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James Holmes dispara sobre los espectadores de la √ļltima pel√≠cula de Batman
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Ediciòn 287

COLORADO OTRA VEZ


James Holmes dispara sobre los espectadores
de la
√ļltima pel√≠cula de Batman

LUIS MART√ćN-CABRERA*

 

NO, NO ES EL ARGUMENTO DE UNA NUEVA PEL√ĆCULA de asesinos en serie de Hollywood, es la realidad, la cruda realidad de este pa√≠s. El pasado 20 de julio a media noche, James Holmes, un estudiante de medicina de la Universidad de Colorado de 24 a√Īos se present√≥ en un teatro de Aurora en las afueras de Denver pertrechado con varias armas autom√°ticas, protegido por una m√°scara antigas y vestido de riguroso negro para abrir fuego contra los desprevenidos espectadores de la sesi√≥n de medianoche de la √ļltima pel√≠cula de la serie Batman, El caballero Negro regresa - ominoso t√≠tulo para tama√Īa cat√°strofe.


Batman

 

Seg√ļn informaciones de la cadena Fox, Holmes dispar√≥ hasta seis mil veces durante 20 minutos sobre los espectadores, acabando con la vida de 12 e hiriendo a m√°s de 50: No es que la realidad supere a la ficci√≥n, es que est√° completamente fuera de ella, fuera de lo humanamente imaginable, incluso para una pel√≠cula gore de buenos y malos.

Pero con la misma previsibilidad que vuelven las lluvias cada primavera, en los próximos días escucharemos otra vez las más peregrinas explicaciones sobre la tragedia: la culpa de todo esto la tiene el Heavy Metal, Marilyn Manson, los juegos de rol de dragones y mazmorras, los superhéroes de cómics o la deriva de una juventud demasiado nihilista para aceptar a Jesucristo como su salvador personal.

No exagero, con la misma compulsi√≥n obsesiva que en ocasiones anteriores, periodistas, psic√≥logos y trabajadores sociales se lanzaran a examinar la personalidad de Holmes en busca de alguna explicaci√≥n que nos absuelva como sociedad de la responsabilidad colectiva que tenemos por estas masacres. O peor a√ļn, aceptaremos estas muertes como ha hecho Bill O‚Äôreally, el comentarista conservador de la cadena Fox, como una mala pasada del destino: ‚ÄúHay buenas personas a las que lamentablemente les suceden cosas malas y no hay ninguna pol√≠tica que se pueda implementar para impedirlo‚ÄĚ.

O’really, que no es más que un mercenario de la derecha evangélica blanca militarista, esta tratando de cerrar en falso una vez más el debate sobre el acceso a las armas, especialmente las automáticas, pues la gran verdad oculta bajo todas estas fantasías psicopatológicas y nihilistas descritas arriba es que Aurora, Colorado, está a unas escasas 20 millas de Columbine, el lugar de la tristemente famosa masacre de 1999 en la que murieron 15 estudiantes de secundaria.

Seg√ļn el diario The New York Times‚ÄĚ, muy poco o nada se ha hecho desde entonces para regular la compra de armas en Colorado. A diferencia de otros estados que tienen leyes m√°s estrictas para regular la compra y tenencia de armas (‚ÄúMay issue‚ÄĚ en ingl√©s), Colorado sigue siendo un estado con leyes muy permisivas (‚ÄúShall issue‚ÄĚ en ingl√©s), lo cual autoriza a los ciudadanos a portar armas escondidas, por ejemplo, en el campus de la Universidad de Colorado, en los autom√≥viles o en cualquier espacio p√ļblico; s√≥lo tener un abultado expediente delictivo o un historial psiqui√°trico se consideran causas v√°lidas para restringir la compra y tenencia de armas.

 

Schwarzeneger.
Schwarzeneger.

Habr√°, sin embargo, quien piense que la regulaci√≥n o prohibici√≥n de portar armas no es la verdadera causa de esta tragedia, pues al fin y al cabo, puede muy bien darse el caso de que Holmes sea un psic√≥tico sin diagn√≥stico (de momento sabemos que es tan perverso que ni siquiera tiene cuenta de Facebook o Twiter), pero lo cierto es que si algo hemos aprendido de la fecunda obra del pensador franc√©s Michel Foucault es que la ‚Äúlocura‚ÄĚ funciona como un dispositivo de poder que expulsa fuera de la noci√≥n de ‚Äúnormalidad‚ÄĚ todo aquello que impide la gobernanza y el control de una poblaci√≥n a la que es necesario volver d√≥cil.

En otras palabras, Holmes, como todos los otros asesinos en serie que le precedieron, no es lo radicalmente Otro de la sociedad americana, es un producto nacido de las propias entra√Īas de este pa√≠s, reducirlo a una simple ocurrencia patol√≥gica o a un producto de la cultura popular de masas, no tiene por objeto m√°s que limpiarnos de la responsabilidad social colectiva que tenemos ante un evento de esta magnitud.

La pregunta, entonces, que hay que hacer para pensar este traum√°tico acontecimiento es ¬Ņde d√≥nde viene la permisividad y el culto a las armas que autoriza la masacre de Aurora, Colorado? El origen del culto a las armas est√° escrito en la Segunda Enmienda de la Constituci√≥n de los Estados Unidos que otorga a la ciudadan√≠a como derecho fundamental la posesi√≥n de armas. La enmienda dice literalmente, ‚ÄúSiendo necesaria una Milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar Armas, no ser√° infringido‚ÄĚ. Por pueblo aqu√≠ no debe entenderse todo el mundo, pues como aclara una disposici√≥n del Congreso de los Estados Unidos fechada el 8 de mayo de 1792, los que tienen derecho a portar armas y participar en las milicias, son s√≥lo los hombres blancos con propiedad y sin minusval√≠as f√≠sicas (‚Äúfree able-bodied white male citizen of the respective States‚ÄĚ). La segunda enmienda es, por ende, la codificaci√≥n legal del monopolio genocida de la violencia que se arrogan los hombres blancos anglosajones sobre todos los dem√°s habitantes del territorio.

Por detr√°s de la Segunda enmienda est√°, entre otras cosas, el genocidio de los pueblos ind√≠genas de Norteam√©rica, los linchamientos de afroamericanos antes y despu√©s de la abolici√≥n de la esclavitud, la creaci√≥n de fuerzas paramilitares en California para linchar y ejecutar a l√≠deres sindicales filipinos y latinos y, por supuesto, todos los movimientos de ‚Äúvigilantes‚ÄĚ como los Minutemen que, financiados por el ex-gobernador Schwarzenegger, ‚Äúpatrullan‚ÄĚ y ejercen violencia sobre los inmigrantes indocumentados en la frontera de M√©xico.

 

Charton Heston.
Charton Heston.

El Estado norteamericano -y tal vez sea una de sus caracter√≠sticas m√°s acusadas- se apoya en la existencia de formas para-estatales de violencia asociadas con la supremac√≠a blanca y la defensa de la propiedad privada. Al fin y al cabo, en alg√ļn sitio tiene que estar la memoria de los granjeros blancos con un rifle, demasiado conscientes de haber robado la tierra a los ind√≠genas primero y, m√°s tarde, despu√©s del tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), a los mexicanos.

Pero ¬Ņqu√© tienen que ver estos or√≠genes remotos con lo que acaba de suceder en Aurora, Colorado? Para responder a esta pregunta hay que volver al excelente documental de Michael Moore, Bowling for Columbine. En el documental Moore reflexiona obsesivamente sobre la conducta del actor Charles Heston, presidente de la Asociaci√≥n Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en ingl√©s), uno de los colectivos que defienden m√°s vehementemente la Segunda Enmienda y el derecho a portar armas. En 1999 Heston se present√≥ en Columbine para defender la Segunda Enmienda dos d√≠as despu√©s de la masacre y volvi√≥ a hacer lo mismo en Flint Michigan, unos meses despu√©s de que falleciera una ni√Īa de 9 a√Īos en otro tiroteo.

Al final del documental, Moore consigue una entrevista con Heston en la que le pregunta por su actitud y lo primero que √©ste responde es que lo que fue bueno para los hombres blancos que fundaron los Estados Unidos es bueno para √©l. Cuando Moore le pregunta por qu√© en otros pa√≠ses, como Canad√°, que no regulan la posesi√≥n de armas, no suceden estas cosas, Heston contesta literalmente que esto es as√≠ porque los Estados Unidos tiene una historia muy violenta que tiene que ver con cuestiones √©tnicas. Sin comentarios. Al final de la entrevista Moore le muestra una foto de la ni√Īa fallecida en Flint y le invita a pedir perd√≥n a la familia por haber ido al pueblo unos d√≠as despu√©s de la tragedia a hacer apolog√≠a de las armas -el chantajista chantajeado. Heston no puede sostener la mirada y se marcha de la habitaci√≥n.

Charles Heston tampoco es radicalmente Otro, es este pa√≠s, y como Heston este pa√≠s necesita mirar de frente a lo que ha pasado en Aurora y preguntarse, ¬Ņpor qu√© la mayor√≠a de estos asesinos en serie son adolescentes u hombres blancos? ¬ŅC√≥mo habr√° influido en Holmes haber crecido en Poway, un suburbio rural predominantemente blanco y evang√©lico de San Diego, una ciudad con un turbio pasado de terror racial? ¬ŅC√≥mo conectar est√° violencia aparentemente indiscriminada con la violencia discriminada y dirigida contra minor√≠as raciales y enemigos pol√≠ticos?

No estoy tratando de leer todo lo que ha pasado con las lentes analíticas de la discriminación racial, sino que más bien trato de sugerir que la irracional negativa de este país a regular la tenencia de armas tal vez esté relacionada con los violentos cimientos de una sociedad que prefiere abandonarse al lenguaje de las pistolas que pensar críticamente su historia.

*Rebelión

 



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