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Edición 354

14 mini

Cr√≥nica. Deportaciones y remesas, la vuelta al pasado. ¬ŅCu√°ntos miles de criminales con prioridad de deportaci√≥n aterrizar√°n en M√©xico? ¬ŅQu√© piensa hacer el gobierno con ellos? ¬ŅConstruir√° m√°s c√°rceles o pisando tierra mexicana recuperar√°n su libertad? ¬ŅCu√°ntos millones de d√≥lares dejar√°n de ingresar al pa√≠s por las mayores comisiones o impuestos a las remesas que prometi√≥ establecer el nuevo gobierno estadounidense?

Chicago, Illinois.- Las inquietantes preguntas sin respuestas se han ido acumulando en las mesas de los funcionarios mexicanos, mientras la administraci√≥n del temerario Donald Trump sigue avanzando envalentonada ante la timorata actitud al sur de su frontera. Eso demostraron las manifestaciones de la desuni√≥n nacional convocadas para el 12 de febrero por importantes l√≠deres de opini√≥n que el mero d√≠a fueron desde√Īados por las masas de todos los sectores sociales y niveles socioecon√≥micos.

Estoy caminando sobre la Calle 26 del barrio mexicano La Villita (Little Village), famoso en todo Chicago por sus pandillas juveniles que hace apenas algunos a√Īos dieron mucho trabajo a la polic√≠a de esta ciudad santuario, donde regularmente no se persigue a los indocumentados.

La Villita se ha vuelto un barrio más tranquilo, comparado con otros vecindarios del sur y oeste de Chicago, primordialmente de población afroamericana, donde ocurren la mayoría de crímenes violentos que tienen a Chicago en la mira de Trump.

En 2016, esta urbe denominada la Ciudad de los Vientos ‚Äďla alusi√≥n es obvia‚ÄĒ registr√≥ 4,331 v√≠ctimas de balaceras y 762 homicidios, la cifra m√°s alta de las dos √ļltimas d√©cadas, el doble de Nueva York, pero con la tercera parte de poblaci√≥n ‚Äďde cerca de dos millones de habitantes y 8 millones con su √°rea conurbada- lo que convierte a Chicago en uno de los conglomerados humanos m√°s violentos de los Estados Unidos‚Ķ

Y los pandilleros de La Villita, bajo control del cártel de El Chapo Guzmán, aportan su cuota de sangre a la estadística. Trump ha advertido que va por ellos.

El mandatario gringo sostuvo que en Estados Unidos hay tres millones de criminales indocumentados, otras fuentes admiten de uno y medio a dos millones. Seg√ļn fuentes policiales, en todo el pa√≠s hay cerca de 400 mil sentenciados con prioridad de deportaci√≥n, en su gran mayor√≠a mexicanos.

14 inmigrantes

Son 25 mmdd en riesgo

Sobre la Calle 26 se aglomeran los negocios de transferencia de dinero, restaurantes y toda clase de tiendas, sin faltar los locales de adivinadores o santeros muy propios de la cultura popular mexicana. La 26 es la segunda fuente de ingresos para la alcaldía de Chicago. Como millones de paisanos, yo formo parte de las estadísticas de los que enviamos dinero a México. En 2016 superamos los 25 mil millones de dólares que llegaron a manos de otros tantos millones de familias.

Como un d√≠a cualquiera, elijo entre varias la agencia para realizar mi operaci√≥n, buscando el mejor tipo de cambio. Hay mucha especulaci√≥n. Desde hace m√°s de tres a√Īos, cada semana he acudido puntual a enviar mis remesas para sostener a mis dependientes‚Ķ y para cumplirles a tiempo a los abusivos banqueros mexicanos.

Mientras hago fila se oyen detonaciones… Nos miramos algunos, sin decir palabra. Al día siguiente sabré por las noticias que un adolescente quedó muerto y dos heridos, al parecer en un enfrentamiento de pandillas.

El invierno de este a√Īo se est√° portando bondadoso en esta amplia regi√≥n del medio oeste de los Estados Unidos, apenas 2 grados bajo cero esta tarde noche del lunes 13 de febrero, con sensaci√≥n de menos 7 grados cent√≠grados, por efecto del omnipresente viento; una puesta de sol fr√≠a, pues, pero tolerable con la ropa adecuada.

Muy poca nieve en esta temporada invernal y menos días de frío extremo nos hacen pensar a los residentes de Chicago que lo del calentamiento global va en serio, y que Trump comete un grave error al negarlo.

14 migrantes

El costo de los dólares

Es mi cuarto invierno en esta regi√≥n, y los tres √ļltimos no se parecen al del 2013-2014, de intensas nevadas y registros de muy bajas temperaturas, 15 o m√°s de 20 bajo cero, con sensaci√≥n t√©rmica superior a los menos 30. Vivir estas temperaturas en la calle, esperando 10 o 20 minutos el transporte p√ļblico y a veces m√°s de media hora, me provocaba un caos de pensamientos donde al final algo me quedaba muy claro: mi anhelo de comprar mi boleto de regreso en la primera oportunidad, por decirlo de una manera decente. Fueron seis meses de clima congelante casi todos los d√≠as y a pleno sol. En varios registros se alcanz√≥ el nivel de los fr√≠os polares con marcas hist√≥ricas de ca√≠da de nieve.

Daba miedo salir a la calle. En esos d√≠as de enero de 2014 el principal peri√≥dico en espa√Īol mexicano, Hoy, se refiri√≥ en su portada a Chicago como ‚ÄúChiberia‚ÄĚ, comparando a la helada urbe con la famosa regi√≥n rusa de nieves perpetuas. En aquellos momentos el solo hecho de sentirse amenazado por el fr√≠o mortal hac√≠a que el prolongado encierro se sintiera como un refugio envidiable‚Ķ

Pero como fuera hab√≠a que salir a trabajar para que el fin de semana los d√≥lares volaran sin contratiempos hacia M√©xico. Y ah√≠ est√°bamos, mezclados de varias nacionalidades latinas, blindados hasta los dientes, haciendo fila para cumplir la promesa, el sue√Īo, la aventura, algunos revelando involuntariamente alg√ļn distintivo de su mexicanidad en sus atuendos regionales, en sus expresiones coloquiales y en su sentido del humor: ‚ÄúLos fuegos que uno enciende por tel√©fono, desde Estados Unidos, alguien los tiene que apagar en M√©xico‚ÄĚ.

Mientras espero en la fila con el fajo de billetes en la bolsa de mi pantal√≥n pienso en el costo que nos impondr√° Trump por las transferencias‚Ķ ¬ŅCu√°ntos millones dejar√°n de entrar al territorio nacional por consecuencia de las deportaciones masivas? Si fuera el 2.0% que propuso un adelantado legislador republicano, creo que no ser√≠a muy oneroso para los remitentes. As√≠ pondr√≠amos sin querer nuestra parte para el maldito muro. Hace muchos a√Īos las comisiones para las remesas eran bastante mayores a las actuales y la gente pagaba sin problema...No ten√≠a otra opci√≥n.

14 La Villita

            Si fuera el caso, un c√°lculo simple arroja que de los 25 mil millones enviados a M√©xico, el 2.0 % sumar√≠a apenas 250 millones de d√≥lares al a√Īo. Poco, para los 12 mil o 15 mil millones que requiere el proyecto del magnate presidente. Pero, con tal cifra ganada con verdadero esfuerzo, ¬Ņen M√©xico cu√°ntas escuelas, cl√≠nicas o techos de cemento dejar√°n de construirse?

El temor es que Trump llegue a darse cuenta que ante la disyuntiva de la deportación muchos estarían dispuestos a pagar esa cifra...y más… y entonces aumente la cantidad para satisfacer sus ansias separatistas.

De regreso al apartamento que comparto con desconocidos en La Villita, me revolotean otras dudas. ¬ŅDisminuir√°n las remesas por la reducci√≥n de los env√≠os que ser√° la consecuencia del aumento en el n√ļmero de deportados? ¬ŅCu√°nto, en vidas y en dinero, costar√° a los que persistan en buscar el incierto sue√Īo americano, a pesar de Trump? En estos a√Īos el atrevimiento cuesta de cinco a siete mil d√≥lares. Y muchos cientos de miles los han pagado. Es eso o la penuria en M√©xico.

Le doy un √ļltimo vistazo a mi comprobante del env√≠o que acabo de hacer, antes de entrar a mi insegura morada en la ‚Äúcasita del horror‚ÄĚ. As√≠ me refiero ir√≥nicamente al albergue donde habito desde mi aterrizaje en Chicago, por las vivencias que me ha tocado observar o compartir en ese inmueble de La Villita, una casona de tres niveles con cuatro habitaciones por piso, cada una de las cuales es rentada a individuos o parejas. El due√Īo no exige mayores requisitos. Es gente que llega a habitar s√≥lo unos meses. Por temporadas, la polic√≠a ha sido frecuente visitante de esta morada.

14 Chiberia

La revolución traicionada

A la Villita, y al domicilio aludido, llegu√© por puro azar, sin saber que exist√≠a, y pens√© que permanecer√≠a unos d√≠as o acaso semanas, pero decid√≠ quedarme para conocer las entra√Īas del fen√≥meno que en estos d√≠as est√° en boca de todo M√©xico y de medio mundo por los impactos que conlleva.

En un balance inmediato, las primeras palabras que me brotaron para m√≠ mismo, en mis primeros meses ah√≠, como residente de La Villita, fueron las m√°s indeseables, las que ning√ļn gobierno quisiera o√≠r. Para decirlo sin tratar de ofender sentimientos ni contradecir hip√≥tesis y menos atacar enfoques convenencieros de pol√≠ticos oportunistas, me encontr√© ante la personificaci√≥n de las muchas caras de M√©xico. Una, la de los que han logrado cierto √©xito material y la residencia permanente, incluso la ciudadan√≠a, y se sienten distantes de M√©xico, ya con sus descendientes agringados. La peor, el rostro negado: el de la pobreza y la falta de educaci√≥n, en millones. La revoluci√≥n traicionada.

La revoluci√≥n traicionada en las historias de estos paisanos, unos 3.5 millones en Illinois y los estados aleda√Īos, de un total de m√°s de 11 millones de indocumentados en territorio gringo, la gran mayor√≠a mexicanos, seg√ļn c√°lculos oficiales.

Hombres y mujeres de diversas edades, unos traídos en la infancia otros en la adolescencia, otros en la juventud y no pocos en la edad madura; muchos siguiendo un ritmo de vida difícil: trabajar muchas horas, permanecer largo tiempo encerrados en las fábricas o en los estrechos pero caros habitáculos; en consecuencia dormir muchas horas y abusar de la cerveza o las bebidas azucaradas por gusto o para olvidar las jornadas extenuantes, sin prestaciones laborales, generalmente con un solo día de descanso y a veces con sólo medio tiempo de labores.

As√≠ se les va la vida a los paisanos. Muy pronto pasan 10 a√Īos, 15, 20, y ven morir sus propias ganas de regresar a M√©xico. ‚ÄúYa para qu√©, ya no tengo familia. Aqu√≠ nacieron mis hijos‚ÄĚ.

14 descarga

Del hasta pronto al nunca m√°s

Y aquellos sue√Īos de los familiares o amigos que alg√ļn d√≠a quisieron tenerlos de vuela en casa, solo volver√°n a verlos en algunos casos, en f√©retros. A los que bien les va, una llamada ocasional ser√° el √ļnico y a veces el √ļltimo contacto. La nueva vida que se adquiere en territorio ajeno, apenas alcanzado el destino anhelado, pronto comienza a echar ra√≠ces.

Las actividades del d√≠a en el nuevo entorno, solos o con amigos o alg√ļn pariente, dominan los pensamientos de cualquiera, incluso los domingos: en muchos casos el simple pasatiempo se impone como escape a la nostalgia; a veces cumplir las pr√°cticas religiosas; regularmente visitar la lavander√≠a autom√°tica y pasar al supermercado por los v√≠veres de la semana.

Cuando el clima lo permite se imponen las ganas de recorrer algunas cuadras de la famosa Calle 26, para el antojo del momento, previo paso por una agencia de envío de dinero, para cumplir la responsabilidad o descargar la conciencia de llevar una doble vida con hijos en ambos lados de la frontera. En no pocos casos esas remesas frecuentes se irán agotando hasta extinguirse. Las nuevas obligaciones por la infidelidad derrotan casi siempre a las mayores voluntades. Es eso o la soledad deprimente.

14 deportations

Viviendo al margen de la ley

En La Villita no son pocos los casos de hombres y mujeres viviendo frecuentemente al borde del delito o de la tragedia, con falsas identificaciones, que nunca agarran un libro, que se aferran a sus malos h√°bitos. Mujeres solas o solitarias, con hijos o sin ellos buscando abrirse paso; hombres sin obligaciones aparte de la jornada laboral, y sin ganas de hacer algo que no sea alcoholizarse o consumir alguna droga.

Algunos de mis roomies de la casona son de esos vecinos indeseables, listos para la botella, renuentes para la higiene y el orden dentro del apartamento. Un domingo mi compa√Īero de al lado, un treinta√Īero solter√≥n me convida una cerveza. Mientras cruzamos alg√ļn comentario √©l saca un polvo blanco y lo inhala, con la mayor naturalidad.

Me queda la impresión de que muchas mujeres mexicanas indocumentadas padecen alteraciones de conducta en estas tierras. Son fáciles presas de la depresión… del sobre peso y la obesidad… de la diabetes… de las bebidas alcohólicas… y de mayor depresión. Las latinas de origen y sus descendientes en Estados Unidos se suicidan tres veces más que las nativas blancas y dos veces más que las afroamericanas o asiáticas residentes.

La Fundaci√≥n Americana para la Prevenci√≥n de Suicidio sostiene que, solo en Illinois, el n√ļmero de suicidios casi duplica al de homicidios. Datos citados por el peri√≥dico Hoy refieren que en total, en 2014 la cifra fue de 1,398 muertes auto infligidas en el estado, 39% m√°s que en el a√Īo 2000, de acuerdo con el Centro para el Control y la Prevenci√≥n de Enfermedades.

Estudiosos del problema, que afecta mayormente a las j√≥venes, explican que el trasfondo puede ser el choque cultural. Pero estos n√ļmeros de Illinois son menores que la media nacional.

Valga mencionar que, al menos en Chicago, las ayudas p√ļblicas son importantes, sobre todo para mujeres embarazadas y lactantes y para sus hijos, independientemente de su situaci√≥n migratoria.

A final de cuentas, la carga de fantasmas sobre la espalda de los indocumentados, a veces pesa m√°s de lejos que de cerca. Deudas impagables en M√©xico, esposas o novias abandonadas que a√Īos despu√©s siguen enviando cartas que ya nadie recoge en el polvoriento buz√≥n; maridos burlados buscando un desquite desde la distancia...

No hay volumen que alcance para el compendio de las razones que cada cual esgrime para explicar este interminable √©xodo por el sue√Īo americano que Trump ha convertido pesadilla. Con la eventualidad para muchos de tener que recorrer el mismo camino, ahora en sentido contrario para reencontrarse con el pasado y no pocos con las bolsas vac√≠as.

14 Negar el calentamiento global

 

*Periodista mexicano, radicado en Chicago, Il. Estados Unidos. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla



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