joomla visitor
AuditorŪa
Las drogas y la m√°quina de guerra de Estados Unidos
Buscar Autor o Artículo
ÔĽŅ
PULSE LA TECLA ENTER
Voces Diario
Banner
Noticias
389 Suplemento
Banner
Voces del Periodista EnVivo
Banner
Radioteca
Posada del Periodista
Banner
Club de Periodistas
402
Banner
401
Banner
400
Banner
ÔĽŅ
Edición 314

ENTREVISTA CON PETER DALE SCOTT


 

Las drogas y la máquina 

de guerra de Estados Unidos 

MAXIME CHAIX*

 

El ex diplomático canadiense Peter Dale Scott aprovecha su jubilación para estudiar detalladamente el Sistema de Estados Unidos y sigue describiéndolo en sus libros. En esta entrevista responde a nuestro colaborador Maxime Chaix, traductor de sus trabajos al idioma francés.


Peter Dale Scott¬†es doctor en Ciencias Pol√≠ticas, profesor em√©rito de Literatura Inglesa de la Universidad de California (Berkeley), poeta y ex¬†diplom√°tico canadiense. Su primer libro traducido al franc√©s, The Road to 9/11, fue publicado en septiembre de 2010 por Demi-Lune bajo el t√≠tulo La Route vers le Nouveau D√©sordre Mondial (El Camino hacia el Nuevo Desorden Mundial) y le vali√≥ los elogios del general de la fuerza a√©rea francesa Bernard Norlain en el n√ļmero 738 de la Revue D√©fense Nationale (marzo de 2011). Su m√°s reciente libro, La Machine de guerre am√©ricaine (La M√°quina de Guerra de Estados¬†Unidos), fue publicado en franc√©s por √Čditions Demi-Lune en octubre de 2012 y tambi√©n fue recomendado por el general Norlain en el n√ļmero 757 de la Revue D√©fense Nationale (febrero de 2013).¬†


Maxime Chaix: En su √ļltimo libro, La Machine de guerre am√©ricaine, usted estudia profundamente lo que llama la ‚Äúconexi√≥n narc√≥tica global‚ÄĚ. ¬ŅPuede aclararnos esa noci√≥n?

Peter Dale Scott: Permítame, ante todo, definir lo que yo entiendo por conexión narcótica. Las drogas no entran en Estados Unidos por arte de magia. Importantes cargamentos de droga son enviados a veces a ese país con el consentimiento y/o la complicidad directa de la CIA. Le voy a poner un ejemplo que yo mismo cito en La Machine de guerre américaine. En ese libro yo menciono al general Ramón Guillén Dávila, director de una unidad antidroga creada por la CIA en Venezuela, quien fue inculpado en Miami por haber introducido clandestinamente una tonelada de cocaína en Estados Unidos.

Seg√ļn el New York Times, ‚Äúla CIA, a pesar de las objeciones de la Drug Enforcement Administration (DEA), aprob√≥ el env√≠o de al menos una tonelada de coca√≠na pura al aeropuerto internacional de Miami para obtener informaci√≥n sobre los c√°rteles colombianos de la droga‚ÄĚ. En¬†total, seg√ļn el Wall Street Journal, el general Guill√©n posiblemente envi√≥ ilegalmente m√°s de 22¬†toneladas de droga a Estados Unidos.

Sin embargo, las autoridades estadounidenses nunca solicitaron a Venezuela la extradición de Guillén. Incluso, en 2007, cuando (Guillén) fue arrestado en su país por haber planificado un intento de asesinato contra (el presidente) Hugo Chávez, el acta de acusación contra ese individuo todavía estaba sellada en Miami. Lo cual no es sorprendente, sabiendo que se trataba de un aliado de la CIA.

Pero la conexión narcótica de la CIA no se limita a Estados Unidos y Venezuela sino que, desde los tiempos de la postguerra, ha ido extendiéndose progresivamente a través del mundo. En efecto, Estados Unidos ha tratado de ejercer su influencia en ciertas partes del mundo pero, siendo una democracia, no podía enviar el US Army a esas regiones. Así que desarrolló ejércitos de apoyo (proxy armies) financiados por los traficantes de droga locales.



Para darles valor: su dosis.


Ese modus operandi se convirtió poco a poco en una regla general. Ese es uno de los principales temas de mi libro La Machine de guerre américaine. En ese libro yo estudio específicamente la operación Paper, que comenzó en 1950 con la utilización por parte de la CIA del ejército del KMT en Birmania, (fuerza) que organizaba el tráfico de droga en la región. Cuando resultó que aquel ejército era totalmente ineficaz, la CIA desarrolló su propia fuerza en Tailandia (bajo el nombre de PARU). El oficial de inteligencia a cargo de esa fuerza reconoció que el PARU financiaba sus operaciones con importantes cantidades de droga.

Al restablecer el tr√°fico de droga en el sudeste asi√°tico, el¬†KMT -como ej√©rcito de apoyo- fue el preludio de lo que se convertir√≠a en una costumbre de la CIA: Colaborar en secreto con grupos financiados a trav√©s de la droga para hacer la guerra, como sucedi√≥ en Indochina y en el Mar de China meridional durante los a√Īos 1950, 60 y 70, en Afganist√°n y en Centroam√©rica en los a√Īos 1980, en Colombia en los a√Īos 1990, y nuevamente en Afganist√°n en 2001.

Los responsables son¬†nuevamente los mismos sectores de la CIA, o sea los¬†equipos encargados de organizar las operaciones clandestinas. Se¬†puede observar como desde la √©poca de la¬†postguerra sus agentes, financiados con las ganancias que¬†reportan esas operaciones con narc√≥ticos, se mueven de¬†continente en continente repitiendo el mismo esquema. Por¬†eso es que podemos hablar de ¬ęconexi√≥n narc√≥tica global¬Ľ.

Maxime Chaix: En La Machine de guerre am√©ricaine, usted se√Īala adem√°s que la producci√≥n de droga se desarrolla bruscamente en los lugares donde Estados Unidos interviene con su ej√©rcito y/o sus servicios de inteligencia y que esa producci√≥n disminuye cuando terminan esas intervenciones. En Afganist√°n, en momentos en que la OTAN est√° retirando paulatinamente sus¬†tropas, ¬Ņpiensa usted que la producci√≥n disminuir√° cuando termine la retirada?

Peter Dale Scott: En el caso de Afganist√°n es interesante ver que durante los a√Īos 1970, a medida que el tr√°fico de droga disminu√≠a en el sudeste asi√°tico, la zona fronteriza pakistano-afgana se convert√≠a poco a poco en punto central del tr√°fico internacional de opio. Finalmente, en 1980, la CIA se implic√≥ de manera indirecta, pero masiva, contra la URSS en la guerra de Afganist√°n. Por cierto, Zbigniew Brzezinski se jact√≥ ante Carter de haber organizado el Vietnam de los sovi√©ticos. Pero tambi√©n desat√≥ una epidemia de hero√≠na en Estados Unidos. Antes de 1979 s√≥lo entraban a ese pa√≠s muy peque√Īas cantidades de opio proveniente del Creciente de Oro. Pero en un solo a√Īo, el 60 por ciento de la hero√≠na que entraba en Estados Unidos proven√≠a de esa regi√≥n, seg√ļn las estad√≠sticas oficiales.

Como yo mismo recuerdo en La Machine de guerre am√©ricaine, los costos sociales de aquella guerra alimentada por la droga a√ļn siguen afect√°ndonos. Por ejemplo, s√≥lo en Pakist√°n existen hoy, al parecer, cinco¬†millones de heroin√≥manos. Sin¬†embargo, en¬†2001, Estados Unidos reactiv√≥, con ayuda de los traficantes, sus intentos de imponer un proceso de edificaci√≥n nacional a un cuasi-Estado que cuenta no¬†menos de una docena de grupos √©tnicos importantes que hablan diferentes lenguas.

En esa √©poca, estaba perfectamente claro que la intenci√≥n de Estados Unidos era utilizar a los traficantes de droga para posicionarse en el terreno en Afganist√°n. En¬†2001, la CIA cre√≥ su propia coalici√≥n para luchar contra los talibanes reclutando -e¬†incluso importando- traficantes de droga que ya hab√≠a tenido como aliados en los a√Īos 1980. Como en¬†Laos -en¬†1959- y en¬†Afganist√°n -en¬†1980-, la intervenci√≥n estadounidense fue una bendici√≥n para los c√°rteles internacionales de la droga. Con¬†la agravaci√≥n del caos en las zonas rurales afganas y el¬†aumento del tr√°fico a√©reo, la¬†producci√≥n se¬†multiplic√≥ por m√°s de 2, pasando de tres mil¬†276 toneladas en el a√Īo 2000 (y sobre todo de las 185¬†toneladas producidas en 2001, a√Īo en que los talibanes prohibieron la¬†producci√≥n de opio) a ocho mil¬†200 toneladas en¬†2007.

Hoy en día es imposible determinar cómo evolucionará la producción de droga en Afganistán. Pero si Estados Unidos y la OTAN se limitan a retirarse dejando el caos tras de sí, todo el mundo sufrirá las consecuencias -con excepción de los traficantes de droga, que se aprovecharían entonces del desorden para (desarrollar) sus actividades ilícitas. Sería por lo tanto indispensable establecer una colaboración entre Afganistán y todos los países vecinos, incluyendo China y Rusia (que puede ser considerada una nación vecina debido a sus fronteras con los Estados del Asia Central.)

El Consejo Internacional sobre la Seguridad y el Desarrollo (ICOS) ha sugerido comprar y transformar el opio afgano para utilizarlo con fines médicos en los países del Tercer Mundo, que lo necesitan con gran urgencia. Pero Washington se opone a esa medida, difícil de poner en práctica sin un sistema de preservación del orden eficaz y sólido. En todo caso, tenemos que dirigirnos hacia una solución multilateral en la que se incluya Irán, país muy afectado por el tráfico de droga proveniente de Afganistán. Se trata además del país más activo en la lucha contra la exportación de estupefacientes afganos y el que más pérdidas humanas está sufriendo por causa de ese tráfico. Por consiguiente, habría que reconocer a Irán como un aliado fundamental en la lucha contra esa plaga. Pero, por numerosas razones, ese país es considerado como un enemigo en el mundo occidental.



Mi padre y yo lo plantamos...


Maxime Chaix: En su √ļltimo libro, La Machine de guerre am√©ricaine, usted demuestra que una parte importante de los ingresos narc√≥ticos (de la droga) alimenta el sistema bancario internacional, incluyendo los bancos de Estados¬†Unidos, creando as√≠ una verdadera‚ÄĚnarconom√≠a‚ÄĚ. En ese contexto, ¬Ņqu√© cree usted del caso HSBC?

Peter Dale Scott: Primeramente, el esc√°ndalo de lavado de¬†dinero del HSBC nos lleva a pensar que la manipulaci√≥n de¬†ingresos narc√≥ticos por parte de ese banco pudo contribuir al¬†financiamiento del terrorismo -como ya hab√≠a revelado una subcomisi√≥n del Senado en julio de 2012. Adem√°s, un nuevo informe senatorial ha estimado que ‚Äúcada a√Īo, entre 300¬†mil millones y un mill√≥n de millones de d√≥lares de origen criminal son lavados por los bancos a trav√©s del mundo y la mitad de esos¬†fondos transitan por los bandos estadounidenses‚ÄĚ. En¬†ese¬†contexto, las autoridades gubernamentales nos explican que no¬†se desmantelar√° HSBC porque es¬†demasiado importante en la arquitectura financiera occidental.

Hay que recordar que Antonio Mar√≠a Costa, el director de la Oficina de la ONU contra¬†la Droga y el Crimen (ONUDC), record√≥ que en¬†2008 ‚Äúlos¬†miles de millones de narcod√≥lares impidieron el hundimiento del sistema en el peor momento de la crisis (financiera) global‚ÄĚ.

As√≠ que el HSBC se puso de acuerdo con el Departamento (estadounidense) de Justicia para pagar una multa de unos mil¬†920 millones de d√≥lares, con lo cual evitar√° ser objeto de acciones penales. El gobierno de Estados¬†Unidos nos da a entender de esa manera que nadie ser√° condenado por esos cr√≠menes porque, como ya se√Īal√© anteriormente, ese banco es parte integrante del sistema. Eso es una confesi√≥n fundamental.

En realidad, todos los grandes bancos de importancia sistémica -no sólo el HSBC- han reconocido haber creado filiales (los privates banks) concebidas especialmente para el lavado de dinero sucio. Algunos han pagado fuertes multas, habitualmente mucho menos importantes que las ganancias generadas por el lavado de dinero. Y mientras dure esa impunidad, el sistema seguirá funcionando de esa manera.

Es un verdadero escándalo. Piense usted en un individuo cualquiera arrestado con unos cuantos gramos de cocaína en el bolsillo. Lo más probable es que vaya a la cárcel. Pero el banco HSBC puede haber lavado unos siete mil millones de dólares de ingresos narcóticos a través de su filial mexicana sin que nadie vaya a la cárcel.



Verde que te quiero... verde


En realidad, la droga es uno de los principales factores que sostienen el d√≥lar, lo cual explica el uso de la expresi√≥n ‚Äúnarconom√≠a‚ÄĚ. Los tres¬†productos que m√°s se intercambian en el¬†comercio internacional son, en primer¬†lugar, el petr√≥leo seguido por las armas y despu√©s la droga. Esos 3 elementos est√°n interconectados y alimentan los bancos de la misma manera. Es por¬†eso que el sistema bancario global absorbe la mayor√≠a del dinero de la droga. As√≠ que en La Machine de guerre am√©ricaine yo estudio de qu√© manera una parte de esos ingresos narc√≥ticos financia ciertas operaciones clandestinas estadounidenses. Y¬†analizo adem√°s las consecuencias que se derivan.

Maxime Chaix: Hace 10 a√Īos, la administraci√≥n Bush emprend√≠a la guerra contra Irak, sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. ¬ŅQu√© balance hace usted de ese conflicto, sobre todo en relaci√≥n con sus costos humanos y financieros?

Peter Dale Scott: En mi opinión, ha habido dos grandes desastres en la política exterior reciente de Estados Unidos: la guerra de Vietnam, que no era necesaria, y la guerra de Irak, que lo era menos todavía. El objetivo aparente de esa guerra era instaurar la democracia en ese país, lo cual era una verdadera ilusión. Es el pueblo iraquí quien tiene que determinar si está hoy en mejor situación que antes de esa guerra, pero yo dudo que su respuesta sea afirmativa si se le consulta al respecto.

En cuanto a los costos humanos y financieros, ese conflicto fue un desastre, tanto para Irak como para Estados¬†Unidos. Pero el ex¬†vicepresidente Dick¬†Cheney acaba de declarar en un documental que √©l har√≠a lo¬†mismo (que antes) ‚Äúal¬†minuto‚ÄĚ. Sin¬†embargo, el Financial¬†Times estim√≥ recientemente que los contratistas hab√≠an firmado con el gobierno de Estados Unidos contratos por m√°s de 138¬†mil millones de d√≥lares en el marco de la reconstrucci√≥n de Irak.

Sólo la empresa KBR, filial de Halliburton -firma que dirigía el propio Dick Cheney antes de convertirse en vicepresidente (de Estados Unidos) firmó desde 2003 una serie de contratos federales por al menos 39 mil 500 millones de dólares.

Recordemos tambi√©n que a finales del a√Īo 2000 -un a√Īo antes del 11 de septiembre- Dick¬†Cheney y Donald¬†Rumsfeld firmaron juntos un importante estudio elaborado por el PNAC (el grupo de presi√≥n neoconservador conocido como Proyecto para el Nuevo Siglo Americano). Aquel¬†estudio, titulado ‚ÄúReconstruir las Defensas de Am√©rica‚ÄĚ (Rebuilding America‚Äôs Defenses), reclamaba sobre todo un fuerte aumento del presupuesto de Defensa, el derrocamiento de Sadam Husein en Irak y mantener tropas estadounidenses en¬†la regi√≥n del Golfo P√©rsico, incluso despu√©s de la ca√≠da del dictador iraqu√≠.

A pesar de los costos humanos y financieros de esa guerra, ciertas empresas privadas sacaron cuantiosas ganancias de ese conflicto, como yo mismo analizo en mi libro La Machine de guerre américaine. Para terminar, cuando se ven las gravísimas tensiones que hoy existen en el Medio Oriente entre los chiitas, respaldados por Irán, y los sunnitas, que cuentan con el apoyo de Arabia Saudita y Qatar, tenemos que recordar que la guerra contra Irak tuvo un impacto muy desestabilizador en toda esa región…

Maxime Chaix: Precisamente, ¬Ņcu√°l es su punto de vista sobre la situaci√≥n en Siria y las posibles soluciones?

Peter Dale Scott: Dado lo complejo de la situación no existe una respuesta simple sobre lo que habría que hacer en Siria, al menos a nivel local. Sin embargo, como ex diplomático, estoy convencido de que necesitamos un consenso entre las grandes potencias. Rusia sigue insistiendo en la necesidad de remitirse a los acuerdos de Ginebra.



Peace and Love, yeah.


No es ese el caso de Estados Unidos, que efectivamente fue en Libia más allá del mandato concedido por el Consejo de Seguridad (de la ONU) y que está violando un consenso potencial en Siria. No es ese el camino a seguir ya que, en mi opinión, es necesario un consenso internacional.

Si¬†no, es¬†posible que la guerra a trav√©s de intermediarios entre chiitas y sunnitas en el Medio Oriente acabe por arrastrar a Arabia Saudita e Ir√°n a participar directamente en el conflicto sirio. Habr√≠a entonces un riesgo de guerra entre Estados¬†Unidos y Rusia. As√≠ estall√≥ la Primera Guerra Mundial, desencadenada por un acontecimiento local en Bosnia. Y la Segunda Guerra Mundial comenz√≥ con una guerra por intermediarios en Espa√Īa, donde¬†Rusia y Alemania se¬†enfrentaban indirectamente. Tenemos y podemos evitar que se¬†repita ese tipo de tragedia.

 

Maxime Chaix: ¬ŅPero no piensa usted que, por el contrario, Estados¬†Unidos est√° tratando hoy de ponerse de acuerdo con Rusia, esencialmente a trav√©s de la diplomacia de John Kerry?



Peter Dale Scott: Para responder a esa pregunta, perm√≠tame hacer una analog√≠a en el Afganist√°n y¬†en el Asia Central de los¬†a√Īos 1990, despu√©s de la¬†retirada sovi√©tica. El¬†problema recurrente en Estados Unidos es que resulta dif√≠cil lograr un consenso en el¬†seno del gobierno porque existe una multitud de agencias que a¬†veces tienen objetivos antag√≥nicos. Lo¬†cual se traduce en la imposibilidad de obtener una pol√≠tica unificada y coherente.

Eso es precisamente lo que pudimos observar en Afganist√°n en 1990. El¬†Departamento de Estado quer√≠a llegar obligatoriamente a un acuerdo con Rusia. Pero¬†la¬†CIA segu√≠a trabajando con sus aliados narc√≥ticos y/o yihadistas en Afganist√°n. En¬†aquella √©poca Strobe Talbott -un amigo muy cercano del presidente Clinton, a quien representaba con mucha influencia dentro del Departamento de Estado- declar√≥ con toda raz√≥n que Estados¬†Unidos ten√≠a que llegar a un¬†arreglo con¬†Rusia en Asia¬†Central, en¬†vez de considerar esa¬†regi√≥n como un ‚Äúgran¬†tablero‚ÄĚ donde manipular los¬†acontecimientos para obtener ventajas (para retomar el¬†concepto de Zbigniew Brzezinski).

Pero, al mismo tiempo, la CIA y el Pentágono estaban haciendo acuerdos secretos con Uzbekistán, (acuerdos) que neutralizaron totalmente lo que Strobe Talbott estaba tratando de hacer. Yo dudo que hayan desaparecido hoy en día ese tipo de divisiones internas en el seno del aparato diplomático y de seguridad de Estados Unidos.

En todo caso, desde 1992, la doctrina de Wolfowitz que aplicaron los neoconservadores de la administraci√≥n Bush a¬†partir de 2001 llama a la dominaci√≥n global y unilateral de Estados¬†Unidos. Paralelamente, elementos m√°s moderados del Departamento de Estado tratan de negociar soluciones pacificas a los diferentes conflictos en el marco de la ONU. Pero es¬†imposible negociar la paz a la vez que se exhorta a dominar el mundo a trav√©s de la fuerza militar. Desgraciadamente, los¬†halcones intransigentes se imponen m√°s a¬†menudo, por la simple raz√≥n de que disponen de presupuestos m√°s¬†elevados ‚Äďlos¬†presupuestos que alimentan La M√°quina de guerra estadounidense.

 

Así que si usted logra compromisos diplomáticos, esos halcones tendrán menos presupuesto, lo cual explica por qué son las peores soluciones las que tienen tendencia a prevalecer en la política exterior de Estados Unidos. Y eso es precisamente lo que pudiera impedir un consenso diplomático entre Estados Unidos y Rusia en el caso del conflicto sirio.

*Red Voltaire



Comentarios (0)Add Comment
Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy
¬ŅQui√©n est√° en l√≠nea?
Tenemos 505 invitados conectado(s)
Tenemos visitas de:

224
Banner
273 Suplemento
Banner
399
Banner
398
Banner
397
Banner
396
Banner
395
Banner
394
Banner
393
Banner
392
Banner