas no militares con los que aliviar la pobreza, la justicia y la inestabilidad pol√≠tica que aflige a tantos pa√≠ses‚Ķ‚ÄĚ. Es plena Guerra Fr√≠a, y la confrontaci√≥n con la Uni√≥n Sovi√©tica se cern√≠a entre la presi√≥n ‚Äúcomunista‚ÄĚ de alcance mundial y la descolonizaci√≥n de los pa√≠ses del Tercer Mundo.

En esos a√Īos EE.UU. estar√≠a incursionando en Am√©rica Central, como en √Āfrica y Asia. Como la ‚Äúpeque√Īa operaci√≥n en Granada‚ÄĚ, a decir del mismo Nixon, donde el Congreso desaprob√≥ presupuesto como ‚Äúayuda‚ÄĚ; prueba de ‚Äúno haber superado Vietnam‚ÄĚ. Sin embargo, clave ser√≠a la reelecci√≥n de Ronald Reagan, como muestra de que ‚Äúel pueblo americano ha empezado a emerger de las sombras del desastre vietnamita. Su elecci√≥n y reelecci√≥n lo demuestran claramente‚ÄĚ (¬°sic!).

El caso es que ni con Guerra Fr√≠a ni tras la posterior ca√≠da de la URSS ‚ÄĒen 1991 donde el imperio se crey√≥ hegem√≥n‚ÄĒ, el ej√©rcito de EE.UU. dejar√≠a de emprender guerras. Cierto que cay√≥ (y call√≥) la ‚Äúamenaza comunista‚ÄĚ, pero quedaron los pueblos prestos a defenderse en su integridad, su pa√≠s y su cultura.

Pero la maquinaria militar-industrial ‚ÄĒel Pent√°gono, como ente aut√≥nomo incluso del poder presidencial, es una administraci√≥n civil-militar hegem√≥nico‚ÄĒ seguir√° perdiendo las guerras con el s√≠ndrome de Vietnam a cuestas.

A cuento viene que por cierto con el tiempo cambiaría la lógica militar: no ganar la guerra no significaría perder las batallas; es decir, que no colgarse la medalla en el campo de batalla no significa perder el control de los recursos naturales de los países invadidos.

En la disputa geopolítica por el Heartland, EE.UU. pierde la guerra y los afganos entierran ya a tres imperios.

El pivote geopolítico

Zbigniew Brzezinski, defensor de la guerra de Vietnam ‚ÄĒconsejero de Seguridad Nacional de Jimmy Carter y director fundador con Rockefeller de la Comisi√≥n Trilateral (1973), como alianza de ‚Äúl√≠deres e instituciones‚ÄĚ‚ÄĒ, propuso entonces la creaci√≥n del Nuevo Orden Mundial.

Se trataba de la estrategia de ‚Äúlargo plazo‚ÄĚ cuya finalidad geopol√≠tica era dar soporte y hacer realidad la tesis de Mackinder: Apoderarse del Heartland (coraz√≥n de la Tierra) de Eurasia. Es decir, la parte europea de Rusia, los territorios de Asia Central hasta las llanuras de Siberia, ‚Äúterritorio de bosque y llanuras sin explotar y rico en recursos como el carb√≥n, la madera, los minerales‚ÄĚ, etc√©tera.

Por lo mismo, la teor√≠a de Occidente se centr√≥ primero en la ca√≠da de la Uni√≥n Sovi√©tica ‚ÄĒa lo que Brzezinski hizo fiesta en su libro sobre el tema‚ÄĒ, plan que les dio resultado con el complot hasta de Juan Pablo II, y luego tratar√≠an de ‚Äúoccidentalizar‚ÄĚ a lo que qued√≥ tras el derrumbe de la URSS, la √≥rbita sovi√©tica y lo que representa la Rusia de hoy.

As√≠ el imperio estadounidense se gan√≥ el rol hegem√≥nico, porque el Fin de la Historia se hab√≠a hecho realidad; profundizar√≠a el acoso contra los pa√≠ses ‚Äúcomunistas‚ÄĚ, ‚Äúsocialistas‚ÄĚ o ‚Äúmarxistas‚ÄĚ en todo el mundo, y emprender√≠a el cerco a Rusia en todos los frentes al viejo estilo de la Guerra Fr√≠a, en Europa Oriental y desde Asia Central.

El 11/S relanzar√≠a al imperio a la caza de tesoros, todos bajo acciones del ‚Äúderecho internacional‚ÄĚ. En esa din√°mica entr√≥ Afganist√°n. El pa√≠s que ahora abandona Biden. Con una estrategia a ciegas, pues ya sin Brzezinski las miras geopol√≠ticas de la Guerra Fr√≠a quedaron en el pasado.

Camuflado el fin de las guerras, EE.UU. gana las batallas. Porque las guerras son el negocio. Qu√© importa el s√≠ndrome Vietnam. No importa perder cuando las guerras son contra civiles, esa suerte de ‚Äúguerra de guerrillas‚ÄĚ ‚ÄĒotra vez Vietnam‚ÄĒ, en: Afganist√°n como de Iraq, Siria, Yemen, Somalia, Libia y N√≠ger, donde hay presencia militar en activo y el conflicto se vuelve no contra un ej√©rcito regular sino en contra de la poblaci√≥n.

Importa no perder el control de los negocios, que incluyen: venta de armas, privatizaci√≥n del conflicto armado en su caso, la financiaci√≥n de la reconstrucci√≥n, el lavado de dinero, la apropiaci√≥n de los recursos naturales y finalmente el caos social porque el tejido social queda hecho a√Īicos.

Luego entonces, quien se queda con el control es la maquinaria de guerra. Siguiera los presidentes son los responsables directos, como en Afganist√°n no lo son de Bush a Obama o Donald Trump. Los aut√©nticos amos de la guerra son: la maquinaria militar-industrial o el Pent√°gono; es el Estado Mayor Conjunto y sus generales. M√°s las empresas que los acompa√Īan.

A lo que s√≠ temen los presidentes es al desprestigio, comenzando porque sus propios ciudadanos reaccionan y repudian las atrocidades en su nombre. ‚ÄúEl pueblo olvida pronto‚ÄĚ, ha dicho reci√©n Antony Blinken. Pero no es verdad.

Menos por las siguientes dos razones: 1) El millonario negocio de la guerra es pagado por los propios ciudadanos estadounidenses v√≠a el pago de impuestos, desde el momento en que los presupuestos tienen el aval del Congreso; 2) Pese a que los grandes medios de comunicaci√≥n que son parte importante del aparato de dominaci√≥n y control de la informaci√≥n, se encargan del desv√≠o de la informaci√≥n con distracci√≥n de los ciudadanos estadounidenses, las presiones de los a√Īos 60 siguen latentes, por eso Vietnam no muere.

Lo que sí pierde el imperio, además de terreno es credibilidad en el mundo y por tanto control y hegemonía. Poder global.

Afganist√°n es la muestra, con sus secuelas. El aniversario del derrumbe de las Torres Gemelas pondr√° el caso en la palestra, donde el fin no justific√≥ los medios. Los ‚Äúfalsos positivos‚ÄĚ fueron para apoderarse de las reservas de petr√≥leo.

Para EE.UU. perder Afganist√°n es perder terreno y posiciones geopol√≠ticas ante Rusia, as√≠ como dejar cancha libre al expansionismo de China. ¬ŅEn d√≥nde qued√≥ la geopol√≠tica liberal o de los poderes hegem√≥nicos? ‚ÄėEn d√≥nde los geopol√≠ticos de Biden como a Carter, Nixon o Bush?

Vietnam-Afganistán con el síndrome ya de un imperio que perdió el piso. Y salir de Afganistán empatará con el declive del unilateralismo, en tanto el multilateralismo avanza.

El imperio estadounidense est√° perdido con el unilateralismo va en declive, en tanto el multilateralismo avanza.

La salida militar, m√°s preguntas

Cabe entonces la cuesti√≥n: ¬ŅQu√© gana EE.UU. al salir de Afganist√°n, si tan pronto Biden anunciara el retiro de las tropas ‚ÄĒel 31 de agosto fecha l√≠mite, los rebeldes presionan para que as√≠ sea y amenaza consecuencias (Zabhulla Mujahid, el portavoz talib√°n)‚ÄĒ el ej√©rcito talib√°n se apoder√≥ del pa√≠s entero en pocas semanas? ¬ŅNo el ej√©rcito estadounidense iba a terminar con los talibanes y llevar la democracia a Afganist√°n una vez cazar a Bin Laden?

¬ŅC√≥mo se explica que al salir EE.UU. de Afganist√°n la producci√≥n de opio aument√≥ al arribo del ej√©rcito estadounidense al crecer los plant√≠os de amapola? ¬ŅSe queda el negocio a manos de los talibanes, o el control sigue siendo de los estadounidenses, CIA y compa√Ī√≠a? ¬ŅAlguien ignora que los propios EE.UU. son quienes manejan el negocio de las drogas en el mundo?

Y, ¬Ņen qu√© rol queda el ej√©rcito invasor, CIA y Pent√°gono, cuando los ahora rebeldes talibanes salen ganando, pero adem√°s fueron capacitados por ellos mismos all√° en los tiempos de la guerra contra los sovi√©ticos?

¬ŅQu√© rollo con eso de que los talibanes heredaron todo el arsenal del ej√©rcito estadounidense, armas y municiones de todo tipo y calibres, ello significa que siguen siendo socios en el pa√≠s como del enclave regional?

De ser as√≠, trat√°ndose de ‚Äúsocios‚ÄĚ o ‚Äúamigos‚ÄĚ, ¬Ņc√≥mo es que el retiro de las tropas estadounidenses ha resultado tan ca√≥tico y fuera de control, en el mismo aeropuerto internacional Hamid Karzai de Kabul, al grado que los militares estadounidenses calificaran la situaci√≥n de ‚ÄúGuerra Mundial Z‚ÄĚ (¬°Visi√≥n cin√©fila de los Rambos o guerra de zombies de Cuarta Generaci√≥n!)?

¬ŅSer√° que, de plano, si la log√≠stica no pasa por el consenso de los ‚Äúsocios‚ÄĚ, EE.UU. y la c√ļpula talib√°n, la situaci√≥n se ha escapado de las manos para los generales del Pent√°gono, qu√© decir de los pol√≠ticos, gobierno, embajadores y asesores de seguridad nacional?

Si la salida de los EE.UU. es bajo consenso, luego entonces la situación de la evacuación de civiles, militares y afganos que sirvieron al invasor, está bajo control, permisible. Por tanto, los negocios mencionados seguirán en poder de las empresas o los agentes estadounidenses.

Pero si la confrontación permanece EE.UU.-talibanes entonces el tema se complica en el tiempo para Biden más de lo previsto, y las novedades estarán a la orden del día. Vendrá el recuento de pérdidas para los propios EE.UU., comenzando ahora sí por el propio Biden a quien se presiona para la renuncia.

A esta interpretación abona el atentado suicida en la terminal aérea que dejó 170 muertes, 150 heridos y de los fallecidos 13 militares estadounidenses.

Afganistán se queda bajo el yugo de la Ley Islámica impuesta por los talibanes, pero también con las armas del ejército estadounidense y los grandes negocios entonces sí que cambian de mano.

Este √ļltimo escenario ser√° la p√©rdida para EE.UU. y Biden en presencia y hegemon√≠a de la regi√≥n: Afganist√°n, Paquist√°n e India, por lo menos. ¬ŅSer√° que ello implica la entrada de China al rejuego geopol√≠tico de la zona? Rusia por lo menos ya gan√≥, al perder EE.UU. la batalla en el enclave afgano.

Por tanto, para EE.UU. la derrota es profunda, porque histórica ya es. Al mismo tiempo implica un cambio de poderes en el escenario global, y donde tanto China como Rusia tendrán nuevos roles.

A otro aniversario del 11/S, la invasión militar de Afganistán y sus causas están a la vista de todos. EE.UU. perdió credibilidad, hegemonía y avanza hacia el declive. Biden cosecha los errores de los anteriores presidentes. La presión por la renuncia aumentará.

Luego entonces, en el rejuego geopol√≠tico ¬Ņser√° que China ir√° de la mano con los talibanes para amarrar inversiones en infraestructura, a ra√≠z de la Nueva Ruta de la Seda?

Adem√°s, en los talibanes recaer√° el erigirse como los derroteros del imperio. Sin olvidar que Afganist√°n es ya la tumba de tres imperios: Primero el brit√°nico en dos ocasiones (1838-42 y 1878-80), luego el sovi√©tico tras 10 a√Īos de invasi√≥n (1989), y ahora el estadounidense (2021) tras 20 a√Īos de presencia militar.

Tambi√©n cabe, que si primero Mackinder y reci√©n Brzezinzky ten√≠an raz√≥n, que para dominar al mundo habr√≠a que apropiarse del coraz√≥n de Eurasia, el ‚Äú√°rea pivote‚ÄĚ o la ‚Äúisla mundial‚ÄĚ, luego entonces el cerco a Rusia ha perdido una posici√≥n clave.

Cabe entonces, que a raíz del 11/S…:

1) EE.UU. se ha ganado una muy merecida derrota en Afganistán, y a partir de ahora vendrá una recomposición geopolítica regional, tal vez con la incorporación de China;

2) El imperio no cumplió con el objetivo de acabar con el llamado Estado islámico, o su brazo militar, Al Qaeda, el presunto responsable de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Todo resultó en un fiasco más, con miles de muertos de ambos bandos al promover una guerra sin justificación alguna;

3) Se trata de, quizá, la peor derrota para EE.UU. en los escenarios geopolíticos del siglo XXI, donde la multipolaridad se abre camino. Lo anterior es un retroceso para EE.UU., pero también un avance para el mundo.

Porque no es solo Afganist√°n, el shock para el imperio est√° a tiro de piedra.

*) Director de geopolítica.com

 

 



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