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De Adicto a ADICTO ¡La maldición del Siglo!
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Edición 384

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De Adicto a ADICTO

La negación, la NO aceptación

Gracias a Dios, hoy no amanecí crudo, ni destilando alcohol hasta por los poros, no traigo ansiedad, ni lagunas mentales, recuerdo muy bien todo lo que hice ayer, hoy, estos limpio.

¡La maldición del Siglo!

Ernesto Salayandía García

Me siento libre y motivado a escribir mi art√≠culo semanal como lo he hecho en 20 a√Īo, semana a semana, he escrito, cerca de mil columnas De adicto a ADICTO, a m√≠ me cost√≥ mucho trabajo aceptarme como alcoh√≥lico, no iba satisfecho ni convencido a las juntas de los Alcoh√≥licos An√≥nimos y menos cuando me sub√≠a a la tribuna y me presentaba.

‚ÄúHola buenas noches, soy Ernesto, alcoh√≥lico.‚ÄĚ Como en todo, tuve que vivir mi propia experiencia y sufrir mis propias consecuencias.

EN MI NEGACI√ďN, fui de turista a los grupos de AA, por supuesto que no me quede, muy a pesar de que mi vida por mi consumo diario de alcohol y coca√≠na, era pr√°cticamente un verdadero desastre, ya te la sabes, depresi√≥n permanente y cr√≥nica, sentimientos encontrados, frustraci√≥n y un intenso dolor del alma, comandado por la soledad.

LLEGUE a Oce√°nica m√°s por una promesa que le hice a mi esposa, que por convencimiento y bajo mis propias condiciones, acepte el tratamiento de 35 d√≠as, pero no me derrote, ni me acepte, no me rend√≠ ante el alcohol y las drogas, ni por enterado de mi enfermedad que es mental, f√≠sica, emocional y espiritual, nunca supe del c√ļmulo de defectos de car√°cter, ni de mis nefastos apegos, mucho menos de mis temperamentos, desconoc√≠a los rasgos de mi personalidad, igual, de mis patrones de conducta, pens√© por muchos a√Īos que solo ten√≠a un problema por mi manera de beber y por consumir drogas, lo que ya me hab√≠a mercado con rotundos fracasos en todo los sentidos y mi vida se hab√≠a tornado en un callej√≥n sin salida, atrapado en las sustancias y conductas toxicas, siendo una vida en blanco y negro.

Un ayer entre las tinieblas

V√ćCTIMA de un alto nivel de ansiedad, me fumaba cerca de tres cajetillas de cigarrillos, uno cada diez minutos, me inyectaba Nubain, morfina sint√©tica tres miligramos, tres veces al d√≠a, perd√≠a todo el d√≠a recorriendo farmacias, buscando la sustancia y no descansaba hasta que me arponeaba la nalga con la jeringa completa de Nubain, la droga me generaba fuertes dolores de cabeza, depresi√≥n aguda, encontr√© ‚Äú alivio‚ÄĚ en los anti depresivos, por supuesto me hice f√°rmaco dependiente, me prend√≠ del Rivottil, Lexotan, Taffil, Valium y establec√≠ una muy fuerte dependencia que dif√≠cilmente me sacaban del hoyo, hab√≠a depresi√≥n, sin b√°√Īame, sin trabajar, que duraban m√°s de cinco d√≠as y ah√≠ me tiraba al drama, secuestrado por la loca de la azotea con esos pensamientos psic√≥ticos, patol√≥gicos, recurrente, por dem√°s obsesivo.

Vaya, todo un estuche de monerías. Sin incluir mi celotipia infernal, obsesión que mata y que por ella, perdí el sano juicio, me volví loco y una vez que mi mujer sugirió a alguien que yo necesitaba ayuda psiquiátrica, me ofendí tanto, que procesé una demanda por difamación de honor en su contra, por supuesto, que la droga me robó mi estabilidad mental y económica, me robó a mi familia, el sano juicio, me despojó de mi dignidad y ahora comprendo por qué no pude derrotarme, sé ahora, el por qué un borracho se resiste a reconocer su grave enfermedad, sé el por qué un drogadicto sufre y no quiere ayuda, precisamente porque yo vengo de ahí, de ese maldito infierno. Negación. Mal de muchos, consuelo de tontos. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

La borrachera seca

EN MI SEGUNDA √©poca, despu√©s de que termine mi proceso en el centro de rehabilitaci√≥n donde nac√≠, llegue al grupo, vi caras conocidas y el gordo Erick me dio las llaves de la cafeter√≠a y me hizo el cafetero en jefe, gracias a ello, no falte ni un d√≠a en los pr√≥ximos tres o cuatro a√Īos que estuve militando, entrando a las 6 de la ma√Īana, pero yo no me sent√≠a bien, no ve√≠a mi progreso, pasaban los d√≠as y segu√≠a igual de neur√≥tico, peleando ma√Īana tarde y noche con mi mujer, celoso empedernido, maniaco depresivo, intolerable, muy irritable y por supuesto farol de la calle oscuridad de mi casa, en el grupo era todo dulzura y en mi casa el hurac√°n rugiente, el neur√≥tico de siempre, el cavern√≠cola emocional a todo lo que da, es decir, yo iba nada m√°s a calentar la banca.

Juntas y juntas y no juntas nada. No me daba cuenta de la magnitud de mi enfermedad, solo hab√≠a tapado la botella, lo que hace cualquiera, dejar de tomar, sin trabajar mi ansiedad, mis defectos de car√°cter, sin comprender mi real sentir, mi real vivir, v√≠ctima de la borrachera seca y la verdad le puse acci√≥n, me la pasaba dando servicio, iba a la Cruz Roja en Ej√©rcito Nacional y al Hospital Espa√Īol a dar el mensaje a los accidentados a consecuencia de los excesos de alcohol, me refugi√© en un grupo de 24 horas en Barranca del Muerto, ah√≠ empec√© a escribir La Saliva del Diablo, mi tercer libro y el primero de adicciones, fui a varias partes a hacer el cuarto y quinto paso, que es una experiencia espiritual busqu√© y busqu√©, pero, yo segu√≠ igual o peor, mi mujer me dec√≠a muy enojada; mejor vete a drogar, estabas mejor drogado que ahora. Estas insoportable. Valiendo monjas, solo que sin drogarme.

Maldita enfermedad perversa del alma

NO QUER√ćA VER mi realidad, a ciencias cierta no hab√≠a detectado las causas que originaba mi tendencia alcoh√≥lica, mi obsesi√≥n compulsiva por las drogas, desconoc√≠a que mi enfermedad es gen√©tica y mis antecedentes me hacen susceptible, no sab√≠a nada de mis defectos de car√°cter, que soy, don ego, no entend√≠a de mis actitudes infantiles, ni del porqu√© soy tan, pero tan neur√≥tico y en la medida que ha pasado el tiempo, he llegado a entender la complejidad de mi enfermedad, saber porque estuve tan negado, en la cerraz√≥n completa, el no aceptar ayuda de nadie, a pesar de que me estaba muriendo en vida, hundido en un mar de incongruencias y de justificaciones, hoy veo mi cruda realidad y me acepto como un enfermo emocional, as√≠ me present√≥ en p√ļblico y me digo:

Soy maniaco depresivo, cocain√≥mano, f√°rmaco dependiente, neur√≥tico empedernido, celoso, adicto compulsivo, infantiloide, enga√Īifa‚Ķ hipersensible, soy un alcoh√≥lico, drogadicto en recuperaci√≥n, solo por la gracia de Dios.

El bebé eterno

HAY PERSONAS que no quieren crecer, que les gusta que les cambien los pa√Īales, que les resuelvan su vida, dependen para todo de su esposa o de su mam√°, en el trabajo dependen de sus compa√Īeros y jefes, son seres in√ļtiles, indecisos, secuestrados por la duda, v√≠ctimas de la especulaci√≥n; ser√° o no ser√°, lo hago o no lo hago. No saben pedir las cosas, cuando su mujer no acepta hacer el amor, hacen un drama, igual que cuando un ni√Īo se arroja al suelo y patalea en el s√ļper porque no le compraron el bal√≥n de futbol que quer√≠a.

Este bebé eterno, es perezoso por naturaleza, no asume su responsabilidad ni académica ni laboral, mucho menos matrimonial, parece que su esposa, es su mamá, o al menos él la ve de esa manera, no es pareja, es un ser distante, egocéntrico, soberbio que solo piensa en él, no cierra círculos, es hipersensible, de todo se reciente y de un piojo hace un caballero, hace un mitote, de un pum.

Imag√≠nate. Es de los que no saben guardar secretos, es chismoso, mentiroso, no logra cultivar amistades porque a todo el mundo le pone, pero y ve los defectos de car√°cter de los dem√°s; son seres dif√≠ciles de tratar por su comunicaci√≥n austera o nula, como beb√© eterno, hace berrinches por todo y por nada; neur√≥tico, violento y se enoja, la mayor√≠a de las veces por cosas infantiles, que no tienen la mayor importancia. ¬ŅConoces a alguien as√≠?

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