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Edición 315


SUE√ĎO GUAJIRO

 

¬°‚ÄúEso‚ÄĚ! que llaman democracia

 

 “Venceréis pero no convenceréis. Para convencer
               hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis
¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† algo que os falta: raz√≥n y derecho en la lucha‚ÄĚ.

 Miguel de Unamuno

 

Entre muchas opciones, nomás para empezar por algo, citamos: 

“El gobierno de México -monopolio del poder desde hace siete décadas-, no puede seguir indefinidamente en manos del mismo partido ni sujeto al arreglo político que le dio origen. Este régimen ya agotó su cometido. 

‚ÄúLa sociedad cambi√≥ dram√°ticamente y es mucho m√°s compleja que en los a√Īos veinte. En cambio, las pr√°cticas autoritarias y¬† no democr√°ticas de su gobierno permanecen intactas.¬†

‚ÄúLa nueva sociedad mexicana exige vivir en una rep√ļblica libre y soberana en la cual prevalezca el Estado de Derecho, la efectiva divisi√≥n de poderes, un aut√©ntico pacto federal, contrapesos al ejercicio de la autoridad, verdadera rendici√≥n de cuentas de los gobernantes y una alternancia efectiva del poder‚ÄĚ.¬†

Las bellas l√≠neas anteriores est√°n tomadas del manifiesto suscrito por la Alianza por la Rep√ļblica,¬†lanzado a la rosa de los vientos el 6 de enero de 1997. Se cumplieron, pues, 16 a√Īos de esa fascinante proclama que firm√≥ una pl√©yade variopinta de postulantes que en aquel momento urgieron: El tiempo apremia. ¬°M√©xico est√° en riesgo!¬° No perdamos el tiempo!¬†

De los abajofirmantes -que lo fueron tambi√©n despu√©s del Grupo San √Āngel y contertulios en El Alc√°zar del Castillo de Chapultepec y otros amables recintos- no pocos murieron. Al menos dos se apoltronaron m√°s tarde en el gabinete presidencial, uno pas√≥ ya por la gobernaci√≥n de Guerrero y otro ejerce la de Morelos. Peor a√ļn, uno de ellos se col√≥ a las mism√≠simas caba√Īitas de Los Pinos: Vicente Fox Quesada.¬†

Siglo XXI, el de las luces democráticas 

Dice aquel manifiesto: La Alianza por la Rep√ļblica ‚Äúdebe tener la magnitud, la pluralidad, la visi√≥n y la solidez indispensables para conducir a la sociedad mexicana a un siglo XXI de efectivo desarrollo, bienestar y democracia‚Ķ‚ÄĚ.¬†

Tan gloriosa epopeya se puso entonces bajo la responsabilidad del Partido de la Revoluci√≥n Democr√°tica (PRD) y el Partido Acci√≥n Nacional (PAN), a quienes se incit√≥ a buscar una victoria en las urnas, ‚Äúque asegure una definitiva transici√≥n democr√°tica‚ÄĚ.¬†

Y el promisorio siglo XXI se asom√≥: En las elecciones intermedias de 1997 -diez a√Īos despu√©s del Golpe de Estado t√©cnico de 1988, seg√ļn lo codific√≥ el constitucionalista y entonces diputado por el PRI, don Antonio Mart√≠nez B√°ez-, se modific√≥ sustancialmente la correlaci√≥n de fuerzas en la C√°mara de Diputados federal y la gobernaci√≥n del Distrito Federal, hist√≥ricamente asignada al PRI, se endos√≥ ¬†a Cuauht√©moc C√°rdenas Sol√≥rzano. Del PRD.¬†

Fue tan desbordado el entusiasmo antipriista por ese acontecimiento, que algunos de los abajofirmantes del documento comentado empezaron incluso a hablar, ya no tanto de transición democrática, sino de metapolítica. 

Dice mi mamá que siempre no 

Tres a√Īos despu√©s, Fox Quesada se instal√≥ en Los Pinos. El 1 de septiembre de 2001, en su primer informe de gobierno, Fox Quesada -proclamado por el tribunal medi√°tico h√©roe √ļnico de la haza√Īa del 2 de julio de 2000- se empez√≥ a corvear: Estamos en el mismo barco, descubri√≥ ante los de la oposici√≥n; ‚Äúla transici√≥n no puede reducirse a la alternancia‚Ķ la transici√≥n pol√≠tica verdadera implica un empe√Īo colectivo de reconstrucci√≥n nacional‚ÄĚ.¬†



Calderón: El jinete de la tormenta y su barco de gran calado.


Sent√≠a el guanajuatense la impotencia, la incapacidad para dirigir un gobierno dividido y desviaba sus bater√≠as contra los partidos y el Congreso de la Uni√≥n, en cuya c√°mara baja Felipe Calder√≥n Hinojosa coordinaba a la bancada azul. √Čste en la tribuna: M√©xico no quiere volver al pasado ni apostarle al despe√Īadero. Calder√≥n Hinojosa -haiga sido como haiga sido- sucedi√≥ en Los Pinos a Fox Quesada en 2006.¬†

Los saldos de la Docena trágica 

Alternancia en Los Pinos: Fox Quesada recibi√≥ de Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n una econom√≠a situada en la novena posici√≥n del mapa mundial. Calder√≥n Hinojosa se la entreg√≥ a Enrique Pe√Īa Nieto en el sitio 14.¬†

Fox Quesada le entreg√≥ a Calder√≥n Hinojosa un M√©xico colocado en el lugar 75 en percepci√≥n de la corrupci√≥n. Calder√≥n Hinojosa se lo entreg√≥ a Pe√Īa Nieto en el lugar 106.¬†



Fox: El sexenio de los empresarios y para los empresarios.


A punto de terminar el sexenio de Fox Quesada, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo emiti√≥ su √ćndice de Desarrollo Humano Municipal. Ning√ļn municipio de Guanajuato figuraba entre los primeros 100 de M√©xico con mayor desarrollo humano.¬†

San Francisco del Rinc√≥n, municipio sede del rancho San Crist√≥bal, propiedad de los Fox Sahag√ļn, aparec√≠a en el sitio 296 en desarrollo humano. La gesti√≥n presidencial de Fox Quesada fue regresiva hasta en su estado. Ahora, el ex presidente promueve el negocio de las drogas prohibidas y puja por una rebanada petrolera.¬†

Al entregar el mandato a Pe√Īa Nieto, Calder√≥n Hinojosa le entreg√≥ Michoac√°n, su lar nativo, en un enervado estado de guerra.¬†

Y eso que el tercer objetivo planteado en la Alianza por la Republica -suscrita por Fox Quesada- deb√≠a ser: Iniciar con reglas claras, sin revanchismo, el combate organizado y sistem√°tico contra la corrupci√≥n y el saneamiento de la administraci√≥n p√ļblica. (Je je je.)¬†

El huevo de la serpiente neonazi 

Durante el ¬†a√Īo de la primera usurpaci√≥n presidencial¬† contempor√°nea¬†¬† -1988-, observamos, en el Palacio Legislativo de San L√°zaro, escenas que, a bote pronto, podr√≠amos definir simplemente como grotescas, si la memoria no nos remitiera a la tr√°gica experiencia europea, preparatoria de la II Guerra Mundial. (Vimos por cierto en esos d√≠as, ¬†a Carlos Monsiv√°is, bragado en la tensi√≥n callejera desde sus mocedades henriquistas en los a√Īos cincuenta, desvanecido sobre las alfombras del sal√≥n de plenos. As√≠ de caldeada estaba la escena.)¬†

Durante el desarrollo de los Colegios Electorales de la Cámara baja -para la autocalificación de diputados y para la dictaminación de Presidente electo-, grupos de la oposición panista, encabezados por Abel Vicencio Tovar, y brigadas parlamentrarias del Frente Democrático Nacional (FDN) enfrentaron violentamente a la partida militar que custodiaba los paquetes electorales de la elección del 2 de julio. 

En esa LIV Legislatura federal, en el sal√≥n de plenos, a cada votaci√≥n ganada, la precaria mayor√≠a de diputados del PRI, encabezada por Guillermo Jim√©nez Morales, se pon√≠a de pie y ¬†¬†¬†¬†¬†-brazo derecho extendido hacia lo alto y pu√Īo cerrado- coreaba estent√≥reamente: ¬°M√©-xi-co! ¬°M√©-xi-co! ¬°M√©-xi-co! (La roquese√Īal por la aprobaci√≥n del IVA, cuatro legislaturas despu√©s, fue apenas una ocurrencia de p√°rvulos). El 5 de mayo de 1989, al Palacio Legislativo de San L√°zaro se le meti√≥ fuego.¬†

En diciembre de 2013 -un cuarto de siglo después-, al conocerse el resultado de la votación de la reforma energética, en el salón de plenos de San Lázaro, la bancada priista, ahora encabezada por el diputado sonorense y aspirante presidencial Manlio Fabio Beltrones Rivera, repetía aquel espectáculo espeluznante. 

En el recinto alterno de San L√°zaro -en el que se refugi√≥ la huidiza Legislatura en diciembre pasado- ocupaba la presidencia de la directiva un skinhead, seg√ļn se identifica a los cabezas rapadas de tendencias neonazis.¬†

La metamorfosis de los demócratas 

Hagamos un breve corte, para expropiarle la palabra a Roberto Michels -Los partidos políticos: 

“Las corrientes democráticas de la historia se parecen a olas sucesivas. Siempre rompen en la misma costa. Siempre se renuevan. Este permanente espectáculo alienta y deprime a la vez. 

“Cuando las democracias han alcanzado cierto grado de desarrollo, experimentan una transformación gradual y adoptan el espíritu aristocrático, y en muchos casos las formas aristocráticas, contra las cuales había luchado antes con tanta fiereza. 

“Surgen entonces nuevos acusadores para denunciar a los traidores. Después de una era de gloriosos combates y de un poder sin gloria, acaban por fusionarse con la vieja clase dominante. 

‚ÄúDespu√©s de lo cual, otra vez y en su turno, son atacados por nuevos oponentes recientes que invocan el nombre de la democracia. ¬°Es probable que este juego contin√ļe eternamente!‚ÄĚ.¬†

Expectativas decrecientes de la democracia 

Hace apenas tres meses, Latinobarómetro -una confiable organización civil chilena- difundió su reporte, instituido desde 1995, sobre el estado de la democracia en 18 países de América Latina encuestados. La organización asocia la vocación democrática con el grado de educación. De México, los resultados de su encuesta son los siguientes: 

  • Desde 1996 a 2013, el apoyo a la democracia promedi√≥ 49 por ciento. En 2013, ese apoy√≥ se desplom√≥ a 37 por ciento. Venezuela report√≥ 87 por ciento.
  • De los encuestados, 45 por ciento considera que puede haber democracia sin partidos pol√≠ticos. 38 por ciento estima que puede haber democracia sin Congreso legislativo.
  • S√≥lo 21 por ciento de los mexicanos se encuentra satisfecho con su modelo de democracia. √önicamente 30 por ciento de los mexicanos tiene inter√©s en los temas pol√≠ticos.
  • Diez por ciento de los mexicanos consideran que la situaci√≥n econ√≥mica es muy buena; 46 por ciento considera que es muy mala.¬†

A más potenciales electores, mayor ausencia en las urnas 

De nuestro seguimiento periodístico, retomamos los siguientes datos: 

Después de la usurpación presidencial de 1988, en 1990 la antigua Comisión Federal Electoral -presidida por el secretario de Gobernación en turno- fue sustituida por el Instituto Federal Electoral (IFE), también presidido por el responsable de la política interior hasta 1996: Fernando Gutiérrez Barrios, Patrocinio González Garrido, Jorge Carpizo McGregor, Esteban Moctezuma y Emilio Chayffet Chemor. 

Cuatro a√Īos despu√©s de creado el IFE, en 1994 -a√Īo del asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio, que impuso el voto del miedo-, la participaci√≥n electoral alcanz√≥ 77.16 por ciento. En 2000, en que el PRI fue echado de Los Pinos, la participaci√≥n alcanz√≥ 63.97 por ciento. M√°s de 14 puntos porcentuales menos, respecto de las elecciones generales de 1994.¬† En 2006, a√Īo de la segunda usurpaci√≥n presidencial contempor√°nea, la participaci√≥n fue de s√≥lo 58.97 por ciento.¬†



Estampa de la desolación nacional.


En s√≥lo doce a√Īos, pues, la participaci√≥n electoral descendi√≥ casi 19 puntos porcentuales. En cuanto a la votaci√≥n para el Presidente designado ¬†ahora por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci√≥n, en tanto que en el mismo periodo el candidato suplente Ernesto Zedillo se alz√≥ con 48.69 por ciento de los sufragios, Felipe Calder√≥n Hinojosa qued√≥ en 2006 por debajo de 36 por ciento (35.89 por ciento), apenas una diferencia de 0.56 por ciento respecto de Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador. De ah√≠ vino la frase para los bronces del michoacano: Haiga sido como haiga sido.¬†

De 2012, todav√≠a se hacen cuentas de birlibirloque para cuadrar los datos reales de participaci√≥n. En v√≠as de mientras, del listado del Registro Federal de Electores, que se estableci√≥ en 78 millones 322 mil 813 credencializados, el Tribunal Electoral federal asign√≥ a Enrique Pe√Īa Nieto 19 millones 158 mil 592 votos. Casi 60 millones de ciudadanos se dispersaron entre la abstenci√≥n y la oposici√≥n.¬†

Policracia y despotismo de las mayorías 

Don Jes√ļs Reyes Heroles, ex presidente nacional del PRI, y como secretario de Gobernaci√≥n impulsor de una aut√©ntica y promisoria Reforma Pol√≠tica (con may√ļsculas), advert√≠a contra tres amenazas para la democracia:¬†

La  policracia (concurrencia y galope de pretendidos variados poderes, definición que ahora acomoda a los poderes fácticos que atentan contra los poderes constitucionales), el despotismo de las mayorías (que aplasta de manera implacable a las minorías políticas) y la tecnocracia (encarnada por arrogantes administrativistas neoliberales que avasallan a la clase política y anulan al Poder Legislativo). 

El lecho de Procusto 

A partir del triunfo de la Revolución mexicana y la promulgación de la Constitución de 1917, que legitimó el régimen presidencialista (cuyos excesos denunciaba el constitucionalista Jorge Carpizo McGregor, tipificándolos como facultades metaconstitucionales), el jefe del Ejecutivo, con mayor o menor éxito, ha operado la política como El lecho de Procusto. 

Procusto (‚ÄúEl estirador), es un personaje m√≠tico, cuyo nombre ‚Äúreal‚ÄĚ ser√≠a Damastes, un posadero que hac√≠a asignaba a sus hu√©spedes una cama de hierro que adaptaba a su antojo: Cuando al hu√©sped le sobraba estatura al tama√Īo del camastro, le serraba los pies. Si le faltaba estatura, le estiraba las piernas.¬†

Alonso Aguil√≥ asume esa met√°fora como expresi√≥n proverbial a quienes pretenden ajustar siempre la realidad la estrechez de sus intereses o a su particular visi√≥n de las cosas. Cuando se les hace una objeci√≥n acerca de sus r√≠gidos planteamientos, se molestan y suelen seguir adelante sin inmutarse, convencidos de tener siempre la raz√≥n. Son ‚Äúlos que hablan de diversidad y tolerancia, pero llevan fatal que no se piense exactamente como ellos‚ÄĚ. Nos parece un retrato hablado del actual tecn√≥bur√≥crata.¬†

Y as√≠ se legitim√≥ ‚Äúla elecci√≥n de Estado‚Ä̬†

La eterna denuncia de fraude electoral esgrimida por las oposiciones partidistas -y sus bocas de ganso entre la intelectualidad antipriista-, se condens√≥ siempre en el gen√©rico ‚Äúelecci√≥n de Estado‚ÄĚ. Lo eran, en efecto, puesto que el gobierno administraba el proceso electoral. Se demandaba, entonces, una curiosa y ambigua: Democracia ciudadana. ‚ÄúCiudadanizar‚ÄĚ, se exig√≠a, los √≥rganos electorales.¬†

Los detractores del sistema se declararon complacidos cuando, después del Golpe de Estado técnico de 1988, se reformó la Constitución para crear el Instituto Federal Electoral. De magistrados electorales se habló primero; de consejeros ciudadanos se habló después, hasta que aparecieron por separado los consejeros y magistrados electorales. 



Paradoja. Tanta reforma ‚Äúpol√≠tica‚ÄĚ a lo largo de tres d√©cadas, devino en lo que se trat√≥ de desterrar: La Elecci√≥n de Estado, as√≠ se hable de autonom√≠a de los √≥rganos electorales, aunque la ret√≥rica no ha logrado exorcizar el fraude electoral.¬†

Hablemos del IFE, por ejemplo, ‚Äúpara ilustrar nuestro optimismo‚ÄĚ (Monsiv√°is dixit). Cuando se propuso ciudadanizar el control del proceso electoral, con independencia de sus m√©ritos en el dominio en la materia, una condici√≥n b√°sica para postular a los consejeros fue su apartidismo.¬†

Los impolutos consejeros electorales 

Citemos cronológicamente a algunos consejeros: Santiago Creel Miranda (1994-1996). Después de su gestión como consejero ciudadano terminó identificado con el PAN: Secretario de Gobernación, senador, consejero nacional y precandidato presidencial por este partido. 

¬†Alonso Jos√© Lujambio Iraz√°bal (1997-2003). Consejero electoral, termin√≥ sirviendo al Ejecutivo federal de extracci√≥n panista como secretario de Educaci√≥n P√ļblica y senador por el PAN. Se le lleg√≥ a nombrar como precandidato presidencial.¬†

Emilio Zebad√ļa Gonz√°lez (1997-2000). Consejero electoral, termin√≥ comprometido con el PRD, del que fue diputado federal, pas√≥ como candidato a la gobernaci√≥n de Chiapas por el Partido Nueva Alianza, para terminar adscrito a la burocracia priista.¬†

Juan Francisco Molinar Horcasitas (1997-2000). Consejero electoral, acabó afiliado al PAN, del que fue funcionario en la Secretaría de Gobernación, en la dirección general del IMSS (implicado en el todavía impune homicidio infantil de la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora) y secretario de Comunicaciones y Transporte. Activo con la representación del partido ante el Pacto por México. 



Córdova: Vota a favor de lo que ayer acusó.


Gastón Luken Garza (2000-2003). Consejero electoral, terminó al servicio del PAN como diputado federal y directivo en diversos niveles de la estructura del partido… 

Botones de muestra, nada m√°s. El art√≠culo 41 de la Constituci√≥n caracteriza la organizaci√≥n de las elecciones federales como una funci√≥n de Estado, cuyos principios rectores, entre otros, impone la imparcialidad. ¬ŅLa imparcialidad de Creel, Lujambio, Zebad√ļa, Molinar y Luken qued√≥ libre de sospecha cuando terminaron comprometidos al r√©gimen interno de los partidos?¬†

Pemexgate y Amigos de Fox 

El quiebre de la hegemon√≠a priista se produjo en 2000, con la alternancia en Los Pinos. √Čsta, sin embargo, culmin√≥ enfangada en los esc√°ndalos del Pemexgate y de la facci√≥n filopanista Amigos de Fox, ambos pasados por los filtros del Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la federaci√≥n, con derivaciones en tribunales judiciales.¬†

Protagonistas del Pemexgate han logrado su resurrecci√≥n en el Poder Legislativo y en altos cargos en la Administraci√≥n P√ļblica federal. De los Amigos de Fox, unos de sus operarios, Lino Korrodi, escribi√≥ su versi√≥n y sigue rumiando su desencanto por la suerte que corri√≥ la ‚Äútransici√≥n democr√°tica‚ÄĚ.¬†¬†

El IFE esconde la mugre bajo las u√Īas¬†

El Pemexgate y Amigos de Fox fueron materia que sirvi√≥ al acad√©mico Lorenzo C√≥rdova Vianello ¬†para documentar un ensayo sobre el financiamiento il√≠cito de las campa√Īas electorales y advertir la corrupci√≥n de la pol√≠tica. Ahora, C√≥rdova Vianello es consejero presidente del IFE, donde su voto sobre controvertidos asuntos remanentes de las pasadas elecciones generales de 2012, llevados a la mesa del Consejo General, no hacen congruencia con lo que antes denunci√≥. El a√Īo pasado, el contralor interno de ese √≥rgano denunci√≥ que el IFE esconde la mugre bajo las u√Īas.¬†

El IFE, cuya estructura constitucional de consejeros se establece en nueve, está baldado. Despacha sólo con cuatro, que a partir de noviembre se rotan la presidencia. 

Seg√ļn diversas cuantificaciones dinerarias, durante las m√°s de dos d√©cadas de existencia del IFE y los a√Īos correspondientes a la operaci√≥n del Tribunal Electoral federal, el costo de los procesos electorales federales ha alcanzado m√°s de 300 mil millones de pesos, sin contar con los financiamientos ilegales de las campa√Īas, cuyos responsables -partidos o candidatos- han gozado de impunidad o, en caso de sanciones, √©stas corren a cargo del subsidio p√ļblico.¬†

Se ha promulgado la reforma constitucional que da soporte a una ‚Äúnueva‚ÄĚ reforma electoral. Es el responso en los funerales del IFE, que deja su oneroso y cuestionado sitio a una nueva Arcadia ‚Äúdemocr√°tica‚ÄĚ: El Instituto Nacional Electoral, cuyo centralismo cancela los principios del Pacto Federal. La misma gata, pendiente de los afeites secundarios. ¬† ¬†



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