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Saudí-ARAMCO: Ataque dron, precios del petróleo y geopolítica regional en juego
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Edición 395

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Estamos en la antesala de la guerra cibernética, no del futuro sino del presente: SGB.

Saudí-ARAMCO:

Ataque dron, precios del petróleo y geopolítica regional en juego

Salvador Gonz√°lez Brice√Īo

Ataque dron, botón de muestra de nuevas formas de la guerra. Esa arma asesina puesta a prueba contra población civil en varios países, y sin castigo para fabricantes, empresarios, pilotos, para nadie.

Drones. Sin militares, con pilotos an√≥nimos, como el ataque cibern√©tico a instalaciones el√©ctricas o el robo descarado de informaci√≥n confidencial de sociedades enteras, donde los responsables se ocultan tras la ‚Äúred oscura‚ÄĚ. Actos cobardes, donde se tira la piedra y se esconde la mano.

PERO HABIENDO INTERESES,solo habría que seguir las pistas al dinero. Desde los afectados, los involucrados directos hasta los indirectos, en este caso aquellos países que asisten con la finalidad de apoderarse de lo ajeno, como sucede con los recursos energéticos.

El ataque con drones, nuevas formas de la guerra, hoy contra instalaciones petroleras clave

EN ESTE CASO,ciertamente se trata de un golpe de alto impacto, el perpetrado por 10 aviones no tripulados de procedencia declaradamente yemení.

Un acontecimiento que ocurre en el marco de una guerra declarada entre Yemen y Arabia Saudita, que dura ya m√°s de cuatro a√Īos (de 25 de marzo de 2015 a la fecha) y registra un saldo de 140 mil civiles entre muertos y heridos (el dato es del ministerio yemen√≠ de Salud), con una crisis humanitaria sin igual por un bloqueo infame que ha impedido la entrada de alimentos y medicinas.

Un conflicto sin visos de soluci√≥n todav√≠a, en tanto la poblaci√≥n es quien pone siempre las v√≠ctimas ‚ÄĒni√Īos y ancianos, sea una guerra interna o con otros pa√≠ses‚ÄĒ, el ataque con drones perpetrado el s√°bado 14 de septiembre a las instalaciones de petr√≥leo saud√≠ no es un atentado y ya. Es una muestra de guerra moderna, por el uso del tipo de armas.

ADEM√ĀS, una operaci√≥n quir√ļrgica por la precisi√≥n, al mismo tiempo ejecutada con toda la intenci√≥n de escalar el conflicto m√°s all√° de una guerra entre dos. ¬ŅCon qu√© fines? Por lo menos desestabilizadores, claramente del mercado energ√©tico y tambi√©n geopol√≠tico de la zona donde otros pa√≠ses se ver√≠an implicados.

Parece más escaramuza que verdad; la amenaza contra Irán, aliado chií de los hutíes yemenís

Los intereses, los implicados

De por s√≠ la regi√≥n es de alta volatilidad, merced a las potenciales reservas energ√©ticas de origen f√≥sil del mundo. De ah√≠ el riesgo que el conflicto escale regionalmente. Los mismos intereses lo delatan. Salvo los buenos oficios de los implicados ‚ÄĒsi es que hay voluntad pol√≠tica‚ÄĒ, as√≠ como el manejo de los contrapesos que tienen injerencia, sea para la paz o la guerra.

Lo cierto es que ah√≠ conviven intereses varios: de Ir√°n, saud√≠es, de Yemen, Israel y de los propios estadounidenses. Ni olvidar a Rusia y China. No conviene olvidarlos, porque ambos pa√≠ses ‚ÄĒcomo los propios estadounidenses‚ÄĒ, tienen presencia e intereses a proteger; aparte la incidencia geopol√≠tica porque hay ‚Äúamigos‚ÄĚ y aliados. Con todo, los principales clientes de Arabia Saud√≠ son: EUA, China, Jap√≥n y Corea del Sur.

Entretanto, es claro que el ataque se realizó primeramente con el fin de asestar un duro golpe al abastecedor saudí, por tratarse de un importante exportador mundial; segundo, para generar inestabilidad en el mercado petróleo e involucrar por lo menos a los terceros afectados por el desabasto. Un golpe certero.

Se trata de una producci√≥n diaria de 10 millones de barriles con ingresos de casi US$356.000 millones, porque Aramco es la compa√Ī√≠a petrolera m√°s rentable del mundo. Fueron sus instalaciones afectadas como la principal refiner√≠a Abqaiq, y el segundo yacimiento m√°s grande de Arabia Saudita, el de Khurais. Un ataque al coraz√≥n de la petrolera y un pa√≠s altamente exportador.

De inmediato, Abdulaziz bin Salman, el ministro saudí de energía, salió a declarar que la producción nacional de petróleo se redujo a 5.7 millones de barriles diarios, aproximadamente la mitad del total. Ya el lunes 16, en los mercados bursátiles la caída se reflejó en aumentos al crudo de entre el 15 y 20 por ciento, donde como saldo el crudo Brent de referencia en Europa llegó alcanzar un pico de $71.95 dólares. Y hay quien pronostica podría llegar a los 100 dólares el precio del crudo; el FMI supone entre 80 y 85 dólares.

Al respecto, el banco suizo de servicios financieros, UBS AG aclara: ‚ÄúEl riesgo pol√≠tico volver√° a fijar los precios del petr√≥leo, por lo que vemos la posibilidad de que el barril de Brent suba hasta 80 d√≥lares‚Ķ pero queremos analizar los detalles antes de determinar si esto es realista‚ÄĚ.

Se trata del retiro de m√°s del 5 por ciento de la oferta global del crudo, pues Arabia Saud√≠ representa el 10 por ciento del abastecimiento total. Todo menos despreciable, por tratarse de ‚Äúun volumen que excede el crecimiento acumulativo de las naciones fuera de OPEP entre 2014 y 2018‚ÄĚ, seg√ļn UBS AG, lo cual es preocupante. Lo que genera, como se ve, incertidumbre en el mercado energ√©tico global.

Como antecedente, hay que recordar que el ataque yemen√≠ seg√ļn c√°lculo de la propia Agencia Internacional de Energ√≠a (AIE), ha causado la mayor suspensi√≥n en la producci√≥n de petr√≥leo que durante conflictos anteriores.

Por cierto, una doble circunstancia se suma a este coctel de incertidumbre energ√©tica: 1) el ataque del s√°bado 14 fue apenas uno ‚ÄĒno falta quien supone m√°s, por no tratarse de una eventualidad‚ÄĒ, y; 2) la propia Aramco ha anunciado que necesitar√° ‚Äúsemanas‚ÄĚ para recuperar el suministro. Pese a que algunos ‚ÄĒcomo los analistas del dan√©s Danske Bank‚ÄĒ, sugieren que la empresa ‚Äúpuede reanudar una parte significativa del volumen de producci√≥n perdido en cuesti√≥n de d√≠as, pero (admiten) puede necesitar semanas para volver a su capacidad total‚ÄĚ.

Lo cual, aparte, obliga tambi√©n a posponer la pr√≥xima y esperada salida de la empresa saud√≠ a las bolsas de valores del mundo, una colocaci√≥n de acciones pospuesta por varios a√Īos (desde 2016 a la fecha), por la carencia de cuentas claras en libros y los registros formales en su organigrama obligatorios, seg√ļn Forbes.

 

La frágil economía mundial

DE IGUAL MANERA, la circunstancia obliga a Trump a declarar la autorización del uso de las reservas nacionales de petróleo de su país, como lo hiciera en su momento Barack Obama durante la guerra civil en Libia (2009-2011), cuando autorizó la salida de 30 millones de barriles, un conflicto liderado por ellos como estadounidenses pero provocado por la OTAN.

Tal vez el mercado petrolero en general no se preocupe tanto, por varias razones que están en la palestra de la economía mundial, ciertamente:

1) LA DEMANDAno es elevada debido a la desaceleración económica mundial;

2) RECIENTEMENTEla OPEP se quejó de un creciente excedente en el suministro de petróleo;

3) LOS INVENTARIOSde la OCDE oscilan por los 3 mil millones de barriles petróleo y otros líquidos, equivalente a reservas por 60 días sin importar una gota;

4) EL MERCADOpetrolero est√° acostumbrado a interrupciones, solo que ‚ÄĒtiene que reconocerse‚ÄĒ nada comparado con la p√©rdida saud√≠ de Aramco.

Hablando de Trump, por cierto, ¬Ņpor qu√© culpar a Ir√°n? Porque los hut√≠es, que han asumido el ataque, son aliados de Teher√°n y en este conflicto han contado con su apoyo para la guerra civil. Con todo Ir√°n se deslinda de los ataques, pero los hut√≠es se autoproclaman autores.

Y los EUA no aclaran, o causan mutis, que la propia Arabia Saud√≠ apoya al todav√≠a presidente Abd Rabbud Mansur al-Hadi, el l√≠der de los opositores sunitas. A lo que la ‚ÄúGuardia Revolucionaria de Ir√°n‚ÄĚ responde estar listos ‚Äúpara una guerra en toda regla‚Ķ y que las bases de EEUU est√°n dentro del rango de sus misiles‚ÄĚ.

De ampliarse la guerra, las secuelas serían entonces sí de lamentar porque el precio del petróleo se dispararía. Por un lado, Irán de mayoría chií en alianza con los hutíes también chiíes de Yemen, contra la mayoría sunita de Arabia Saudita, las principales ramas del islam enfrentadas como están en varios países de Oriente Medio.

La de Irán, por cierto, una declaración de fuerza para la cual difícilmente los estadounidenses estarían prestos a enfrentar, siquiera por el aliado regional que en estos momentos calla, Israel, quien tampoco quiere una guerra contra Irán como sí desearía la emprendieran otros por él, como sus aliados estadounidenses o los propios saudíes.

Lo mejor es que, al parecer, ninguno de los dos ‚Äúamigos y aliados‚ÄĚ de Israel est√°n dispuestos a meterse en un conflicto de gran envergadura contra Ir√°n. Lo contrario ser√≠a la peor aventura de un Trump en estos tiempos para √©l de reelecci√≥n presidencial.

Además, no se olvide que Trump presume no requerir siquiera del petróleo de Arabia Saudita. Al contrario, ya ofreció abastecer a los países europeos. A los EUA les interesa más hacerse del control e incluso cerrar el Estrecho de Ormuz, por motivos geopolíticos, porque ahí circula el 30 por ciento de todas las exportaciones del mundo, incluidos los buques de petróleo iraní. Eso más que entrar a una guerra innecesaria, incluso en favor de Israel.

Aparte la presencia china cuenta, pa√≠s que requiere del petr√≥leo iran√≠ y es contrario a los bloqueos estadounidenses. El tema tiene aspecto de shock, pero no tiene visos de escalar rumbo a lo incontrolable. No parece haber condiciones para convertirse en guerra regional, ni encabezada por Arab√≠a Saudita menos por Yemen. ¬ŅContra Ir√°n? Trump la pensar√≠a dos veces.

Ni trat√°ndose del petr√≥leo, salvo los ataques a instalaciones petroleras de Aramco arreciaran a grado incontrolable. Finalmente, no queda claro c√≥mo es que un pa√≠s armado hasta los dientes, y cliente principal del armamento de EUA en la regi√≥n como Arabia Saudita, no detectara ning√ļn dron enfilado hacia sus instalaciones previo ataque. Esa cuesti√≥n s√≠ urge responderse. Antes de apostar al escalamiento del problema.

18 de septiembre de 2019.



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