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Edición 231 | ||||
Escrito por RAYMUNDO RIVA PALACIO | ||||
Martes, 30 de Marzo de 2010 19:58 | ||||
Disputas palaciegas
RAYMUNDO RIVA PALACIO
Al cabo de casi tres años y medio de guerra contra los cárteles del narcotráfico, el presidente Felipe Calderón enfrenta el más grave problema de su cruzada sin fin: la cohesión en el equipo presidencial.
El método y la forma como se lleva a cabo se desgastó, así como la relación dentro del gabinete de seguridad. Las pugnas entre secretarios han aflorado, los recelos y los rencores se hacen cada vez más públicos. El resultado inevitable de estas divisiones palaciegas es la falta de consenso sobre lo que se está haciendo en la lucha contra las drogas y el rompimiento de la homogeneidad en un equipo que, de mantener esta tendencia, cada vez será más débil y vulnerable.
El conflicto más grave que se está viviendo dentro del gabinete de seguridad es entre los secretarios de
Desde diciembre pasado, el presidente Felipe Calderón le encargó al almirante Saynés hacerse cargo de la operación contra el Cártel de los hermanos Beltrán Leyva y de Los Zetas. Desde entonces, comandos de élite han estado a su caza y aniquilación. La operación en la que acabaron con Arturo Beltrán Leyva en diciembre pasado en Cuernavaca, el mayor golpe contra el narcotráfico que ha dado el gobierno de Calderón, fue visto con recelo tanto en
Los choques internos llegaron al extremo de que fuentes militares dejaban entrever que Beltrán Leyva pactó su entrega, pero fue ejecutado, y que el comando de marinos que participó en la operación robó parte del dinero que tenía el capo al momento de morir. Una alta fuente de
Pero si los brazos militares del presidente Felipe Calderón están peleando entre sí, en lo que están inopinadamente unidos es en la tensión permanente con el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, el arquitecto policial de la guerra contra las drogas. Los generales en
Esta visión no es única del sector militar en el gabinete de seguridad. También lo es dentro de
Dentro de Gobernación se encuentra uno de los principales detractores públicos de García Luna, Jorge Tello Peón, quien fue su jefe cuando dirigió el Cisen, y que ahora es secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, un organismo que le quitó el Presidente para dárselo a Gómez Mont. Desde antes de que fuera nombrado al cargo, en su calidad de asesor presidencial, Tello Peón cuestionó la estrategia de García Luna, frente al propio secretario, durante un encuentro con diplomáticos a puertas cerradas el año pasado. Recientemente, escribió en el Atlas de Seguridad que el gobierno había perdido territorio ante los cárteles de la droga, que es una posición antagónica a la que defiende el secretario y sostiene Calderón.
Las luchas palaciegas son muy alarmantes no sólo porque muestran una falta de liderazgo claro y ausencia de una visión de conjunto. También contaminan la colaboración institucional en la guerra contra las drogas y tiene metido al gabinete en una dinámica de sospecha y desconfianza recíproca, lo que impide cohesión y espíritu de cuerpo. Los enemigos, que se supone están fuera, ahora están dentro del gabinete. Así no se pueden ganar batallas, menos aún guerras. Lo que se logra es un desgaste que acumula lastre, que a los únicos que termina beneficiando es a los cárteles de la droga, precisamente, los enemigos a vencer.
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