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Las ganancias de la droga
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Edición 347

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LA CANTIDAD DE GANANCIAS que genera anualmente el negocio de la droga est√° en torno a los novecientos cincuenta mil millones de d√≥lares al a√Īo.

 

DANY 2EL DINERO de la droga se convirti√≥ en una parte esencial del sistema bancario y financiero mundial, ya que proporciona la liquidez necesaria para realizar los pagos mensuales m√≠nimos de las enormes reservas y de las burbujas de derivados e inversiones de Estados Unidos y Gran Breta√Īa.

Es fácilmente demostrable que los EE.UU. y la elite financiera mundial son los más grandes beneficiarios del negocio vil de la droga. Déjenme que les demuestro como.

El valor de las acciones de todas las empresas que cotizan en Wall Street est√° basado en los ingresos anuales netos. Conocido con el nombre de price to earnings (PER), este efecto multiplicador de la equidad de los accionistas puede ser, como mucho, de un factor entre treinta (30/1).

De esta forma, para que las empresas más grandes, como el Banco Chase Manhattan, General Electric o Brown Brothers Harriman, tengan unos ingresos adicionales de diez millones de dólares provenientes del comercio de la droga, el incremento neto de la equidad de la empresa debería ascender a 300 millones de dólares.

 

Datos precisos


DANY 4Estas y otras grandes empresas han sido accionistas mayoritarios de los cinco principales medios de comunicaci√≥n de Norteam√©rica (ABC, CBS, NBC, Fox, CNN), que tienen miles de emisoras filiales por todo el pa√≠s. ¬ŅPor qu√© esos medios no proporcionan datos precisos acerca del comercio de la droga y de la implicaci√≥n en √©l de la CIA?

Otra cosa que habitualmente se pasa por alto del lucrativo comercio ilegal de la droga es la fant√°stica cantidad de dinero que las empresas pueden ganar recibiendo pr√©stamos a un tipo de inter√©s m√°s bajo de traficantes de drogas y de naciones que trafican con narc√≥ticos y blanque√°ndolos para conseguir beneficios astron√≥micos. Cuando 100.000 millones de d√≥lares ilegales e in√ļtiles se prestan a una empresa gigante al cinco por ciento, el dinero, a cambio, se vuelve legal y l√≠quido.

Ahora, el negocio de las drogas tiene mucho poder porque está subvencionando las inversiones de las empresas más grandes del mundo. Subvenciona a políticos. Ha enganchado a los gringos de Wall Street, cuyos propios hijos mueren a veces por culpa de esas drogas. Wall Street no se puede permitir que caigan los magnates de los narcóticos.

¬ŅPor qu√©? Porque la econom√≠a estadounidense piramidal, controlada por un 1 %, no puede asumir el riesgo de dejar que la competencia (en los negocios o en la pol√≠tica) cuente con la ventaja de usar el dinero procedente de la droga. Y por cada mill√≥n de d√≥lares de incrementos en ventas o de incrementos en ingresos procedentes de una compra total, la equidad de acciones del 1 % que controla Wall Street aumenta entre veinte y treinta veces.

 

Sistema operativo


Christian de Brie y Jean de Maillard, en un escandaloso art√≠culo titulado ‚ÄúEl crimen, la empresa libre m√°s grande del mundo‚ÄĚ que se public√≥ en el n√ļmero de abril de 2000 de Le Monde Diplomatique, describieron un ‚Äúsistema operativo‚ÄĚ tangible de flujo de capital internacional proveniente de las drogas: ‚ÄúAl permitir que el capital fluya sin restricciones de un extremo del mundo al otro, la globalizaci√≥n y el abandono de la soberan√≠a han fomentado juntos el crecimiento explosivo de un mercado financiero ilegal. Se trata de un sistema coherente √≠ntimamente ligado a la expansi√≥n del capitalismo moderno que est√° basado en la asociaci√≥n de tres compa√Īeros: los gobiernos, las empresas transnacionales y las mafias.

 

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‚ÄúLos negocios son los negocios: el crimen financiero es, ante todo, un mercado pr√≥spero y estructurado, gobernado por la oferta y la demanda. La complicidad de los grandes negocios y el laissez-faire pol√≠tico son los √ļnicos m√©todos gracias a los cuales el crimen organizado a gran escala puede blanquear y reciclar las fabulosas ganancias generadas por sus actividades.

DANY 6Y las transnacionales necesitan el apoyo de los gobiernos y la neutralidad de las autoridades reguladoras para consolidar sus posiciones, aumentar sus beneficios, resistir y aplastar a la competencia, sacar adelante ‚Äúel trato del siglo‚ÄĚ y financiar sus operaciones ilegales. Los pol√≠ticos est√°n involucrados de forma directa y su habilidad para intervenir depende del respaldo y la financiaci√≥n que los mantengan en el poder. Esta confluencia de intereses es una parte esencial de la econom√≠a mundial, el lubricante que hace girar las ruedas del capitalismo.‚ÄĚ

Y por mucho que nos quieren hacer creer lo contrario en EE.UU., la CIA esta √≠ntimamente involucrada con el negocio de la droga. Con solo citar a Jack Blum, que ocup√≥ el puesto de investigador principal del subcomit√© Kerry sobre narc√≥ticos y terrorismo en los a√Īos 80. No tenemos que investigar. Hay m√°s pruebas en el informe Kerry de las que cualquier tribunal del mundo necesitar√≠a jam√°s para acusar a alguien.

En el mejor de los casos, podr√≠amos limitarnos a citar una entrada del diario de Oliver North, fechada el 5 de julio de 1985, en la que se dec√≠a que catorce millones de d√≥lares utilizados en comprar armas para los contras ‚Äúproced√≠an de las drogas‚ÄĚ. No ser√≠a necesario que mencionara las otras 250 entradas de su diario que se refieren a los narc√≥ticos.



Historia Vieja


El comercio de la droga como forma de asegurarse una ventaja econ√≥mica se remonta a la Compa√Ī√≠a Brit√°nica de las Indias Orientales y al primer contrabando de opio desde la India hasta China en los √ļltimos a√Īos del siglo XVII.
Se dedic√≥ a ello durante trescientos a√Īos.

Hoy dia, el comercio de la droga es ilegal. Por eso, antes de que el dinero que genera se pudiera usar en negocios leg√≠timos, es necesario esconderlo y blanquearlo. 950.000 millones de d√≥lares al a√Īo es mucho dinero para esconder en un calcet√≠n. Se requiere mucha experiencia y pericia para mover tal cantidad de fondos a hurtadillas. Los capitales que se transfieren de forma electr√≥nica, a menudo de manera confusa, se mueven tan r√°pidamente que tan s√≥lo los que controlan los ordenadores y el software son capaces de rastrearlos.

 

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Es hora de reconocer lo obvio: la guerra contra las drogas es una farsa. Existen razones históricas para que esto suceda.

Hist√≥ricamente, se puede unir el comercio organizado de drogas con el desarrollo del capitalismo. El origen del monopolio est√° √≠ntimamente ligado al tr√°fico de drogas. La existencia del monopolio redund√≥ en la concentraci√≥n de enormes bolsas de riqueza en manos de un grupo de gente relativamente peque√Īo.

La riqueza desembocó en la acumulación de poder. La acumulación de riqueza y poder creada a partir de una sucesión de comercios de la droga históricos se ha contado entre los cimientos fundamentales del capitalismo global y de la nación-Estado moderna.

Con el tiempo, las drogas llegaron a convertirse en un elemento básico en las finanzas de toda estructura criminal desde los imperios europeos del siglo XVI hasta el presente. De hecho, todo el ascenso de Occidente, desde 1500 a 1900, dependió del comercio de narcóticos. Durante el proceso, los europeos se convirtieron en los productores y proveedores de estupefacientes más importantes.

 

La primera droga adictiva


El opio fue la primera droga adictiva que se impuso a la fuerza a una población. Se vendía para obtener beneficios. Esas ganancias fueron a parar, en primer lugar, a las instituciones que promovían y protegían el tráfico.

DANY 9Entre ellas, las m√°s destacadas eran las Compa√Ī√≠as de las Indias Orientales brit√°nica y holandesa, su sucesor ‚ÄĒel gobierno colonial brit√°nico de la India‚ÄĒ y la comunidad de mercaderes holandeses; y, m√°s adelante, el grupo de brit√°nicos que estableci√≥ la base de la econom√≠a imperial. El comercio del opio no fue tan s√≥lo una aberraci√≥n del Imperio brit√°nico. Fue uno de sus componentes cruciales. El Imperio brit√°nico, el tr√°fico de opio y el crecimiento del capitalismo se dieron al mismo tiempo.

Cuando el comercio del opio finalizó a principios del siglo XX, el Imperio británico comenzó a decaer.
El opio fue fundamental para la expansi√≥n del Imperio brit√°nico a lo largo de los √ļltimos a√Īos del siglo XVIII y los primeros del XIX; sin √©l, quiz√° ni hubiera existido. Las ganancias provenientes de la droga pagaban las facturas y proporcionaban una fuente regular de ingresos de alta calidad que hac√≠an posible que la colonia india siguiera adelante. Adem√°s de ser una fuente trascendental de ingresos, tambi√©n fue el producto de importaci√≥n m√°s relevante durante los primeros setenta a√Īos del siglo XIX. El negocio de los narc√≥ticos tambi√©n cre√≥ una concentraci√≥n de capitalistas y una estructura financiera global sin la cual no habr√≠a sido posible nada de lo que ocurri√≥ a continuaci√≥n. Esta situaci√≥n se dio primero en Londres y luego en Boston y Nueva York.
Todas las grandes casas mercantiles, los bancos y las compa√Ī√≠as de seguros que ten√≠an sus ra√≠ces en el comercio asi√°tico surgieron a partir del opio. El comercio de esta sustancia produjo monta√Īas de dinero, as√≠ como un mercado de masas, y aliment√≥ las instituciones bancarias, de seguros y de transportes que se formaron durante aquella √©poca.

 

El primer narco-Estado se dirigía desde Londres


Asi que, el capitalismo siempre ha estado ligado de forma √≠ntima a la droga, porque necesitaba capital r√°pido y oculto para financiar la explotaci√≥n y la ‚Äúdefensa‚ÄĚ, y todo ello amparado por el ‚Äúcomercio libre‚ÄĚ. Quiz√° hoy en d√≠a, cuando nos referimos a los ‚Äúnarco-Estados‚ÄĚ ‚ÄĒcomo Colombia o Afganist√°n‚ÄĒ, deber√≠amos recordar que el primer ‚Äúnarco-Estado‚ÄĚ se dirig√≠a desde Londres.

Es hora de reconocer que el dinero de la droga es parte inherente de la economía norteamericana y mundial.

¬ŅC√≥mo pueden 950.000 millones de d√≥lares en beneficios ilegales atravesar el sistema bancario internacional ante los ojos de las autoridades legales? La respuesta est√° detr√°s de las salas de juntas de las empresas y de los intercambios de metales preciosos y nos lleva hacia los sanctasanct√≥rum de algunas de las personas m√°s ricas del mundo: Entre ocho y diez generaciones de hombres que construyeron sus imperios en torno al comercio de opio. Podr√≠a parecer ficci√≥n, m√°s que realidad. Pero es la realidad.

Comenz√≥ en el siglo XVII e involucr√≥ a toda una serie de ‚Äúlevantadores‚ÄĚ de imperios que incluy√≥ a Robert Clive y Warren Hastings en el siglo XVIII y a Alexander Matheson, David Sasoon, los Perkin y los Codman, los Russell y los Appleton, los Boyleston y los Cunningham, entre muchos otros, en el siglo XIX. El opio representaba dinero, fant√°sticas cantidades de dinero, m√°s dinero del que nadie podr√≠a so√Īar. No hizo falta que alguien recordara a los levantadores de imperios que el dinero hac√≠a girar el mundo. Fueron levantadores de imperios en los pasillos del poder y sucios traficantes de droga en los anales de la historia.

 

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Lo m√°s sorprendente es la falta de verg√ľenza con la que trabajaban los dirigentes de la droga. No se escond√≠an. Para los brit√°nicos, el comercio de opio no era un asunto de callej√≥n s√≥rdido, sino un honorable instrumento de pol√≠tica de Estado, el sost√©n del Tesoro y un motivo de alabanza por parte de los m√°s destacados partidarios del ‚Äúcomercio libre‚ÄĚ, Adam Smith, Thomas Malthus, James y John Stuart Mill. El envenenamiento del mundo no los conduc√≠a a la c√°rcel; al contrario, les permiti√≥ obtener t√≠tulos nobiliarios, y el gobierno les otorg√≥ cargos importantes. Y hoy en d√≠a todo contin√ļa igual.

Nos estamos refiriendo a la maquinaria pol√≠tica mejor organizada y m√°s jer√°rquica del mundo: disfruta del apoyo log√≠stico de un c√°rtel internacional de 950.000 millones de d√≥lares al a√Īo y de la protecci√≥n de varias entidades pol√≠ticas creadas por Gran Breta√Īa y Estados Unidos gracias a esas enormes e invisibles ganancias. Al igual que sucede con el terrorismo internacional, dondequiera que se est√© refugiando, no se puede simplemente acabar con esta organizaci√≥n, ya que algunos de los nombres m√°s importantes de los c√≠rculos reales y de la oligarqu√≠a y la plutocracia internacional son los titiriteros, aunque se haga a trav√©s de intermediarios que ocultan las identidades de los que mueven los hilos.


Crear capital líquido invisible


Tampoco debemos olvidar los gigantescos recursos de apoyo de los mercados oficiales de cr√©dito del mundo, ni tampoco el comercio mundial de oro y diamantes, el manejo ‚Äúpr√°ctico‚ÄĚ de la distribuci√≥n al por menor y el crimen organizado que se encarga de la operaci√≥n. Todos derivan de Drogas Sociedad An√≥nima. Uno de los prop√≥sitos del comercio de los narc√≥ticos es crear capital l√≠quido invisible y ponerlo a disposici√≥n de aquellos que deseen obtener una ventaja injusta en el mercado.

DANY 10Ese capital debe circular a trav√©s de canales nominalmente leg√≠timos en unos vol√ļmenes tan alucinantes que no puede haber forma de que esos canales, principalmente bancos y otras insti- tuciones financieras, no est√©n al tanto de su origen. Que la mayor parte de ese flujo de capital sea de temporada, ya que se da durante los dos meses que siguen a la cosecha de amapolas de marzo, tan s√≥lo puede acrecentar nuestro estupor. Que los bancos aleguen desconocimiento ‚ÄĒNo lo sab√≠amos‚ÄĒ no es una opci√≥n.

Si a√ļn no se creen que las instituciones est√°n realmente implicadas en el comercio de los narc√≥ticos, les resultar√° sorprendente o√≠r que a finales de junio de 1999 varias agencias de noticias, incluida Associated Press, informaron de que Richard A. Grasso, el presidente de la Bolsa de Nueva York, hab√≠a volado hasta Colombia para reunirse en la jungla con el portavoz de Ra√ļl Reyes, de las FARC. El prop√≥sito del viaje era ‚Äúllevar un mensaje de cooperaci√≥n por parte de los servicios financieros de Estados Unidos‚ÄĚ y debatir las inversiones extranjeras y el futuro papel de Estados Unidos en Colombia.

¬ŅQu√© tiene Colombia que pueda querer Norteam√©rica? Dinero; dinero procedente de la droga, m√°s de un bill√≥n de d√≥lares en patrimonio que se ha ido acumulando en el pa√≠s a lo largo de hace ya m√°s de treinta a√Īos. Son unos recursos casi ilimitados que hacen que Wall Street salive s√≥lo con pensar en canalizarlos a trav√©s de sus mercados financieros.

 

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Le Monde Diplomatique, la fuente de información más destacada para los diplomáticos internacionales, realizó un reportaje de investigación en profundidad en el que situó en la cima de una enorme red global de crimen organizado y blanqueo de dinero a los servicios de inteligencia estadounidenses, a bancos y a otras empresas multinacionales.

Citaba ‚Äúc√°rteles, tr√°fico de drogas interno y especulaci√≥n, hojas contables fraudulentas, malversaci√≥n de fondos p√ļblicos, espionaje, chantaje y traici√≥n, entre otra gran cantidad de pr√°cticas s√≥rdidas. Pero todas esas actividades no podr√≠an sobrevivir sin que los gobiernos estuvieran dispuestos a mantener al m√≠nimo las regulaciones restrictivas, a abolir o anular tales normas cuando existen, a paralizar las investigaciones... y a reducir o garantizar la amnist√≠a de cualquier tipo de pena.‚ÄĚ

 

Una encrucijada


En otras palabras, la droga es un gran negocio dirigido, controlado y protegido por gente muy poderosa que trabaja junto con destacadas instituciones bancarias a ambos lados del Atl√°ntico, miembros de varios gobiernos y empresas importantes cuyas acciones cotizan en las bolsas m√°s relevantes del mundo.

 

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Hacer creer al mundo, como lo est√° hacienda Donald Trump que Mexico es el epicentro del negocio de la droga mundial es un cinismo sin l√≠mite de un Imperio en decadencia. Nos encontramos en una encrucijada. Y del camino que tomemos ahora depender√° que vivamos en el siglo XXI como rep√ļblicas de estados-naci√≥n o como un mont√≥n de esclavos subyugados, diezmados, dominados y deshumanizados. No compete a Dios salvarnos, sino a nosotros mismos.

Jam√°s encontraremos las respuestas correctas si no somos capaces de formular las preguntas adecuadas.



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