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Edición 363

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Jóvenes en la agenda presidencial 2018

Feliciano Hern√°ndez

-TODOS LOS D√ćAS LOS NOTICIARIOS ANUNCIANhechos delictivos y tr√°gicos en los que los protagonistas son adolescentes y j√≥venes ninis ‚Äď as√≠ denominada la parte de la juventud que no estudia ni trabaja-. Desde que era rector de la UNAM, Jos√© Narro Robles sostuvo que la cifra alcanzaba 7.5 millones de la poblaci√≥n total del pa√≠s-. Campa√Īas electorales van y vienen y este factor social es el m√°s olvidado.

CHICAGO, IL.- Entre las promesas de los candidatos presidenciales, las relacionadas con las oportunidades que los gobiernos deben ofrecer a la juventud deben tener alta prioridad. Si los candidatos no entienden, esto debe ser suficiente para mandarlos al √ļltimo lugar de la contienda presidencial 2018.

El gobierno mexicano apenas logr√≥ dar espacio a un tercio de los j√≥venes en la edad universitaria

Lo √ļnico claro hasta ahora es que, entre los pendientes de la agenda de M√©xico, para los gobernantes de los √ļltimos lustros los j√≥venes no tuvieron mayor importancia como activos en los planes de desarrollo. Todo lo contrario, en particular los pertenecientes a los estratos medios y bajos, se convirtieron en un lastre.

Con toda impunidad, los funcionarios vienen repitiendo lo ya sabido: que en lo √ļnico que los j√≥venes ganan espacios es en las malas actividades. La Encuesta de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, 2016-2017, advierte un notable aumento de adolescentes inmersos en el mercado m√°s indeseable de toda sociedad. Entre el sector de 12 a 17 a√Īos de edad la cifra de consumidores aument√≥ 125 % en los √ļltimos siete a√Īos, pero entre el g√©nero femenino ese aumento fue de casi el doble, 222%.

Para darle base a la presente cr√≠tica no sobra referirse a los n√ļmeros oficiales. En poblaci√≥n abierta de 12 a 65 a√Īos, el aumento fue de 47%, seg√ļn esa encuesta, difundida el 26 de junio del actual. En la presentaci√≥n de la estad√≠stica el Comisionado Nacional contra las Adicciones, Manuel Mondrag√≥n y Kalb, mencion√≥ que 8.4 millones de personas -en el rango de edad mencionado- probaron al menos una vez alguna droga prohibida, de los cuales 6.5% millones son hombres y 1.9% millones, mujeres ‚Äď de la cifra referente al g√©nero masculino el aumento fue de 25% m√°s que en la encuesta previa, realizada en 2011, y en el femenino el brinco fue de 105%, cuatro veces m√°s que el de hombres.

No se trata de adictos, precis√≥ el funcionario; la cifra incluye a los de consumo experimental, ‚Äúpero es un dato interesante, porque puede quedar ah√≠ o volverse una adicci√≥n‚ÄĚ.

Al margen de todas las explicaciones, este fuerte aumento en el consumo de drogas es un asunto de pol√≠tica p√ļblica‚Ķ que s√≥lo puede vaticinar algo malo para M√©xico y √©ste crimen de los gobernantes tiene responsables de todos los partidos pol√≠ticos representados en el Congreso porque, igual que los funcionarios, no han hecho nada trascendente para atacar el problema.

Las opciones de los ninis

En lo referente a las oportunidades de empleo y estudio, como ya se mencion√≥, se estima una cifra de alrededor de 7.5 millones de j√≥venes que no estudian ni trabajan en un empleo formal. Este es un dato viejo, de m√°s de 10 a√Īos. Aunque √ļltimamente no se lo menciona, cabe apuntar que nada importante que altere esa cifra ha ocurrido, por lo tanto, sigue siendo un referente.

En el acceso a educaci√≥n superior, las estad√≠sticas de M√©xico han cambiado muy poco desde hace d√©cadas. Un dato reciente lo aporta la OCDE al se√Īalar que de cada 10 j√≥venes solo dos logran acceso al nivel universitario, caso muy contrario al de las naciones avanzadas, donde algunos pa√≠ses lograron revertir totalmente la ecuaci√≥n al registrar hasta arriba del 70% de j√≥venes que ingresan al equivalente de licenciatura, de acuerdo con el estudio que recientemente difundi√≥ el organismo, el Estado de la Educaci√≥n Superior en 2017.

Pero la OCDE no dijo nada nuevo sobre M√©xico - que por supuesto aparece en el √ļltimo lugar de los pa√≠ses evaluados-, sino que repite las cifras que se manejan desde hace d√©cadas. En su mejor momento el gobierno mexicano apenas logr√≥ dar espacio a un tercio de los j√≥venes en la edad universitaria, de los 19 a los 22 a√Īos, y a los rezagados.

Tambi√©n es pertinente mencionar que cuando Narro y otros estudiosos del tema desataron el debate, ante las protestas de j√≥venes rechazados en las universidades p√ļblicas -cada a√Īo un promedio de 200 mil quedan fuera en su primer intento- , en los primeros a√Īos del gobierno fallido del incompetente bur√≥crata que fue Felipe Calder√≥n, sus apologistas ‚Äúprecisaron‚ÄĚ ‚Äďtratando de negar la denuncia que implicaba el revelador dato- que la cifra verdadera de los ninis, era de alrededor de 1.8 millones, que el resto de los que no estudian ni trabajan, era en realidad de j√≥venes ‚Äďparticularmente mujeres- que hab√≠an asumido responsabilidades de adultos, como las tareas del hogar propias del matrimonio.

El entonces rector Narro respondi√≥ ‚Äďatinadamente- que para los j√≥venes M√©xico no deb√≠a dejar como opci√≥n el matrimonio ante la falta de oportunidades de empleo y de estudios superiores.

Casi 10 a√Īos despu√©s se puede agregar que no s√≥lo el matrimonio qued√≥ como opci√≥n, sino que el narcotr√°fico se convirti√≥ para miles de j√≥venes en el refugio obligado ‚Äďequivocado, sin duda- ante la falta de oportunidades dignas en su desarrollo personal y como ciudadanos.

Los rechazados también son el futuro

Todos los a√Īos, en dos periodos, las principales notas de portada de los diarios mexicanos exhiben las protestas de los j√≥venes rechazados de las universidades p√ļblicas por falta de cupo, porque las principales instituciones federales y estatales por falta de presupuesto no han logrado ampliar sus espacios para recibirlos.

Y todo se resume en que cada a√Īo los diputados restringen el presupuesto necesario para educaci√≥n superior, y en el peor de los casos a la mera hora el Ejecutivo los recorta por sus manejos convenencieros, aunque siempre se excede en su gasto corriente o sub ejerce los recursos en ramos de infraestructura o seguridad p√ļblica. (No est√° de m√°s subrayar que el panorama para los aspirantes de nivel superior empeora en los casos en que los altos directivos universitarios hacen mal ejercicio de los recursos recibidos).

En las oportunidades de empleo para los j√≥venes tambi√©n el gobierno sale con sus falsedades en la medici√≥n de los √≠ndices de empleo y desempleo que maneja desde hace varios a√Īos, con un tramposo dato de 4.5% de desocupados en poblaci√≥n abierta. Como sea, esa cifra se duplica o multiplica al relativizarse por nivel educativo, por √°rea profesional, por edad, y por g√©nero, llegando a extremos de que en ciertas ‚Äúcarreras‚ÄĚ, hasta m√°s de 50% de egresados est√°n desempleados y se ocupan en actividades informales sin relaci√≥n con sus estudios. 

Valga la aclaraci√≥n de que estos p√°rrafos no van s√≥lo con la intenci√≥n de informar n√ļmeros ya divulgados ni buscan insistir sobre una noticia que ya no es noticia; son para sustentar la acusaci√≥n inicial de este texto: el abandono criminal, punible, violatorio de los m√°s elementales derechos de los j√≥venes mexicanos por sus malos gobernantes y por el desd√©n de los legisladores ante el enorme problema, que s√≥lo pueden sopesar los j√≥venes y sus familias cuando legado el caso les dicen que no hay lugar para ellos en las instituciones de educaci√≥n superior ni alg√ļn empleo digno y lo √ļnico que les dejan son las calles.

Algunos criminales congresistas y funcionarios han preferido adjudicarle abundantes recursos a la actividad pol√≠tica a trav√©s del Instituto Nacional Electoral para mantener una seudo democracia in√ļtil y onerosa, y en todo caso darle m√°s vida a un sistema excluyente que s√≥lo sirve a intereses cupulares.

Tambi√©n los aludidos han perdido mucho tempo discutiendo mariguanadas antes que presentar propuestas para atender las carencias juveniles. 

De las promesas políticas a la realidad

MUCHOS ESTUDIOS existen en torno a la mala situaci√≥n de M√©xico y sus j√≥venes. Los pol√≠ticos y funcionarios no pueden argumentar falta de diagn√≥sticos o ausencia de propuestas para incluirlos como potentes motores del desarrollo nacional. Lo que han dejado ver en todos estos a√Īos es falta de voluntad, carencia de ideas y propuestas propias o, en todo caso, incapacidad para allegarse las de otros.

En los √ļltimos lustros M√©xico no ha conocido trascendentes iniciativas de los candidatos para incorporar a los j√≥venes al desarrollo nacional ni para ocuparlos con visi√≥n progresista y de largo plazo: ni en el deporte, ni el arte, ni en investigaci√≥n y ciencia y tecnolog√≠a, tampoco en formaci√≥n profesional, ni en empleo y recreaci√≥n. Los malos resultados en las contiendas deportivas internacionales, como los Juegos Ol√≠mpicos, reflejan el poco apoyo que reciben los j√≥venes mexicanos.

Todo lo contrario, lo de los gobiernos federal y estatal ha sido negar recursos a las universidades, otorgar dádivas a ciencia y tecnología, o quitarle recursos al arte y la recreación juveniles, al menos como sano refugio para los demandantes, ya no como proyección nacional del talento juvenil mexicano.

Salvo la vacilada de Calder√≥n, aquella del ‚ÄúPrimer Empleo‚ÄĚ, cuyo √ļnico m√©rito fue que por la presi√≥n del momento se refiri√≥ concretamente al delicado asunto, no se han conocido otras iniciativas al respecto.

Fue una vacilada porque tanto su instrumentaci√≥n como los est√≠mulos que ofrec√≠a a los empleadores para contratar a j√≥venes hac√≠an ver que se trataba solamente de cubrir un hoyo en su plataforma de campa√Īa durante la contienda electoral. Al final, durante su ejecuci√≥n ya como gobernante, los nulos resultados de esa iniciativa la convirtieron en s√≥lo un argumento retorico perecedero.

El neoliberalismo criminal

Lo m√°s rescatable de estos lustros fue en el √°mbito de la educaci√≥n superior: se ampli√≥ la gama de instituciones educativas y los apoyos a ciertos programas como en lo relacionado con el intercambio estudiantil interuniversitario nacional e internacional, que sin duda contribuye a estimular a un sector de los j√≥venes, y relacionado con eso, la movilidad internacional de investigadores y catedr√°ticos, con la finalidad de mejorar la ense√Īanza superior.

Hay que acotar que todo esto se vio contrarrestado por los da√Īos a la econom√≠a familiar que causaron las malas pol√≠ticas neoliberales de recortes al gasto social, de contenci√≥n salarial y de imparable desempleo por reconversi√≥n industrial y por la p√©rdida de mercados de las empresas nacionales, as√≠ como por los d√©ficits presupuestales, que obligaron a muchos j√≥venes a desertar por falta de apoyo familiar para sostener sus estudios.

Mucho dice el hecho de que casi un 60 por ciento de la población económicamente activa, PEA, se auto emplea en la informalidad, desde hace lustros (mientras se acrecientan las fortunas de políticos y empresarios).

No sobra acusar tambi√©n que los expertos de las universidades y los estudiosos del tema independientes, en todos estos dif√≠ciles a√Īos brillaron por su ausencia. No se han visto propuestas originales, audaces, creativas, viables, para rescatar a miles o millones de j√≥venes de la inutilidad y sobre todo de los ej√©rcitos de reserva del narcotr√°fico.

Como resultado, esos 7.5 millones de j√≥venes ninis son la gran deuda de M√©xico, con su presente y su futuro; ellos son los grandes acreedores de los corruptos priistas Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, y de los panistas Vicente Fox y Felipe Cader√≥n. Nada mejor√≥ al respecto en este gobierno de Enrique Pe√Īa Nieto. Ellos han sido los gobernantes que con mayor falta de sensibilidad social y aplicando su doctrina neoliberal con destacado fanatismo han hecho un gran da√Īo a M√©xico al dejar a su suerte a millones de hombres y mujeres que desaprovecharon la parte central de sus vidas. Por eso y no por otra cosa hoy tenemos lo que tenemos: un M√©xico hundido en criminalidad juvenil.

Un estudio del Banco Mundial, La violencia juvenil en M√©xico, publicado en el a√Īo 2012, daba idea del creciente problema en la √ļltima d√©cada al revelar que el 38% de homicidios eran j√≥venes de entre 18 y 24 a√Īos, pero tambi√©n que m√°s de la mitad de esos homicidios fueron cometidos por j√≥venes. Y en s√≥lo dos a√Īos, entre 2008 y 2010, la tasa roja triplic√≥ y lleg√≥ a 25 homicidios por cada 100 mil habitantes, cifra muy alta comparada con la de pa√≠ses desarrollados. En ese periodo el uso de armas de fuego en los homicidios triplic√≥ tambi√©n. El estudio sosten√≠a que esa creciente ola de violencia ten√≠a como origen la disputa entre bandas del narcotr√°fico.

Aquel dato y todo lo que sabemos hoy sólo nos permite afirmar que la situación de los jóvenes mexicanos ha empeorado: jóvenes mexicanos matando o robando a jóvenes mexicanos.

Urgen propuestas

LA FALTA DE IDEAS, de programas gubernamentales para la atención de la juventud es patética. Es inaceptable pensar que nadie o muy pocos en México tengan ideas sobre lo expuesto. Eso es lo que está demostrado durante lustros, con pocas excepciones. Todo lo contrario. Y a eso apuntan estos párrafos.

Para empezar, los candidatos, los funcionarios y los congresistas, junto con los expertos de las universidades, los empresarios y l√≠deres sindicales, y los activistas, deben convocar a toda la sociedad a presentar propuestas destinadas a atender todos los asuntos juveniles, desde diversas perspectivas, con visi√≥n incluyente, de largo alcance y progresista, considerando a los j√≥venes no s√≥lo como el mayor activo nacional y el mejor campo para invertir  en el presente y futuro de M√©xico.

-Pueden empezar revisando lo que otros gobiernos han hecho sobre el tema.

-Organizar foros juveniles para conocer de viva voz las inquietudes de hombres y mujeres de todas las edades, que tengan algo que proponer.

-Urge restarles presupuesto a los partidos políticos y reasignarlo a los jóvenes.

- Debiera crearse un fondo para depositar todo lo decomisado a los funcionarios y políticos corruptos, que son miles de millones de pesos, y aplicarlo a programas juveniles.

- La perspectiva debe ser que, sin los jóvenes como factor humano estratégico, la nación se debilita en todos los ámbitos.

Es una traici√≥n a M√©xico de parte de los gobernantes ‚Äď y debiera ser punible en nivel de gravedad- dejarles la iniciativa a los criminales como los mayores reclutadores de talento joven, y abandonar a su suerte al principal activo nacional que son los hombres y mujeres que tarde o temprano van a mantener al pa√≠s. ¬ŅY c√≥mo lo van a mantener?

*Periodista mexicano, radicado en Chicago, IL. Estados Unidos. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla



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