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Edición 344 | ||||
Escrito por José Antonio Crespo | ||||
Martes, 05 de Abril de 2016 15:26 | ||||
NADIE SE SINTIÓ ALUDIDO POR LOS MENSAJES DE FRANCISCO. Lo que importaba era salir en la foto para capitalizar políticamente la estancia del Papa. Incluso, líderes del PRI dicen que el mensaje papal coincide totalmente con el ideario de Peña. El Estado laico perdió terreno.
Es ahora un oscuro cardenal en alguna parte del mundo, cuyas ideas y escritos probablemente no importan a nadie (si acaso a un reducido grupo). Pero cuando le toque ser investido Papa, será recibido en muchos países como lo fue Francisco en México, y sus ideas entonces sí serán propagadas orbe et orbi. Su personalidad no será relevante; podrá ser serio, hosco, simpático o cariñoso. No importa, será el Papa.
Proceso de elección
De hecho, hay una anécdota que muy bien refleja esa creencia en los albores de la Iglesia. En 236 había que elegir nuevo Obispo de Roma, y según narra el obispo Eusebio de Cesárea: “Hallándose todos los hermanos reunidos para elegir al que había que recibir en sucesión el episcopado y siendo numerosísimos los varones ilustres y célebres que estaban en la mente de muchos, a nadie se le ocurrió Fabiano, allí presente. Sin embargo, de pronto… una paloma en lo alto se posó sobre su cabeza, imitando manifiestamente el descendimiento del Espíritu Santo en figura de paloma sobre el Salvador.
Durante el periodo llamado, no por casualidad, “pornocracia” (el gobierno de las prostitutas), la amante del Papa Sergio III, Marozia, logró influir para que el hijo de ambos lo sucediera en el trono de San Pedro. Seguramente también Marozia fue iluminada por el Espíritu Santo en tan sabia elección. Desde luego, para apresurar el nombramiento de su hijo, Marozia mandó envenenar a su amante, el Papa. El joven pontífice, de 21 años, adoptó el nombre de Juan X (931-935).
Asunto hereditario
Tras nombrar otros pontífices, Alberico logró colocar a su hijo Octaviano, de 17 años de edad, como Papa. Éste aprovechó su investidura para organizar juergas y orgías. Su palacio era conocido como "el Burdel" – reunía prostitutas y efebos (a uno de 10 años lo nombró obispo)— y, por estas razones el joven pontífice fue llamado el “Papa Fornicario”. Apostaba las riquezas del papado, invocando a Satán.
Crueles venganzas
Murió a manos de un esposo engañado que lo encontró con su mujer. Fue arrojado por la ventana de la alcoba y murió. El esposo engañado, por lo visto no tenía mayor respeto por la investidura pontifical. En los anales eclesiásticos el joven Papa causante de tales desaguisados, sigue siendo llamado “Su Santidad”. ¡Es la investidura lo que cuenta! Al parecer, el Espíritu Santo andaba un poco perdido al hacer sus designaciones papales.
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