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Edición 370

p27370

BUHEDERA

 

Sarcasmos

 

Guillermo Fárber

 

“¡MAMÁ, ESTO ES UN CONSOLADOR!” “Hija, me pediste un palo para ser feliz…” “Un palo para selfies, mamá, ¡para selfies!” / Un padre puede mantener a diez hijos, pero diez hijos no pueden mantener a un padre. / Los hombres son blandos cuando la tienen dura, y son duros cuando la tienen blanda. / Dios mío, yo no soy sino el más humilde de tus siervos y en tu misericordia yo confío. Que se haga en mí tu voluntad… ¡pero ya!

 

PUTERÍAS

 

Me dice una queridalectora: 

 

“DESDE HACE dos meses aprox. empecé a leer su columna Sarcasmos y lo felicito porque en lo personal me hace reír con los sarcasmos (algo que es muy saludable) y además me informa sobre temas muy interesantes. Sin embargo hoy me encontré con la palabra ‘puterías’ y le escribo para manifestarle mi desencanto ya que considero que es una palabra que suena ofensiva. ¿Por qué no sustituirla por otra que suene mejor? Tal vez ‘mariconadas’ o ‘mariconerías’. Es mi opinión. Por lo demás, es excelente su información.” 

 

Bueno, hablando estrictamente, la queridalectora tiene razón. Sin embargo, debemos tomar en cuenta que se trata de una expresión machista y por tanto altamente despectiva, ¿no? No con todo lo que reproduzco estoy personalmente de acuerdo (para empezar, tengo bastante más de 3 pares de zapatos), pero refleja el sentir de algún sector de la población (en este caso, los machistas irredentos). 

 

Ahora, en cuanto a la “ofensividad” de las palabras, ojo, mucho ojo, porque nos metemos en el pantanoso terreno de lo “políticamente correcto”, que últimamente le sirve a los manipuladores globales como arma psicológica para amedrentar (y por tanto controlar) a todo mundo. 

 

Por ejemplo, si yo accediera a sustituir la palabra “puterías” por “mariconadas”, no faltaría quien me reclamara que la palabra “mariconadas” es demasiado ofensiva y debería sustituirla por otra, digamos, “joterías”. Y entonces tampoco faltaría quien me reclamara que la palabra “joterías” es demasiado ofensiva y debería sustituirla por “delicadeces”.

 

Y entonces no faltaría quien me reclamara que la palabra “delicadeces” en ese contexto es demasiado ofensiva… 

 

Etcétera al infinito, hasta que ya nadie pueda decir nada de nada acerca de nadie por temor a “ofender” a alguien. 

 

Por ejemplo, cuando yo era niño, los ciegos eran ciegos. Después tenías que llamarlos “discapacitados”, luego “minusválidos”, luego “débiles visuales”, y ahora “con capacidades diferentes”. Te apuesto que no faltará quien encuentre esta última expresión “ofensiva” y exija sustituirla con no sé qué otra expresión todavía más retorcida y “políticamente correcta”. 

 

PUTIN

 

ACABA DE pronunciar esta frase inquietante: “Las calles de Leningrado me enseñaron que si una pelea es inevitable, tienes que golpear primero.” (Leningrado fue el nombre de San Petersburgo entre 1924 y 1991, donde nació Putin en 1952.) 

 

Putin externó esta ominosa confesión supuestamente en referencia a los terroristas, pero no faltó quien lo interpretara como una advertencia (o amenaza) a todo aquel que le busca camorra a Rusia. Y en el tenso contexto actual ese saco le queda a varios, pero sobre todo a EU.

 

¿Y los gringos? Antes los negros eran negros o “negroes”, luego fueron “colored people”, luego “afroamerican” y vete tú a saber qué otra cosa mañana. ¿Y por qué los blancos han sido siempre “blancos” y no “caucásicos”? ¿Porque en EU son mayoría y no minoría? ¿Quién decidió que “negro” sí sea considerado “ofensivo”, mientras “blanco” no lo es? 

 

Ojo, pues, con este terrorismo de moda en que han caído hasta los españoles, antaño tan claridosos para llamar a las cosas por su nombre y no andarse con circunloquios. Recuerdo a su inefableministra de Cultura, por ejemplo, respecto del espinoso y confuso asunto de los “géneros” (para empezar, cuestión errónea: las cosas tienen género; los seres humanos no tenemos “género”, tenemos sexo). 

 

¿Dónde están los límites de la dignidad personal o grupal? ¿En las palabras y sólo y siempre en las palabras? Ojo, mucho ojo con esta herramienta de manipulación

 

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