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Edición 232 | ||||
Escrito por JOSÉ ANTONIO CRESPO | ||||
Jueves, 15 de Abril de 2010 16:31 | ||||
La propaganda de “El Mayo”
JOSÉ ANTONIO CRESPO
Dejo a los periodistas el debate sobre si es ético o no encontrarse con un capo del narcotráfico, o si es periodísticamente relevante. Me concentro en el contenido de la charla de Ismael El Mayo Zambada con Julio Scherer publicada por Proceso. Dicen muchos que la crónica no tiene nada de sustancial, que no aporta nada nuevo más allá de lo que ya sabemos. Bien sabemos que en una guerra - convencional o no-, cada uno de los beligerantes, como parte de su propaganda, tiende a presentar como válidas sus propias tesis. La del gobierno en general, es que esta guerra se puede ganar (y se está ganando, aunque no lo parezca), mientras que Zambada dice lo contrario; que jamás podrá ser ganada por más que maten a capos (como Arturo Beltrán Leyva) o los capturen (como al Chapo Guzmán, fugado en 2001).
Lo curioso es que quienes con desdén afirman que el "Mayo” no dice nada nuevo, nada que no sepamos, implícitamente están validando sus tesis y percepciones, contrarias por tanto a las del gobierno. Es distinto señalar que Zambada dice lo que quiere que creamos, a que se afirme que dice lo que ya todos sabemos (con lo cual se le da la razón). Por ejemplo, podríamos considerar como tesis oficial la que ha manejado el consultor internacional y asesor de la presidencia, Joaquín Villalobos, cuando escribe: “Se cree que los cárteles se renuevan ante la pérdida de sus dirigentes, pero llega el momento en que esa recreación llega a su límite, pues se detiene el reclutamiento - por el alto costo de ingresar a los cárteles- y los nuevos líderes carecen de la experiencia y habilidad para conducir exitosamente las organizaciones criminales” (Nexos, Enero 2010). El "Mayo” dice lo contrario: “En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí… al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió”. O una cosa o la otra; o los cárteles se desmantelan, o se renuevan y sus dirigencias se restituyen, prolongando el problema indefinidamente. O bien, en el mejor de los casos, un cártel desaparece, pero es sustituido por otro u otros para cubrir la gigantesca demanda por estupefacientes ilegales. Así sucedió con el famoso y poderoso cártel de Medellín, pero la producción de cocaína en Colombia sigue igual. Nuevos grupos se encargan de satisfacer la demanda norteamericana y europea. Pero el problema va más allá de analizar qué conviene a los capos que la sociedad crea. Lo qué más importa es si de verdad hay posibilidades de lograr avances sustanciales con esta estrategia, o si está condenada al fracaso. ¿Qué sostienen otros agentes y observadores? ¿Coinciden esencialmente con lo que dice el gobierno o con lo que afirma el “Mayo”? El embajador norteamericano en México, Carlos Pascual, respalda la tesis oficial: “En el corto plazo puede haber un aumento en los niveles de violencia en la zona fronteriza, generada por una reacción del crimen frente a la guerra del gobierno contra el narcotráfico, pero eventualmente esos niveles de violencia tendrán que disminuir” (17/Mar/10). Pero Janet Napolitano ha puesto en duda la eficacia de sacar al ejército a las calles, pues “no ha ayudado”. El jefe del Comando Norte, el General Gene Renuart, sostiene que los capos utilizan métodos similares a los del terrorismo islámico de Irak… contra los que no ha podido el Ejército norteamericano. Irvin Waller, especialista de
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