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Edición 370

 p5370

RELEVO PRESIDENCIAL, 2018

El pasado sigue muy presente

Feliciano Hern√°ndez

 

LOS MISMOS que en los √ļltimos procesos electorales metieron a M√©xico en la mayor polarizaci√≥n, son los que en 2018 se golpean con todo para quedarse con el bot√≠n, as√≠ es como ven al pa√≠s. Han pasado casi 30 a√Īos y ah√≠ siguen, unos abiertamente disputando los mayores cargos y otros atr√°s de bambalinas moviendo sus piezas. Unos como oposici√≥n, otros como partido gobernante, y con apenas algunas nuevas figuras; los m√°s influyentes enquistados en el poder siguen gozando del inagotable torrente de vida que les significa manejar el dinero p√ļblico igual que si fuera propiedad privada.

 

CHICAGO, ILLINOIS. Lo que debiera ser una celebraci√≥n por la democracia ‚ÄĒel relevo de poderes en una rep√ļblica‚ÄĒ, en M√©xico una vez m√°s los votantes fueron invitados a una contienda partidista donde la mesa fue puesta para que hubiera de todo menos propuestas novedosas, pertinentes, viables, y urgentes para resolver los graves problemas que acumula el pa√≠s en los 30 a√Īos de neoliberalismo como sin√≥nimo de exclusi√≥n social, resumidos en una sola frase: m√°s pobreza y desesperanza de las mayor√≠as.

 

EN CAMBIO, los ataques de todos contra todos sumarán un capítulo más a la antología de cochinadas propias del régimen presidencial mexicano. Pero el 1 de julio de este rampante 2018 quedará como la encrucijada de los que decidieron continuar por el mismo rumbo o dar un giro de 180 grados para rescatar a México, no sólo de un pasado y un presente de fracasos sino también de un futuro peor.

 

Cabe decir que no es culpa de los partidos, en general todos tienen documentos básicos aprobatorios y con propuestas convenientes para las mayorías del país. Son los líderes, los modelos de desarrollo, las posiciones ideológicas y los factores externos los que determinan el éxito de toda nación.

 

En México los neoliberales asaltaron el poder en 1988, siguiendo a Carlos Salinas y supeditados al modelo económico impuesto desde Washington. Hoy ellos son responsables de la enorme desigualdad social que sufre México; son responsables del atraso nacional expresado en bajos índices de bienestar general. El país registra el mayor desempleo, con una tasa de informalidad de casi el 60 por ciento de la población económicamente activa (PEA).

 

M√©xico tiene el m√°s bajo nivel educativo de la OCDE, con cobertura de primaria casi total, pero de muy baja calidad, y con secundaria y preparatoria tambi√©n de mala calidad y con altos √≠ndices de deserci√≥n. Apenas hay un 33 % de cobertura en educaci√≥n superior para el rango de edad de 19 a 22 a√Īos y con bajo √≠ndice de titulaci√≥n, cuando las naciones avanzadas registran arriba del 70%, y entre los latinoamericanos Cuba ha logrado casi el 100% de cobertura.

 

Bajo el gobierno de los neoliberales, México registra crecientes problemas de adicciones, una mayor juventud sin oportunidades, nuevos padecimientos de salud física y mental, muy baja inversión en desarrollo de ciencia y tecnología, entre otros.

 

Y lo peor: los índices de criminalidad en cada sexenio de los neoliberales han ido aumentando hasta límites insospechados. Además, el crimen organizado con sus delitos de alto impacto como secuestro, narcotráfico, desaparición forzada, tráfico de personas y robo de órganos crecieron como nunca.

 

Encima la corrupción, la falta de transparencia y rendición de cuentas, y la impunidad, coronan el balance desastroso de los gobiernos neoliberales que traicionaron a sus propias bases de militantes y documentos básicos, porque tanto el PRI como el PAN en sus postulados y propuestas son incluyentes socialmente y buscan el progreso para todos, no sólo para los privilegiados de siempre.

 

El Fobaproha-Ipab no est√° sepultado

 

CABE SE√ĎALAR que esos neoliberales tienen nombres y apellidos y a pesar de que han hundido a M√©xico en el atraso, con da√Īos incuantificables para varias generaciones de mexicanos, hoy c√≠nicamente buscan seguir lucrando.

 

Los neoliberales son los que por acci√≥n u omisi√≥n consumaron el gran fraude y despojo nacional que en los 90 fue conocido como Fobaproha, el famoso rescate bancario que sigui√≥ a la crisis de la deuda de diciembre de 1994, en el gobierno del incompetente Ernesto Zedillo, que tuvo un costo en su momento de 150 mil millones de d√≥lares, m√°s lo que ha pesado a los contribuyentes en estos m√°s de 20 a√Īos en que se ha seguido pagando los intereses bancarios de esa gran deuda.

 

Los saboteadores del cambio han sido miembros destacados de los tres partidos que prevalecieron durante esas tres décadas trágicas en la historia nacional. Ni al caso viene etiquetarlos porque son lo mismo y en la cumbre de sus cargos prevaleció en México lo de siempre; el nepotismo, la falta de transparencia y de rendición de cuentas, la corrupción y la exclusión social. Todo para los beneficiarios de siempre y miseria para las mayorías.

 

Estos son los culpables mayores: Salinas, Zedillo, Fox y Calderón, Carstens, Beltrones, Gamboa, Zavala, Robles, los Chuchos Zambrano y Ortega, y otros, además de varios líderes sindicales. Por supuesto, es muy larga la lista de gobernadores, legisladores, ministros, magistrados y presidentes municipales que traicionaron a sus partidos y se dedicaron a beneficiarse con el erario nacional.

 

No escapan a estos se√Īalamientos los due√Īos de partidos medianos y peque√Īos que todav√≠a sustraen el presupuesto nacional, siempre bajo la protecci√≥n de sus hermanos mayores porque les sirven en todo momento como saboteadores del cambio.

 

Ese es el balance de 30 a√Īos de gobiernos neoliberales. Antes y ahora ellos siguen siendo el principal obst√°culo del cambio desde sus posiciones en los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial, o desde gobiernos estatales y municipales, o desde las autoridades electorales (el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci√≥n y sus r√©plicas en los estados).

 

También desde la academia y desde los círculos intelectuales y culturales; desde la prensa y los medios electrónicos, los neoliberales tuvieron a destacados apologistas que usaron sus trincheras para encaminar el rumbo nacional hacia el desastre que hoy padece la mayoría de México. A sus impulsores y apologistas les fue muy bien $$$.

 

Los riesgos son muchos

 

Son enormes los riesgos que corroen a México. Las páginas de los diarios dan cuenta todos los días de las necesidades y urgencias nacionales.

 

El mayor sin duda, es la incontrolable violencia criminal que azota a casi todo el territorio nacional. Pero esta es una consecuencia de otro problema sin duda mayor: el desempleo.

 

La desocupación formal es el mayor problema que puede enfrentar toda sociedad, porque en sistemas como el mexicano conlleva la pérdida de garantías sociales de suma relevancia para mantener la estabilidad social, como el acceso a servicios de salud, a créditos bancarios, a educación y otros.

 

Pero un efecto muy importante del desempleo ‚ÄĒignorado por los especialistas‚ÄĒ, tiene fuerte impacto en lo an√≠mico y lo moral de las personas: el de sentirse excluidos. Todo lo contrario, cuando las personas est√°n incluidas y tienen un trabajo remunerado con sus prestaciones de ley se sienten √ļtiles, es cuando el individuo puede sentir a plenitud el importante t√≠tulo de ciudadano, con obligaciones y derechos; se asume entonces dentro de la maquinaria que hace andar a una naci√≥n.

 

Y el 60% de la PEA excluida de la marcha nacional, incomoda a cualquiera. Ning√ļn gobierno decente del planeta tiene tan alto volumen de su poblaci√≥n sobreviviendo en la informalidad, con todo lo malo que eso significa para toda econom√≠a y toda autoridad, por el desorden que ocasionan en el comercio, por el efecto en la recaudaci√≥n fiscal, y por la incorporaci√≥n del crimen nacional y trasnacional al circuito del blanqueo de capitales.

 

Y esto es una gran responsabilidad de los gobiernos neoliberales, pero más que eso es una inmoralidad, una indecencia total, una gran hipocresía y una falta de sensibilidad política total. Aparejado a eso, es una violación a todo un marco jurídico que ampara a las personas en derechos fundamentales.

 

Si para alguien ha sido conveniente el actual modelo económico es para los banqueros y para los grandes capitales. Para el resto de mexicanos todo se puede resumir en dos palabras: rezago social.

 

Neoliberales dejan hundido al país

 

CON TODAS SUS MA√ĎAS, el r√©gimen partidista desde las precampa√Īas avanz√≥ r√°pido hacia la recta final de la sucesi√≥n presidencial. Engordaron pronto la antolog√≠a de dislates, errores e incongruencias que los exhibieron en sus cortos alcances, a pesar de sus logros acad√©micos, y en sus perfiles de personalidad. No dejaron mucho a la imaginaci√≥n.

 

Para cualquiera de los contendientes que herede el destino sexenal del país, hay que decir que enfrentará a un tigre de grandes colmillos y hambriento. Sin propuestas audaces, sin arrojo, sin apoyo y sin consenso, el nuevo grupo en el poder ganará pronto niveles de rechazo sin precedente.

 

No sobresali√≥ en los que buscan permanecer nada original y convincente. Y los que pretenden la alternancia dejaron muchas dudas. Ante todo, lo que debiera ser un requisito b√°sico para los aspirantes a la presidencia es la grandeza de miras. Porque eso es lo que necesitar√° el sucesor para sacar el ‚ÄúTitanic‚ÄĚ mexicano del hundimiento en que lo dejan los neoliberales. ¬ŅLes parece poco que ahora M√©xico tenga que importar arriba del 50% de sus productos b√°sicos para alimentar al pa√≠s y tambi√©n de combustibles? Ni en la peor √©poca del nacionalismo revolucionario que encabezo el viejo PRI.

 

Bajo los gobiernos neoliberales México perdió todo liderazgo en América Latina.

 

Cierto, en un intento de ecuanimidad, valga reconocer que por supuesto que hicieron algunas cosas buenas, pero ni es el caso mencionarlas, porque realmente lo m√°s negativo de estos 30 a√Īos es tan enorme que oscurece cualquier logro de aquellos (sus famosas reformas solo han servido para consolidar el poder de los grandes capitalistas mexicanos y extranjeros; sus privatizaciones no mejoraron servicios b√°sicos como la telefon√≠a y el transporte, solo enriquecieron m√°s a los nuevos due√Īos de las empresas paraestatales).

 

Por lo dem√°s, ah√≠ siguen sus apologistas gratuitos y a sueldo, defendiendo lo indefendible; que quede para ellos gastar l√≠neas in√ļtiles. Lo √ļnico cierto es el desastre social en el que mantienen a M√©xico, y eso es demostrable.

 

Hacia la reconstrucción nacional

 

Que nadie se conf√≠e, el sistema presidencialista corrupto y oneroso, ahora con su r√©mora o farsa de candidaturas independientes, se aproxima al precipicio y da las que podr√≠an ser sus √ļltimas patadas de ahogado.

 

Hay que ser muy ingenuo para creer que el uno de julio pudiera prenderse la luz del largo t√ļnel que ha atravesado M√©xico.

 

No, no ser√° un d√≠a de campo. Sin una sociedad organizada que busca el cambio, el pa√≠s se encamina hacia otra ruptura como la del 2006, cuando Felipe Calder√≥n se neg√≥ al recuento de voto por voto, casilla por casilla y luego admiti√≥ haber ganado ‚Äúcomo dicen en mi pueblo: haiga sido como haiga sido‚ÄĚ.

 

A semanas de la hora de la verdad, ya se puede uno imaginar a los que buscan lucrar con el poder, encerrados en sus confabulaciones para sabotear el cambio verdadero.

 

Para que estas líneas no queden en un rosario de lamentaciones y tengan alguna utilidad, es necesario dar paso a las ideas para el día después. Hay dos escenarios: el primero que el proceso resulte plagado de anomalías y que se impugnen los resultados. El segundo, que el ganador reciba el reconocimiento de los otros contendientes… Y entonces comenzará la cuenta regresiva hacia la reconstrucción nacional.

 

El ganador, incluso como presidente electo, debería adoptar inmediatas decisiones, como deslindarse del saldo desastroso de sus predecesores, para no cargar con sus muertos.

 

Enseguida, anunciar medidas urgentes para intentar calmar los √°nimos. La concurrencia ya no aceptar√° s√≥lo palabras, sino hechos. ¬ŅRepetir√° entonces el recetario de promesas, justificaciones, lugares comunes, pretextos, y har√° quiz√°s algunos compromisos para ganar tiempo, ante la falta de decisiones contundentes sobre lo que ya todo M√©xico sabe que son sus urgencias?

 

Es de esperar que el ganador no se equivoque y tenga preparada su larga lista de anuncios urgentes que 70 millones de excluidos queremos oír y con aplicación inmediata o el nuevo gobierno tendrá un sexenio de seis meses.

 

*Periodista mexicano, radicado en Chicago, Il. Estados Unidos.

 

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