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Edición 300

LOS BANCOS, ESOS GIGANTES CON PIES DE BARRO

Se apalancan con dinero

negro mexicano
√ČRIC TOUSSAINT*

 

‚ÄúEN MUCHOS ASPECTOS, la estabilidad aparente de nuestro comercio y de nuestro sistema financiero a escala mundial reafirman el sencillo principio enunciado por Adam Smith en 1776 y corroborado por la historia: El libre comercio de individuos que trabajan en inter√©s propio conduce a una econom√≠a estable y en crecimiento‚ÄĚ Alan Greenspan.


Eric

LA INNOVACI√ďN FINANCIERA que Alan Greenspan present√≥ como la panacea ha fracasado, provocando graves estragos econ√≥micos y sociales, sin olvidar los ataques que tanto la dictadura de los mercados como los dictados de la Troika europea suponen para los derechos democr√°ticos de los ciudadanos. Los tratados europeos y la pol√≠tica espec√≠fica de los sucesivos gobiernos menoscaban progresivamente los derechos democr√°ticos conquistados por los pueblos: El poder legislativo est√° sometido al ejecutivo, el Parlamento Europeo es la hoja de parra de la Comisi√≥n Europea, se respeta cada vez menos la elecci√≥n de los votantes‚Ķ Los gobiernos se atrincheran tras los tratados para entonar desde all√≠ la cantinela de Margaret Thatcher: No hay alternativa a la austeridad y al pago de la deuda.

Y mientras tanto, hacen todo lo posible para, por un lado, socavar los derechos económicos y sociales conquistados en el transcurso del siglo XX, y para, por otro lado, impedir que sobrevenga una nueva y mayor crisis del sector bancario. Sin embargo, no toman ninguna medida apremiante seria para imponer una nueva disciplina a los bancos y a otras instituciones financieras. Los bancos no han saneado realmente sus cuentas desde 2007-2008.

A√ļn peor, se muestran muy diligentes en el desarrollo de nuevas burbujas y en la fabricaci√≥n de nuevos productos estructurados. En esta parte de la serie, se pasa revista a las acrobacias que hacen los bancos para financiarse, a su dependencia casi total de las ayudas p√ļblicas, a las burbujas especulativas en evoluci√≥n, a las innovaciones en materia de especulaci√≥n financiera, a los efectos desastrosos producidos por el sistema bancario actual, en particular en lo referente a la crisis alimentaria, as√≠ como los nuevos riesgos que corre la poblaci√≥n por culpa de su forma de funcionar.

Problemas de financiación a medio y largo plazo

Consideremos en primer lugar el tema de la financiaci√≥n; es decir, teniendo en cuenta el pasivo de los bancos. Los bancos tienen serios problemas. Los inversores institucionales (fondos de pensiones, aseguradoras, bancos, fondos soberanos‚Ķ) no conf√≠an en ellos, y dudan si comprar las obligaciones (covered bonds) que los bancos emiten para financiarse a largo plazo de forma estable. Y aunque algunos bancos como BNP Paribas y Soci√©t√© G√©n√©rale (los dos mayores bancos franceses), o incluso el BBVA (el segundo mayor banco en Espa√Īa), han conseguido vender obligaciones, la cantidad total emitida en 2012 parece tan baja como en los a√Īos anteriores. Seg√ļn el Financial Times, ser√≠a incluso el peor a√Īo desde 2002.

As√≠ que, como en los mercados no encuentran suficiente financiaci√≥n a largo plazo, dependen de forma vital del cr√©dito a tres a√Īos concedido por el BCE por un montante de un bill√≥n de euros a un inter√©s del 1% , y de forma m√°s general de la activos l√≠quidos que los poderes p√ļblicos de los pa√≠ses m√°s industrializados ponen a su disposici√≥n a trav√©s de los bancos centrales (empezando por la Reserva Federal, el BCE, el Banco de Inglaterra, el Banco Nacional de Suiza y el Banco Central Japon√©s.)

Problemas de financiación a corto plazo

Dejando aparte los dep√≥sitos de sus clientes, cuyo volumen no aumenta apenas por culpa de la crisis, los bancos tienen que encontrar una gran parte de su financiaci√≥n en el corto plazo. Seg√ļn el informe Liikanen, los grandes bancos europeos necesitan siete billones para financiarse en el d√≠a a d√≠a. El montante de las deudas bancarias a muy corto plazo ha aumentado mucho entre 1998 y 2007, pasando de un bill√≥n y medio a seis billones.

De 2010 a 2012 se ha mantenido en ¬°siete billones! ¬ŅD√≥nde encuentran esta financiaci√≥n a corto plazo? Ya no lo encuentran, o muy poco, en el mercado interbancario porque los bancos desconf√≠an demasiado unos de otros como para prestarse dinero. Dependen entonces de los Money Market Funds (MMF), que cuentan con 2,7 billones de d√≥lares para operaciones a un d√≠a, cuya disponibilidad var√≠a a merced de la crisis en Europa. Los MMF cerraron el grifo a partir de junio de 2011 y lo reabrieron cuando el BCE realiz√≥ un pr√©stamo de un bill√≥n. En cualquier momento pueden volver a cerrar el grifo o restringir en gran medida el flujo. En tal caso, la fuente m√°s segura de financiaci√≥n son otra vez los bancos centrales. En adelante, El BCE presta dinero de forma masiva al 0,75 por ciento (inter√©s en vigor desde mayo de 2012.)

La conclusi√≥n es clara: Sin el pr√©stamo de un bill√≥n a tres a√Īos, al que se suman los pr√©stamos habituales del BCE y de los bancos centrales del eurosistema (a los que habr√≠a que a√Īadir, por cierto, el Banco de Inglaterra y el Banco Nacional de Suiza), un buen n√ļmero de los grandes bancos europeos se ver√≠an amenazados por la asfixia y la quiebra.

Es una prueba adicional de que los bancos no han saneado sus cuentas. Tienen que financiarse a corto plazo de forma masiva, mientras que en lo que respecta a sus activos, poseen productos con plazo de vencimiento largo cuyo valor es completamente aleatorio. En muchos casos, el valor de los activos registrado en el balance no se concretará al vencimiento del contrato y los bancos tendrán que registrar una pérdida que ponga en riesgo todo su capital propio.

No hay financiación a través de la Bolsa

La v√≠a de captaci√≥n de capital a trav√©s de la Bolsa tambi√©n se encuentra atascada. El precio de las acciones de los bancos se ha divido por cinco de media desde 2007. Los inversores institucionales (aseguradoras, fondos de pensiones, otros fondos de inversi√≥n, bancos...) tienen grandes dudas a la hora de comprar acciones de sociedades que atraviesan, todas ellas, dificultades. Es adem√°s una prueba adicional de la distancia abismal que hay entre el funcionamiento te√≥rico del capitalismo seg√ļn sus promotores y la realidad.

En teor√≠a, la Bolsa debe permitir la captaci√≥n de capital a largo plazo (se considera que las acciones son inversiones a largo plazo que deben conservarse al menos ocho a√Īos) para las empresas que cotizan en ella. De hecho no funciona as√≠, porque la Bolsa ha dejado hace tiempo de ser el lugar donde las empresas se financian para convertirse en un espacio de pura especulaci√≥n. Por esta raz√≥n los bancos necesitan una recapitalizaci√≥n financiera a trav√©s de los poderes p√ļblicos.

Por otra parte, siempre seg√ļn la teor√≠a, otra funci√≥n de la Bolsa es indicar el valor real de las empresas mediante la evoluci√≥n del precio de sus acciones. Desde este punto de vista, la ca√≠da media del 80 por ciento del valor burs√°til de los bancos constituye un diagn√≥stico muy molesto para sus directores y para los propagandistas del sistema capitalista.

Podemos a√Īadir que los bancos utilizan una parte de la liquidez que ponen a su disposici√≥n los bancos centrales para recomprar sus propias acciones. Esta medida tiene dos objetivos: Intentar impedir que contin√ļe la ca√≠da de la cotizaci√≥n por una parte y remunerar a los accionistas por otra.

Bancos financiados con el dinero del narcotr√°fico

Otra fuente de financiaci√≥n de los bancos proviene del dinero del narcotr√°fico. El 26 de enero de 2009, Antonio Mar√≠a Costa, Director de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), declar√≥ a la revista austriaca en l√≠nea profil.at que algunos cr√©ditos interbancarios se hab√≠an financiado recientemente ‚Äúcon dinero procedente del narcotr√°fico y otras actividades il√≠citas‚ÄĚ. √öltimamente, en diciembre de 2012, el HSBC (Reino Unido, segundo banco mundial en cuanto a activos) acept√≥ pagar una multa r√©cord de mil 920 millones a las autoridades estadounidenses para que archivasen las diligencias en su contra precisamente por blanqueo de dinero que le hab√≠an confiado los c√°rteles mexicanos de la droga.

Bombas de relojería en los activos de los bancos europeos y estadounidenses

Como se indica más arriba, los bancos tienen entre sus activos una gran cantidad de productos financieros que constituyen auténticas bombas de relojería cuyo detonador ya ha empezado a correr.

En Europa, ¬°no se han pagado el 70 por ciento de los bonos de titulizaci√≥n hipotecaria sobre inmuebles comerciales (CMBS) que vencieron en 2012! Se trata de productos creados entre 2004 y 2006, justo antes de que estallara la crisis de las hipotecas basura (subprime), con vencimiento entre 2012 y 2014. Seg√ļn la agencia de calificaci√≥n Fitch, solamente se han pagado 24 de los 122 CMBS con fecha de vencimiento en los primeros once meses de 2012.

En 2013-2014, los contratos que llegan a vencimiento representan un importe de 31 mil 900 millones de euros. En 2012, JP Morgan, el mayor banco de Estados Unidos, ha perdido cinco mil 800 millones de d√≥lares en este mercado en Europa a trav√©s de su oficina en Londres y por las iniciativas desafortunadas de uno de sus jefes apodado la Ballena. ¬°Esto no impide al Deutsche Bank y al Royal Bank of Scotland volver a crear nuevos CMBS para el mercado europeo! ¬ŅPor qu√© se lanzan estos bancos a este tipo de operaciones? Porque el alto riesgo que conllevan se traduce en una rentabilidad netamente superior a la de otros t√≠tulos o a la de otros productos. Tema para seguir de cerca.

En los balances de los bancos de Europa y de los Estados Unidos todavía hay billones de dólares en bonos de titulización hipotecaria (MBS, mortgage backed securities), en particular MBS de alto riesgo, o de otras categorías de bonos de titulización de activos (ABS, asset backed securities). Los bancos que intentan deshacerse de ellos normalmente no lo consiguen, a no ser que asuman una pérdida muy importante. A finales de diciembre de 2011, los MBS se vendían al 43 por ciento de su valor pero había muy pocos compradores|. Los bancos son sistemáticamente discretos en lo que respecta al volumen exacto de MBS que todavía están incluidos en sus balances, y lo son todavía más en cuanto a los productos no registrados en los mismos.

 

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Los CLO, otro producto estructurado confeccionado en los prolegómenos de la crisis de las subprime, provocan inquietud al atraer a bancos europeos particularmente agresivos, como el Royal Bank of Scotland, al terreno de las altas rentabilidades asociadas con la toma de riesgos. CLO significa collateral loans obligations. Los CLO se vendieron para proporcionar dinero a los inversores que querían comprar empresas endeudándose y recurriendo al máximo al efecto palanca (es lo que se conoce como LBO).

Estos CLO llegan a su fecha de vencimiento y quienes los tienen se preguntan cómo van a conseguir reembolsarlos. El mercado de los CLO en Europa sufre de anemia extrema pero ha vuelto a despegar en los Estados Unidos, donde en 2012 se hicieron ventas por valor de 39.000 millones de dólares. Algunos bancos europeos los compran porque, dado el riesgo que suponen, la rentabilidad es elevada. ¡Cuidado con la caja!

Se preparan nuevas bombas

JP Morgan y otros grandes bancos se proponen crear, para el crédito ligado al comercio internacional, productos estructurados comparables a los CDO de crédito hipotecario basura (subprime).

Conviene recordar que los Collateral Debt Obligations (CDO) se dise√Īaron a partir de una mezcla de cr√©ditos hipotecarios de distinta calidad. Los bancos que confeccionaron los CDO ten√≠an como objetivo deshacerse de cr√©ditos hipotecarios mediante titulizaci√≥n (es decir, transformando un cr√©dito en un t√≠tulo de f√°cil reventa)|. JP Morgan quiere hacer lo mismo remplazando los cr√©ditos hipotecarios por cr√©ditos a la exportaci√≥n. JP Morgan fue quien a partir de 1994 comenz√≥ la creaci√≥n de los precursores de los CDO.

El mercado de cr√©ditos a la exportaci√≥n representa diez billones de d√≥lares al a√Īo. JP Morgan quiere convencer a los bancos que conceden cr√©ditos ligados al comercio internacional para que coloquen esos cr√©ditos en un producto estructurado para revenderlo como un CDO. El objetivo oficial es aligerar el peso de los activos a fin de disminuir el efecto palanca de forma que se pueda cumplir con las nuevas exigencias de las autoridades en cuanto al aumento de fondos propios.

En realidad, para JP Morgan y el resto de los grandes bancos que buscan innovar, se trata de crear un apetito nuevo por un producto innovador en un mercado importante y sacar provecho de ello. También aquí, si la estrategia de JP Morgan funciona, la probabilidad de provocar estragos es elevada porque existe el riesgo de que se genere una nueva burbuja.

La carrera desenfrenada por obtener resultados provoca pérdidas

Algunos ejemplos muestran la magnitud de los riesgos que siguen tomando los bancos. Por supuesto, entre ellos est√° la p√©rdida registrada por Soci√©t√© G√©n√©rale en Francia (cuatro mil 900 millones de euros) consecuencia de las vicisitudes de uno de sus br√≥keres, J√©r√īme Kerviel. Se podr√≠a decir que el asunto data de enero de 2008 y que los bancos aprendieron la lecci√≥n, pero no es as√≠ en absoluto. En septiembre de 2011, el banco suizo UBS anunci√≥ que hab√≠a sufrido una p√©rdida de dos 300 millones de d√≥lares a causa de operaciones no autorizadas realizadas por Kweku Adoboli, un administrador del equipo de Global Synthetic Equities Trading en Londres. Sin irnos de Londres, como se menciona m√°s arriba, la Ballena de JP Morgan hizo perder a ‚Äúsu‚ÄĚ banco cinco mil 800 millones de d√≥lares. Y estos ejemplos s√≥lo representan la punta del iceberg.

Se ha formado una burbuja especulativa en el sector de las obligaciones societarias

Numerosos observadores de los mercados financieros y una cantidad considerable de gestores de fondos consideran que se ha desarrollado una burbuja especulativa en el sector de los llamados corporate bonds, que son las obligaciones emitidas por las grandes empresas para financiarse. Se trata de una burbuja en el sector del endeudamiento de las grandes empresas privadas, que supone un mercado de 9,2 billones de dólares.

¬ŅPor qu√© una burbuja? La rentabilidad que los bancos y otros inversores institucionales obtienen de los bonos del tesoro de los Estados Unidos y de la deuda soberana de las principales potencias econ√≥micas de la UE est√° en m√≠nimos hist√≥ricos, as√≠ que los inversores institucionales se buscan un sector con rendimientos m√°s elevados y en apariencia carente de riesgo: las obligaciones emitidas por las empresas no financieras ofrecen en 2011 un rendimiento del orden del 4,5 por ciento, lo que las hace muy atractivas. Una raz√≥n adicional es que los bancos prefieren comprar obligaciones antes que abrir una l√≠nea de cr√©dito, porque pueden revender los t√≠tulos en el mercado secundario. La avalancha de compradores provoc√≥ en 2012 una fuerte ca√≠da de la rentabilidad de estos t√≠tulos, que pas√≥ del 4,5 por ciento al principio de 2012 al 2,7 por ciento en septiembre del mismo a√Īo.

Una empresa grande como Nestl√© pudo emitir obligaciones a cuatro a√Īos por un importe de 500 millones de euros prometiendo un inter√©s anual de tan solo un 0,75 por ciento. Se trata de un caso excepcional, pero indica que hay un fuerte desplazamiento hacia las obligaciones societarias. La demanda de t√≠tulos es tal, que, seg√ļn JP Morgan, la rentabilidad de los bonos de alto riesgo (bonos basura, o junk bonds en ingl√©s) estaba en ca√≠da libre durante el verano de 2012, pasando de un 6,9 por ciento a un 5,4 por ciento. Si la tendencia continua, existe el riesgo de que los inversores institucionales abandonen el mercado para buscar otro sector donde conseguir una mayor rentabilidad.

El hambre de rentabilidad es tal que las empresas consiguen emitir bonos de pago en especie (bonos PIK, Pay in Kind) que vivieron su momento de gloria antes de 2006-2007 y se quedaron sin compradores hasta 2012. Se trata de un título con el que el pago de intereses solamente se produce en el momento de la devolución del capital. Evidentemente, la rentabilidad prometida es elevada, ¡pero se corre el gran riesgo de que la empresa que ha recibido el capital ni sea capaz de devolverlo, ni se encuentre en condiciones de pagar los intereses al vencimiento del contrato! Efectivamente, hay motivo para preguntarse como prestamista si es prudente conceder una suma de dinero a una empresa que no está en condiciones de pagar los intereses antes de la finalización del contrato. De nuevo, el hambre de rentabilidad y la disponibilidad de liquidez (gracias a los préstamos de los bancos centrales) dan pie a un gran entusiasmo por este tipo de productos de alto riesgo.

La penuria de las colaterales

Hasta el 2007-2008, los mercados financieros se desenvolvieron en un clima de opulencia. Los banqueros y otros inversores institucionales se prestaban capital mutuamente y compraban productos financieros estructurados sin verificar si el vendedor o el comprador disponían de activos suficientes para asumir la responsabilidad de sus actos y cumplir con su parte del contrato una vez llegado su vencimiento. Por ejemplo, hay banqueros que pagaron primas de pólizas a Lehman Brothers y a AIG para protegerse del riesgo de impago sin verificar de antemano si Lehman o AIG tenían con qué indemnizarles en caso de que se produjese la contingencia cubierta por el seguro.

En la mayoría de las transacciones, el prestatario debe presentar un activo como garantía. Es lo que se ha dado en llamar un colateral. Lo que ocurría de forma sistemática, y lo que sigue ocurriendo, es que un mismo colateral sirve a la vez de garantía en varias transacciones. A pide un préstamo a B y presenta como garantía un colateral. B pide un préstamo a C y presenta como garantía el mismo colateral, y así sucesivamente. Si se rompe la cadena en un punto, se corre el riesgo de no encontrar el colateral.

Mientras duraba la euforia y no era necesario comprobar si el colateral estaba realmente disponible, los negocios seguían su curso acostumbrado. Después de 2008, las cosas no funcionan como antes y cada vez es más frecuente que la parte que exige un colateral quiera estar segura de que estará disponible en caso de necesidad, que su valor se ha tasado y validado y que es de buena calidad. Los colaterales circulan menos y se rechazan aquellos que son menos seguros.

En efecto, resulta razonable no aceptar como colateral un activo tóxico del tipo CDO subprime. Esto ha abocado a un principio de penuria de colaterales. La entidad financiera Dexia, en 2011 y 2012, sufrió una insuficiencia de colaterales de calidad, lo que la impidió encontrar la financiación que necesitaba. En 2012, recibió un préstamo de cerca de 35 mil millones de euros del BCE a un 1 por ciento dentro del marco del LTRO. Los préstamos enormes del BCE no fueron suficientes y Dexia se dirigió de nuevo a los estados belga y francés en octubre-noviembre de 2012 a fin de obtener 5.000 millones de euros de recapitalización.

Seg√ļn el Financial Times, los bancos espa√Īoles se han convertido en expertos en la creaci√≥n de colaterales. Confeccionan productos estructurados ABS a partir de cr√©ditos hipotecarios dudosos o de otros cr√©ditos no mucho m√°s seguros, despu√©s se los colocan al BCE como colaterales para conseguir liquidez. As√≠, el BCE acepta colaterales de baja calidad que han sido expresamente dise√Īados para √©l. Lo cual es una nueva prueba del servilismo del BCE respecto a los banqueros.

A propósito de los colaterales, también aquí hay que denunciar las mentiras referentes a que la deuda soberana constituye, por principio, una fuente de problemas para los bancos. La deuda soberana es un colateral mucho más seguro que la mayoría de las obligaciones privadas. Por otra parte, los banqueros no se privan de utilizarlos como colaterales de primera calidad para recibir capital prestado del BCE.

La deuda soberana

Precisamente, volvamos al tema de la deuda soberana. Hasta aqu√≠, la deuda de los distintos pa√≠ses no ha provocado ning√ļn desastre bancario. Sin embargo, est√° claro que, en pa√≠ses como Espa√Īa e Italia, los bancos est√°n aumentado fuertemente la compra de t√≠tulos de deuda emitida por sus gobiernos. Tienen dos buenas razones para proceder de esta forma: por una parte, disponen de gran liquidez a trav√©s de los pr√©stamos del banco central a un tipo de inter√©s muy bajo (entre un 0,75 y un 1 por ciento); por otra parte, los t√≠tulos de sus pa√≠ses son muy lucrativos (entre el 4 y el 7 por ciento). Pero la pol√≠tica de austeridad es tan brutal, que resulta incierto que los gobiernos espa√Īol e italiano vayan a encontrarse siempre en condiciones de pagarla. No supone un problema en un futuro cercano, pero no se pueden excluir dificultades en lo sucesivo.

La deuda soberana no es el talón de Aquiles de los bancos privados

Los principales medios de comunicaci√≥n respaldan permanentemente el discurso de los banqueros y de los gobernantes sobre el peligro que representa la deuda soberana. Para aportar toda la claridad posible sobre el tema, a fin de desmontar el argumento de la deuda soberana y que quienes ostentan el poder no puedan servirse de √©l para imponer pol√≠ticas antisociales, es esencial presentar contraargumentos. Por ello, en esta serie, se aportan datos a este respecto. En un informe reciente publicado por el FMI|, se encuentra un gr√°fico sobre la proporci√≥n que representa la deuda soberana en los activos de los bancos privados de seis pa√≠ses clave. Seg√ļn el gr√°fico, las deudas del gobierno solamente representan el 2% de los activos de los bancos brit√°nicos, el 5 por ciento de los activos de los bancos franceses, el 6 por ciento de los activos de los bancos de los Estados Unidos y de Alemania, el 12 por ciento de los activos de los bancos italianos. Jap√≥n es el √ļnico de los seis pa√≠ses mencionados en el que la deuda del gobierno representa una parte importante de los activos bancarios, esto es, un 25 por ciento. No todos los d√≠as el FMI arrima el ascua a nuestra sardina. La conclusi√≥n que sacamos, y que el FMI se guarda mucho de sacar, es que es mucho m√°s f√°cil anular la deuda p√ļblica ileg√≠tima‚Ķ

La banca en la sombra o Shadow banking

Una de las principales causas de la fragilidad de los bancos la constituyen sus actividades fuera de balance que, en algunos casos, pueden sobrepasar ampliamente el volumen oficial registrado en sus balances. Los grandes bancos siguen creando y utilizando entidades con fines especiales (Spécial Purpose Vehicles, MMF), que no son consideradas como bancos y no están sometidas a la reglamentación bancaria (ya de por sí no muy estricta.)

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Hasta ahora, estas entidades espec√≠ficas pueden operar sin ning√ļn control o, en el caso de los MMF, con un control muy suave, concediendo pr√©stamos a los bancos o realizando toda clase de actividades especulativas con multitud de derivados o de activos f√≠sicos (materias primas, productos agr√≠colas) en el mercado de futuros o en el mercado extraburs√°til (OTC), que no est√° regulado. La opacidad es total o casi total. Los bancos no est√°n obligados a declarar en sus cuentas las actividades de entidades no bancarias creadas por ellos.

Las actividades m√°s peligrosas son las llevadas a cabo por los llamados Special Purpose Vehicles porque son las que pasan m√°s inadvertidas. Si las p√©rdidas de una de estas entidades la llevasen a la quiebra, los acreedores forzar√°n al banco que la cre√≥ a que registre finalmente la p√©rdida en sus cuentas, lo que podr√≠a engullir su capital y provocar su propia quiebra (o bien que otro banco o los poderes p√ļblicos lo recompren, o bien que los poderes p√ļblicos lo rescaten). Esto es lo que ocurri√≥ despu√©s de 2008 con Lehman Brothers, Merrill Lynch, Bear Stearn, el Royal Bank of Scotland, Dexia, Fortis y varios bancos m√°s.

La burbuja especulativa de las commodities

A trav√©s de sus actividades de negociaci√≥n en los diferentes mercados (trading en ingl√©s), los bancos son los principales especuladores en los mercados no regulados y de futuros de materias primas y productos agr√≠colas porque disponen de medios de financiaci√≥n netamente superiores a los del resto de protagonistas. En la p√°gina web de los premios Commodity business awards se puede encontrar una lista de bancos y de corredores que desempe√Īan un papel de primera l√≠nea en el mercado de las commodities (ya sea en el mercado donde se compran y se venden f√≠sicamente, o en el mercado de derivados que utilizan las commodities como valor subyacente.)

Entre estos bancos, los que aparecen con más frecuencia son BNP Paribas, Morgan Stanley, Crédit Suisse, Deutsche Bank y Société Générale. Además, los bancos intentan dotarse de instrumentos para controlar directamente los stocks de materias primas. Es el caso de Crédit Suisse que está asociado a Glencore, la mayor sociedad de corretaje de materias primas en el mundo.

Por su parte, JP Morgan quiere hacerse con un stock de cobre que llegaría a las 61 mil 800 toneladas para conseguir influenciar en la cotización. Se trata de actores con papel protagonista en el desarrollo de la burbuja especulativa que se ha formado en el mercado de commodities. Cuando estalle la burbuja, el efecto boomerang provocará nuevos estragos en la salud de los bancos, por no mencionar las consecuencias para la población de los países del sur exportadores de materias primas, lo que es mucho más grave.

Volviendo al tema del papel fundamental de la especulación en el alza exagerada
de los precios de los alimentos y del petróleo en 2007-2008

La especulaci√≥n en los principales mercados de Estados Unidos, donde se negocian los precios mundiales de los bienes primarios (productos agr√≠colas y materias primas), ha tenido un papel fundamental en el aumento brutal de los precios de los alimentos en 2007-2008. Esta subida de precios conllev√≥ un fuerte aumento del n√ļmero de personas que pasan hambre, cuyo n√ļmero hab√≠a crecido en m√°s de 140 millones en un a√Īo, situando la cifra total por encima de los mil millones (una persona de cada siete). Los actores principales de esta especulaci√≥n no son francotiradores, sino los inversores institucionales: bancos, fondos de pensiones, fondos de inversiones, sociedades de seguros. Los fondos de inversi√≥n libre (hedge funds en ingl√©s) y los fondos soberanos tambi√©n tuvieron su parte aunque su peso es muy inferior al de los inversores institucionales

Michael W. Masters, quien dirig√≠a desde hac√≠a 12 a√Īos un hedge fund en Wall Street, nos di√≥ la prueba en un testimonio que present√≥ ante una comisi√≥n del Congreso en Washington, el 20 de mayo de 2008. Ante esta comisi√≥n encargada de investigar sobre la posible influencia de la especulaci√≥n en el aumento de precio de los productos b√°sicos, declar√≥: ¬ęUstedes han planteado la pregunta: ¬ŅLos inversores institucionales contribuyen a la inflaci√≥n del precio de los alimentos y la energ√≠a? Mi respuesta inequ√≠voca es s√≠¬Ľ.

En este testimonio, con plena autoridad, explica que el aumento del precio de los alimentos y la energ√≠a no es debido a una insuficiente oferta sino a un aumento brutal de la demanda proveniente de los nuevos actores que especulan en el mercado de futuros de los bienes primarios (commodities), donde se compran estos ¬ęfuturos¬Ľ.

En este tipo de mercado, los participantes compran la producci√≥n futura: la cosecha de trigo que se har√° dentro de uno o dos a√Īos, el petr√≥leo que se extraer√° en 3 o 6 meses. En tiempos ¬ęnormales¬Ľ, los principales participantes de estos mercados son, por ejemplo, compa√Ī√≠as a√©reas que compran el petr√≥leo que necesitar√°n o firmas de productos alimentarios que compran cereales.

Michael W. Masters demuestra que, en Estados Unidos, los capitales asignados por los inversores institucionales al segmento ¬ęindex trading¬Ľ de bienes primarios de los mercados a plazos pasaron de 13.000 millones de d√≥lares a fines de 2003 a 260.000 millones de d√≥lares en marzo de 2008 . Los precios de 25 productos primarios cotizados en estos mercados subieron un 183% durante el mismo per√≠odo. Masters explica que se trata de un mercado estrecho.

Es suficiente que algunos inversores institucionales como los fondos de pensiones o los bancos asignen el 2 % de sus activos para trastornar la situación. El precio de los bienes primarios en el mercado de futuros repercute inmediatamente sobre el precio actual de esos bienes. Masters demuestra que los inversores institucionales compraron enormes cantidades de maíz y de trigo entre 2007 y 2008, lo que produjo la explosión de precios.

Se debe se√Īalar que en 2008 el √≥rgano de control de los mercados de futuros, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) consider√≥ que los inversores institucionales no pueden ser considerados como especuladores. La CFTC los considera como participantes comerciales en los mercados (commercial market participants).

Eso le permite afirmar que la especulación no tiene un papel significativo en el aumento desmesurado de los precios. Michael W. Masters realiza una crítica muy seria de la CFTC, pero sobre todo lo hace Michael Greenberger, profesor de derecho en la universidad de Maryland, quien declara ante una comisión del senado, el 3 de junio de 2008. Greenberger, que fue director de un departamento de la CFTC desde 1997 hasta 1999, critica el laxismo de los dirigentes que esconden la cabeza como el avestruz para no ver la manipulación de los precios de la energía debido a los inversores institucionales. Este profesor cita una serie de declaraciones de dirigentes de la CFTC dignas de figurar en una antología de la hipocresía y del cretinismo. Greenberger considera que entre el 80 y el 90 % de las transacciones en las bolsas de Estados Unidos dentro del sector de la energía son especulativas.

El 22 de septiembre de 2008, en plena tormenta financiera en Estados Unidos, mientras el presidente Bush anunciaba un plan de salvamento de los bancos de 700 mil millones de dólares, el precio de la soja aumentaba en forma espectacular, ¡un 61,5  por ciento!

Jacques Berthelot demuestra tambi√©n la funci√≥n crucial que tuvo la especulaci√≥n de los bancos en el aumento de los precios. Da el ejemplo de un banco belga, el KBC, que desarroll√≥ una campa√Īa publicitaria para vender un nuevo producto comercial: una inversi√≥n de ahorristas en seis materias primas agr√≠colas. Para convencer a los clientes de invertir en su fondo de inversi√≥n ¬ęKBC-Life MI Security Food Prices ¬Ľ, la publicidad del KBC afirma: ¬ę¬°Sacad ventaja del alza de precios de los productos alimentarios!¬Ľ. Esta publicidad presenta como una ¬ęoportunidad¬Ľ la ¬ępenuria de agua y de tierras agr√≠colas explotables¬Ľ, que tiene como consecuencia ¬ęuna escasez y una consecuente alza de precios de los productos alimentarios b√°sicos¬Ľ.

Entretanto, por parte de la justicia americana, se da la raz√≥n a los especuladores. Esto es lo que denuncia Paul Jorion en un art√≠culo de opini√≥n publicado en Le Monde. Cuestiona la decisi√≥n de un tribunal de Washington que el 29 de septiembre de 2012 invalid√≥ medidas tomadas por la CFTC ¬ęque pretend√≠an poner techo al volumen de posiciones que puede tomar un participante en el mercado de futuros de materias primas, a fin de que no pueda desequilibrarlo por s√≠ mismo¬Ľ.

La especulación con las divisas|

Igualmente, los bancos son los principales actores en el mercado de divisas. Mantienen una inestabilidad permanente en los tipos de cambio. Alrededor de un 98 por ciento de los cambios de divisas se hacen con fines especulativos. Solamente el dos por ciento de las transacciones diarias con divisas tienen que ver con inversiones, con el comercio de mercancías y servicios asociados a la economía real, con remesas, créditos o con devoluciones de deuda… El volumen diario de transacciones en el mercado de divisas oscila entre ¡tres y cuatro billones de dólares! Los bancos, de igual forma, apuestan fuertemente por los derivados de divisas, que pueden provocar pérdidas considerables, por no hablar del perjuicio causado a la sociedad por la inestabilidad de las monedas.

Hace ya m√°s de treinta a√Īos, James Tobin, antiguo consejero de John F. Kennedy, propuso echar arena, aunque s√≥lo fuese unos granos, en los engranajes de la especulaci√≥n internacional. A pesar de los discursos grandilocuentes de algunos jefes de Estado, la lacra de la especulaci√≥n con las divisas se ha agravado. El lobby de los banqueros y de otros inversores institucionales ha conseguido que no entre ni un grano de arena que pudiese perturbar sus actividades destinadas a obtener beneficios. La decisi√≥n tomada en enero de 2013 por once gobiernos de la zona euro de imponer una tasa sobre las transacciones financieras por una mil√©sima parte de su importe es totalmente insuficiente.

La negociación de alta frecuencia

La negociaci√≥n de alta frecuencia (high frequency trading en ingl√©s) permite colocar √≥rdenes en el mercado en 0,1 milisegundo (es decir, ¬°en la diezmil√©sima parte de un segundo!). El proyecto de ley para regulaci√≥n y separaci√≥n de actividades bancarias (¬ęLoi de r√©gulation et de s√©paration des activit√©s bancaires¬Ľ es su nombre en franc√©s), presentado el 19 diciembre de 2012 en la Asamblea Nacional francesa por Pierre Moscovici, ministro de Econom√≠a y Finanzas, contiene una descripci√≥n interesante de la negociaci√≥n de alta frecuencia: ¬ęEl trading de alta frecuencia es una procedimiento de negociaci√≥n delegado a ordenadores regidos por algoritmos inform√°ticos que combinan la extracci√≥n de la informaci√≥n de mercado, su an√°lisis y la colocaci√≥n de √≥rdenes a una frecuencia cada vez mayor.

‚ÄúDe esta forma pueden enviar a las plataformas burs√°tiles hasta varios miles de √≥rdenes por segundo, contribuyendo ocasionalmente a su saturaci√≥n. Los riesgos son elevados en caso de que errores en el c√≥digo provoquen una aberraci√≥n en los movimientos financieros (fueron el origen de la situaci√≥n que casi llev√≥ a la quiebra al Knight Capital Group en agosto de 2012, por ejemplo). En 2011, el Trading de Alta Frecuencia representaba m√°s del 60% de las √≥rdenes sobre acciones colocadas en la bolsa de Par√≠s, de las cuales s√≥lo alrededor del 33% se tradujeron en una transacci√≥n¬Ľ.

La negociaci√≥n de alta frecuencia est√° claramente vinculada a una actuaci√≥n especulativa: manipular los mercados financieros a fin de influir en los precios y conseguir con ello un beneficio. Las principales t√©cnicas de manipulaci√≥n est√°n catalogadas por los especialistas. El denominado Quote stuffing consiste en inflar la cotizaci√≥n con √≥rdenes completamente in√ļtiles a fin de forzar a la competencia a analizar esas miles de √≥rdenes.

 

Warren Buffet.
Warren Buffet.

Se trata de ralentizar a los competidores confundiéndoles. El sistema que emite estas órdenes las ignora, y de todas formas no se ejecutarán, exceptuando los mejores pares compra/venta. Esto puede suponer una ventaja en situaciones en las que cada milisegundo cuenta. Si quieren vender un paquete de acciones al mayor precio posible, los corredores de alta frecuencia pueden utilizar la técnica llamada Layering. Se trata de colocar una serie de órdenes de compra hasta un determinado nivel para ir creando de esta forma capas (layers) de órdenes.

Una vez se completa el nivel, la estrategia consiste en vender masivamente y anular al mismo tiempo todas las órdenes de compra restantes que se habían colocado. La idea del layering se apoya en la esperanza de que otros participantes, atraídos por el diferencial, acudan a completar el libro de pedidos en el lado de compra, y después sorprenderles invirtiendo la tendencia.

El 6 de mayo de 2010, la Bolsa de Wall Street vivi√≥ un ¬ęflash crash¬Ľ t√≠picamente provocado por la negociaci√≥n de alta frecuencia que comprend√≠a en particular una operaci√≥n de Quote stuffing. Ese d√≠a, el √≠ndice Dow Jones perdi√≥ alrededor de 998,52 puntos (antes de volver a ganar 600) entre las 14h42 y las 14h52. Una bajada de 9,2 por ciento en el per√≠odo de 10 minutos no ten√≠a precedente hist√≥rico. Este incidente destap√≥ la trascendencia de la negociaci√≥n de alta frecuencia, que representa grosso modo dos tercios de las transacciones burs√°tiles en Wall Street.

En el futuro se producirán sin duda más accidentes de este tipo. Los grandes bancos que recurren activamente a la negociación de alta frecuencia se oponen a su prohibición o a que sea sometida a un control estricto bajo pretexto de mantener la mayor fluidez posible en los mercados financieros.

La negociación por cuenta propia

La negociaci√≥n por cuenta propia de los bancos, llamado ¬ęproprietary trading¬Ľ en el argot de las finanzas anglosajonas, es de capital importancia para ellos. Esta actividad les proporciona una gran parte de sus ingresos y de sus beneficios pero conlleva riesgos muy significativos. Este tipo de negociaci√≥n consiste en utilizar los recursos del banco (fondos propios, dep√≥sitos de clientes, cr√©ditos), para tomar posiciones (de compra o de venta) en los distintos mercados financieros: acciones, tipos de inter√©s, divisas, mercados de derivados, futuros u opciones sobre estos instrumentos, mercados de futuros de materias primas y productos agr√≠colas (incluidos los alimentos), mercado inmobiliario.

Es una actividad claramente especulativa porque de lo que se trata es de aprovecharse de las variaciones de los precios a corto plazo, provocadas en gran medida por sus propias actuaciones. Un ejemplo de este tipo de actividades especulativas lo proporciona la p√©rdida de 4.900 millones de euros registrada en 2008 por Soci√©t√© G√©n√©rale como consecuencia de los manejos de uno de sus agentes, J√©r√īme Kerviel, que hab√≠a tomado posiciones por valor de cerca de 50 mil millones de euros.

En el caso de los sinsabores de JP Morgan, la Ballena de Londres, responsable de su departamento de ¬ęproprietary trading¬Ľ, hab√≠a comprometido fondos del banco por un importe de 100 mil millones de d√≥lares. Las cantidades puestas en juego por los bancos en el caso del ¬ęproprietary trading¬Ľ son tales que las p√©rdidas que pueden generar suponen una amenaza para su propia supervivencia.

La venta en corto, una pr√°ctica especulativa m√°s

La venta en corto (short-selling en ingl√©s) consiste en vender un t√≠tulo sin estar en posesi√≥n de √©l en el momento de la venta, pero con la intenci√≥n de comprarlo posteriormente, antes de entreg√°rselo al comprador. Para el Banco de Francia: ¬ęSe puede dividir esta pr√°ctica en dos categor√≠as: ‚ÄĘ el covered short-selling (venta en corto cubierta): Se trata del caso en que el vendedor toma prestado el t√≠tulo a cuya venta se ha comprometido antes de realizar la operaci√≥n de venta en corto (o bien ha llegado a un acuerdo que le asegura que podr√° tomar prestado el t√≠tulo). Realiza la venta del t√≠tulo que ha tomado en pr√©stamo y se compromete a entregar un t√≠tulo de la misma naturaleza al prestamista; ‚ÄĘ el naked short-selling o uncovered short-selling (venta en corto descubierta): se trata del caso en que el vendedor ni tiene el t√≠tulo en pr√©stamo, ni tampoco ha llegado a un acuerdo que le garantice el pr√©stamo antes de la venta del t√≠tulo en cuesti√≥n. Por lo tanto, el vendedor deber√° comprar un t√≠tulo id√©ntico que pueda entregar al comprador¬Ľ.

Seg√ļn la Federaci√≥n Bancaria Francesa, ¬ęel mecanismo de venta en corto es √ļtil para el buen funcionamiento de los mercados.(‚Ķ) Aumenta de esta forma la liquidez del mercado ¬Ľ. ¬°Ver para creer!

¬ŅQui√©n utiliza la venta en corto y por qu√©?

Un gran n√ļmero de participantes en los mercados ponen en pr√°ctica la venta en corto, entre ellos los bancos, los hedge funds, los gestores de fondos tradicionales (fondos de pensiones, compa√Ī√≠as de seguros‚Ķ).

Es una actividad puramente especulativa: el banquero que recurre a ellos, o cualquier otro inversor institucional, prevé una bajada del precio del título vendido. Si en el momento de la entrega del título su previsión resulta acertada, lo comprará a un precio inferior al precio de venta y conseguirá de esa forma un beneficio financiero. Este tipo de prácticas contribuye a la inestabilidad de los mercados. Durante el verano de 2011, la venta en corto amplificó la caída brutal de la cotización de las acciones bancarias. Se entiende entonces por qué, por distintas razones, se debería simple y llanamente prohibir estas actividades.

El efecto de palanca

Debido a la utilización sistemática del efecto de palanca1, los fondos propios son muy bajos en relación a los compromisos a los que tienen que hacer frente. Por otra parte y desde su punto de vista, este es el objetivo buscado: tener la menor cantidad de fondos propios en relación proporcional al balance. En efecto, incluso si el beneficio global es bajo calculado en porcentaje sobre los activos, puede dar lugar a un rendimiento elevado en relación a los fondos propios si estos son reducidos.

Supongamos un beneficio de mil 200 millones de euros para un volumen de activos de 100.000 millones. Esto supone un beneficio del 1,2 por ciento. Sin embargo, si los fondos propios ascienden a solo 8 mil millones de euros, el beneficio representa entonces el 15 por ciento de rentabilidad respecto a los fondos propios. Si luego el banco emplea el efecto de palanca y acude a los mercados para conseguir un préstamo de 200 mil millones, el volumen de activos pasa a 300 mil millones, pero los fondos propios no han aumentado, siguen siendo 8 mil millones, y sin embargo el pasivo ha aumentado con los 200 mil millones de nuevo endeudamiento.

Supongamos que la banca opera con el mismo rendimiento porcentual que antes de aumentar su endeudamiento, digamos un 1,2 por ciento, lo que nos da un valor de tres mil 600 millones de euros. Comparando esta cifra con los fondos propios por valor de 8 mil millones, tenemos un rendimiento del 45 por ciento respecto a los fondos propios. Esta es la razón fundamental para aumentar el efecto de palanca a través del endeudamiento.

En el ejemplo teórico mostrado más arriba, una pérdida de 8 mil millones de los 300 mil millones en activos totales (es decir, una pérdida del 2,66 por ciento) haría desaparecer el capital y provocaría la quiebra. Esto es lo que les sucedió a Lehman Brothers, a Merrill Lynch, al Royal Bank of Scotland, etcétera.

El FMI, en su Informe sobre la estabilidad financiera mundial publicado en octubre de 2012, estima que el efecto de palanca de los bancos europeos era de 23, pero a la vez precisa que esta estimaci√≥n no tiene en cuenta los derivados. Se trata de una relaci√≥n entre los activos tangibles (sin los derivados) y los fondos propios. ¬°La proporci√≥n de 23 a 1 es entonces enormemente elevada! El efecto de palanca real es a√ļn m√°s importante porque los bancos tienen tanto deudas como activos fuera del balance (en particular derivados por una cuant√≠a muy elevada.).

Conclusi√≥n: Los grandes bancos siguen jugando con fuego porque est√°n convencidos de que los poderes p√ļblicos van a acudir a socorrerlos siempre que lo necesiten. En su camino no encuentran ning√ļn obst√°culo serio por parte de las autoridades. Paralelamente, su comportamiento les lleva una y otra vez al borde del abismo. A pesar de su campa√Īa de comunicaci√≥n para granjearse de nuevo la confianza del p√ļblico, no muestran ninguna voluntad de adoptar otra l√≥gica que la de la consecuci√≥n inmediata del m√°ximo beneficio y del m√°ximo poder para poder influir en las decisiones de los gobernantes.

Su fuerza surge de la decisión de los gobernantes actuales de dejarles hacer a voluntad. Para la galería queda el tono de moralina que éstos adoptan al referirse a los bancos para pedirles que sean responsables y menos avariciosos con las bonificaciones y otras formas de remuneración.

Lo que Karl Marx escrib√≠a en El Capital en 1867 en relaci√≥n a los bancos, sigue siendo de aplicaci√≥n hoy en d√≠a: ¬ęDesde el momento de su nacimiento, los grandes bancos, acicalados con t√≠tulos nacionales, no eran sino sociedades de especuladores privados que cooperaban con los gobiernos y que, gracias a los privilegios que √©stos les otorgaban, estaban en condiciones de adelantarles dinero¬Ľ

La capacidad que tienen los bancos de causar perjuicios es colosal. Es hora ya de que quienes todav√≠a creen sinceramente que es posible que exista una banca capitalista diferente abran los ojos y tomen conciencia de que se trata de una quimera. Es necesario conseguir que el sector bancario en su integridad deje de estar en manos de los capitalistas (sin abonarles indemnizaci√≥n alguna) y convertirlo en un servicio p√ļblico controlado por los usuarios, por las trabajadoras y los trabajadores del sector y por los movimientos ciudadanos. Es la √ļnica forma de garantizar el respeto √≠ntegro de las obligaciones de un servicio p√ļblico de ahorro y de cr√©dito que vele por el bien com√ļn.

*CADTM



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