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Fin del modelo neoliberal en México
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Edición 382

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OBRADOR DECRETA

Fin del modelo neoliberal

en México

Salvador Gonz√°lez Brice√Īo

* El neoliberalismo, la pol√≠tica de pillaje y rapi√Īa lleg√≥ a su fin

* Con ello, el presidente consolidará la Cuarta Transformación

COMO TAL,un anuncio inesperado. Pero bienvenido. Por ‚Äúdecreto‚ÄĚ, el presidente Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador pone fin a la ‚Äúpesadilla‚ÄĚ neoliberal con 36 a√Īos de vigencia en el pa√≠s, desde los tiempos de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) a la fecha.

LO ANUNCI√ďel domingo 17 de marzo en Palacio Nacional, como debe ser para un asunto de tama√Īa importancia para el pa√≠s, con motivo de las consultas p√ļblicas para la conformaci√≥n del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024, su plan de gobierno.

ESTO NO SE ACABAhasta que se acaba ‚ÄĒporque lo viejo se resiste a morir siempre, las ‚Äúfuerzas vivas‚ÄĚ siguen rondando, resistiendo; atentos a eso‚ÄĒ, pero es el principio del fin. Apenas sentar las bases para iniciar los cambios de pol√≠tica econ√≥mica, fundamentales para redireccionar la econom√≠a del pa√≠s, desde las pol√≠ticas del gobierno y as√≠ ‚Äúabolir el modelo neoliberal y su pol√≠tica de pillaje, antipopular y entreguista‚ÄĚ y crear una pol√≠tica posneoliberal.

Al delinear 11 ejes para su PND, el presidente asent√≥: ‚ÄúAhora tenemos la responsabilidad de construir una nueva pol√≠tica ‚Äėposneoliberal‚Äô y convertirla en un modelo viable de desarrollo econ√≥mico, ordenamiento pol√≠tico y convivencia entre sectores sociales‚ÄĚ. Es claro, que se trata de buscar el sano equilibrio entre el Estado y el mercado, como sucede en varios pa√≠ses exitosos.

Adi√≥s al viejo r√©gimen. Am√©n el desastre que gener√≥ al pa√≠s, al caos econ√≥mico, al rompimiento del tejido social, la violencia, la corrupci√≥n y la impunidad, as√≠ como el ‚Äúentreguismo‚ÄĚ para servir a los intereses externos. Tremenda simulaci√≥n del neoliberalismo, entre otras, es que el mercado nunca hace pol√≠tica social.

Los Chicago boy

NO OLVIDEMOS que el origen de dichas pol√≠ticas, fundadas por Friedrich von Hayek (1944) y Milton Friedman (1947), llevadas a la pr√°ctica por vez primera en 1973 en Chile durante la dictadura pinochetista y 1976 en Argentina, fueron adoptadas en 1979 en Gran Breta√Īa por Margaret Thatcher y en 1980 por Ronald Reagan para los Estados Unidos.

POR EUROPAy Latinoam√©rica se propagaron dichas pol√≠ticas neoliberales desde finales de los a√Īos 80. Cuando los Chicago boy volaron de Chile hacia M√©xico, aterrizaron en los escritorios del gobierno de Miguel de la Madrid, y Pedro Aspe Armella entonces jefe de asesores de David Ibarra Mu√Īoz, encabez√≥ el equipo al que pertenec√≠an Jaime Serra y Herminio Blanco, los posteriores negociadores del TLCAN con EUA y Canad√°.

En ese mismo gobierno, desde Programaci√≥n y Presupuesto se forj√≥ el ‚Äúequipo compacto‚ÄĚ, encabezado por Carlos Salinas de Gortari y Jos√© C√≥rdova Montoya, que iniciar√≠an las pol√≠ticas a las que sumar√≠an Ernesto Zedillo, Luis T√©llez, Francisco Gil D√≠az, Jos√© √Āngel Gurr√≠a y Jaime Zabludovsky, entre otros.

Eran los tiempos cuando en M√©xico se emprendi√≥ la llamada ‚Äútransformaci√≥n profunda‚ÄĚ ‚ÄĒmejor conocido como proyecto modernizador tecn√≥crata‚ÄĒ, donde las medidas eran desplazar al Estado por el mercado y hacer del ‚Äúinter√©s privado‚ÄĚ el centro de dicha ‚Äúestrategia de desarrollo‚ÄĚ, lo que condujo al pa√≠s, a la postre, a un callej√≥n sin salida. Seis sexenios se mantendr√≠a el desastre, de Salinas a Enrique Pe√Īa Nieto.

Recuento de da√Īos aparte, dicho modelo ‚Äúneoporfirista‚ÄĚ es lo que ahora comenzar√° a revertirse con las pol√≠ticas de L√≥pez Obrador. Es claro que el corolario del desastre que ha dejado dicho modelo en M√©xico, es tan da√Īino y profundo que no terminar√° pronto. Se trata de los da√Īos de m√°s de tres d√©cadas que no se resolver√°n en poco tiempo; quiz√° cueste otro tanto. Pero nunca es tarde para empezar y ese momento lleg√≥. ‚ÄúNo hay mal que dure 100 a√Īos, ni pueblo que lo soporte‚ÄĚ.

Legitimidad indispensable

SE REQUER√ćA, POR SUPUESTO, de un presidente emanado del pueblo, de un presidente a quien en 2006 el sistema le arrebat√≥ la presidencia, que ganara en julio de 2018 con suficiente legitimidad para emprender los cambios profundos que requiere M√©xico; como el destierro del neoliberalismo y combatir corrupci√≥n e impunidad, que marchan de la mano.

Porque, dijo el presidente, ‚Äúel mercado no sustituye al Estado. Esa fue una patra√Īa para imponer la pol√≠tica neoliberal, un sofisma.‚ÄĚ Pues en ning√ļn pa√≠s del mundo el Estado se puede dividir, ni en China ni en Estados Unidos. ‚ÄúS√≥lo a estos despistados tecn√≥cratas se les ocurri√≥ que no hac√≠a falta, y s√≥lo lo usaron para rescatar al sistema financiero con el Fobaproa‚ÄĚ.

Pero no solo eso. Yendo, como lo hicieron siempre los salinistas tras los bienes del Estado, se privilegiaron de las privatizaciones de las otrora empresas paraestatales en favor de s√≠ mismos como grupo ‚ÄĒfuera v√≠a los ‚Äúprestanombres‚ÄĚ o favoreciendo a los amigos de la c√ļpula empresarial, a los pocos‚ÄĒ, el caso es que fueron todo menos unos ‚Äúdespistados‚ÄĚ.

Los ricos entre los ricos

LA MEJOR PRUEBA es que todos ellos se hicieron, de la mano de unos cuantos empresarios, tanto m√°s ricos que son due√Īos de empresas, gerentes de empresas extranjeras antes beneficiadas, de pozos petroleros o de refiner√≠as en Pemex ‚ÄĒla siempre codiciada cereza del pastel tanto para las petroleras texanas como para el mismo grupo en el poder‚ÄĒ, por citar lo menos.

Claro que, tan entreguistas como ambiciosos, los neoliberales se preocuparon siempre por atender los ‚Äúequilibrios macroecon√≥micos‚ÄĚ exigidos por el sistema financiero comandado por Washington y enga√Īando con eso a la gente; puesto que la econom√≠a real se hund√≠a con tasas de crecimiento ‚Äúcero‚ÄĚ (el 2% promedio es nulo si se suman el crecimiento poblacional y la incorporaci√≥n de nueva mano de obra al mercado laboral), con una vida social deteriorada para los mexicanos durante ese largo periodo de tiempo.

        Ahora, con Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador como presidente y su propuesta de erradicar el neoliberalismo, el reto no es menor. Hay que sentar las bases de la pol√≠tica posneoliberal anunciada. Se trata, dijo, de ‚Äúmostrar que la modernidad puede ser forjada desde abajo y sin excluir a nadie, pues el desarrollo no tiene que ser contrario a la justicia social‚ÄĚ.

Adem√°s, bajo el principio de la democracia, tanto participativa como representativa, el otro de los conceptos, lo que pretende es ‚Äúatender a todos, escuchar a todos‚ÄĚ, con preferencia por los m√°s necesitados, los d√©biles, los explotados, los olvidados, los marginados.

Eso sentar√° las bases del ‚Äúhumanismo que tiene que ser una caracter√≠stica de vuestro gobierno‚ÄĚ. Sin olvidar la paz ‚ÄĒentre los 11 ejes‚ÄĒ la justicia, la generaci√≥n de empleos, mejorar las condiciones de vida de la sociedad y ‚Äúresolver el grave problema de la inseguridad‚ÄĚ, atendiendo las causas que la generan. Es claro que a esta pol√≠tica le hacen falta otras medidas, me refiero a la inseguridad.

Es la Cuarta Transformación

¬ŅAlcanzar√° un sexenio para consolidar el nuevo modelo de desarrollo anunciado el presidente Obrador? No se ve sencillo, pero representa un reto. Ya comenz√≥. Dec√≠a, supra, que se dio como un anuncio inesperado, porque as√≠ es. No muchos se hac√≠an a la idea que Andr√©s Manuel como presidente se propusiera cambiar las cosas tan a fondo. Pero lo est√° haciendo. Al menos por decreto, solo falta en la realidad a√ļn y cuando en el camino habr√° fuertes resistencias.

Tiene un fil√≥n de oro a su favor, todav√≠a m√°s amplio durante sus primeros 100 d√≠as de gobierno, que lo alcanzado en las urnas el 1¬į de julio del a√Īo pasado: el apoyo de la sociedad en amplias mayor√≠as, de los ind√≠genas, campesinos, de j√≥venes, los ancianos, las mujeres, los ni√Īos y de las benditas redes sociales.

Denostadores aparte, los ‚Äúconservadores que se hacen pasar por liberales‚ÄĚ, agrupados en medios de comunicaci√≥n ‚Äúfif√≠‚ÄĚ y los periodistas antes beneficiarios del sistema pol√≠tico, con el ‚Äúchayo‚ÄĚ o ‚Äúembute‚ÄĚ en sus cuentas personales.

Se pens√≥ que, de buenas a primeras, con el combate a la corrupci√≥n ‚Äúbarriendo como se barren las escaleras‚ÄĚ de arriba para abajo, con una nueva estrategia contra el narcotr√°fico atendiendo las causas desde la propia base social, aparte de otras pol√≠ticas como la revitalizaci√≥n del sector energ√©tico ‚ÄĒPemex y la CFE‚ÄĒ, los acuerdos con los empresarios para impulsar el crecimiento y una pol√≠tica social amplia con claro sello ‚ÄúEstado de bienestar‚ÄĚ, que con eso ser√≠a suficiente.

Pero ya vemos que no. Que va en serio su propuesta Cuarta Transformación (4T). Cuando la anunció, a su toma de protesta como presidente no se vería claro cómo jugaría esa carta. Superar las otras tres no se veía sencillo.

Siempre se refiri√≥ a los momentos clave de la vida nacional: la Independencia, que entre 1810 y 1821 liber√≥ a M√©xico del coloniaje espa√Īol; la Reforma, entre 1858 y 1861 que dirimi√≥ el conflicto entre liberales y conservadores con las ‚Äúleyes de Reforma‚ÄĚ impulsadas por Benito Ju√°rez y dio por resultado la separaci√≥n de la Iglesia y el Estado; la Revoluci√≥n (1910-1917), el movimiento popular iniciado por Madero que devino armado, no resolvi√≥ el problema social, pero trajo consigo la promulgaci√≥n de la Constituci√≥n actual.

Y superarlos siendo un reto, una meta para un sexenio se ve lo menos ambicioso. Pero ya está. Y es claro que recibirá apoyos, no se sabe si los suficientes. Pero yo sostengo, como cuando era candidato asegurando que merecía el beneficio de la duda, que ahora es lo mismo.

Un reto para México

NING√öN PA√ćS LOGRA CAMBIOS de fondo sin medidas o pol√≠ticas de trascendencia. Y ese es el reto que se est√° planteando para M√©xico L√≥pez Obrador. Una cosa es cierta, lo han hecho otros pa√≠ses, porque el nuestro no. Sin olvidar el factor Estados Unidos, el vecino de a lado, que tampoco es poca cosa. Menos en el terreno de la geopol√≠tica en la cual se inserta a nuestro pa√≠s, desde que se suscribi√≥ el TLCAN (hoy T-MEC) y se han suscrito acuerdos en materia de seguridad como ‚ÄúAm√©rica del Norte‚ÄĚ (al ASPAN, Alianza para la Seguridad y Prosperidad de Am√©rica del Norte, 2005), y que nuestra soberan√≠a energ√©tica no est√° cubierta, entre otros temas de la relaci√≥n bilateral que pueden significar dolores de cabeza.

Para los retos, los mexicanos debemos estar preparados. Incluso para el debate con los conservadores, que se est√°n agrupando para descalificarlo todo.

Por ejemplo, desatados porque el nuevo gobierno desatiende y en poco tiempo no resuelve problemas como la inseguridad, provocada y no resuelta por ellos mismos.

Para cambiar al pa√≠s, Obrador goza de amplio respaldo y una legitimidad incuestionable. El reto es por M√©xico. Por eso vale en ‚Äúdecreto‚ÄĚ antineoliberal, viene a consolidar la 4T.



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