joomla visitor
AuditorŪa
El estado de ánimo de Calderón, un peligro para la democracia
Buscar Autor o Artículo
ÔĽŅ
PULSE LA TECLA ENTER
Voces Diario
Banner
425
Banner
Posada del Periodista
Banner
432
Banner
431
Banner
430
Banner
429
Banner
428
Banner
427
Banner
ÔĽŅ
Edición 277

El estado de ánimo de Calderón,

un peligro para la democracia

JOS√Č ALFONSO SU√ĀREZ DEL REAL Y AGUILERA

 

CUANTA RAZON LE ASISTE AL CONDEJERO de Banamex que calificó de alarmante el estado de ánimo de Felipe Calderón en torno al proceso electoral en ciernes.

SIN MEDIAR motivo alguno, el michoacano impuso a los asistentes a la reuni√≥n anual de accionistas a la que fue invitado el resultado de una encuesta ordenada por Presidencia de la Rep√ļblica en la que se ubica a la precandidata de su partido, Josefina V√°zquez Mota, a escasos cuatro puntos del precandidato del tricolor.

CaldeRon

La inopinada exhibición de los resultados desató posiciones encontradas, coincidiendo la mayoría de ellos en descalificar el autoritario acto, como lo expresó con singular franqueza un consejero sinaloense quien fustigó la actitud del Ejecutivo al que tildó de impropio e inoportuno.

Gracias a las nuevas tecnologías, y a pesar de la supuesta confidencialidad de la reunión, el desatino presidencial fue subido a las redes sociales y de ahí pasó inmediatamente al sistema informativo radiofónico.

La sorpresiva y grosera injerencia presidencial en el proceso electoral nutri√≥ la bater√≠a de los representantes de los medios apostados en las inmediaciones de la sede del encuentro bancario, a cuyas puertas ir√≠an llegando los precandidatos a la presidencia de la rep√ļblica a quienes se les cuestion√≥ sobre el trascendido de la ilegal injerencia de Calder√≥n en el proceso electoral, cometido con todo c√°lculo pol√≠tico en plena ‚Äúveda‚ÄĚ entre precampa√Īas y el arranque de campa√Īa.

A pocos sorprende la grosera intervenci√≥n de un hombre que desde que asumi√≥ el poder por la puerta trasera de San L√°zaro dio claras se√Īales de que en su mandato la ‚Äúsana distancia entre el partido y el gobierno‚ÄĚ, predicada por¬† su partido como un principio rector,¬† era un m√°s de las m√ļltiples mentiras que llenaron su discurso electoral.

Ahora sabemos que su obsesión por fusionar en su persona la conducción del partido y del gobierno, le llevó a declararle la guerra a Manuel Espino y en un momento determinado a exigirle su renuncia a fin de colocar al frente de Acción Nacional a sus incondicionales.

La dignidad y compromiso del chihuahuense fueron su sostén para soportar las vilezas orquestadas en su contra, incluida la burda y artera manipulación del estatuto panista a fin de expulsarlo del partido en que militó toda su vida.

En una absurda y antag√≥nica transfiguraci√≥n Felipe Calder√≥n Hinojosa se impone, avasalla, corrompe y manipula a su partido hasta lograr creerse su due√Īo natural y por ello dispone de cargos y estructura sin reparar en principios ni prestigios.

Bajo la excusa del pragmatismo Calderón llega a la incongruencia de emular a uno de sus más profundas fobias y cae en las posturas y estrategias que envilecen la figura de Calles en la historia nacional.

Prueba lo anterior su doble discurso y su velada intromisi√≥n a favor del gris Ernesto Cordero, a quien infructuosamente intent√≥ imponer como candidato a la presidencia de la Rep√ļblica a pesar de no contar con la experiencia ni la simpat√≠a para lograrlo, el Primer Circulo del michoacano no escatim√≥ esfuerzo alguno para imponer al d√≥cil asesor, subsecretario y m√°s tarde secretario, cuya lealtad aseguraban la buscada continuidad del desgobierno que encabeza Calder√≥n.

El descalabro sufrido por el precandidato fue una clara rebeli√≥n del panismo tradicional y del panismo empresarial ante la garant√≠a de continuismo que representaba el joven Cordero, y en √ļltima instancia fue el ¬°ya basta! o el ¬°estamos hasta la madre! de militantes y dirigentes indignados del derrotero por el que un gobierno proveniente de un partido que luch√≥ por erradicar corrupci√≥n e impunidad contempla los niveles de cinismo a los que √©ste gobierno ha llegado.

Ante la consumaci√≥n de esa rebeli√≥n albiceleste, la obsesi√≥n del inquilino de Los Pinos por impedir el retorno del PRI al gobierno federal le oblig√≥ a pactar con su rebelde adversaria y tras el trago amargo vuelve por sus fueros de l√≠der natural de su partido y se impone como jefe f√°ctico de la campa√Īa blanquiazul.

Lo ocurrido el pasado 23 de febrero ante el más importante grupo financiero trasnacional del país, es el prolegómeno de la grosera y riesgosa injerencia de Calderón en los comicios presidenciales.

El peligroso estado de ánimo presidencial, percibido por muchos de los asistentes, genero una profunda y sincera preocupación entre quienes ven en esa actitud el riesgo de descarrilar la historia de la incipiente democracia mexicana desde el poder presidencial.

Para nadie escapa los alcances a los que puede llegar la obsesión presidencial por no cruzar al umbral de la historia como el panista que regresó al PRI a Los Pinos, situación que pone en alerta a las fuerzas democráticas sin distingo de filiación partidista.

La Rep√ļblica, no puede permitir que bajo la invocaci√≥n de la ‚Äúlibertad de expresi√≥n‚ÄĚ el Poder Ejecutivo se inmiscuya groseramente en un proceso que compete al Soberano, es decir al pueblo mexicano, y por mandato de √©ste a los partidos pol√≠ticos y a sus candidatos.

Urge recordar al Felipe Calderón que la voluntad popular, plasmada en la Constitución le mandata sólo y exclusivamente a garantizar la tranquilidad y el desarrollo comicial, y por ello se exige al titular del Ejecutivo la prudencia y neutralidad que corresponde a un Jefe de Estado, lo contrario es un peligro para nuestra democracia.

 



Comentarios (0)Add Comment
Escribir comentario
 
 
corto | largo
 

busy
¬ŅQui√©n est√° en l√≠nea?
Tenemos 737 invitados conectado(s)
Noticias
224
Banner
273 Suplemento
Banner
Convocatoria 2022
Banner
426
Banner
424
Banner
423
Banner
422
Banner
421
Banner