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Colombia, entre el estallido social y el rechazo neoliberal

Salvador Gonz√°lez Brice√Īo*

Al uribista Iv√°n Duque, presidente de Colombia, se le revolvieron las aguas. El ‚Äúpaquetazo‚ÄĚ de reformas √ļltimas neoliberales que se presume ten√≠a listas para golpear al sector social, especialmente a los trabajadores con jubilaciones y pensiones, ha quedado al descubierto.

FUE POR ELLOque, tras el gran ‚Äúdi√°logo social‚ÄĚ convocado a mediados de la √ļltima semana de noviembre, entre √©l como presidente y organizaciones sociales, m√°s pronto que tarde se convoc√≥ a nuevas movilizaciones por parte de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

‚ÄúTendremos movilizaciones, cacerolazos, velat√≥n y paro por el d√≠a y la noche‚ÄĚ, anunciaron los dirigentes de la mencionada CUT. La raz√≥n, por el ‚Äúproblema de salud‚ÄĚ, por el ‚Äúambiental y el fracking‚ÄĚ, as√≠ como la desaparici√≥n del Escuadr√≥n Movil Antidisturbios (Esmad), el causante primero de la muerte de Dilan Cruz (cuatro muertos en total, al cierre de esta nota) y la ola de represi√≥n con saldo de 500 detenidos.

Lo anterior son agregados, porque las demandas iniciales, las que provocaron el paro nacional convocado para el d√≠a 21 de noviembre, siguen en pie. Pensiones, pero tambi√©n la revisi√≥n del Tratado de Libre Comercio. Varios, los acontecimientos del 21 que lo marcan como ‚Äúhist√≥rico‚ÄĚ.

Iván Duque, alfil del fallido Uribe Vélez y aliado del imperio

La huelga convocada por las centrales obreras, adem√°s de las pensiones y la salud, fue para protestar por las reformas laboral y educativa, y la paz firmada con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Haya sido o no por incidencia ‚ÄĒo ‚Äúcontagio‚ÄĚ‚ÄĒ, de los acontecimientos de Ecuador, Chile y Bolivia, el caso es que al Presidente Duque el control se le sale de las manos. Por ello militariz√≥. Acuartel√≥ al ej√©rcito, cerr√≥ las fronteras, entreg√≥ facultades a los gobiernos locales para meter al ‚Äúorden‚ÄĚ a los protestantes.

Antes, su partido el derechista Centro Democrático alegó la injerencia del gobierno de Venezuela, por culpar agentes externos. Como si Colombia estuviese tan bien con su pueblo, el uribismo como gobierno y Duque con todo el control político.

Aparte, el d√≠a 21 resut√≥ hist√≥rico porque hac√≠a ¬°60 a√Īos!, 60, que no hab√≠a protestas de largo alcance, de extensi√≥n nacional. En el √≠nter, las que hubo eran focalizadas, y f√°ciles de controlar. El pa√≠s parec√≠a un para√≠so. Donde no pasaba a mayores nada, siquiera el proceso de negociaciones entre la guerrilla de las FARC y el presidente Juan Manuel Santos en su momento.

El pa√≠s neoliberal muy √ļtil a los interese de Washington, como fuera la intentona de invasi√≥n de unos cuantos encapuchados encabezadas por el autoproclamado presidente Juan Guaid√≥, que intent√≥ arribar desde la frontera colombiana para derrocar al presidente consitucional de Venezuela Nicolas Maduro.

El pueblo se hartó de los lastres económicos neoliberales

Entreguismo de presidentes

Ni hablar del interés geopolítico que tiene para Estados Unidos de América (EUA) el entreguismo de los presidentes colombianos en para operar en la zona contra cualquier otro país vecino, Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador incluidos.

Por la amplia presencia militar del Comando Sur en la región, las ocho bases militares en Colombia, el presunto control del narcotráfico así como fungir de país visagra para los fines del vecino del norte.

Por tanto, a Duque le hace agua su gobierno en tanto los manifestantes protestan por todo: las políticas de ajuste, por el modelo neoliberal, por la desigualdad y el hartazgo social. Y con Uribe en entredicho, sí.

La vinculaci√≥n a proceso en que la Suprema Corte de Justicia en Bogot√° tiene hoy al senador Uribe, por un delito tipificado como ‚Äúfraude procesal y soborno en curso homog√©neo sucesivo‚ÄĚ, o intento de manipulaci√≥n de testigos por un caso iniciado por √©l mismo como presidente entre 2002 y 2010, una acusaci√≥n en contra del senador de izquierda Iv√°n Cepeda, lo tiene hoy en el banquillo de los acusados.

El soporte político de Duque en jaque. Si es culpable o no es otra cosa. Eso lo juzgará la Suprema. El tema es que su padrino político no la tiene fácil, y tampoco él como presidente altivo. Todo cae por su propio peso en cualquier momento.

Bien suena recio entre los pueblos, que no hay gobierno eterno, como tampoco ning√ļn imperio; cuantim√°s un pelele de los halcones de Washington. ¬ŅPresionar√° por una salida pronta Donald Trump a Iv√°n Duque? Por supuesto. Que lo logre es otra cosa tambi√©n.

Ah√≠ s√≠, con los pa√≠ses aliados los gobiernos estadounidenses no dicen nada. ¬ŅPor qu√© no operan un golpe contra Duque? Porque es aliado, amigo siempre, servidor, pa√≠s de la coca, de las armas, de inter√©s regional. Por eso no dicen nada las grandes cadenas de la propaganda de EUA.

La omnipresente CIA

Lo contrario, no hay golpe de Estado en América Latina en el que no estén presentes con la CIA, como cualquier otra actividad legal o ilegal; tampoco hay negocio boyante como el del tráfico de drogas o venta de armas, en el que no anden metidos también.

Ellos, los EUA, con la pol√≠tica del ‚Äúpatio trasero‚ÄĚ de la doctrina Monroe como ‚Äújustificaci√≥n‚ÄĚ, se creen y otorgan el derecho a intervenir para desestabilizar gobiernos no afines y, de ese modo, apoderarse de los recursos naturales para beneficiar a las grandes corporaciones.

Lo vienen practicando desde mediados del siglo XX a la fecha, con m√©todos tanto tradicionales como ‚Äúmodernos‚ÄĚ, los ahora llamados ‚Äúgolpes suaves‚ÄĚ. Es decir, desde la imposici√≥n de las dictaduras del Cono Sur al derrocamiento de Evo Morales en Bolivia reci√©n.

Es lo menos, aplicar procesos de desestabilización en pleno siglo XXI. Porque no les interesa la independencia de nadie, o la autonomía de gobiernos libres. Nada de eso, por eso los golpes de Estado, por eso las provocaciones, persecuciones, juicios a presidentes a modo, etcétera.

Y cuando los estados, no solo gobiernos, rechazan la imposici√≥n e intentan caminos propios ‚ÄĒlos proyectos alternativos, v√≠as propias con tinte ‚Äúsocialista‚ÄĚ‚ÄĒ, entonces viene la orquestaci√≥n de los golpes de Estado por la v√≠a ‚Äúpac√≠fica‚ÄĚ ‚ÄĒel ‚Äúgolpe blando‚ÄĚ de Gene Sharp.

Los Estados Unidos de América (EUA) tienen todo que ver. Son los orquestadores del injerencismo en América Latina, que no cesa desde que se metieron con México y le arrebataron la mitad de su territorio. Por cierto hay que recordarles, siempre, que los invasores en estas tierras son ellos, país de inmigrantes. O que les pregunten a las tribus nativas sobrevivientes de sus masacres, con fines de extinción.

Mientras tanto, Duque se sostendr√° con el uso de la fuerza, y con los estadounidenses atr√°s, pero contra estalla la lucha de los colombianos. Se ver√°.

Entre tanto, una reflexi√≥n final. Cualquier sociedad capitalista dependiente sujeta a los controles econ√≥mico-pol√≠ticos extranjeros, como sucede en Am√©rica Latina, obedece a la imposici√≥n de reglas ‚ÄĒsalvo honrosas excepciones‚ÄĒ, o a las siguientes razones:

1) A los gobiernos regionales que ceden a normas ajenas, o por factores de ilegitimidad ‚ÄĒcomo los fraudes electorales de donde surgen autoridades d√©biles‚ÄĒ, o pr√°cticas de corrupci√≥n;

2) Al comercio entre países derivado de acuerdos o tratados suscritos desventajosos, terminan generando más desigualdad e inequidad social.

3) A las burgues√≠as locales que, en alianza con el poder pol√≠tico, se conforman con las migajas que dejan las empresas multinacionales ‚ÄĒparticularmente estadounidenses‚ÄĒ, desde finales del siglo XIX hasta ahora lo hacen con tal de apostar solo a ganar-ganar;

4) La dependencia de los capitales foráneos más bien especulativos que contribuyan al desarrollo local en los países, puesto solo buscan elevadas ganancias.

Esa era la l√≥gica dominante y muy √ļtil para multiplicar las relaciones de dependencia entre los pa√≠ses con econom√≠as sujetas o subordinadas a intereses ajenos. Esa l√≥gica vigente durante todo el siglo XX.

Hoy, a principios del XXI, cuando la globalizaci√≥n no se encuentra a s√≠ misma ya entre nuestos pueblos, rige el reinado de la violencia y con ella de los carteles son activos √ļtiles para jugosos negocios tambi√©n il√≠citos pero que dejan dinero. Colombia para por un ajuste de cuentas de su historia, como de Latinoam√©rica.

*Director de la p√°gina: geopol√≠tica.com. Profr. UNILA. Diplomado ‚ÄúGranados Chapa‚ÄĚ (UAM). Correo: Esta direcci√≥n electr√≥nica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .



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