![]() |
Edición 348 | ||||
Escrito por Dr, Hernán Edrián Chavarría Aguilar | ||||
Miércoles, 03 de Agosto de 2016 09:31 | ||||
DOS O TRES DE MIS AMISTADES consideran la antigüedad como algo muy romántico, sueñan en una bucólica vida en la edad media o en las cortes de Inglaterra o Francia del siglo XVII. CUANDO me lo dicen, les contesto que deberían pensárselo un poco, porque aparte de la carencia de muchísimos de los productos que hoy damos por sentados, servicios médicos y medicamentos adecuados, en esos tiempos y lugares la higiene como la conocemos no existía. Pero vamos por partes. Todos iguales
Entrando en materia, sabemos que el origen del cuarto de baño y los las áreas específicas para eliminar desechos es muy antiguo, con estrictas reglas higiénicas entre los chinos hace unos 5000 años, en Egipto con elegantes letrinas para uso de los faraones y la nobleza al menos 2000 años antes de Cristo. Los romanos se reunían en los baños públicos, donde en un área especial con agua corriente, defecaban y orinaban en grupo entre animada charla —con el único defecto de limpiarse con una esponja húmeda en la punta de un palo que era compartida—, la historia del sanitario hubiera sido otra de no llegar la edad oscura, porque en Europa toda medida higiénica razonable desapareció durante el medioevo (circa 700 a 1500 DC), la gente hacía sus necesidades en donde quería o podía, las calles de las ciudades eran lodazales, vertederos al aire libre donde la inmundicia corría a la vista entre enorme pestilencia, empeorada por la defecación del ganado que deambulaba sin rienda y de los animales de tiro. En este tiempo, cualquiera que sintiera el “llamado de la naturaleza” se apartaba a una esquina oscura para hacer lo propio; a pesar del drenaje y los baños este problema no se eliminó de las grandes urbes hasta mediados/finales del siglo XIX. Hay que aclarar que en Asia y América pre-hispánica este no era el caso, aunque esta última si lo padeció tras la conquista. Así las cosas la influencia del invento europeo que solucionó el problema, hoy abarca todo el mundo occidentalizado. El cambio Las mejoras comenzaron cuando en 1597 el inglés John Harrington inventó el primer inodoro de cierre de agua (water close) al cual llamó “Ajax”. Fue instalado en el palacio de la Reina Isabel I, la cual nunca quiso usarlo pues le desagradaba el ruido que se producía.
Al mismo tiempo se comenzó la instalación en las calles del alcantarillado por donde correrían los desperdicios humanos derivándolos a una gran fosa séptica lejos de la ciudad. Todas estas mejoras urbanas poco a poco se fueron generalizando y siendo emuladas en algunas colonias inglesas, se popularizaron también en Francia, el resto de Europa y claro, en sus colonias.
Claro que si usted tiene algunos miles de dólares extra para comprar una de estas maravillas japonesas, en vez de contribuir para mejorar los lugares del mundo donde la defecación al aire libre aún es la norma, en un entorno de enfermedad y pestilencia, será usted… excusado. More articles by this author
|