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Un aniversario m√°s de la Expropiaci√≥n Petrolera Sue√Īo de Patria soberana, hoy macabra pesadilla
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Edición 344

ITI 1

 

ITI 2


¬°Vuelve, Santa Anna, te perdonamos!


EN PLENA Y MONSTRUOSA DEPREDACI√ďN provocada por la guerra unilateral declarada por Felipe Calder√≥n contra el crimen organizado -que ‚Äúvamos ganando, aunque no lo parezca‚ÄĚ, dec√≠a-, desde lo alto se proclam√≥ como prioridad ‚Äúla reconstrucci√≥n del tejido social‚ÄĚ.


LUEGO vendría la promesa de un México en paz y el reparto de la prosperidad que generarían las grandes reformas transformadoras que tendría como soporte la reformulación de fundamentos y fines de la Constitución de 1917.

Si se hablaba de ‚Äúreconstrucci√≥n‚ÄĚ del tejido social, obviamente se reconoc√≠a que el organismo nacional se desgarraba en una crisis humanitaria.

ITI 3Al darse por aclimatada e institucionalizada la amenaza de ingobernabilidad, se admitió que sus detonantes se condensaban en la desconfianza y la desesperanza populares, asignaturas políticas de primer orden.

Corre ya, vertiginosamente, el tercer tercio del sexenio presidencial y han transcurridos m√°s de dos a√Īos de la promulgaci√≥n y pretendida, y fallida, instrumentaci√≥n de las primeras reformas transformadoras.

El pasado 7 de marzo, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) dio a conocer los resultados de la encuesta sobre índice de confianza de los mexicanos. Este índice se habría contraído 1.5 por ciento. De febrero de 2015 a febrero de 2016, la baja fue de 1.2 por ciento.

El índice de confianza de los hogares en ese mismo periodo cayó 3.2 por ciento. Respecto de la situación económica esperada para los próximos doce meses, la baja acumuló 5.2 por ciento.

¬ŅQu√© factor incide en el decreciente √≠ndice de confianza de los mexicanos, que ya suman m√°s de 121 millones? El primero ser√≠a de orden socioecon√≥mico y espec√≠ficamente el correspondiente al ingreso en los hogares: Unos 25 millones.

Por supuesto, el ingreso hogare√Īo depende del mercado laboral y de la estabilidad en el empleo dignamente remunerado.

 

La clase obrera no va al paraíso


Si volvemos al Inegi como fuente, encontramos en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo para 2015 que la Población Económicamente Activa (PEA) suma casi 60 millones de personas.

 

ITI 4

 

Una acotación imperativa: Los laboristas especializados codifican el concepto de empleo como aquél que pasa por la contratación obrero-patronal, sujeta a las prerrogativas y prestaciones a las que obligan el artículo 123 constitucional y la Ley Federal del Trabajo, empezando por un salario remunerativo y la Seguridad Social.

Por ‚Äúocupaci√≥n‚ÄĚ se entiende cualquier actividad que puede ser ocasional y transitoria, y exenta incluso de remuneraci√≥n al trabajador.
De lo dicho, resulta que 8.3 millones de individuos -acaso jefes de familias- de la PEA, est√°n desocupados en busca de trabajo o, de plano, desistidos en la b√ļsqueda por no ver expectativas ciertas.

El dato, económica y socialmente subversivo, nos reporta que 27.6 millones de compatriotas catalogados en la PEA, ambulan en la economía informal, llamada también Economía negra.

La estadística que nos queda, es que sólo 20.8 millones de personas (de casi 60 millones de la PEA) se emplean en la economía formal, si bien en muchos casos expuestos a contratos obrero-patronales triangulados, cuyo primer propósito es incumplir con el derecho a la Seguridad Social. Son esos contratos de protección empresarial.

Otro riesgo que no abona un √°pice al optimismo es que, seg√ļn las c√°maras empresariales, existen m√°s de 40 mil unidades productivas amenazadas por la quiebra y el cierre, algunas insolventes porque el sector gobierno no paga servicios y obras devengados.

 

El bumer√°n golpea el rostro del gobierno


Si el sombr√≠o paisaje social descrito es saldo acumulado de las pol√≠ticas neoliberales de las cuatro recientes d√©cadas, imposible negar que su exacerbaci√≥n obedece al deliberado ataque al Estado de bienestar, que ha regresado como b√ļmeran sobre el rosto del gobierno, golpeado en sus finanzas por la crisis de los precios petroleros de los que ha dependido el fisco como natural consecuencia de una econom√≠a profundamente petrolizada.

En el pecado neoliberal, el gobierno resiente la penitencia, pero transfiere sus costos a la sociedad toda mediante la lógica de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas.

 

Cae la falacia del ‚Äúcrecimiento hacia el exterior‚ÄĚ


Cay√≥ hecho astillas el ilusorio mito de que ‚Äúcrecer hacia el exterior‚ÄĚ traer√≠a en autom√°tico el crecimiento econ√≥mico dom√©stico. Las bases en que se fund√≥ esa falacia se derrumbaron cuando el mercado interno se qued√≥ sin asideros: Sin ingreso no hay consumo, a no ser el financiado intensiva y exhaustivamente por los pl√°sticos.

ITI 6En estricto rigor, el frágil soporte de la economía mexicana radica ahora en los excedentes del tráfico de drogas, de armas y personas; en la recepción de remesas que millones de mexicanos transterrados envían a sus familias desde el extranjero y en un primitivo mercado turístico.

Todavía, hasta el segundo semestre de 2015, el Banco de México informaba gozoso de cada nuevo máximo histórico en la acumulación de la reserva de divisas, que rosaban ya los 200 mil millones de dólares.

Voces un tanto ingenuas, pero de buena fe, llegaron a proponer que esos recursos se aplicaran excepcionalmente a solventar la economía productiva al través de la inversión estatal.

 

Esas voces fueron desoídas…


En cambio, miles de millones de dólares de la reserva fueron liberados al mercado especulativo, mientras el gobierno se obstinó irreflexivamente en seguir echando mano a la deuda que a 2016 suma unos ocho billones de pesos, estrategia que ya preocupa a las agencias financieras internacionales que consideran insostenible rebasar el 35/ 37 por ciento de endeudamiento contra un Producto Interno Bruto que permanece estancado o en retroceso.

 

Petróleo es el nombre de la crisis


Petr√≥leo, es el nombre de la crisis y sus atroces consecuencias dan oscuro marco al 18 de marzo, en cuyo centro de gravedad opera la contrarreforma petrolera dise√Īada sobre las prematuramente escler√≥ticas rodillas del f√°ctico Pacto por M√©xico.

Entre los obtusos alegatos para convencer a los mexicanos de la presunta bondad de la contrarreforma petrolera, se dijo que ésta era congruente con la voluntad del Gran Expropiador Lázaro Cárdenas, que en su decreto expropiatorio de 1938 reservaría un margen de participación del capital privado.

ITI 5Es el caso que ese capital privado, de preferencia extranjero, no se ha tragado las ruedas de molino y se mantiene remiso a asistir al salvataje de la economía mexicana.

Si se nos permite una acotación, la haremos para retomar algunos juicios demoledores que en su oportunidad sustentó el después fundador del Partido Acción Nacional, don Manuel Gómez Morín, cuando analizó el internacionalismo de pastiche, le llamó, de la dictadura porfirista, que equiparó a la del reyezuelo negro.

‚ÄúEl internacionalismo porfiriano‚ÄĚ, escribi√≥ G√≥mez Mor√≠n, ‚Äúfue la sistem√°tica propuesta de M√©xico en el mercado para quien quisiera tomarlo. Y todav√≠a d√°bamos algo en efectivo sobre regalar nuestras riquezas y gravar nuestro porvenir‚ÄĚ.

Nación traicionada: Miseria y corrupción.

Describi√≥ entonces G√≥mez Mor√≠n a M√©xico como ‚Äúuna naci√≥n traicionada. Traicionada en su econom√≠a, que de d√≠a en d√≠a va perteneci√©ndonos menos (‚Ķ) Traicionada en los afanes de su pueblo, que ha sido c√≠nicamente enga√Īado con un malabarismo de palabras; que despu√©s de pelear y sufrir, ve escamoteadas las promesas de mejoramiento y de libertad, y se encuentra con una miseria cada d√≠a creciente, con una tiran√≠a cada vez mayor y con una corrupci√≥n que no tiene l√≠mites‚ÄĚ.

Hasta ahí Gómez Morín.

Volvamos a nuestras l√≠neas para aventurar una precisi√≥n sobre el acto patri√≥tico de L√°zaro C√°rdenas en 1938. El decreto expropiatorio fue sobre los bienes f√≠sicos, las instalaciones de las compa√Ī√≠as extranjeras que usufructuaban los hidrocarburos mexicanos.
No podía ser el acto de expropiación sobre el petróleo, porque en 1938 el artículo 27 de la Constitución estipulaba que la propiedad de tierras y aguas… correspondía originariamente a la Nación y que:

‚ÄúCorresponde a la Naci√≥n el dominio directo‚Ķ de todos los minerales y sustancias que en vetas, mantos, masas o yacimientos constituyan dep√≥sitos (cuya naturaleza sea distinta a otros componentes de los terrenos): Los productos derivados de la descomposici√≥n de las rocas, cuando su explotaci√≥n necesite trabajos subterr√°neos, los yacimientos minerales y org√°nicos de materias susceptibles de ser utilizadas como fertilizantes, los combustibles minerales s√≥lidos; el petr√≥leo y todos los carburos de hidr√≥geno s√≥lidos, l√≠quidos o gaseosos‚Ķ‚ÄĚ.

M√°s claro, ni el agua. De ah√≠ que, subyacente el mandato constitucional, para la explotaci√≥n de esos recursos se haya creado la empresa Petr√≥leos Mexicanos (Pemex), a cuyo cargo corri√≥ en agosto de 1961, durante el sexenio del mexiquense Adolfo L√≥pez Mateos, el √ļltimo pago de la deuda contra√≠da por la expropiaci√≥n de los bienes f√≠sicos de las petroleras extranjeras.

 

La reafirmación por Adolfo Ruiz Cortines


En 1958, días antes de entregar el mandato a López Mateos, el presidente Adolfo Ruiz Cortines, había enviado al Congreso de la Unión el proyecto de la nueva Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en el Ramo del Petróleo, que propuso el control ITI 8absoluto del Estado sobre la industria petrolera.

En la promulgaci√≥n de dicha Ley seis d√≠as despu√©s, se asigna a la Naci√≥n ‚Äútoda la explotaci√≥n de hidrocarburos‚ÄĚ.
En esa línea, en enero de 1960, López Mateos promulga las reformas a los párrafos cuarto, quinto, sexto y séptimo de la fracción primera del artículo 27 reafirmando el dominio del suelo y subsuelo nacional.

Entre otros, esos antecedentes fueron invocados por legisladores estadunidenses cuando hacia 1993, en las negociaciones secretas del Tratado de Libre Comercio promovido por Carlos Salinas de Gortari, asumieron con reservas la incorporación de los hidrocarburos en ese acuerdo, pero sus pares replicaron que, en eso de respetar la Constitución, los presidentes mexicanos eran duchos en sacarle la vuelta.

 

Cuando el petróleo salvó la presidencia de Zedillo


El petróleo fue tan determinante en la crisis del maquinado Error de diciembre de 1994, que Ernesto Zedillo Ponce de León salvó su presidencia suplente embargando ante el Tesoro de los Estados Unidos, coordinador del salvataje, la factura petrolera como garantía de pago del colosal rescate financiero.

En el 78 aniversario de la Expropiaci√≥n Petrolera, ya no habr√° m√°s esa tabla de salvaci√≥n. Por donde quiera que se le vea, como resultados de la contrarreforma, el petr√≥leo ya no es de M√©xico, y para explotarlo, a las compa√Ī√≠as que se les concesione les bastar√° con ocupar los territorios de ejidos y comunidades y aun de peque√Īas propiedades, donde detecten potenciales yacimientos.

ITI 7Una desvencijada Pemex, siguiendo la vía de desnacionalización del sector energético, es empujada ya a ceder a asociaciones leoninas con empresas privadas que se animen a entrarle al saqueo.

En la agreste ruta, miles de trabajadores petroleros est√°n siendo lanzados a la calle, mientras que la deuda acumulada por el r√©gimen pensionario se carga sobre las espaldas de los contribuyentes cautivos. Deuda p√ļblica, pues, hasta reventar la escasa capacidad de respuesta del erario gubernamental.

El sue√Īo de la Independencia econ√≥mica de M√©xico lo representar√° en lo sucesivo la pesadilla de un paisaje donde las cavernas y socavones s√≥lo servir√°n, cuando mucho, para un tour de visitantes extranjeros que escuchar√°n a sus gu√≠as: ¬°Aqu√≠ yacen los restos de una Patria que quiso ser soberana! He ah√≠ la obra de los neoliberales a los que no le funciona ya ni la Cruzada Nacional contra el Hambre. Es cuanto.

 



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