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De ambulantes en síntesis de intemperie recorrida
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Edición 344

PIN 1

 

PIN 2


CONTRA EL AMBULANTAJE la oligarqu√≠a y su gobierno suelen descargar al alim√≥n garrotazos y prejuicios, pese a que tal actividad ¬°supera el 50% de la Poblaci√≥n Econ√≥mica Activa!, pese a que tal desempe√Īo est√° enraizado ancestralmente en nuestros padres y en nuestros tianguis, pese a que tal oficio le permite al Estado maquillar cifras y pintarrajearle al desempleo un solo d√≠gito digestivo, pese al pesebre al √≠dem patean.

 

NO EST√Ā de m√°s (ni menos restado) recordar que el gran Eufemio Zapata Salazar, hermano del asimismo grandioso Miliano‚Ķ era buhonero, no que ofertara tecolotes-b√ļhos ni lechuzas en chuzas bolicheras, sino que se desplazaba por variadas √°reas de la rep√ļblica para revender en plazas y explanadas -entre otros materiales- libros y diversas piezas de arte que adquir√≠a en lo que ahora se denomina ‚Äúventa de garaje‚ÄĚ; ninguna relaci√≥n ten√≠a este revolucionario con el que Mart√≠n Luis Guzm√°n invent√≥ entre calumnia y conservadurismo en El √°guila y la serpiente; fue nombrado interlocutor del Ej√©rcito Libertador del Sur para dialogar con el presidente Madero por las escler√≥ticas tardanzas de cumplir el punto tres del Plan de San Luis referente a la entrega de tierras a campesinos, adem√°s de estar al frente de un ingenio azucarero en Zacatepec.

 

Tr√°nsito embriagado por las vendimias de la vid y de la vida

 

Altamente productivo con todo y los asedios genocidas de tres gobiernos distintos de un√≠voco cercamiento y cercenamiento contra pobladores, de Victoriano Huerta a Juvencio Robles pasando por Pablo Gonz√°lez que a las armas pasaba aldeanos, ingenio sin gracejos que, adem√°s de la zafra, fabricaba sacos de ixtle y botellas de vidrio donde verter los destilados y realizar inventarios, en que el gerente ganaba lo mismo que jornaleros y obreros, sin las artima√Īas de ‚Äúvi√°ticos‚ÄĚ o ‚Äúgastos de representaci√≥n‚ÄĚ.

PIN 3Tampoco suena a demas√≠a evocar que Aquiles Serd√°n, en Puebla y en defe√Īos sitiales, exhib√≠a en banquetas venta de zapatos para que las sombras se calzaran un tramito de su propio anochecer; este Aquiles original sin tal√≥n disecado‚Ķ nada posee en com√ļn con la estampita que le fabricaron los neovirreyes, fue interlocutor del gran Zapata en los pre√°mbulos contra el pofiriato, a Francisco I. Madero le manifest√≥ sus cr√≠ticas al mencionado Plan de San Luis calific√°ndolo de muy moderado; pudo, junto a su familia y compa√Īeros, salir del terru√Īo al enterarse que hab√≠a sido descubierta la insurrecci√≥n del 20 de noviembre, dos d√≠as antes; no fue suicidio el haberse quedado, hab√≠a una preparaci√≥n y acuerdos para el levantamiento que abarcaba tambi√©n estados circundantes, los imponderables de siempre se desataron, los conjurados ni en vano juraron -excepci√≥n de la norma tan usual- de parientes y conocidos que hicieron del hogar heroica barricada, muy similar acontecimiento al de La Moneda con el presidente Allende y la impresionante batalla junto a un pu√Īito de consecuentes camaradas, contra miles de traidores y el fascismo amamantado de CIA y mal√©fica compa√Ī√≠a, pero las calles no se inundaron en marejada de Unidad Popular, como en sutileza radiof√≥nica dejaba entrever, o mejor dicho entreo√≠r, el √ļltimo mensaje radiof√≥nico del gran Salvador Allende y aquende de todas las fronteras.

 

Eco m√ļltiple de una sola garganta

 

PIN 5Gregorio Revueltas, pap√° todas las vueltas y todos los Revueltas sin volteretas, era igualmente comerciante, viajaba por la rep√ļblica con sus mercanc√≠as y el vocer√≠o tan individual que se equipara al eco m√ļltiple que de una sola garganta colectiva desciende paradojas desde una serran√≠a; √©l y su esposa, la bell√≠sima Romana S√°nchez, en era de relativa bonanza inscribieron a sus hijos en el defe√Īo Colegio Alem√°n, donde Rosaura aprendi√≥ la conson√°ntica leng√ľita germana que en mucho le servir√≠a para estudiar t√©cnica teatral en la entonces Rep√ļblica Democr√°tica Alemana con Bertolt Brecht, quien tuvo que huir de los yunaites asediado por el macartismo, lo que tambi√©n les ocurrir√≠a a Rosaura Revueltas y Herbert Biberman, actriz y director de La sal de la tierra, pel√≠cula que provoc√≥ retortijones de insurrecto en su recto triper√≠o a los gringu√≠simos Torquemadas del fascismo imperial.

 

Las calles sin lacayos

 

El Che Guevara acabadito de arribar a M√©xico procedente de Guatemala tras el cuartelazo contra el gobierno democr√°tico de Jacobo √Ārbenz, asonada con patrocinio desembozado de la United Fruits y la embajada USA, se dedic√≥ a la fotograf√≠a ambulante en la merita y em√©rita Alameda Central al lado de Roberto C√°ceres, el inolvidable ‚ÄúPatojo‚ÄĚ, revolucionario guatemalteco que morir√≠a combatiente en las monta√Īas de su pa√≠s y a quien el comandante Guevara destinara un emotivo texto de recordaci√≥n inamovible en la revista Verde Olivo; el Che despuesito se desempe√Ī√≥ en el ‚Äúcambaceo‚ÄĚ, en la venta puerta por puerta y casa por casa de libros, hasta su encuentro con Fidel y Ra√ļl Castro que aqu√≠ llegaron luego del asalto al Cuartel Moncada, triada revolucionaria que aprision√≥ un l√≥brego judicial y no por el apodo: Arturo ‚ÄúEl Negro‚ÄĚ Durazo.

En Puebla de Los √Āngeles y los camotes sin albur ni sacrilegio, surgi√≥ en los 80‚Äôs la Uni√≥n Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA) 28 de Octubre, trabajadores de la venta al aire libre, a la libertad de la intemperie, que se agruparon para defenderse de extorsionadores con placa y sin placa del antirr√°bico, de pol√≠ticos que desde el escritorio orquestan la peor de las sinfon√≠as, de negociantes de pedigr√≠ que difaman y el golpe artero dictaminan; la UPVA se constituy√≥ en referente de lucha democr√°tica en una sociedad que en distintos estadios de su estructura muchos catalogan ‚Äúconservadora‚ÄĚ; estos vendedores impulsaron con su ejemplo el accionar de diversos sectores laborales, los virreyes acudieron al macanazo y al infundio, metieron a la jalisciense c√°rcel de Puente Grande a Rub√©n Sarabia, l√≠der de la UPVA m√°s conocido y siempre reconocido como Simitrio.

PIN 4Entre los gobernadores dadores de bala y macana se hallan el priista Melquiades Morales (maestro y hacedor pol√≠tico del panista nada diestro pero s√≠ de la extrema diestra, Javier Lozano); Manuel Bartlett, el del cantinflesco sistema de caderacaida y ahora ‚Äúprogresista‚ÄĚ legislador; Mario Mar√≠n, la preciosidad masculinizada por el cosmet√≥logo Kamel Nacif (Nazif) al que Vicente Fox le regal√≥ una juarense maquiladora; Rafael Moreno Valle, actual titular del Ejecutivo local m√°s reaccionario que al√©rgico cuerpo a la penicilina, quien, adem√°s de ordenar mortales ataques, incluso de ni√Īos en manifestaciones, premia con la ‚ÄúMedalla Aquiles Serd√°n‚ÄĚ a los de su rafaelana laya, a los de su derechosa talla, como su antecesor Guillermo Jim√©nez Morales, corrupto hasta el tu√©tano de la herrumbre; el se√Īor Rafael aprehendi√≥ a Simitrio, el se√Īor Moreno aprehendi√≥ al hijo de Simitrio, el se√Īor Valle aprendi√≥ que ni el padre, ni el hijo, ni la UPVA en su conjunto hacen del preg√≥n mercanc√≠a al mejor postor ni al peor impostor.

 

Parte de nuestra historia

 

El ambulantaje, en efecto, es parte de nuestra historia, de nuestro origen, v√≠ctimas han sido los vendedores de dirigentes venales, los juanetean con todo y juanetes a lo ‚ÄúJuanito‚ÄĚ; los han utilizado en basti√≥n de golpeadores y en materia prima de acarreo; partidos de diferentes siglas les condicionan espacios y cierta e incierta legalid√° a cambio de una pesarosa sumisi√≥n.

Empero, aqu√≠ y en el mundo enterito, se han rebelado y se han revelado; el sonorense Joaqu√≠n Murrieta que en la decimon√≥nica centuria enfrent√≥ al racismo del gringuer√≠o, una temporadita ejerci√≥ la venta destechada; en Panam√°, en los inicios de 1920, como ya se abord√≥ por este tecleador, un vendedor de pi√Īas y otros frutos que ofertaba desde un carrito de madera, se convirti√≥ en s√≠mbolo antimperialista al exigir el pago de rebanadas de sand√≠as que unos sandios marines que a lo Tablada en haiku a carcajadas rechazaban pagar; el comerciante callejero fue atacado por los invasores, el gent√≠o, al percatarse, se aproxim√≥ solidario, sin pizca de morbo en avistares de lejan√≠a; los uniformados extranjeros lo balearon, el crimen arremolin√≥ en las calles la indignaci√≥n contra el imperialismo, la protesta se iz√≥ en espiral, un oferente de frutas en las aceras renaci√≥ en el grito de una multitud, fueron hacia la zona canalera del pa√≠s inventado por Theodore Roosevelt desde lo m√°s poluto de su Casa Blanca, bajaron la bandera tan estrellada y elevaron hasta el asta de la memoria un pend√≥n que no otorg√≥ perd√≥n a los asesinos; as√≠ irrumpi√≥ el sentimiento tumultuario contra el imperio, con el s√≠mbolo de un ambulante tan de ellos y tan nuestro.

 

Literatura, cine y existencia m√°s all√° del p√°rrafo y el celuloide

 

En arribe√Īas sangr√≠as se abord√≥ al macartismo y su cacer√≠a de brujas, que en su honor, esto es, en su merecid√≠simo deshonor, teatraliz√≥ Arthur Miller con Las brujas de Salem en par√°frasis de hoguera nunca conjurada; el mismo dramaturgo cre√≥ la puesta en escena de The death of a salesman (La muerte de un vendedor) que en arbitrario traducir transformaron en ‚Äúviajero‚ÄĚ; su esposa Marilyn Monroe en cuya silueta y labios siempre humedecidos de fulgor‚Ķ corporizaba la sensualidad que tantas poluciones acarre√≥ al tropel de sus admiradores, fue llamada para testificar ¬°en contra de su propio marido!

La diva vida de anagrama, sin embargo, asisti√≥ con la √≠ntegra entereza de su figura y su verbo entonadito, qu√© chasco a chasquidos se llevaron los inquisidores, no devino oreja la belleza, en sus l√≥bulos s√≥lo pend√≠an pendientes de √≠ntima independencia, arracadas arrancadas de una media luna que sus llamadores sintieron en deg√ľello y cimitarra.

En lo cinematogr√°fico, Alejandro Galindo cumpliment√≥ un cl√°sico que con todo y c√°caro ya es propiedad del memorial: Una familia de tantas, con David Silva vendedor en ‚Äúcambaceo‚ÄĚ de aspiradoras que succionan hasta las huellas de las √°nimas; con Martha Roth y el padre agrio y ogro (Fernando Soler) jefe del hogar que impon√≠a √ļnicamente lo que se le hinchara a voluntad ecuatorial.

Jorge Luis Borges abord√≥ pros√≠stico un buhonero brit√°nico, Luis G√≥ngora lo poetiz√≥ sentencioso pero a trasluz de Albi√≥n y la sentencia, la buhoner√≠a remite al transitar con la cantata que bajo cada encino atesta de tiniebla bienhechora, de sombrita que se bebe, de mandolinas que de la pen√ļltima s√°bana de azul tan de Dar√≠o descienden a fin de reacomodarse junto a la manzana y el ramal, sin temor al mordisco castigado, ni al exilio interior que al esp√≠ritu desnuda en pornogr√°fico desplumadero.

PIN 6Mariano Azuela noveló el ambulantaje en La Marchanta, puestos y repuestos en aceras ubicados, el vocear que se torna río en bisbiseo, el paredón sin fusilados con una cicatriz en cuarteadura por donde se deslizan gregorianas todas las palabras; en mucho le desagradó la versión cinematográfica de Chano Urueta (el mismito que antes dirigiera Los de abajo, también novela de Azuela), detestó en lo fílmico el nuevo cabezal: La carne manda, el trastrueque de pregón por cachondeo, de canícula comercial en lo destechado del mediodía… a calentura de altura en astro cuya flama sólo se desinflama en la bienvenida de un camastro.

B. Traven (que algunos rebautizan ‚ÄúBruno‚ÄĚ), o Berick Traven, o Bernhard Traven, o Ret Marut, o Hal Croves, u Otto Feige, o‚Ķ Y su Canasta de cuentos mexicanos con los vendedores ambulantes entretejiendo entonadas letan√≠as al paso atimpanado (de t√≠mpanos y t√©mpanos) de cualquier fantasma que retorna nada m√°s para recopilar todo lo existencial que hab√≠a deso√≠do.

O la familia Fugger, en especial Jakob, que en sigilo del siglo XVI, por encarguito de Su Santid√°, Le√≥n X, banqueramente en simon√≠a comerciaba indulgencias, bulas -que no burlas- pa‚Äôla redenci√≥n de la clientela en los anquilosados horarios de ultratumba: ‚ÄúQueee no le digan, queee no le cueeenten, c√≥mprese ‚Äėorita su indulgencia y convi√©rtase en instrumentalista de arpegios en los santuarios, en cuantito le toque el turno de devenir carro√Īa, ¬°p√°√°√°sele y h√°gase el vivo pa‚Äôla eternidad ed√©nica con su indulgencia, con su bula, con su perpetuo certificado con que San Pedro le abrir√° el port√≥n de los sacrat√≠simos revuelos, c√≥√≥√≥mprese este bono-bonito y rem√≠dase redimido, aproveche la magna ganga y agarre de colch√≥n una nube y de almohada cualquier estrella! ‚ÄĚ (Traducci√≥n del alem√°n antiguo por el gran ex√©geta Lorenzo Lucas Casta√Īeda).

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