![]() |
Edición 237 | ||||
Escrito por ABRAHAM GARCÍA IBARRA | ||||
Miércoles, 30 de Junio de 2010 14:35 | ||||
Bajo la sombra de la bestia neoliberal
Elecciones en tiempos de cólera
ABRAHAM GARCÍA IBARRA (Exclusivo para Voces del Periodista)
“Morelos se había convertido en refugio de forajidos. Vamos a extirparlos. Vamos a mandar a todas esas ratas a la cárcel, hasta que se pudran”. Era 1998. Esta fulminante advertencia del presidente Ernesto Zedillo marcó la suerte del gobernador de dicho estado, Jorge Carrillo Olea. Este mandatario se fue, pero las investigaciones federales pusieron a flote una fase de la nueva historia de Morelos primada por la podredumbre y la colusión de los aparatos de policía y de justicia con el hampa, en cuyo centro de gravedad, para efectos mediáticos, estuvo la figura de Daniel El mocha orejas Arizmendi, algunos de cuyos asociados fueron vinculados al nombre de Raúl Salinas de Gortari.
Se empezó a hablar entonces del Cártel de Morelos, cuya negocio más prospero era la industria del secuestro. En el escándalo político hubo una pieza clave: La recomendación 25/98 de
Ante el disimulo de los diputados locales aliados del gobernador, que incluso llegaron a la violencia en el recinto legislativo, el asunto llegó a
Al intervenir en el caso,
La democracia gomezmontiana
A Fernando Gómez Mont, algunos de sus oficiosos biógrafos le atribuyen papel central en “la transición a la democracia”, desde que fue representante del PAN ante
Con independencia de su controvertida actividad privada como abogado, la hoja de vida de Gómez Mont no hace mérito a su rol en eso que algunos impenitentes ingenuos siguen llamando transición democrática, porque la única transición visible del sistema político mexicano ha sido hacia el saqueo del patrimonio nacional, la corrupción, la impunidad y la ingobernabilidad, elevadas al cubo durante diez años de presidencias del PAN. (En el lenguaje de viejos cronistas, los sedicentes políticos neoliberales se han lanzado sin freno a la prostitución, el robo y el pillaje). Salvo que de eso se trate, cuando se adjudica al personaje de marras un protagonismo en el cambio en la gestión y orientación de la res pública.
Es cierto que, desde que se creó el Instituto Federal Electoral,
Carta de navegación rumbo al torbellino
Pasados en mayo los impresentables comicios locales en Yucatán, restan aún 13 estados en el calendario de 2010. Once con cambio de gobernador, congreso y gobiernos municipales: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. Baja California y Chiapas renuevan diputados y alcaldes. En todas esas entidades, como en el resto del país, a la incesante narcoguerra de plomo, se agrega la guerra sucia en la que están enfangados el gobierno de
Con una confianza ilusoria -quién sabe realmente qué tan inocente- los dirigentes de los partidos contendientes, a saber: Beatriz Paredes Rangel (PRI), César Nava (PAN) y Jesús Ortega Martínez (PRD); coordinadores de movimientos coalicionistas como Manuel Camacho Solís; uno que otro francotirador como Carlos Salinas de Gortari, y hasta algunos promotores de observatorios “ciudadanos”, hacen cuentas alegres sobre los previsibles resultados de la jornada del 4 de julio, sobre los que piensan montar su plataforma hacia 2012.
Confianza ilusoria, repetimos, porque aún aquellos que están amafiados en y con los poderes fácticos (y los facciosos enquistados en los órganos electorales), entre los que se incluye por lo menos a un gobernador aspirante a la sucesión presidencial, hacen abstracción de la fuerza, la desfachatez y, sobre todo, la veleidad movediza de esos poderes fácticos y facciosos, activos en todas las instancias y direcciones de los procesos en perspectiva. Hacen disimulo, especial y sospechosamente, de los fines y los alcances de un viejo-nuevo jugador que ahora da la cara sin embozos: El crimen organizado que, compitiendo con la delincuencia organizada con antifaz “institucional”, tiene el control económico y territorial de los estados en disputa. ¿Y quién sabe hasta dónde llegará la mano negra de
1988, el año que entramos al peligro
No se puede atisbar 2012, si no se consulta responsablemente el expediente nacional por lo menos a partir de 1988, año del gran fraude electoral, data regresiva de
Data reversiva, la de 1988, en que posó su planta en México la bestia neoliberal, que se creyó tan audaz e infalible, no sólo para dinamitar el viejo Estado mexicano y sus más preciadas instituciones, sino incluso para “transformar la mentalidad de los mexicanos”, don y potencia expropiados a los mismos dioses, cualesquiera que éstos sean. Ahí puso su huevo el bebesaurio, que hizo de Atila un inofensivo muñeco para niños de pecho.
“Cabezas claras, lo que se llama cabezas claras, no hubo probablemente en todo el mundo antiguo más que dos: Temístocles y César; dos políticos. La cosa es sorprendente porque, en general, el político, incluso el político famoso, es político precisamente porque es torpe”. Lo escribió en su La rebelión de las masas, el filósofo José Ortega y Gasset.
Los herederos de Diógenes el cínico
Así hablaba Ortega y Gasset: “Diógenes patea con sus sandalias hartas de barro la alfombra de Arístipo. El cínico se hizo un personaje pululante, que se hallaba tras cada esquina y en todas las alturas. Ahora bien: el cínico no hacía otra cosa que saborear la civilización aquella. Era el nihilista del helenismo. Jamás creó ni hizo nada. Su papel era deshacer -mejor dicho-, intentar deshacer, porque tampoco consiguió su propósito. El cínico, parásito de la civilización, vive de negarla, por lo mismo que está convencido de que no faltará. ¿Qué haría el cínico en un pueblo salvaje donde todos, naturalmente y en serio, hacen lo que él, en farsa, considera su papel personal?¿Qué es un fascista si no habla mal de la libertad y un superrealista si no perjura del arte? Mejor retrato hablado (1926) de los cínicos tecnoburácratas, priistas y panistas en el poder, no lo podemos encontrar ni en los imprescindibles ensayos del recientemente despedido Carlos Monsiváis.
La cita con Ortega y Gasset, nos la anima la observación de la fiebre cambista (en vario sentido) que en México atrapó a los tecnoburócratas desde el salinato mismo. Con Maculay, el autor nos recuerda que las civilizaciones griega y la romana sucumbieron a manos de una fauna repugnante. Dice el inglés: “En todos los siglos, los ejemplos más viles de la naturaleza humana se han encontrado entre los demagogos”.
Pero, de su cosecha, Ortega y Gasset aconseja: “Lo importante es la memoria de los errores, que nos permiten no cometer los mismos siempre. El verdadero tesoro de los hombres es el tesoro de sus errores, la larga experiencia vital decantada gota a gota en milenios (…) romper la continuidad con el pasado, querer comenzar de nuevo, es aspirar a descender y plagiar al orangután (…) el método de la continuidad es el único que puede evitar en la lucha de las cosas humanas ese aspecto patológico que hace de la historia una lucha ilustre y perenne entre los paralíticos y los epilépticos”.
La lucha entre primates
“Plagiar al orangután”. Esa es la misión que se dieron los tecnoburácratas mexicanos, ora priistas ora panistas. Por eso, la lucha de los contrarios en la actual hora de México, es una lucha entre primates. Ese es el signo que se cierne sobre la jornada electoral del 4 de julio. Es la pugna por una nación que han dejado desvertebrada desde que incitaron al México bronco. More articles by this author
|