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México, entre la sartén y el fuego De cómo terminan los reyezuelos negros
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Edición 331

Borracho

 

Hay ciertas genialidades que -al correr de los siglos- escapan de la reserva y pasan al dominio p√ļblico. Nos parece que √©sta es una de ellas: Con un gran sentido com√ļn, pero con profundo giro filos√≥fico, alg√ļn artesano europeo tom√≥ esta oraci√≥n que qued√≥ grabada en la car√°tula de los viejos relojes de Sol: Todas las horas hieren; la √ļltima mata.

 

MexicoAntiguo


Lo que entra√Īa esa elocuente sentencia para quienes transitamos el cuarto cuarto de siglo, es que la √ļnica certidumbre a la que podemos apelar es la que nos brinda la fatalidad biol√≥gica.
Con seis d√©cadas en el ejercicio del oficio period√≠stico -casi medio siglo aplicado al diarismo-, hemos acompa√Īado al menos a cuatro generaciones de hombres de la tinta.

En la más reciente década mexicana, la fatalidad biológica se ha cumplido en periodistas y escritores con los que convivimos tan cerca o tan lejos en la proximidad personal y -lo que resulta igual de gratificante- en la admiración a quienes se consagraron al oficio, dándole el valor que la sociedad espera en el tratamiento de la noticia, la información y la opinión.

Defensa civil en VeracruzPara decirlo pronto, la m√°s reciente p√©rdida que enlut√≥ a este oficio nuestro fue la de don Manuel Maga√Īa Contreras. Perteneci√≥ a una generaci√≥n period√≠stica cuya √ļltima voluntad fue: Quiero morir con el arn√©s puesto. Con el l√°piz, la libreta de reportero y una destartalada Remington, pues.

Con independencia de afiliaciones pol√≠tica o ideol√≥gicas, podemos afirmar que don Manuel Maga√Īa Contreras hizo del oficio period√≠stico origen y destino indivisibles e irrenunciables. Sobre todo, honorable.
Por nuestra parte, después de iniciarnos en 1954 en los diarios de la Cadena García Valseca, emprendimos en 1968 la aventura, entonces audaz, de colocarnos en el circuito metropolitano de la información.

Aqu√©l aciago e inolvidable a√Īo puso a prueba la pol√≠tica editorial de los medios de comunicaci√≥n, todav√≠a con predominio de los impresos. Del 68 qued√≥ el estigma ¬°Prensa vendida!
De las categor√≠as con las que se codificaba arbitrariamente a dichos medios, incluso con cierto desprecio clasista, nos remitimos a dos: El D√≠a -al que pertenecimos durante 26 a√Īos- y El Nacional.
Al primero, se le catalogaba por su propia y confesa vocaci√≥n doctrinaria como ‚Äúmedio de Estado‚ÄĚ; el segundo, como portavoz del gobierno de la Rep√ļblica. A aqu√©l, se le encasillaba como medio oficioso; a √©ste, como oficial, que lo era.
La crisis pol√≠tica del 68 -prolongada en 1971- sublev√≥ a segmentos de ambas redacciones que desertaron para buscar acomodo en los que, seg√ļn su leal saber y entender, identificaban como prensa libre.
De aquella generación reporteril, los mejor dotados han escalado puestos de dirección editorial no sólo en los medios impresos, sino también en los electrónicos.


Cambia la piel, no la entra√Īa


Por nuestro curtido en la tinta, al arrancar este mes de marzo revisamos dos medios impresos metropolitanos. En uno de ellos, colocamos la vista en la primera sección, que es la de jerarquización de la oferta a los lectores.
Resumimos: En la primera plana -con llamada y extensión en interiores- encontramos ocho temas dominantes. Todos, derivados de boletines emitidos por (seis) dependencias gubernamentales y (dos) por entes codificados como autónomos. En las columnas de opinión se observa un acusado alineamiento con el sentido de esos boletines.
En el otro medio monitoreado, la tendencia es la misma: La presentaci√≥n de casi los mismos t√≥picos con la consiguientes opiniones en las que se aplauden decisiones ‚Äúdel sistema‚ÄĚ o, dicho a la moda, del establishment.
En algunas columnas se pretende incluso tranquilizar a ciertos actores gubernamentales contra la cr√≠tica que sus nombramientos generan entre los que algunos opinantes califican como sembradores de odio. ‚ÄúNo te preocupes, toma las cosas de quien vienen‚ÄĚ, es el consejo a tales personajes.

 

Francisco I. Madero y José María Pino Suárez


Un dato que nos parece pertinente subrayar, es que, en esos medios -en los que se implanta, como en muchos otros, la uniformidad informativa y de criterio editorial-, se niega la presencia como protagonista del hacer humano y p√ļblico a la sociedad civil.

Otro dato, valorativo: A la vieja prensa escrita se le imputó sumisión al gobierno por su dependencia del monopolio estatal de papel. Sin embargo, ejerció su libertad a tal grado que publicaciones mexicanas hubo que aparecieron entre las primeras doce del mundo.
Ahora, salvo destacadas excepciones individuales que acreditan ‚Äúnoticieros de autor‚ÄĚ, los empresarios que controlan medios electr√≥nicos -y por extensi√≥n algunos impresos- temen perder sus concesiones si tocan con el registro de un decibel al mandatario en turno. De ah√≠, la mon√≥tona uniformidad en los contenidos de corte ‚Äúnoticioso‚ÄĚ.

Victoriano Huerta, modelo para armar

General Victoriano HuertaEl próximo 21 de abril se cumplirá el centenario de la enésima ocupación armada de México (puerto de Veracruz) por fuerzas castrenses los Estados Unidos.
Esa nueva invasión militar fue consecuencia de la crisis que el levantamiento constitucionalista encabezado por Venustiano Carranza asestó a la usurpación de Victoriano Huerta, quien se hizo del poder asesinando a Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, presidente y vicepresidente de México, respectivamente.
El primer registro que conviene destacar, es que el cuartelazo huertista (su divisa fue: Cueste lo que cueste) fue avalado por un pleno lacayo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Lealtad y colaboración, comprometieron los ministros ante el golpista dipsómano.

El segundo registro, es que la resistencia contra el proditorio crimen se incubó en el seno de la Cámara de Diputados a la XXVI Legislatura federal. Meses después, Huerta disolvió a sangre y fuego el Congreso de la Unión para sustituirlo con hombres afines a su causa, entre los que destacaron militares de alto grado, posicionados particularmente en el Senado, en donde don Belisario Domínguez había encendido su ira del tirano con su texto: Yo acuso, que le costó la vida.

Antecedieron a Huerta en la infra cultura golpista contra el régimen constitucional, el pretendido emperador Agustín de Iturbide, en 1822, y su Alteza serenísima Antonio López de Santa Anna, en 1844. Ambos arremetieron violentamente, para sus irracionales fines, contra el Poder Legislativo constituido e instituido.
El expediente hist√≥rico nos coloca ante la siguiente cuesti√≥n: Restaurado el modelo cl√°sico de divisi√≥n de poderes por el Congreso Constituyente de 1917, en 2015 ¬Ņes posible hablar en M√©xico de una Rep√ļblica en la que rija el sistema de pesos y contrapesos que acoten la supremac√≠a del Poder Ejecutivo?

Por su acerada autoridad como constitucionalista ejercida en la Academia, especialmente en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, recurrimos al especialista Diego Valadés.
Tomamos esa acreditada fuente, porque coincide con una inquietud que en diversos foros -con mayor frecuencia en los espacios de Voces del Periodista- hemos expresado cuando abordamos iniciativas de Reforma del Estado durante lo que va de la era neoliberal. La pregunta que hemos dejado tercamente latente es: Y la reforma del gobierno, ¬Ņcu√°ndo?


El personalismo avasalla el sistema político


Dr. Diego Valad√©sDiego Valad√©s -quien ha servido en administraciones de factura priista-, en reciente colaboraci√≥n publicada en el diario Reforma, bajo el encabezado de ¬ŅHay gobierno?, abre su alucinante tema con esta reflexi√≥n:
‚ÄúPor extra√Īo que parezca, nuestro sistema jur√≠dico no contiene disposiciones relacionadas con la organizaci√≥n y funcionamiento de un gobierno, como √≥rgano de direcci√≥n pol√≠tica. Tan dominante es el personalismo que no se ha considerado necesario que, adem√°s del Presidente, el pa√≠s tenga gobierno‚ÄĚ.

A rengl√≥n seguido, Valad√©s profundiza: ‚ÄúTal vez ese fen√≥meno explique algunas de las desventuras pol√≠ticas que hemos sufrido a lo largo del tiempo. La concentraci√≥n del poder ha sido una constante que no ha dejado espacio para instituir un gobierno funcional y responsable, capaz de superar los desaf√≠os que todo Estado enfrenta‚ÄĚ.
Seguimos las iluminantes citas al constitucionalista: La sensación generalizada de que estamos a merced de la violencia delictiva, de la corrupción y de la turbulencia urbana, no se podría explicar porque los delincuentes mexicanos fueran los más astutos del planeta, ni porque en México se hubieran depositado todas las perversiones del orbe, o porque sólo aquí existiera inconformidad social.

‚ÄúLo que s√≠ sucede en M√©xico, a diferencia de casi todos los dem√°s Estados constitucionales, es que aqu√≠ no hay gobierno formal. La palabra gobierno alude la acci√≥n de gobernar, pero en este caso me refiero a la organizaci√≥n que lleva a cabo esa tarea y que nuestro sistema jur√≠dico no regula. En la Constituci√≥n aparece 130 veces la voz gobernar, de las cuales 14 agregan federal y dos de la Uni√≥n, pero en ninguna parte dice en qu√© consiste. La voz Ejecutivo, por otro lado, figura en 126 ocasiones, como sin√≥nimo de gobierno. La Constituci√≥n es clara: una sola persona es la totalidad del gobierno‚ÄĚ.

Valad√©s remata su texto con esta conclusi√≥n: En un Estado constitucional las decisiones pol√≠ticas ‚Äúdeben corresponder a un gobierno responsable y controlable, no a un solo individuo y a sus colaboradores personales‚ÄĚ. Hasta aqu√≠ el autor citado.

La sociedad demandante como coartada


Desde la gesti√≥n de Carlos Salinas de Gortari -del que Valad√©s fue colaborador-, las presidencias tecnocr√°ticas han presentado sus grandes reformas estructurales, que han implicado radicales cambios constitucionales, como atenta respuesta a ‚Äúlas demandas m√°s sentidas de la sociedad‚ÄĚ.
Cubrimos alg√ļn tramo de la campa√Īa presidencial de Salinas de Gortari, cuando todav√≠a el PRI, en 1997, al trav√©s del Instituto de Estudios Pol√≠ticos, Econ√≥micos y Sociales (IEPES) revest√≠a su plataforma de gobierno bajo el supuesto de la consulta popular. ¬°Que hable M√©xico!, fue uno de los esl√≥ganes de esa campa√Īa.

VeracruzEl esquema de esas supuestas consultas ten√≠a como soporte asambleas tem√°ticas nacionales, seg√ļn la jerarquizaci√≥n de las pol√≠ticas p√ļblicas. Nos consta, para el caso, que en uno de esos foros en Morelia, Michoac√°n, miembros del tanque pensante del candidato no ocultaban su aburrimiento, rayano en la irritaci√≥n: Pero es que M√©xico, exclamaban, ‚Äúya est√° sobre diagnosticado‚ÄĚ. A qu√© escuchar ‚Äúa una c√°fila de ignorantes‚ÄĚ.
Escribimos en su oportunidad de las gestiones de Salinas de Gortari (Harvard) y Ernesto Zedillo Ponce de Le√≥n (Yale) -tiempo en que se hablaba de excelencia acad√©mica para reclutar cuadros para la administraci√≥n p√ļblica-, que su sello eran la arrogancia y la pretendida infalibilidad.

Recordamos una expresión de Salinas de Gortari casi al fin de su mandato: Mi principal satisfacción, es haber cambiado la mentalidad de los mexicanos.
Alg√ļn √°cido analista escrib√≠a al respecto que nuestro pa√≠s empezaba a ser gobernado por ‚Äúla primera generaci√≥n de estadunidenses nacidos en M√©xico‚ÄĚ.
La met√°fora adquiri√≥ sentido cuando el modelo neoliberal fue convertido en ariete para demoler los fundamentos del Estado mexicano y recorrer el poder econ√≥mico al lado de un nuevo corporativismo empresarial surgido de la privatizaci√≥n de los bienes p√ļblicos, a partir de la desnacionalizaci√≥n del sistema de banca y cr√©dito apenas al segundo a√Īo del sexenio salinista.

La postmodernidad que nos vino del norte

Se explica ese viraje ideol√≥gico, porque la autodenominada generaci√≥n del cambio estaba constituida por tecn√≥cratas formados en universidades extranjeras, de preferencia de los Estados Unidos. Los j√≥venes turcos, se les dio como santo y se√Īa.

Belisario DominguezSe explica ese giro de calidad tambi√©n porque -aunque egresados de instituciones de educaci√≥n p√ļblica mexicanas, la UNAM y Instituto Polit√©cnico Nacional-, Salinas de Gortari y Zedillo Ponce de Le√≥n optaron sus posgrados en la especialidad de Econom√≠a en Harvard y Yale, cuando estaba ya en boga en los Estados Unidos la Escuela de Chicago, trinchera de los padres del neoliberalismo; Milton Friedman, uno de los m√°s prominentes.

En 1988, cuando por primera vez fue estremecida la hegemon√≠a electoral y pol√≠tica del PRI, en c√≥nclave de la c√ļpula tricolor, al evaluarse los desconcertantes resultados de la elecci√≥n presidencial, conspicuos y l√ļcidos miembros de la nomenclatura mandante concluyeron que aquellos resultados fueron producto del voto de castigo como reacci√≥n a los primeros signos de la depredadora pol√≠tica econ√≥mica, que modific√≥ las bases y rumbo de la econom√≠a pol√≠tica que durante casi medio siglo se√Īore√≥ los programas de esa asignatura en nuestros centros de educaci√≥n superior. Un cambio de grado y valor.

El monopolio legítimo de la violencia

Casualmente, fue a partir del mandato de Salinas de Gortari cuando -con una con una insistencia de suyo sospechosa-, la tecnoburocracia empezaría a hablar como nunca en la historia de México, de Estado de Derecho. Le seguiría la apelación al monopolio legítimo de la violencia como privilegio del Estado.
El ciclo de los economistas forjados en el extranjero fue interrumpido por el derrocamiento electoral del PRI -con su abanderado, el también economista Francisco Buenaventura Labastida Ochoa- en las elecciones presidenciales de 2000.

Lo que, en el agreste llano, se sentir√≠a entonces como un respiro, dur√≥ lo que dura en suspiro. El poder presidencial -aiga sido como aiga sido, seg√ļn la expresi√≥n c√≠nica de 2006-, fue depositado sucesivamente por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci√≥n, instancia jurisdiccional definitiva e inatacable en la materia, en egresados de universidades privadas.

El guanajuatense Vicente Fox Quesada pasó por la Universidad Iberoamericana, donde resultó destripado en la carrera de Administración de Empresas. Ya en el poder, proclamó el suyo como un gobierno de empresarios, por empresarios y para empresarios.

Felipe Calder√≥n HinojosaEl michoacano Felipe Calder√≥n Hinojosa surgi√≥ abogado de la Escuela Libre de Derecho cuando le fue denegada su inscripci√≥n en la Facultad de Derecho de la UNAM. El leitmotiv de su mandato fue la militarizaci√≥n de la vida p√ļblica de M√©xico. Consagr√≥ en la acci√≥n directa el monopolio leg√≠timo de la violencia del Estado, uno de cuyos ex√©getas fue el procurador federal Eduardo Medina Mora.

El mexiquense Enrique Pe√Īa Nieto, egresado de la carrera de Derecho de la Universidad Panamericana (franquicia del Opus Dei) ofreci√≥ al pa√≠s un ‚Äúrenacido‚ÄĚ PRI. Si nos apropiamos de la licencia editorial, vale el s√≠mil b√≠blico de L√°zaro, cuando, resucitado √©ste, le reclam√≥ a Jes√ļs haberle dado una segunda vida sin curarle la lepra.
Dicho para la posteridad: Tres ex presidente de México (Zedillo, Fox y Calderón) han sido consignados ante tribunales internacionales por crímenes de Estado (económicos unos) o de lesa humanidad (genocidio es una tipificación). Ilusoriamente. Sólo se puede confiar en la justicia inmanente.

El invento del Pacto por México

La recapitulaci√≥n nos regresa al tema de la constitucionalidad de los poderes p√ļblicos en la reflexi√≥n del ya citado jurista Diego Valad√©s, no s√≥lo en lo que toca a la legalidad -inexcusable-, sino a la legitimidad del ejercicio del poder pol√≠tico.

Recuerda Valad√©s que la Constituci√≥n prev√© que el poder se divida en Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y hay sendas Leyes Org√°nicas que regulan al Poder Judicial de la Federaci√≥n, al Congreso de la Uni√≥n de los Estados Unidos Mexicanos y ¬°a la Administraci√≥n P√ļblica Federal! No existe una ‚ÄúLey Org√°nica del Poder Ejecutivo‚ÄĚ, porque √©ste se deposita, completo, en un solo individuo. Ser√≠a absurdo que una norma dispusiera la organizaci√≥n y funcionamiento de una persona.

Manlio Fabio Beltrones Rivera‚ÄúPor eso, en lugar de una ley org√°nica del Gobierno, s√≥lo contamos con una sobre la administraci√≥n. Un gobierno administra, pero no nada m√°s eso‚ÄĚ. Hasta aqu√≠ Valad√©s.
Aquí caemos en el centro de gravedad de la cuestión. Para tratar de constitucionalizar los fines de su gobierno, el Presidente entrante acometió una operación política en la que convocó en exclusiva a tres de siete partidos con registro nacional representados en el Poder Legislativo.
Se trepar√≠a de √ļltima hora a la carreta del oportunismo rapaz uno, mil usos, sin autoridad pol√≠tica reconocible, pero si con votos decisorios en ambas c√°maras federales. Nadie m√°s. De tal operaci√≥n pol√≠tica surgi√≥ el denominado Pacto por M√©xico.

En su momento, el actual presidente de la Junta de Coordinaci√≥n Pol√≠tica de la C√°mara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones Rivera reconoci√≥ paladinamente el car√°cter f√°ctico de ese pacto y lo describi√≥, sin embargo, como primer paso para la institucionalizaci√≥n de un futuro ‚Äúgobierno de coalici√≥n‚ÄĚ, inexistente a√ļn en la Carta fundamental.
El fáctico, pues, Pacto por México, concretó en racimo y en tiempo record las reformas constitucionales transformadoras para Mover a México. Se pusieron demasiados fierros en la lumbre.

Cuando en particular una, la contrarreforma petrolera fue impugnada pretendiéndose hacer valer el derecho constitucional a la consulta popular, llegó el turno a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Esto es, el poder constitucional paritario: El Judicial de la Federación.
Los ministros de la Corte pusieron por encima del interés de los promotores de la iniciativa de consulta concurrente en la elección federal de 2015 -que invocaron el nombre del pueblo-, el interés económico del Estado. El derecho consagrado en la fracción VIII del artículo 35 de la Constitución, quedó en la práctica abrogado.
Lo trágico del esquizofrénico proceso legislativo -que en algunas materias reformadas ha incumplido hasta los términos en tiempo establecidos en la propia Constitución para las secundarias-, es que a la hora de su instrumentación administrativa empezó hacer crisis apenas apagado el triunfalismo transformador.

El que a la globalización se debe; a la globalización paga


No sólo incide de manera determinante en ese dramático naufragio la complejidad de la operación administrativa -en la que algunos secretarios encargados de despacho han sacado tache-, sino factores externos en los que están involucrados intereses extranjeros que potencialmente resultarían beneficiarios de la mega reforma constitucional, y que pretenden ahora alzarse con el santo y la limosna.

Pong√°moslo de este tama√Īo: La joya de la corona del reformismo de ocasi√≥n, por m√°s de una tentaci√≥n, fue el sector energ√©tico y particularmente el petr√≥leo. En esta canasta se pusieron todos los huevos; los de la esperanza de salvaci√≥n de las desvencijadas e hipotecadas finanzas p√ļblicas, en lugar prioritario.

 

ocupacion-estadounidense-de-veracruz-de-1914-3


En el pecado se lleva la penitencia. En el apresuramiento del proceso legislativo transformador se olvidó que se respondía al imperativo de la globalización y se pasó por alto que la globalización cobra sus propios costos.
La actual encarnizada lucha por el poder global tiene como objetivo de occidente el estrangulamiento y la capitulación de tres gobiernos que pretenden hacer valer a toda costa y a cualquier costo su soberanía: Rusia e Irán y, aleatoriamente, en América Latina, Venezuela. Los tres vinculados activa o pasivamente con el negocio petrolero. Respecto de Rusia, se activó el detonante de Ucrania.

La carambola global no se compadece de aliados voluntarios o sujetos a compulsión. Cuando Arabia Saudita acometió la ofensiva para desestabilizar el mercado petrolero mundial con base en la ecuación producción sin límites-precios a la baja, se llevó entre las espuelas a justos y pecadores.
El nocaut alcanzó a México y le rompió la vital vértebra de recuperación de la economía nacional y en especial la estatal. La expectativa de resarcimiento devino en regresión fiscal, cuyo impacto se refleja en improvisados ajustes presupuestales que han obligado incluso a suspender grandes proyectos de infraestructura programados para el sexenio. No se puede luchar cuerpo a cuerpo contra la Historia.
Todav√≠a, en la primera semana de marzo, casi suplicando a las petroleras extranjeras tomar a M√©xico como destino de sus inversiones, en Londres se les ofreci√≥ ‚Äúflexibilizar‚ÄĚ los t√©rminos de los contratos y otorgar mayor participaci√≥n en las esperadas ganancias.

Entre México y los Estados Unidos, el desierto

Si se nos permite aventurar una reflexión histórica, la apuntaremos en este sentido: Entre finales del siglo XIX y principios del XX, el régimen dictatorial de Porfirio Díaz, a quien se le atribuyó la frase: Entre México y los Estados Unidos, el desierto, pretendió diversificar sus fuentes de inversión en el país, orientando su mira hacia las potencias económicas de Europa.

Manuel G√≥mez Mor√≠nEscribiendo a toro pasado, el a√ļn joven sabio Manuel G√≥mez Mor√≠n describi√≥ aquella opci√≥n porfiriana con estas l√≠neas: M√©xico en paz, hizo propaganda, lanz√≥ y consolid√≥ empr√©stitos, recibi√≥ extranjeros, intent√≥ colonizaci√≥n. Todo un simulacro de internacionalismo.

‚ÄúSimulacro, nada m√°s, porque (ese internacionalismo) no estaba orientado a hacer de M√©xico un valor mundial, a dar a M√©xico consideraci√≥n de una fuerza moral y econ√≥mica en el mundo, sino que se limit√≥ a poner a M√©xico en el mercado, a lanzarnos a un doloroso camino de imitaciones de pastiche e ignorancia de lo nuestro‚Ķ‚ÄĚ.
Lo que parece un traje a la medida para la tecnocracia neoliberal como heredera de Los científicos de la dictadura porfiriana: “Política igual a la del reyezuelo negro que abre las fronteras de su tribu a los delegados del poder europeo, le entrega su marfil y sus plumas, y viste desde entonces, sobre su cuerpo desnudo, un frac de opereta…
‚ÄúEncantado de sus grandes y poderosos amigos nuevos, crey√©ndose su protector y concibiendo la idea de ser el ombligo del mundo, el m√°s fuerte, el m√°s bello, el internacionalismo del Porfiriato fue la sistem√°tica propuesta de M√©xico al mercado para quienes quisieran tomarlo. ¬°Y todav√≠a d√°bamos algo en efectivo sobre regalar la riqueza y gravar nuestro patrimonio!‚ÄĚ.

No se puede luchar cuerpo a cuerpo con la Historia. En 1910, el decr√©pito dictador fue embarcado en el en El Ypiranga. No hay mal que dure 100 a√Īos‚Ķ
Hasta ah√≠ G√≥mez Mor√≠n, fundador del Partido Acci√≥n Nacional (PAN), ‚Äúla alternativa cat√≥lica a la Revoluci√≥n mexicana‚ÄĚ, seg√ļn lo catalogaron algunos acad√©micos estadunidenses.
Lo dijo el clásico, como para nuestra situación: La historia se comporta una vez como tragedia y se reproduce como farsa. Es cuanto.

PD: Circunstancias de variado origen nos plantean el imperativo de declarar una tregua despu√©s una continuada trayectoria de seis d√©cadas en el ejercicio period√≠stico. Naturaleza y vocaci√≥n nos impiden hablar de rendici√≥n. Digamos que d√≠as de guardar son necesarios para limpiar de telara√Īas la cabeza y reciclar energ√≠as a fin de remprender la irrenunciable ruta. Seguimos en la frecuencia de Cervantes de Saavedra: Mejor el camino que la posada‚Ķ



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