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Ediciòn 284

ITINERARIO 2012
ABRAHAM GARC
√ćA IBARRA
(Exclusivo para Voces del Periodista)

 


“Nos desayunamos con Porfirio;
comimos con Huerta; pero la revoluci
ón
nos neg
ó la merienda y hubimos de
acostarnos… en la hamaca inc
ómoda de
una reacci
√≥n in√ļtil, est√©ril y bravucona.
¬Ņ
Con qué derecho exigimos a los
revolucionarios que olviden nuestro

Te Deum a Huerta, nuestra alegr
ía por
el deceso de Madero, nuestras traiciones
y otras cosas m
√°s, si nosotros sabemos
mantener rencores ancestrales?

Ren
é Capistrán Garza
(Cristero arrepentido)

 

Los farsantes

Itinerario1

En una de las versiones del Tartufo, de Moliere, para adaptación teatral, nos llamó la atención el reproche a Dios por olvidar éste los grandes servicios que el santurrón le había  prestado, a la hora de que la ley le echó el guante en pleno faje libidinoso a la mujer de uno de sus benefactores estafados económicamente y a punto de serlo carnalmente.

Don Manuel Gómez Morín
Don Manuel Gómez Morín

Por curiosidad period√≠stica, nos dio por asistir a algunos oficios cat√≥licos para entender c√≥mo los practicantes hac√≠an sentir, in situ, su Credo ante el alt√≠simo. Encontramos a no pocos, militantes del Partido Acci√≥n Nacional (PAN) algunos, dando testimonio aut√©ntico de su fe. Despu√©s conocimos a Carlos Mar√≠a Abascal y Carranza que, por su devoci√≥n histri√≥nica, era conocido como Monse√Īor Abascal.

Olvidados los legendarios padres fundadores del PAN -con todo y su legado doctrinario, fincado b√°sicamente en los imperativos de la Doctrina Social de la Iglesia cat√≥lica-, empezamos a ver a los neopanistas conversos al neoliberalismo saliniano, practicando a rienda suelta el relativismo moral que los llev√≥ a la alianza estrat√©gica con el usurpador de 1988: Un salto al vac√≠o ideol√≥gico desde el cambio democr√°tico de las estructuras ce√Īido al imperativo del humanismo pol√≠tico, al putrefacto fondo del mercantilismo despiadado y depredador.

En hist√≥rica carta, doce a√Īos antes de que fundara el PAN, don Manuel G√≥mez Morin, equipar√≥ a M√©xico con China: ‚ÄúPa√≠ses donde no hay pol√≠tica sino escatolog√≠a o teratolog√≠a. No el noble entendimiento o la pugna de hombres por afanes humanos, sino enfangamiento de corrupci√≥n, de ignorancia y de pasiones; o manifestaci√≥n de monstruosos y disformes fen√≥menos colectivos‚ÄĚ. Ingobernabilidad manchada con la sangre de m√°s de 60 mil mexicanos en menos de un sexenio, basta para darle la raz√≥n al joven sabio de hace un siglo. Una de las acepciones de escatolog√≠a es, tratado de los excrementos. En el escenario del desgarrador drama nacional, esta es apenas una repugnante alegor√≠a: Al referirse a las recientes deserciones del PAN, la joven sobrina pol√≠tica del presidente designado, Mariana G√≥mez del Campo expector√≥ para los bronces: ‚ÄúAl final del d√≠a: La caca flota‚ÄĚ.

En la voluntaria traición a principios y valores fundacionales, es cuando atestiguamos que la arribazón oportunista de conspicuos personajes de la libre empresa a las filas del partido de los católicos introdujo al ideario azul El nuevo Credo del eficientismo o cómo ser economista a la medida de Pinochet. Fue un giro radicalmente espectacular, habida cuenta que la generación panista precedente comulgaba más con la Democracia Cristiana chilena, que tenía en los Frei a sus más leales expositores, aunque no tan ortodoxos como fuera deseable.

Dicho ‚ÄúCredo‚ÄĚ, por alg√ļn ocurrente enmarcado en su despacho al lado de su t√≠tulo profesional de Licenciado en Derecho, dice:

‚ÄúCreo en dios D√≥lar todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Milton Friedman, su √ļnico hijo, nuestro se√Īor, que fue concebido por obra y gracia de la Universidad de Chicago. Naci√≥ en la santa Feria Mercantil, padeci√≥ el poder de Poncio Popular, fue expropiado, muerto y sepultado. Descendi√≥ a los infiernos del socialismo. Al tercer a√Īo resucit√≥ entre los vivos, subi√≥ el once a los cielos y est√° sentado a la Derecha del poder‚Ķ

“Creo en el Espíritu Santo, la sagrada Empresa Privada y nos autos japoneses. Creo en el Mercado de Capitales, las financieras y las camisas Pierre Cardìn. Creo en el autofinanciamiento de los hospitales, el desfinanciamiento del Fisco y el Financiamiento del bolsillo…

“Creo en la recesión, la inflación y la deflación. Creo en el Odeplan, la nueva institucionalidad y las calculadoras Texas Instruments. Creo en el índice de precios al consumidor (IPC), el Programa de Empleo Mínimo (PEM) y la CNI…

“Creo que Adam Smith vive, que Keynes murió y que Marx fue una pesadilla. Creo en las oficinas alfombradas, las secretarias rubias y la deuda externa. Creo en los negocios: los buenos negocios. Creo en vender fábricas, minas y bosques del país…

‚ÄúCreo que la econom√≠a es una ciencia exacta. Creo que nadie m√°s entiende y nadie m√°s debe opinar. Creo que los periodistas sobran y la opini√≥n p√ļblica no cuenta. Creo que los soci√≥logos son una peste y los pobres un mal necesario‚Ķ

“Creo en el tenis,  las reuniones, los almuerzos y las ventajas comparativas. Creo en la Comunión del Mercado, en el perdón de nuestros pecados, en la aparición de los desaparecidos y en la Junta (militar) eterna. (10 de septiembre de 1979.)

Por nuestra parte, creemos que ese ‚ÄúCredo‚ÄĚ -que difundimos por primera vez en 1985 en nuestro trabajo Apogeo y crisis de la derecha en M√©xico (El D√≠a en libros)- ha sido como una carta de navegaci√≥n que ha guiado El camino correcto de los dos sexenios presidenciales que han tenido como titular nominal¬†¬† al Partido Acci√≥n Nacional, el segundo plenamente militarizado. Ambos, sin embargo, continuismo del transexenal minimaximato salinista.

Reformas con tufo a Pinochetismo

En ese tramo, hemos monitoreado tentativas -o consumaciones- legislativas del neopanismo, ya subsumido en el vientre del priismo tecnoburocr√°tico, bordadas con retacer√≠a de los mandatos de las dictaduras chilena y argentina. Verbigracia: La vieja iniciativa azul de Reforma laboral, redactada en los cub√≠culos de la Confederaci√≥n Patronal de la Rep√ļblica Mexicana (Coparmex) aun antes de que la presidiera formalmente Salvador Abascal y Carranza, promotor de la Nueva cultura laboral, y defendida por √©ste en su papel de secretario de Trabajo y Previsi√≥n Social del gabinetazo de Vicente Fox, se arm√≥ -dicha iniciativa- con precisa fusiler√≠a de los bandos emitidos por el general Augusto Pinochet contra la clase trabajadora de Chile, y con especial sa√Īa contra el sindicalismo y la organizaci√≥n campesina.

Luis H. Alvarez, la alianza estratégica
Luis H. Alvarez, la alianza estratégica

Recordar nom√°s, tambi√©n, que el salinismo contrat√≥ como¬†¬† asesores a ex colaboradores de Pinochet para poner en marcha la contrarreforma agraria concebida para la privatizaci√≥n de la propiedad social del campo, particularmente del ejido, que expuso la producci√≥n y el mercado agropecuario mexicanos bajo la ley del hierro del Tratado de Libre Comercio de Am√©rica del Norte (TLCAN), dejando a los trabajadores de la tierra en calidad de parias y de carne de ca√Ī√≥n del Ej√©rcito de reserva de los c√°rteles de la droga. Esa contrarreforma, por supuesto, cont√≥ entonces con los diligentes votos del PAN, una de cuyas bancadas parlamentarias fue coordinada por Diego Fern√°ndez de Cevallos.

Para que no quepa la menor duda de ese, nuestro registro, v√©ase la recurrente muletilla ret√≥rica de campa√Īa de la candidata ‚Äúdiferente‚ÄĚ del PAN a la presidencia de M√©xico, Josefina V√°zquez Mota, en incesante reclamo al priista Enrique Pe√Īa Nieto porque su partido ha obstruido la aprobaci√≥n de la Reforma laboral que, dicho a t√≠tulo de fe calderoniana, no s√≥lo hubiera permitido alcanzar el m√°ximo, sino el pleno empleo de los mexicanos. Qu√© tal.

La introducción del trabajo editorial que aquí recordamos, Apogeo y crisis… la abrimos con esta cita juarista: El triunfo de la reacción, es moralmente imposible.

Escribimos entre otras cosas:

  1. … los hechos mondos y lirondos dispuestos a desnudar toda veleidad y ciertas deidades de cartón que nos proponen algunas sectas flagelantes, nos recomiendan no comulgar con ruedas de molino por más que exhiban ostentosamente su factura extranjera -made in USA, dicen algunas- o la etiqueta de pretenciosas marcas de subdesarrollada manufactura doméstica.
  2. Objetivamente (hablamos en 1985), son precarias no s√≥lo las posibilidades, sino las probabilidades, siempre confiadas al azar, de que la reacci√≥n en M√©xico pueda constituirse aqu√≠ y ahora en poder pol√≠tico legitimado en el m√°s inapelable veredicto: El del voto popular. (Antes y despu√©s de aquel a√Īo, el rasgo principal del panismo es el de una formaci√≥n pol√≠tica de cuadros; de bases sociales.)
  3. … la crisis provocó una serie de reflejos anímicos y sicológicos que conmovieron las estructuras de nuestra convivencia nacional y momentos hubo en que, efectivamente, la supervivencia de la colectividad mexicana pareció sometida a la regla del ¡Sálvese quien pueda!
  4. No quieta lo anterior que la crisis nos haya ilustrado -con su ruda compulsión- sobre lo que constituye la realidad política mexicana en sus aristas y sus planos, en sus luces y sus sombras, en sus trabas y funcionalidad, en su capacidad congelante y su potencialidad constructiva. En saber depurar el inventario radica el secreto de la ruptura y la continuidad; de la continuidad y los nuevos hallazgos.
  5. Supimos, por la crisis, que ni las más prolongadas privaciones materiales, ni la más artificial y artificiosa molicie inhabilitan o neutralizan la energía intransigente de las grandes mayorías populares que, por encima de la inercia generacional, endosan a sus relevos las cuentas por cobrar al régimen que en su oportunidad no pudo saldarlas.

Flanquean a Salinas de Gortari, Diego Fern√°ndez de Ceballos y Enrique Pe√Īa Nieto.
Flanquean a Salinas de Gortari, Diego Fern√°ndez de Ceballos y Enrique Pe√Īa Nieto.

Democracia sin conflicto, no es democracia

  1. Supimos también, por la crisis, que una democracia no merece llamarse tal si no se impone como condición esencial el reconocimiento de la existencia de clases, que su división genera conflicto y que el poder democrático no se explica si a la primera manifestación del conflicto aplasta a los antagonistas en vez de ejercer el arbitraje a favor de su propio consenso.
  2. Supimos, además, que la disidencia frente al poder político y en la correlación social y económica entre los grupos en toda moderna democracia se ventila por medio de la acción clasista de los partidos políticos que han de activar el arsenal de sus lealtades históricas o circunstanciales para conquistar o usurpar, si fuera el caso, el poder al que no han podido supeditar a sus propias consignas. (Hoy conocemos la nueva fórmula de acceso al poder: “haiga sido como haiga sido.)
  3. Supimos, asimismo, por la crisis, que la legitimidad del sistema político se pone a prueba y se acredita cuando es capaz de convencer a las mayorías de que no hay distancia ni oposición entre los valores fundamentales que éstas proponen y aquél abraza como propios, y procura concretarlos no sólo en el efecto instrumentalista que prestigie la eficacia, sino en la causa moral que los ha inspirado.
  4. Supimos, finalmente, que hay dos modos de ver la crisis: Al trav√©s del delirio catastrofista que dinamiza el aventurerismo suicida, y al trav√©s de la aptitud racionalizadora que faculta para gobernar la crisis cuando todo parec√≠a que es la crisis la que puede gobernar aun a las voluntades m√°s l√ļcidas.
  5. Una sumaria observaci√≥n de la crisis: Su aparici√≥n, su evoluci√≥n y su estado actual, autoriza a asegurar que, a pesar de los puntiagudos, filosos y tensos cercos tendidos alrededor del Estado mexicano y del gobierno de la Rep√ļblica en su especificidad, √©stos no han perdido su capacidad de iniciativa y de maniobra, aun en aquellas zonas del ejercicio del poder en que los m√°rgenes de acci√≥n son m√°s estrechos. (De Estado fallido empezaron a hablar fuentes de Inteligencia de El Pent√°gono estadunidense al principio de la gesti√≥n del actual presidente designado.)

 

Baladronadas de México en la libertad

Dadas las baladronadas que desde la campa√Īa M√©xico en la libertad (1982-1983) difund√≠a la ultraderecha clero-empresarial a la rosa de los vientos, cerramos alg√ļn apartado del trabajo citado con el siguiente p√°rrafo: ‚ÄúLos propagandistas del PAN, sobre todo los extranjeros ganosos de ver rendido el orgullo de M√©xico, y poco preocupados por ver la realidad de M√©xico desde la realidad en M√©xico, suponen que ese partido se atrever√° a acaudillar una cuarta revoluci√≥n. Un labriego mexicano podr√≠a responderles sin chistar: Se me hace muy ojona pa‚Äô paloma, muy corta pa‚Äô aguacate y muy cuadrada pa‚Äô huevo‚ÄĚ.

El Maquio Clouthier.
El Maquio Clouthier.

Lo trascrito, repetimos, fue redactado en 1985. Esto es, hace 27 a√Īos. ¬ŅC√≥mo pod√≠a el PAN acaudillar una cuarta revoluci√≥n -en estricto rigor apareci√≥ en 1939 como suced√°neo ilustrado de la contrarrevoluci√≥n- si quien amenazaba con desatarla, el robusto agroempresario sinaloense, Manuel de Jes√ļs El Maqu√≠o Clouthier del Rinc√≥n, muri√≥ misteriosamente un a√Īo despu√©s de haber sido candidato presidencial de ese partido, y a menos de doce meses de que sus dirigentes, encabezados por Luis H. √Ālvarez, hab√≠an firmado la alianza estrat√©gica con Carlos Salinas de Gortari, avalando el Golpe de Estado t√©cnico maquinado en el verano de 1988 en el Colegio Electoral de la C√°mara de Diputados? Imposible: La placenta pinolera hab√≠a fecundado ya el engendro: El PRIAN.

Y usted, ¬Ņpor qu√© no, Diego?

Hacia diciembre¬† de 1993, cuando Salinas de Gortari hab√≠a digitado ya la candidatura de Luis Donaldo Colosio, destapado el 28 de noviembre por el presidente del PRI, Fernando Ortiz Arana, en el besamano que las c√°mara legislativas escenificaban en Los Pinos al finalizar el periodo de sesiones, alguna oreja indiscreta alcanz√≥ a registrar el melifluo susurro: ‚ÄúY usted, Diego, ¬Ņpor qu√© no?‚ÄĚ. Y, por primera vez en la historia electoral mexicana, el fiel de la balanza desde Los Pinos tuvo tres candidatos presidenciales: El propio Colosio, por el PRI; Cecilia Soto, por el incipiente Partido del Trabajo, que dividir√≠a el potencial electoral de Cuauht√©moc C√°rdenas Sol√≥rzano, presente en segunda vuelta despu√©s del fraude de 1988, y Fern√°ndez de Cevallos, por el PAN. Para fines marzo de 1994 aparecer√≠a el cuarto: El suplente de Colosio asesinado, Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n.

Estaba activa la campa√Īa del voto del miedo, enervada por la guerra testimonial del Ej√©rcito Zapatista de Liberaci√≥n Nacional. Se exhibe el espect√°culo del debate entre los presidenciables. Seis a√Īos despu√©s del terremoto pol√≠tico descrito a toro pasado por Miguel de la Madrid al referirse a la ‚Äúca√≠da del sistema‚ÄĚ el 6 de julio de 1988, a la luz de la percepci√≥n televisiva del debate, los d√≥mines de la hermen√©utica electoral vieron victorioso a Fern√°ndez de Cevallos sobre sus contrincantes Zedillo Ponce de Le√≥n y C√°rdenas Sol√≥rzano. Sin explicaci√≥n p√ļblica alguna, el candidato presidencial panista se repleg√≥. (Al tiempo, Vicente Fox dir√≠a, sumariamente: ¬°Se raj√≥!.)

Vino luego la menos explicable e ins√≥lita renuncia del secretario de Gobernaci√≥n, Jorge Carpizo Mac Gregor, figura clave en el √≥rgano electoral, y luego su misteriosa carta lacrada puesta en manos de algunos representantes partidistas, antes de la toma de posesi√≥n de Zedillo Ponce de Le√≥n. En lugar de la ‚Äúcuarta revoluci√≥n‚ÄĚ panista apareci√≥ el esc√°ndalo de Punta Diamante (Acapulco, Guerrero.)

El asesinato del Cardenal Posadas

A prop√≥sito del voto del miedo en 1994, vale rescatar un dato no precisamente accesorio: Ni en el ensangrentado periodo de la Guerra cristera se registr√≥ un estremecedor cap√≠tulo como el representado en Guadalajara en mayo de 1993. Fue asesinado a balazos en el aeropuerto de esa ciudad el cardenal Juan Jes√ļs Posadas Ocampo. Procurador General de la Rep√ļblica por esas fechas, Carpizo Mac Gregor defendi√≥ a capa y espada su hip√≥tesis de que el religioso cat√≥lico cay√≥ v√≠ctima de un fuego cruzado entre sicarios del c√°rtel de Tijuana, de los hermanos Arellano F√©lix, y los de Joaqu√≠n El Chapo Guzm√°n Loera, a quienes los primeros ten√≠an √≥rdenes de ejecutar. ‚ÄúConfundieron al cardenal con el capo sinaloense‚ÄĚ, dijo la versi√≥n oficial, hasta la fecha no aceptada por la derecha de Jalisco, que desde aquel a√Īo manej√≥ la denuncia de un crimen de Estado.

Al tiempo, la opini√≥n p√ļblica se crisp√≥ cuando se supo que los hermanos Arellano F√©lix buscaron el salvoconducto de la Nunciatura Apost√≥lica a cargo de Girolamo Prigione para ser recibidos en Los Pinos a fin de alegar su inocencia ante Salinas de Gortari. Hacia fines de noviembre de 1997, desempe√Īando el encargo de Embajador, el ex procurador record√≥ el llamado de Salinas de Gortari, cit√°ndolo a la residencia presidencial donde ya se encontraba Prigrione. ‚ÄúEl Presidente me dijo‚ÄĚ -afirm√≥ Carpizo Mac Gregor- ‚Äúacaba de informarme el se√Īor Prigrione que est√° uno de los hermanos Arellano F√©lix en la Nunciatura, y ha venido a trasmitirme la petici√≥n de ese se√Īor, y le dije al nuncio que ten√≠a que escuchar la opini√≥n del procurador‚ÄĚ.

Continua Carpizo Mac Gregor: ‚ÄúDe inmediato le dije al Presidente; ‚ÄėNo se√Īor, no puede usted hacerlo. Es un pr√≥fugo de la justicia y son de los peores criminales. No puede usted recibirlo‚Äô. (Aquello) fue una sorpresa muy desagradable. De inmediato pas√≥ por mi mente mandar una operaci√≥n de super emergencia (pero) me convenc√≠ de que hab√≠a altas probabilidades de que se tratar de una trampa, que la finalidad era buscar un conflicto entre M√©xico y El Vaticano, y que los Arellano F√©lix lograran la protecci√≥n de la Iglesia cat√≥lica‚Ķ creo que no me equivoqu√©. Hay pruebas y m√°s pruebas de las cartas que la familia Arellano ha enviado al papa alegando su inocencia y solicitando su apoyo. La justicia mexicana no ha sido cuidadosa en lo que se refiere al sacerdote (Monta√Īo) que llev√≥ a los Arellano F√©lix con el nuncio. Ese sacerdote recibi√≥ grandes donativos de los Arellano‚Ķ‚ÄĚ. (La Cr√≥nica, 1-XII-1997.)

La ‚Äúcl√°usula democr√°tica‚ÄĚ

Que ya en el ejercicio del poder presidencial ‚Äúel ingrato‚ÄĚ Zedillo Ponce de Le√≥n confesara -para consumo exterior- que su campa√Īa electoral hab√≠a sido inequitativa, no es asunto de poca monta. Lo que es de monta mayor es que, como corolario de las presiones del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, del Foro Econ√≥mico Mundial y de la Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y el Desarrollo Econ√≥micos, que para seguir apoyando a M√©xico exig√≠an se cumpliera la cl√°usula democr√°tica

-que implicaba echar de Los Pinos al PRI, al que el mandatario le declarara la sana distancia-, vino el colosal salvataje del Presidente en la crisis generada por el maquinado error de diciembre de 1994.

 

El infantiloide Fox y ‚Äúla ze√Īora Marta‚ÄĚ.
El infantiloide Fox y ‚Äúla ze√Īora Marta‚ÄĚ.

Entre las condiciones de ese proceso de rescate, coordinado por Bill Clinton, en el que Wall Street jug√≥ un papel decisivo -a fin de cuentas ah√≠ se hab√≠a gestado la crisis de diciembre que, seg√ļn el propio Zedillo Ponce de Le√≥n, cost√≥ en principio a los mexicanos 70 mil millones de d√≥lares-, adem√°s del embargo de la factura petrolera, se insisti√≥ en la cl√°usula democr√°tica. Para disuadir a C√°rdenas Sol√≥rzano de la tercera intentona por la presidencia, en 1997 se le reconoci√≥ el triunfo en el Distrito Federal y al PRI se le violent√≥ la correlaci√≥n mayoritaria en la C√°mara de Diputados federal. (Como que el libreto se est√° reeditando para 2012.)

El siguiente paso de Zedillo Ponce de Le√≥n -quien fingi√≥ reconciliarse con el PRI para imponerle un sistema de selecci√≥n de candidato presidencial a cargo de delegados electorales al estilo de los partidos estadunidenses; propuesta rechazada-¬† fue mojarle la p√≥lvora al secretario de Gobernaci√≥n, Francisco Labastida Ochoa, nominado por el PRI a la sucesi√≥n en 1999, contra quien, a la suma de pleitos en su equipo de campa√Īa, se agreg√≥ la traici√≥n de la cacique magisterial Elba Esther Gordillo Morales, ardida por la amistosa preferencia del sinaloense por Beatriz Paredes Rangel, en aquellos d√≠as dirigente de la Confederaci√≥n Nacional Campesina (CNC.)

Primera se√Īal primera

La primera se√Īal cr√≠ptica sobre la estrategia de Zedillo Ponce de Le√≥n, la hab√≠a insinuado √©ste cuando, en oto√Īo de 1999, al festejarse en Los Pinos un aniversario m√°s de la promulgaci√≥n del Estatuto Jur√≠dico para los trabajadores del Estado, el dirigente de la FSTSE, Joel Ayala Almeida, le solicit√≥ liberar una partida (se habl√≥ de 25 mil millones de pesos) para un programa extraordinario de vivienda. con el que se pretend√≠a planchar el voto duro de la burocracia federal a favor de Labastida Ochoa. El mandatario se neg√≥ a la solicitud: Que Pancho se rasque con sus propias u√Īas.

(En los primeros meses del mandato de Fox Quesada, el secretario de Gobernaci√≥n, Santiago Creel Miranda, fue instruido sobre un ajuste de cuentas con Ayala Almeida. Viejo lobo de mar, √©ste se adelant√≥ a la jugada y logr√≥ ser confirmado en su cargo, pero meses despu√©s Elba Esther Gordillo Morales hizo su jugada, calent√≥ a la disidencia interna en la FSTSE y form√≥ su propia Federaci√≥n, con el apellido de ‚Äúdemocr√°tica‚ÄĚ.)

La noche del 2 de julio de 2000

La noche del 2 de julio de 2000, seg√ļn lo relat√≥ un prominente agente en Los Pinos -despu√©s convertido en exitoso empresario encuestador y de asesor√≠a electoral- el Presidente pas√≥ por las manos de expertos maquillistas para que diera la impresi√≥n de amarilla consternaci√≥n a la hora de anunciar la derrota del PRI y el triunfo de Vicente Fox.

Zedillo Ponce de León no  tuvo trabas para adelantar ese anuncio: Contó con la concupiscencia de la mayoría de los consejeros del Instituto Federal Electoral que, más que pasar a la historia como democratizadores, querían arrancar la iniciativa para que el IFE fuera elevado al rango constitucional como cuarto poder: El  Poder electoral.

Lesionado sicológicamente por el autoritarismo paterno, destripado en la Universidad Iberoamericana, insatisfecho de su empleo de vendedor de gaseosas, fracasado en su proyecto de sembrador y envasador de legumbres y hortalizas, negado a manejar una franquicia de venta de pizzas, perseguido por acreedores bancarios y activista del movimiento de deudores El Barzón, Vicente Fox había encontrado inspiración en El Maquío Clouthier para resolver su crisis económica aventurándose en la política. En 1988, apoyado financieramente por prominentes militantes de El Yunque, célula Guanajuato (entre ellos el empresario Elías Villegas), logró su primera postulación por el PAN, prácticamente como candidato externo, a la LIV Legislatura federal. Ahí empezó a construirse el mito.

 

Mariana: ‚ÄúLa caca flota‚ÄĚ.
Mariana: ‚ÄúLa caca flota‚ÄĚ.

Cuando en 1999 se alzó triunfal con la candidatura presidencial del PAN -confesaría en una de sus expectoraciones que un amigo cercano le preparó dos que tres tarjetas ejecutivas resumiéndole  algunos principios de doctrina y algo de la propuesta programática para revestirlo de militante del partido fundado por Manuel Gómez Morín-, no propuso ninguna cuarta revolución: Proclamó el advenimiento de una nueva Revolución cristera.

Cero transición democrática

Cuando se decante ese cap√≠tulo de la historia mexicana contempor√°nea, se sabr√° que la iniciativa de transici√≥n democr√°tica pintada de rosa por el abigarrado Grupo San √Āngel de aquellos d√≠as, estaba condenada a quedarse en las eleg√≠as medi√°ticas. Aun con sus limitados alcances, ni siquiera puede hablarse de democracia electoral. De hecho, la pugna de 2000 qued√≥ sellada por la acci√≥n extrapartidaria de dos antagonistas: La asociaci√≥n Amigos de Fox, de un lado, y el corporativismo priista actuando entretelones, del otro, que devino Pemexgate.

Si del IFE ya resumimos lo que debimos resumir, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci√≥n podemos afirmar que sigue en deuda con la democracia. Los magistrados dictaminaron que en el proceso de 2000 se falt√≥ a la inequidad democr√°tica por la irrupci√≥n en tareas de financiamiento al guanajuatense de los Amigos de Fox. No obstante, declararon v√°lida la elecci√≥n presidencial y s√≥lo hasta cuatro a√Īos despu√©s se sentenci√≥ al PAN al pago de una descomunal multa. Por la v√≠a judicial, con el aparato en manos de los foxistas, el asunto se perdi√≥ en la noche de los tiempos.

El Pemexgate lo manej√≥ el foxismo como ‚Äúlingotes de oro‚ÄĚ (Francisco Barrio Terrazas, contralor de la Federaci√≥n dixit), en un juego de toma y daca en el Congreso, al que el Presidente trat√≥ de arrancarle votos para el paquete econ√≥mico de 2002 y sus reformones estructurales. Evidentemente, PAN y PRI permutaron impunidades, seg√ļn lo prueba el hecho de que los dos implicados principales en aquel esc√°ndalo, dirigentes petroleros por supuesto, en particular Don Perpetuo secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la Rep√ļblica Mexicana, Carlos Romero Deschamps, pronto refrendar√°n su fuero como legisladores nominados por el PRI.

De la usurpación en 2006 hablaremos en la próxima entrega.

Elogio de la traición

Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, alcanzó la categoría de libro de cabecera el breve ensayo Elogio de la traición/ sobre el arte de gobernar por medio de la negación, debido a Denies Jeambar y Yves Roucaute. Estos nos dicen que el progreso de nuestras sociedades y de las libertades pasa por el savoir-faire y el poder de seducción del traidor.

Pero un párrafo antes advierten: Con todo (la traición) no es una puerta abierta a los oportunismos: En efecto, la traición encuentra sus límites en la elección. Cuando deja de ser pragmatismo gubernamental y se convierte en mera práctica para perpetuarse en el poder, cuando vuelve la espalda a las aspiraciones del elector, sufre una sanción. Así, entre traición y elección se establece un equilibrio frágil con el cual los políticos no pueden jugar impunemente. Vale.



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