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Edición 339

1 pre

AHORA QUE TODOS ANDAN ALBOROTADOS por los ‚Äúnuevos presidenciables‚ÄĚ y la sucesi√≥n del 2018, es preciso recordar qu√© pas√≥ antes de la unci√≥n del mexiquense Adolfo L√≥pez Mateos, el pen√ļltimo a√Īo del r√©gimen de Adolfo Ruiz Cortines.

 

2 prePOSTERGADO, esperando que saliera de su alargada audiencia con el presidente Ruiz Cortines, apurando un cigarrillo ‚ÄúElegantes‚ÄĚ tras otro, el joven Adolfo L√≥pez Mateos, aguardaba inquieto su turno en la antesala presidencial, mientras Gilberto Flores Mu√Īoz, secretario de Agricultura y Ganader√≠a, era escuchado en privado por el ‚Äúprimer Magistrado de la Naci√≥n‚ÄĚ.

Acud√≠an a su mente los rumores y cuchicheos que se manejaban desde el ‚ÄúCaf√© Par√≠s‚ÄĚ, de la c√©ntrica calle de Filomeno Mata, catedral de la ‚Äúgrilla‚ÄĚ en ese entonces, donde se apostaba ‚Äúdoble contra sencillo‚ÄĚ que El Pollo Flores Mu√Īoz la tra√≠a en la bolsa, que ‚ÄúLa Grande‚ÄĚ era s√≥lo suya, y que el joven secretario del Trabajo, tendr√≠a que esperar mejores tiempos.

3 preEl joven Adolfo, ‚Äúbien plantao‚ÄĚ, excelente orador, de ademanes seductores, mujeriego, y por eso cercano al pueblo ordinario, sab√≠a que necesitaba la bendici√≥n del viejo pagador de las tropas gabachas de la invasi√≥n en 1914, para entrar en el ‚ÄúDerby‚ÄĚ sexenal, donde s√≥lo corr√≠an los ‚Äúcaballos‚ÄĚ escogidos por el viejo Muelas de Coyote.

Como buen taur√≥filo, al abrirse la puerta de adentro para afuera ‚Äďque as√≠ es como siempre deben abrirse las puertas en pol√≠tica‚Äď ‚Äévio salir a El Pollo con una sonrisa de dent√≠frico que reflejaba haber cortado todas las orejas, rabos y patas disponibles. S√≥lo entonces Salvador Olmos, el ayudante de Ruiz Cortines, le comunic√≥ al secretario del Trabajo que ya pod√≠a pasar, que preparara su carpeta de acuerdos.

 

4 pre

 

‚ÄúPara tu carro, muchacho‚ÄĚ: Ruiz Cortines a ALM

Adolfo el joven, se encontr√≥ de frente con la mirada fr√≠a y escrutadora del viejo, y sinti√≥ que por los orificios cavernosos de su ancha nariz de basamento negroide, ol√≠a hasta la marca de su brillantina Wildroot. Interrumpi√≥ sus pensamientos el viejo y tron√≥: ‚ÄúLo hice venir joven secretario, para darle dos consejos: el primero es que se retire de los lugares p√ļblicos que frecuenta, pues me han dicho que pierde demasiado tiempo en las peleas de box, las carreras de autos deportivos en La Magdalena Mixuca y en las plazas de toros‚Ķ

5 pre‚Äú‚Ķel segundo, es que se concentre en su trabajo, pues la Revoluci√≥n espera mucho de la energ√≠a de sus j√≥venes valores‚ÄĚ.
‚ÄúSe√Īor Presidente, reviro el joven Adolfo, tra√≠a el Acuerdo sobre los emplazamientos de los sindicatos broncos, para conocer la l√≠nea de acci√≥n que debo seguir‚Ķ‚ÄĚ
‚ÄúPara tu carro, muchacho, lo interrumpi√≥ el veracruzano, t√ļ eres el secretario del Ramo, para eso te nombr√©. Tienes toda mi confianza para seguir haciendo lo que sabes hacer. Nada m√°s, pero nada menos. Eso es todo‚ÄĚ.

No hab√≠a derecho de r√©plica, ni forma de ‚Äúreparar‚ÄĚ‚Äé. El joven tom√≥ sus papeles de trabajo y cuando se dispon√≠a a despedirse de Muelas de Coyote, recibi√≥ la √ļltima puntilla del oficiante:
‚Äú¬°Ah! y olv√≠dese ‚Äéde andar jugando a la sucesi√≥n‚Ķ d√≠gale a sus secretarios y ayudantes que se callen la boca, porque no saben lo que dicen, ni ad√≥nde tienen las nalgas‚Ķ usted sabe que en esta delicada misi√≥n uno es s√≥lo due√Īo de lo que calla y esclavo de lo que dice‚Ķ no se olvide de lo que acaba de o√≠r. Usted no va a ser ‚ÄėEl Bueno‚Äô‚Ķ la Revoluci√≥n no se ha fijado en usted, en las auscultaciones del Partido aparece demasiado papay√≥n‚Ķ deje la ‚Äėpolilla‚Äô a quienes conocen el pa√Īo y tienen la experiencia y la autorizaci√≥n para hacerla‚Ķ para usted no hay nada despu√©s de esto‚Ķ Se va junto conmigo y nos iremos a la quietud de nuestros hogares‚Ķ adem√°s, ya sabe que sus columnistas malquerientes descubrieron su origen guatemalteco, eso tambi√©n lo imposibilita. Adi√≥s‚ÄĚ.

El Pollo ya celebraba ser el ungido de la Revolución

6 preCuando subi√≥ a su autom√≥vil, estacionado sobre la calle de la Corregidora, a un costado del Palacio Nacional, cerr√≥ la portezuela y‚Äé sinti√≥ en su lastimado cerebro el golpe seco que produce un catafalco cuando se entierra al fara√≥n. Pero tambi√©n se acababa la angustia de cinco a√Īos‚Ķ recib√≠a la mala nueva como un alivio a su sistema neuronal. Los meses siguientes fueron un tormento. L√≠deres, financieros, empresarios que poco hab√≠a visto, quer√≠an entrevistarse con √©l‚Ķ hasta que descubri√≥, con la ayuda del eficiente Humberto Romero, su secretario particular, que el viejo los mandaba a sondear su estado de √°nimo‚Ķ y, de El Pollo, su posici√≥n y sus reclamos contra el viejo, casi hasta que despotricara contra el pagador, sin estudios, mal agradecido con el que lo hab√≠a ungido con la banda presidencial, y hasta contra do√Īa Mar√≠a Izaguirre. Compa√Īera sentimental del Presidente, que regentaba una casa de mala nota a tres cuadras de Gobernaci√≥n.

ALM, por el contrario, se recluy√≥ en su despacho y jam√°s solt√≥ alguna imprecaci√≥n contra el mandatario. Hasta que Humberto Romero, un domingo en su casa, le platic√≥ que Jes√ļs Mart√≠nez, Palillo, el c√≥mico pol√≠tico de gran informaci√≥n y sentido popular, hab√≠a descubierto ante su p√ļblico del teatro de revista, ‚ÄúFolies‚ÄĚ, lo que hab√≠a tratado Don Adolfo con El Pollo Flores, en aqu√©l aciago acuerdo de mayo: ‚ÄúPollito, se habla muy bien de ti en el Partido, le dijo el Primer Magistrado al secretario de Agricultura. El General Olachea ‚Äďpresidente del CEN del PRI‚Äď me ha dicho que est√°s en la punta. Yo quiero preguntarte: ¬ŅEst√°s preparado? ¬ŅTienes las cosas arregladas, los documentos en forma, tus cuentas bancarias limpias‚Ķ los fideicomisos que has creado?
‚ÄúYo soy un humilde servidor suyo, Se√Īor, contest√≥ El Pollo. Estoy preparado, si Usted as√≠ lo indica, para desempe√Īarme en la tarea que desee encomendarme‚Ķ‚ÄĚ

7 pre‚ÄúBueno, dijo Ruiz Cortines, lo primero es que no se lo digas a nadie, ni a tu esposa. Que no lo platiques ni con tu almohada. Lo segundo es que le voy a dar instrucciones al secretario de Hacienda, (Antonio Carrillo Flores) que te haga una visita oficial y pongan entre los dos todo en regla M√°s vale, ¬Ņno?‚Äé Te espero en unos d√≠as, para que acordemos los pasos a seguir‚Ķ faltan pocos d√≠as, mu√©strate amable con los reporteros‚Ķ yo te llamo.‚ÄĚ

‚Äú¬ŅY t√ļ qu√© opinas, Humberto?‚ÄĚ, le pregunt√≥ L√≥pez Mateos al puntilloso secretario particular. El Chino Romero le contest√≥ que Palillo hab√≠a recordado que el mismo viejo hab√≠a contestado sobre la posibilidad de Uruchurtu, ‚Äúque ser√≠a un buen Presidente los primeros 18 a√Īos‚Ä̂Ķ que Carrillo Flores, famoso seg√ļn don Daniel Cos√≠o Villegas por ‚Äúnadar de muertito‚ÄĚ todos los d√≠as en el Deportivo Chapultepec, informaba personalmente al viejo caudillo, de los desv√≠os detectados en la secretar√≠a de Agricultura y los chismes detectados en torno a la persona y a la esposa del Primer Mandatario, durante las francachelas interminables de celebraciones de El Pollo, con sus amigotes, por ser el nuevo ungido de la Revoluci√≥n.

Hasta lloró El Pollo cuando Aguilar y Maya lo desnudó

As√≠, cuando el viejo Muelas de Coyote lo crey√≥ oportuno, mand√≥ llamar, por conducto del secretario de Hacienda, a Flores Mu√Īoz. Ya en el Despacho Mayor, le dijo: ‚ÄúAcomp√°√Īame Pollito, aqu√≠ en la oficina de junto est√° el Procurador ‚Äďel temible Aguilar y Maya‚Äď para que te entrevistes con √©l y acabemos de arreglar esto de una vez por todas. P√°sale Pollito‚ÄĚ. Y enseguida, dirigi√©ndose a su procurador: ‚ÄúLicenciado Aguilar y Maya, aqu√≠ le dejo a nuestro ‚Äėgallo‚Äô, en sus escrupulosa manos‚Ķ con el permiso de ustedes‚Ķ la Patria me reclama‚ÄĚ.

Cuando se quedaron solos, Aguilar y Maya, hombre seco, de pocas palabras, le dijo al pretenso: ‚ÄúAqu√≠ est√°n los documentos, que hablan por s√≠ mismos: en √©stos, los balances de la CEIMSA, con un faltante de ocho millones, coincidiendo con el costo de su residencia en Compostela, Nayarit‚Ķ √©stas son las facturas del se√Īor Fournier por tres millones de pesos en varios abrigos de vis√≥n con los acuses respectivos de esposas de funcionarios, meretrices, y algunas favoritas del ex presidente Alem√°n‚Ķ √©stas son las facturas de sus aportaciones a la campa√Īa de Henr√≠quez Guzm√°n, candidato opositor al Primer Magistrado‚Ķ aqu√≠ en este folder, la correspondencia sostenida con algunos funcionarios estadounidenses, donde usted se expresa en un tono irrespetuoso del se√Īor Presidente‚Ķ
‚Äú‚Ķfotograf√≠as comprometedoras con algunos miembros de la alta sociedad capitalina, con su jefe de ayudantes en el paraje del ‚ÄúMirador‚ÄĚ en la carretera a Cuernavaca‚Ķ me ha instruido el Mandatario para que no quede duda de la autenticidad de estos documentos, que los hagamos del conocimiento p√ļblico, despu√©s, por supuesto, de envi√°rselos a su se√Īora‚Ķ‚ÄĚ

8 preConforme el Procurador le iba ‚Äúpelando la pi√Īa‚ÄĚ, El Pollo se hac√≠a chiquito, le temblaban los cachetes, no le respond√≠an los gestos, ni las facciones de su cara y, poco a poco, sin sentirlo, se fue arrodillado, en medio de un mar de llanto, alcanzando a balbucear: ‚ÄúLe suplico, licenciado‚Ķ d√≠gale usted al Jefe que yo nunca he tenido ninguna ambici√≥n‚Ķ no quiero ser candidato, y menos a ese costo‚Ķ s√≥lo quiero irme a mi casa y le firmo la renuncia que quiera, pero por favor, que quemen esto‚Ķ no soy nadie, ya no quiero nada‚Ķ‚ÄĚ

Ruiz Cortines jugó a su antojo con sus subordinados

A los pocos d√≠as, el 4 de noviembre de 1957 fue ‚Äúdestapado‚ÄĚ el joven Adolfo, porque conoc√≠a mejor que nadie los resortes internos del viejo caudillo desde que hab√≠a jefaturado su campa√Īa por la Presidencia de la Rep√ļblica. Por eso no cay√≥ en su juego perverso, porque conoc√≠a bien el pa√Īo en que se mov√≠a. El viejo gustaba de jugar a su antojo con las pasiones de sus subordinados y volv√≠a locos a los ambiciosos. A todos los agarraba de pendejos y a muchos los meti√≥ al hospital por el resto de sus vidas.

El d√≠a del ‚Äúdestape‚ÄĚ se coment√≥ que la envidia de Muelas de Coyote estaba confirmada:‚Äé el joven Adolfo era el √≠dolo cercano al coraz√≥n del pueblo, aunque la m√°s cercana a su coraz√≥n, justo es decirlo, fue Angelina Guti√©rrez Sadurni, una mujer que en verdad lo respet√≥ y lo quiso.

Diecis√©is a√Īos despu√©s, cuando Roberto Castillo, el m√©dico militar de cabecera de Muelas de Coyote entreg√≥ su cad√°ver para rendirle honores en el Pante√≥n Jard√≠n, el secretario de Gobernaci√≥n, dijo ante la √ļltima morada del caudillo: ‚ÄúSe ha insistido en su oficio pol√≠tico, en su maestr√≠a en la cosa p√ļblica. La pol√≠tica la ve√≠a como una tarea que pretend√≠a ocuparse de las almas. El pol√≠tico es un zurcidor de almas, oye confesiones, cual si fuera un sacerdote laico; conoce de intereses y de pasiones y al equilibrar, al armonizar, est√° en el fondo, reparando almas‚ÄĚ.

‚Äé A finales de los setentas, fueron encontrados los cuerpos de Flores Mu√Īoz y su esposa Mar√≠a, destazados por su nieto, desquiciado al enterarse que hab√≠a quedado fuera de los planes hereditarios. El nieto, en compa√Ī√≠a de su amigo Anacarsis, hijo de un magnate alemanista de los conductores el√©ctricos de Pastej√©, era hijo de un destacado pr√≥cer de la seguridad ‚Äúsocial‚ÄĚ. Los dos, eran miembros de la sociedad secreta de ‚ÄúLas Siete Dalias‚ÄĚ, nombre adoptado por los perfumados caballeros que sosten√≠an que la dalia era la flor que no tiene aroma, y la m√°s mexicana.

 

9 pre

Despu√©s de esto, ‚Äé¬Ņd√≥nde est√°n los ‚Äúnuevos‚ÄĚ presidenciables? ¬ŅHabr√° alguien en el tim√≥n que pueda manejar la sucesi√≥n como lo hicieron anta√Īo sus antecesores?
¬ŅCu√°ntos cad√°veres estar√°n escondidos en los ‚Äúfeisbucs‚ÄĚ, en los ‚Äúmeils‚ÄĚ y en los ‚Äútuiters‚ÄĚ de los tiradores, a estos primeros 36 meses? ¬ŅY las facturas, y los negocios que han ‚Äúcreado‚ÄĚ? ¬ŅTienen arreglados todos sus documentos? ¬ŅLas casas y pinturas de Videgaray? ¬ŅLos hermanos inc√≥modos de Oso..rio Chong? ¬ŅLos pecadillos infantiles de Aurelio Nu√Īo? ¬ŅEl‚Ķ?

√ćndice Flam√≠gero: Mi ya desaparecido gran amigo Justo Sierra Casas√ļs, ‚Äúnieto de la estatua‚ÄĚ como le dec√≠a Adolfo El Joven, fue sin duda el mejor amigo del Presidente que instituy√≥ los Libros de Texto Gratuitos, entre otras obras perdurables. Nunca acept√≥ un cargo p√ļblico. Siempre sirvi√≥ a su amigo en Palacio Nacional y en San Jer√≥nimo, donde residi√≥ L√≥pez Mateos.

 



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