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Durmiendo con el Tercer Reich: La ‚Äúalianza‚ÄĚ inconfesable entre Estados Unidos y la Alemania nazi contra la URSS
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Durmiendo con el Tercer Reich: La ‚Äúalianza‚ÄĚ inconfesable entre Estados Unidos y la Alemania nazi contra la URSS

Michel Chossudovsky

La Alemania nazi dependía de los envíos de petróleo de la Standard Oil

Prescott Bush era socio de Brown Brothers Harriman & Co., y director de la Union Banking Corporation, muy ligada a intereses de corporaciones alemanas, incluida la Thyssen Steel, una importante empresa involucrada en la industria armamentística del Tercer Reich.

‚Äú‚Ķ [Nuevos documentos, desclasificados en 2003], revelan que incluso despu√©s de que Estados Unidos entr√≥ en la guerra [el 8 de diciembre de 1941], cuando ya se contaba con informaci√≥n relevante sobre los planes y pol√≠ticas de los nazis, √©l [Prescott Bush] trabaj√≥ y se benefici√≥ de compa√Ī√≠as que estaban estrechamente relacionadas con negocios alemanes que financiaron el ascenso de Hitler al poder. Tambi√©n se ha revelado que el dinero ganado gracias a estos arreglos contribuy√≥ a generar la fortuna de la familia Bush, y establecer su dinast√≠a pol√≠tica‚ÄĚ(The Guardian, 25 de septiembre de 2004).

Sin el apoyo de Estados Unidos a la Alemania nazi, el Tercer Reich no habría podido llevar adelante la guerra contra la Unión Soviética. La producción de petróleo de Alemania era insuficiente para lanzar una gran ofensiva militar.

A lo largo de la guerra, el Tercer Reich se apoyó en los envíos de petróleo crudo que la Standard Oil estadounidense hacía de manera regular, una empresa propiedad de la familia Rockefeller.

A principios de la década de 1940 los principales países productores eran: Estados Unidos (que representaba la mitad de la producción mundial de petróleo), la Unión Soviética, Venezuela, Irán, Indonesia y Rumania.

Sin el suministro constante de petr√≥leo, Alemania no habr√≠a podido llevar a cabo la Operaci√≥n Barbarroja, lanzada el 22 de junio de 1941. La invasi√≥n de la Uni√≥n Sovi√©tica ten√≠a por objetivo alcanzar y tomar el control de los recursos petroleros que la Uni√≥n Sovi√©tica ten√≠a en el C√°ucaso y la regi√≥n del mar Caspio: el petr√≥leo de Bak√ļ.

La pregunta inconfesable es: ¬ŅDe d√≥nde obtuvo petr√≥leo Alemania?

Antes de diciembre de 1941, el petróleo de Texas se enviaba a la Alemania nazi de forma regular.

Si bien Alemania pudo transformar el carbón en combustible, la producción sintética resultaba insuficiente. Además, los recursos petroleros de Ploesti en Rumania (bajo control nazi hasta 1944) eran de un nivel mínimo. La Alemania nazi dependía en gran medida de los envíos de petróleo de la Standard Oil de Estados Unidos.

El ataque a Pearl Harbor (el 7 de diciembre de 1941) ocurrió apenas seis meses después del lanzamiento de la Operación Barbarroja (julio de 1941). Estados Unidos entra entonces en la Segunda Guerra Mundial, declarando la guerra a Japón y los países del Eje.

La Ley de Comercio con el Enemigo (1917) implementada oficialmente después del ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial no impidió que la Standard Oil de New Jersey vendiera petróleo a la Alemania nazi. Esto, a pesar de que la Standard Oil fue investigada por el Senado en 1942.

Si bien se redujeron los envíos directos de petróleo de Estados Unidos, la Standard Oil vendió petróleo estadounidense a través de terceros países. El petróleo norteamericano se envió a una Francia bajo ocupación a través de Suiza, y desde Francia se envió a Alemania:

‚Äú‚Ķdurante la Segunda Guerra Mundial, la Standard Oil, seg√ļn los arreglos que Teagle hab√≠a supervisado, continu√≥ suministrando petr√≥leo a la Alemania nazi. Los env√≠os pasaban por Espa√Īa, las colonias de la Francia de Vichy en las Indias Orientales y Suiza‚ÄĚ.

Cabe se√Īalar que gran parte de la demanda de petr√≥leo de la Alemania nazi se satisfizo con env√≠os realizados desde Venezuela, que en ese momento era una colonia estadounidense de facto.

El presidente de Venezuela, auspiciado por Estados Unidos (en tiempos de guerra), el general Isa√≠as Medina Angarita (mayo de 1941 ‚Äď octubre de 1945) estuvo all√≠ para proteger los intereses petroleros estadounidenses, as√≠ como el ‚Äúcomercio con el enemigo‚ÄĚ desde el inicio de la entrada de Washington en la Segunda Guerra Mundial en diciembre de 1941:

John D. Rockefeller Jr. ten√≠a una participaci√≥n mayoritaria en la Standard Oil, y el segundo mayor accionista era la compa√Ī√≠a qu√≠mica de origen alem√°n, IG Farben, a trav√©s de la cual la empresa vendi√≥ a los nazis gasolina y lubricantes por un valor de 20 millones de d√≥lares. La sucursal de esa compa√Ī√≠a en Venezuela, por su parte, envi√≥ mensualmente 13,000 toneladas de petr√≥leo crudo a Alemania, que la robusta industria qu√≠mica del Tercer Reich convert√≠a inmediatamente en gasolina.

Mientras el gobierno de Medina Angarita, presionado por Washington inmediatamente después de Pearl Harbor (el 7 de diciembre de 1941), permaneció neutral de manera oficial (alineado de facto con Estados Unidos, al tiempo que rompía sus relaciones con la Alemania nazi), los envíos de petróleo de Venezuela a Alemania no se interrumpieron. En un inesperado viraje (bordeando el ridículo), Venezuela terminó declarando la guerra a Alemania en febrero de 1945, cuando la guerra estaba a punto de terminar.

Sin los envíos de petróleo de la Standard Oil y los Rockefeller, la Alemania nazi no habría podido llevar adelante su agenda militar. Sin combustible, el frente occidental del Tercer Reich bajo la Operación Barbarroja probablemente no habría existido, con lo cual, se habrían salvado millones de vidas. El frente occidental, incluida la ocupación militar de Francia, Bélgica y los Países Bajos, también se habría visto afectada.

El gobierno de Franklin D. Roosevelt pudo haber implementado fuertes sanciones contra la Standard Oil, con la firme determinación de imponer un bloqueo en contra de la Alemania nazi.

Pero Estados Unidos no buscaba garantizar la paz: el objetivo de Washington era no solo destruir a la Uni√≥n Sovi√©tica, sino socavar el papel de Gran Breta√Īa como potencia imperial.

No nos hagamos ilusiones. Sin los envíos de petróleo de la Standard Oil estadounidense y sus subsidiarias, la construcción imperial de la Alemania nazi no se habría podido llevar a cabo.

Sencillamente porque no puedes librar una guerra sin combustible.

Estados Unidos se la pas√≥ ‚Äúdurmiendo con el enemigo‚ÄĚ durante la Segunda Guerra Mundial.

Lo que Estados Unidos buscaba era la destrucción de la Unión Soviética.

 

Visión de futuro 2019

Recientemente, la Uni√≥n Europea ha adoptado una resoluci√≥n sobre la ‚ÄúImportancia del d√≠a de recordar para el futuro de Europa‚ÄĚ, que refuerza una declaraci√≥n anterior (23 de septiembre de 2008),

La resolución sostiene que la Segunda Guerra Mundial:

‚ÄúSe inici√≥ como resultado inmediato del Tratado nazi-sovi√©tico sobre la no agresi√≥n del 23 de agosto de 1939‚Ķy sus protocolos secretos, mediante los cuales dos reg√≠menes totalitarios que compart√≠an el objetivo de conquistar el mundo dividieron a Europa en dos zonas de influencia‚ÄĚ

Esta es una afirmación absurda que distorsiona la historia, pues da a entender que la Alemania nazi y la Unión Soviética eran aliados.

Niega el hecho de que la Unión Soviética fue objeto de una agresión nazi que produjo la muerte de más de 25 millones de personas (más un 10% de la población).

La resoluci√≥n deja a un lado las realidades de la historia. La verdad es que la Uni√≥n Sovi√©tica desempe√Ī√≥ un papel central en la derrota tanto de la Alemania nazi como de Jap√≥n. Adem√°s, existe amplia evidencia de que Estados Unidos estaba durmiendo con el enemigo en buena medida porque buscaba destruir a la Uni√≥n Sovi√©tica y matar a su poblaci√≥n.

Los envíos de petróleo de los Estados Unidos a la Alemania nazi (hasta 1944) eran para apoyar la Operación Barbarroja de Hitler, que produjo millones de muertes. En este sentido, Estados Unidos fue cómplice de crímenes de guerra al apoyar las ofensivas militares de la Alemania nazi.

Un panorama más amplio de la cooperación nazi-estadounidense

Vender combustible a la Alemania nazi fue una de las varias estrategias impulsadas por Estados Unidos.

Estados Unidos continuó haciendo negocios con las corporaciones nazis incluso después de Pearl Harbor.

No se hizo intento alguno para que Ford pusiera fin a sus negocios con los alemanes cuando Francia estaba ocupada, tampoco se prohibi√≥ al Chase Bank o al Morgan Bank mantener sucursales abiertas en Par√≠s. Incluso el Reichsbank y el Ministerio de Econom√≠a nazi prometieron a hombres de negocios norteamericanos que sus propiedades no se ver√≠an afectadas luego de que el F√ľhrer saliera victorioso.

Por lo tanto, los jefes de las multinacionales, como hoy los conocemos, tenían seis puntos en cada una de las caras del cubo de dados. Esto es, no importaba quien ganara la guerra, los poderes que realmente estaban a cargo de las naciones no se verían perjudicados.

‚ÄúBorrar del mapa a la Uni√≥n Sovi√©tica‚ÄĚ

Ya en 1942 (en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial), se había puesto sobre la mesa la opción de lanzar un ataque nuclear contra la Unión Soviética. De acuerdo con un documento confidencial (desclasificado) publicado el 15 de septiembre de 1945 (cinco semanas después de Hiroshima):

‚ÄúEl Pent√°gono hab√≠a contemplado volar la Uni√≥n Sovi√©tica. Con un ataque nuclear coordinado y dirigido contra las principales √°reas urbanas‚ĶEl Pent√°gono calcul√≥ que se necesitar√≠an un total de 204 bombas at√≥micas para ‚Äúborrar del mapa a la Uni√≥n Sovi√©tica‚ÄĚ. Los blancos del ataque nuclear eran 66 de las principales ciudades.

Una sola de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945 provocó la muerte de más de 100,000 personas.

Imaginemos por un momento lo que habría pasado si se hubieran arrojado 204 bombas en las principales zonas urbanas de la Unión Soviética. Semejante proyecto diabólico orquestado mientras Estados Unidos y la Unión Soviética eran aliados conllevaba un genocidio.

 

Michel Chossudovsky: Profesor em√©rito de Econom√≠a de la Universidad de Ottawa, es fundador y director del Centro de Investigaci√≥n sobre la Globalizaci√≥n (Global Research). Sus escritos se han publicado en m√°s de 20 idiomas, es un activista antiglobalizaci√≥n y antib√©lico. Ha actuado como profesor visitante en organizaciones acad√©micas en Europa del Este, Am√©rica Latina y el Sudeste asi√°tico, adem√°s de asesor de gobiernos en pa√≠ses en desarrollo y consultor de organizaciones internacionales como el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Ha sido galardonado con la Medalla de Oro de la Rep√ļblica de Serbia por sus escritos sobre la guerra de agresi√≥n de la OTAN contra Yugoslavia (2014).

Globalización

 



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