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THE LANCETY EL PERSONAL DE SALUD EN MÉXICO, DURANTE LA PANDEMIA COVID-19
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Edición 409

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LA PUBLICACIÓN EN THE LANCET ES PARCIAL, SUBJETIVA, Y CARENTE DE UN ANÁLISIS CIENTÍFICO

THE LANCETY EL PERSONAL DE SALUD EN MÉXICO, DURANTE LA PANDEMIA COVID-19

Rodolfo Ondarza*

Falso que “en México han fallecido más trabajadores de Salud que en cualquier otro país”

La actuación de Hugo López-Gatell, Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, de la Secretaría de Salud y del Gobierno de México, en términos generales ha sido extraordinaria ante la pandemia, dadas las condiciones desastrosas en que se recibió el Sistema Nacional de Salud de sexenios anteriores.

EN UN INTENTO de privatización Salud se encontraba en bancarrota, con desabasto: sin personal, equipamiento, hospitales ni camas suficientes. En medio de la corrupción no existían programas de salud óptimos y la medicina preventiva estaba abandonada. Nos encontramos también en medio de una epidemia de obesidad, diabetes e hipertensión, que agrava la pandemia.

Se ha politizado la enfermedad a extremos criminales, llevando la guerra híbrida hasta niveles esquizofrenizantes. La desinformación convertida en infodemia, afecta también la salud física y mental de la población.

En este contexto The Lancet ha publicado un artículo de David Agren, el 19 de septiembre titulado “Entendiendo la muerte por Covid-19 de trabajadores mexicanos de salud” (https://tinyurl.com/y4p65cmu). The Lancet, revista británica y una de las 20 publicaciones científicas de mayor prestigio en el mundo. En cuatro naciones se ubican las 20 revistas con más citas internacionales: Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Holanda (https://tinyurl.com/y2r3qqwk).

Sin embargo, no todo lo que es publicado en estas revistas es real y verdadero, o ético. Por lo que siempre necesitamos efectuar un análisis al respecto. Por ejemplo, The Lancet publicó en 1998 un artículo de Andrew Wakefield, en donde vinculaba la vacuna que protege del sarampión, las paperas y la rubeola con el autismo (https://tinyurl.com/yyfk5sq9).

Resultó que dicho estudio era un fraude (https://tinyurl.com/yy4ztfbq). A pesar de que dicha publicación fue retirada, el daño internacional en la salud pediátrica, causado por la publicación fue enorme, y proporcionó fuerza al movimiento antivacunas (https://tinyurl.com/y4stqjl9).

Fraudes en medios de impacto

En México desafortunadamente también existen publicaciones fraudulentas o plagios científicos, como las que hemos comentado en otros espacios, relacionadas, por ejemplo, con Julio Everardo Sotelo Morales, o de Miguel Ángel Célis López, ex directores del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, con pseudo artículos publicados en revistas indexadas de alto impacto relativas a crimen de lesa humanidad y cirugía experimental ilegal con pacientes por ellos realizadas, esclerosis múltiple, neurocisticercosis, y hasta sobre trepanaciones prehispánicas.

Esto llega a ocurrir porque las revistas científicas confían, en principio, en la buena fe, en la ética, y en la ausencia de conflictos de interés de los autores.

¿Y quién es David Agren, autor del artículo que nos ocupa de The Lancet? ¿Es científico, médico, experto en estadísticas o epidemiólogo? No, David Agren se describe a sí mismo como un periodista “freelance”, quien escribe sobre diversos tópicos para diferentes periódicos como el británico The Guardian, o los estadounidense The Washington Post, USA Today y también para Catholic News Service. Tampoco es escritor de difusión científica. Es interesante, entonces, que The Lancet incluya uno de sus textos, alejándose de su prestigio científico.

David Agren destaca en The Lancet que en México han fallecido más trabajadores de Salud que en cualquier otro país: mil 320 al 3 de septiembre, esgrimiendo un estudio de Amnistía Internacional.

Ante esto, López-Gatell afirmó en conferencia de prensa que “relatan con mucha soltura las características de la respuesta de México e incurren en francas mentiras, como decir que tenemos una política de no realizar pruebas o no rastrear contactos”.

“Y hemos hablado aquí en más de 201 ocasiones el papel que juega el rastreo de los contactos para interrumpir las cadenas de transmisión y cómo esta mecánica del rastreo, la detección de casos, el estudio de sus contactos, se llama contención centrada en personas y se estableció en México deliberadamente, propositivamente, programadamente desde antes del primero caso”. Sostiene que es el personal de salud estatal y jurisdiccional, y local quienes están efectuando esa operación.

Afectación al sector salud

Al respecto José Luis Alomía, Director General de Epidemiología, considera que el realizar ciertas comparaciones internacionales en esta pandemia “no tiene un sustento técnico, ni es lo más adecuado al comparar números totales o absolutos”.

Mencionó que, para poder hacer comparaciones internacionales, estatales o municipales, es preferible hacerlo con tasas y no mediante números totales porque el sector salud es diferente en cada región.

Por otra parte, las autoridades de Salud aseguran que la tasa de mortalidad en el personal de Salud es menor a la de la población en general.

José Luis Alomía ha subrayado también que ha sido medido el impacto del virus entre la población médica, y que éste no representa un riesgo mayor al compararla con el contagio y letalidad de la población en general.

“Ya hemos visto que con la población en general la enfermedad grave se presentó en 25 por ciento, porque el sistema de vigilancia se enfoca en la enfermedad grave. Entre el personal de salud, 93 por ciento desarrolló leve, 7 por ciento desarrolló enfermedad grave. Este grupo en específico enfermó menos en comparación a la población”. “Además, la letalidad en este grupo, del total confirmados con prueba de PCR y el grupo que falleció a consecuencia de la enfermedad, la letalidad es de 3.8 por ciento. El grupo de profesionales fallece menos que la población en general” (https://tinyurl.com/y5w7ak2s).

Alomía señaló que al 3 de septiembre se tiene un total de 104,590 casos de trabajadores de la salud confirmados de contagio por Covid-19, y mil 410 fallecidos. Mencionó que han sido llevadas a efecto las medidas necesarias para proteger a los trabajadores de la salud puesto que se les considera un sector vulnerable.

Solo el 14% del sector salud

La comorbilidad más frecuentemente ligada al contagio es la obesidad, la hipertensión y la diabetes. La obesidad, está presente en el 47 por ciento de los casos positivos.

Los estados con mayor número de fallecimientos entre el personal de salud son la Ciudad de México, el Estado de México, Puebla, Veracruz y Tabasco.

Afirmó que 14 por ciento del personal de salud representa los casos activos entre los trabajadores de salud en las últimas dos semanas.

Entre el personal infectado 6 de cada 10 casos son mujeres, y los profesionales de 30 a 34 años concentran la mayor cantidad de casos.

El personal de enfermería acumula 42 por ciento de los contagios, mientras que el 27 por ciento corresponde a médicos, el 2 por ciento a laboratoristas, 1% a odontólogos, y el resto a otras ocupaciones.

En cuanto a mortalidad 7 de cada 10 casos corresponden a hombres. El deceso entre médicos es del 49 por ciento, el 18 por ciento de los fallecimientos son casos de enfermería, el 2 por ciento de laboratoristas, el 1 por ciento de odontólogos, el resto a otras ocupaciones.

Por su parte, la doctora e investigadora Brenda Crabtree Ramírez, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de la Nutrición “Salvador Zubirán”, ha considerado, de acuerdo a un estudio con información de la Ciudad de México que los trabajadores de la salud fallecen a una tasa menor que el de la población en general por efectos de la pandemia. Sin embargo, considera que se han contagiado a tasas más altas que sus colegas en otros sitios.

Personal médico, humano también

Hay muchas cosas que David Agren omitió en The Lancet, indispensables para entender con objetividad lo que está ocurriendo en México.

Los médicos, como el resto de los trabajadores de la salud, y de la humanidad, antes que nada somos seres humanos, con la diversidad de pensamiento, sentimientos y creencias que ello implica, independientemente del conocimiento técnico y científico, que lleva muchos años, esfuerzo y sacrificios poder obtener.

Tenemos cierto condicionamiento social y tomamos decisiones en consecuencia, incluso médicas, lo cual se ha demostrado científicamente. De ello depende la filosofía de vida, la solidaridad, la empatía, y la ética profesional personal con la que cada uno se conduce, como sucede en todas las profesiones.

También, como todos, tenemos necesidades fundamentales, personales y familiares.

En términos generales, en México, los médicos, y el resto del personal de salud laboramos con salarios bajos, con estrés y riesgos laborales importantes. Uno de estos riesgos laborales que deben ser tomados muy en cuenta es el padecimiento de posibles secuelas por COVID-19, o de muerte por la misma pandemia.

La carga viral a la que teóricamente podría estar expuesto el personal de salud es alta al verse obligado a atender a un número importante de potenciales pacientes sintomáticos o asintomáticos de esta infección.

Usualmente nos vemos obligados a tener múltiples trabajos en instituciones médicas públicas y privadas, en ocasiones sometidos a jornadas extenuantes con inadecuada alimentación, sin óptima seguridad social, con criminalización del acto médico, bajo ansiedad y depresión, lo que además y paralelamente incrementa las posibilidades de errores médicos.

Los trabajadores de la salud hemos vivido a lo largo de sexenios el desabasto, la falta de equipamiento, y las consecuencias de la corrupción, es por ello que se justifican muchas preocupaciones. Además de que aún quedan muchos directivos en hospitales heredados del sexenio pasado que deben ser removidos.

Adelante, contra viento y marea

Todos estos factores, que difieren a los de otros países, inciden en las tasas de morbilidad y mortalidad entre los trabajadores de la salud, y nos ponen en mayor riesgo que a los colegas, por ejemplo, de países escandinavos y anglosajones.

Ha sido, bajo estas condiciones, admirable la respuesta del personal de salud, como lo es la reacción de las autoridades sanitarias del gobierno mexicano ante esta pandemia.

Contra viento y marea estamos saliendo adelante, no hay fuerza que desanime el espíritu de lucha del pueblo de México y de sus trabajadores de salud.

En este sentido considero que la publicación antes citada de The Lancet es parcial, subjetiva, y carente de un análisis científico.

*) Rodolfo Ondarza. Neurocirujano. Activista en Defensa de Derechos Humanos. Presidente de la Comisión de Salud de la ALDF, en la VI Legislatura. @DrOndarza.



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