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EL GRAVE PROBLEMA DE LA DEUDA EXTERNA DE M√ČXICO HOY, Y AYER
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Edición 410

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EL GRAVE PROBLEMA DE LA

DEUDA EXTERNA DE M√ČXICO

HOY, Y AYER

Dr. Pablo Moctezuma Barrag√°n*

  • Suspender el pago de la deuda y dar prioridad a la recuperaci√≥n, en tiempos de pandemia y crisis econ√≥mica
  • Recorrido hist√≥rico de la deuda externa del pa√≠s, desde los tiempos de la Colonia Espa√Īola a la fecha

En la Independencia se suspendieron pagos, igual tras la Reforma y en 1914, en la Revolución. Guerrero, Valentín Gómez Farías, Benito Juárez, los gobiernos posrevolucionarios hasta Cárdenas lo hicieron. Los conservadores Anastasio Bustamante, Lucas Alamán, Santa Anna, Porfirio Díaz y el PRIAN siguieron pagando y aumentaron la deuda. En 2020 tenemos que pagar 724 mil millones de pesos en tiempo de pandemia y de crisis económica. Es hora de suspender pagos y dar prioridad al problema interno.

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UNO DE LOS M√ĀS GRANDES problemas actuales del pa√≠s es el de la deuda externa, de la forma en que se resuelva depende en gran medida el futuro del desarrollo de M√©xico y del bienestar de la poblaci√≥n. Para encontrar la soluci√≥n a los dilemas de hoy, tenemos que hacer acopio de la rica experiencia hist√≥rica, sacar conclusiones y buscar alternativas actuales. Vamos a estudiar el problema de ra√≠z, hacer un diagn√≥stico certero y proponer soluciones al manejo actual de la deuda externa en M√©xico.

Orígenes de la deuda externa

La deuda externa surge junto con el Estado Mexicano. Desde los albores de la Independencia nacional, los gobiernos han recurrido a cr√©ditos y empr√©stitos con el exterior como una forma de financiamiento. Sin embargo, tanto el monto, como el car√°cter del endeudamiento en los siglos pasados difieren enormemente del actual. Nunca en la historia nacional y mundial ha adquirido la deuda la importancia, la peligrosidad y la magnitud que ha alcanzado en los √ļltimos treinta a√Īos.

Nuestro pa√≠s surgi√≥ a la vida independiente despu√©s de haber sido saqueado durante siglos por la Corona Espa√Īola, que a trav√©s de un sinn√ļmero de contribuciones, dividendos, intereses, licencias, etc√©tera, se apropi√≥ de una gran parte del plus producto generado por los trabajadores de la llamada Nueva Espa√Īa, como nombraron al An√°huac. ‚ÄúA la apropiaci√≥n Real, todav√≠a hay que agregar la apropiaci√≥n privada del plus producto colonial, por parte de comerciantes espa√Īoles y funcionarios coloniales‚ÄĚ (Zoraida Josefina, 1976:1) que ocupaban las posiciones dominantes, tanto pol√≠tica como econ√≥micamente en la Nueva Espa√Īa. En 1808, la deuda p√ļblica de la Nueva Espa√Īa ascend√≠a por lo menos a 20 millones de pesos, en 1811 se pidi√≥ otro mill√≥n de pesos. (Bazant Jan, 1968:22).

Despu√©s de la Independencia, una deuda al exterior que en 1814 alcanzaba 33 millones fue desconocida y cancelada. Esta anulaci√≥n fue correcta, pues se trataba principalmente de sumas que la Nueva Espa√Īa ‚Äúdeb√≠a‚ÄĚ a Espa√Īa y a otras posesiones espa√Īolas, y que perdieron su justificaci√≥n al disolverse el nexo entre la metr√≥poli (Bazant, cit).

El Estado mexicano surge despu√©s de la lucha por la Independencia, que afect√≥ gravemente la econom√≠a, ‚ÄúLa agricultura se redujo a la mitad, la miner√≠a a una tercera parte y la naciente industria y el comercio fueron considerablemente da√Īados‚ÄĚ (Hans Jurgen Harrer, 1976:27). Esta situaci√≥n agravaba a√ļn m√°s los problemas de M√©xico.

La independencia nacional nadie nos la regal√≥, fue producto de grandes esfuerzos y sacrificios, de la sangre derramada por los mejores hijos de nuestra Patria y del combate intransigente de h√©roes de la talla de Hidalgo y Morelos. La Naci√≥n, exigi√≥ sus derechos ‚Äúcomo dijera Morelos‚ÄĚ, con la espada en la mano para ser o√≠da.

La independencia mexicana iniciada por Hidalgo en 1810, declarada por Morelos el 6 de noviembre de 1813 y consumada en 1821, logró la creación de un Estado Nacional políticamente independiente que no pudo superar las difíciles condiciones socio-económicas creadas durante la etapa colonial, pues fue encabezada por las clases dominantes que finalmente con Agustín Iturbide, Lucas Alamán y Anastasio Bustamante derrotaron la Revolución Popular.

R√°pidamente el nuevo Estado cay√≥ en la dependencia financiera de los bancos europeos, principalmente de los banco y especuladores brit√°nicos. El comercio exterior, que se basaba fundamentalmente en la miner√≠a, se derrumb√≥ y afect√≥ gravemente las finanzas estatales, puesto que representaba la fuente m√°s importante del presupuesto. Iturbide fue quien comenz√≥ gestiones para obtener empr√©stitos del exterior. √Čl fue derrocado, pero sus gestiones fructificaron dos meses despu√©s de su ca√≠da.

El Supremo Poder Ejecutivo que sucedi√≥ al ‚Äúemperador‚ÄĚ, incluy√≥ en el gabinete al conservador Lucas Alam√°n. Alam√°n tuvo de 1823 a 1825, el puesto de ministro del Interior y de Relaciones Exteriores. Quien de inmediato busc√≥ como √ļnica salida empr√©stitos del exterior, imponiendo su postura. Ante la falta de presupuesto, el Congreso autoriz√≥ el Primero de Mayo de 1823 un pr√©stamo de 8 millones de pesos. En realidad, se contrataron dos pr√©stamos en t√©rminos muy desfavorables. De un pr√©stamo contratado con la casa Goldschmidt de Reino Unido, se recibieron solo 5 millones 617 mil 157 pesos, a cambio de expedir bonos por 16 millones de pesos con una obligaci√≥n de 960 mil libras anuales a partir de abril de 1825, garantizadas con la tercera parte de los ingresos de las aduanas del Golfo. O sea que se pagaba el doble de lo recibido. El otro empr√©stito de la casa Barclay, dio al pa√≠s 8 millones 339 mil 134 pesos de los que solo se recibieron 6 millones 419 mil 780 pesos por deducciones arbitrarias que se impusieron. Los intereses acordados fueron alt√≠simos: 12 por ciento anual para el primero y 8 por ciento anual para el segundo‚ÄĚ. (Zoraida 1976:37).

Ambos cr√©ditos contribuyeron de manera decisiva a favorecer la influencia de los capitalistas brit√°nicos. La Gran Breta√Īa comenzaba as√≠ a ganar una posici√≥n dominante en M√©xico desde fines de 1823. Este dinero se gast√≥ en pagar intereses, amortizaciones, en compra de equipo militar y naval, en pensiones y pagos a la burocracia. Es decir, se gast√≥ improductivamente.

A pesar de que Morelos, ya desde noviembre de 1814 en medio del fragor de la lucha libertaria, hab√≠a decretado: ‚ÄúTodo americano que deba cualquier cantidad a los europeos no est√° obligada a pagarla‚ÄĚ. Sus palabras fueron olvidadas y a los nuevos pr√©stamos se sum√≥ adem√°s el reconocimiento de la deuda vieja. En junio de 1824 el Soberano Congreso General Constituyente, ‚Äúcon el prop√≥sito de establecer sobre bases s√≥lidas el cr√©dito de la Naci√≥n‚ÄĚ (Cue C√°novas, 1986:285) reconoc√≠a las deudas contra√≠das por el gobierno virreinal hasta 1810, para as√≠ echar sobre las espaldas de la nueva naci√≥n independiente una carga muy pesada, de la cual no era responsable de ning√ļn modo.

Primeras suspensiones de pagos

M√°s pronto, en 1826, Guadalupe Victoria suspendi√≥ el pago de amortizaci√≥n, y al a√Īo siguiente M√©xico ya no pudo pagar los intereses de los bonos de las deudas inglesas, y se neg√≥ a pagarlas. Despu√©s durante su presidencia, Vicente Guerrero se neg√≥ a pagar intereses o amortizaciones de la deuda.

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Vicente Guerrero, quien durante a√Īos mantuvo viva la √ļltima chispa insurgente, gobern√≥ para el pueblo, quer√≠a consolidar la independencia y la uni√≥n de todos los mexicanos, el reaccionario y traidor Anastasio Bustamante aprovech√≥ la invasi√≥n espa√Īola comandada por el brigadier Barradas para derrocar a Guerrero, quien se hab√≠a lanzado al frente para frustrar con √©xito este intento de reconquista de M√©xico.

Despu√©s del artero fusilamiento de Vicente Guerrero, urdido por Anastasio Bustamante y Lucas Alam√°n, al asumir el poder una dictadura militar encabezada por Bustamante, √©ste y su ministro de Relaciones Exteriores Lucas Alam√°n negociaron la capitalizaci√≥n de los intereses vencidos, reconocieron una deuda de 34 millones de pesos y reemprendieron pagos en 1831 y a finales de 1832. En este a√Īo el descontento general contra la administraci√≥n de Bustamante creci√≥ y el movimiento popular provoc√≥ su ca√≠da en los primeros d√≠as de 1833.

Al hacerse cargo del poder ejecutivo, el vicepresidente Valent√≠n G√≥mez Far√≠as ‚ÄĒhombre progresista conocido como el padre de la Reforma‚ÄĒ suspendi√≥ el pago de la deuda. Hasta 1837, M√©xico sigui√≥ sin pagar, pero una vez que triunf√≥ el proyecto conservador de Anastasio Bustamante acept√≥ la capitalizaci√≥n de los intereses vencidos y la deuda acumulada, para 1839 casi alcanz√≥ los 50 millones de pesos. Nuestro pa√≠s estaba otra vez colocado bajo el imperio del agio y la usura. (Zoraida V√°zquez, 1976, 39-43).

Durante la d√©cada de los cuarenta del siglo XIX, M√©xico invadido por el ej√©rcito norteamericano y dividido por las camarillas militares, los hacendados y el clero, sufri√≥ la p√©rdida de m√°s la mitad de su territorio a pesar de que el pueblo, abandonado por el ej√©rcito que dirig√≠a Santa Anna, luch√≥ espont√°neamente y con las armas que ten√≠a a la mano. Durante ese per√≠odo M√©xico no pudo pagar ning√ļn redito y la deuda se sigui√≥ acumulando.

Ya en la d√©cada de los cincuenta Antonio L√≥pez de Santa Anna para congraciarse con los gobiernos extranjeros, reanud√≥ el pago de la deuda durante tres a√Īos, hasta que la Revoluci√≥n de Ayutla lo derroc√≥ y abri√≥ paso a la Reforma, misma que revolucionar√≠a las relaciones econ√≥micas y sociales de M√©xico para destruir el poder de los terratenientes y el clero que provocaba la ruina nacional.

Al triunfo de Juárez y los liberales el erario estaba en bancarrota. Parte de la deuda que querían cobrar los extranjeros a nuestro país era la contratada por el gobierno usurpador de Miramón y Zuloaga, quienes por unas monedas habían aceptado pagos terriblemente onerosos para el país, tanto que, en 1861 constituían la cuarta parte del presupuesto nacional. Basta un ejemplo, el conservador Miramón obtuvo del banquero suizo Jecker un empréstito en condiciones tan leoninas que por un millón y medio de pesos que recibió, comprometió al país a pagar 17 millones.

El 17 de julio de 1861, durante la presidencia de Benito Ju√°rez, el Congreso suspendi√≥ por dos a√Īos los pagos de la deuda. pues consider√≥ prioritario atender las necesidades de la Naci√≥n. (Miranda Basurto, 1962:215).

En este período podemos observar claramente que la política de Morelos y posteriormente al triunfo de la Independencia la postura fue de no reconocer deudas. Que fueron los conservadores como Lucas Alamán, Anastasio Bustamante, Miramón y Zuloaga quienes endeudaron al país y que todos los gobiernos progresistas: Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Valentín Gómez Farías y Benito Juárez suspendieron el pago de la deuda para atender las prioridades del país y de su población.

El 17 de julio de 1861, durante la presidencia de Benito Ju√°rez, el Congreso suspendi√≥ por dos a√Īos los pagos de la deuda. pues consider√≥ prioritario atender las necesidades de la Naci√≥n. (Miranda Basurto, 1962:215). Este pretexto fue utilizado por tres potencias para intervenir militarmente en M√©xico. Con el apoyo de los conservadores, derrotados en la Guerra de Reforma y quienes no dudaron en recurrir a los extranjeros para oprimir a su propio pueblo, Inglaterra reclamaba 70 millones, Francia 27 millones y Espa√Īa 10 millones.

Frente a un enemigo muy superior militarmente, con necesidad de retroceder de ciudad en ciudad y en ocasiones a un paso de la muerte, el presidente Juárez no depuso jamás las armas, no accedió nunca a un compromiso con el enemigo. Rechazó con energía todas las proposiciones de paz de Maximiliano y encontró en el pueblo de México la fuerza para resistir y triunfar finalmente sobre el poderosos ejército francés y aliados.

En 1867, después del triunfo de la lucha del pueblo de México contra los invasores extranjeros Juárez se negó a reconocer las enormes deudas contraídas por Maximiliano que ascendían a 281 millones de pesos, así como lo hizo antes con los empréstitos que pidieron los gobiernos conservadores de Miramón y Zuloaga.

Maximiliano había aprobado un tratado en 1886 en el que a cambio de nuevos créditos se comprometía a pagar a Francia casi de la mitad de los ingresos del gobierno.

Oponiéndose al pago del adeudo de 450 millones de pesos que le exigían, Don Benito Juárez y su ministro de Hacienda, José María Iglesias, consiguieron hacer ajustes y bajar el adeudo con el exterior. Solo reconocieron 84 millones de pesos. (González Luis, 1978:185).

Entonces la deuda          se contabilizaba en pesos, la paridad era de un peso por un d√≥lar. En esos a√Īos, el peso estaba mejor cotizado que el billete verde, en 1859 se pagaba 0.92 pesos por d√≥lar.

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La deuda externa durante el Porfirismo

Porfirio D√≠az concili√≥ en todo con los capitalistas extranjeros, busc√≥ la importaci√≥n de capitales y la restauraci√≥n de nuestro cr√©dito mediante el reconocimiento de viejas deudas nacionales y de dar garant√≠as y facilidades al capital que viniera a invertir a nuestro pa√≠s. Con el fin de congraciarse con los capitales internacionales, Porfirio D√≠az negoci√≥ en t√©rminos muy desfavorables la deuda exterior y reconoci√≥ en los primeros a√Īos de su mandato la suma de 191 millones 385 mil 781 pesos. La pol√≠tica antinacional del r√©gimen porfirista, que tendi√≥ a convertir a M√©xico en un pa√≠s semicolonial y dependiente de Estados Unidos y Europa, se manifest√≥ tambi√©n en el rengl√≥n de la deuda, que creci√≥ desmedidamente al alcanzar los 441 millones de pesos en 1910 (Meyer Lorenzo, 1978:57) Porfirio D√≠az tambi√©n devalu√≥ la moneda, para 1905 ya estaba a dos pesos por d√≥lar.

A esa suma de 441 millones de pesos heredada del porfirismo se habr√≠a de a√Īadir la de 40 millones de pesos contratados por los gobiernos de Francisco Le√≥n De la Barra y de Francisco Madero, m√°s 16 millones de libras esterlinas obtenidas en Europa por Victoriano Huerta, suma que nunca reconocieron los revolucionarios. Despu√©s de haber estallado la Revoluci√≥n Mexicana se suspendi√≥ el pago de la deuda en el a√Īo de 1919. (Meyer Lorenzo, 1978:57). Nada m√°s natural, ya que la revoluci√≥n campesina de 1910 estaba dirigida contra los terratenientes y grandes burgueses nacionales y extranjeros.

La Evolución de la deuda externa en la época posrevolucionaria

Despu√©s de la revoluci√≥n y en contra del esp√≠ritu nacionalista por el que derramaron su sangre los mexicanos que lucharon contra la dictadura y la usurpaci√≥n, el presidente √Ālvaro Obreg√≥n, quien quer√≠a congraciarse con los Estados Unidos para reestablecer las relaciones diplom√°ticas, firm√≥ en 1922 en el marco de los Tratados de Bucareli un convenio sumamente desventajoso y oneroso para el pa√≠s, aceptando las deudas de las dictaduras de Porfirio D√≠az y Victoriano Huerta, reconociendo una deuda externa de 1,450 millones de pesos.

A la luz de este triste hecho se aclara y engrandece la prevenci√≥n de Emiliano Zapata en contra de la fracci√≥n burguesa-terrateniente que hegemoniz√≥ la Revoluci√≥n tras derrotar los ej√©rcitos populares de Francisco Villa y del mismo Zapata. En octubre de 1916 el Caudillo del Sur, en su Exposici√≥n al Pueblo Mexicano y al Cuerpo Diplom√°tico, manifest√≥ que ‚ÄúLa Revoluci√≥n no reconocer√≠a y declaraba formalmente nulos y sin valor los tratados, acuerdos y convenios que pudiera realizar el carrancismo con potencias extranjeras o con particulares de otros pa√≠ses, tanto si estaban relacionados con indemnizaciones, concesiones, pr√©stamos o cualquier otro tipo de asuntos.‚ÄĚ

Por otra parte, el 5 de noviembre de 1915, semanas despu√©s del reconocimiento a Carranza por parte de Washington, el general Villa public√≥, desde Naco, un manifiesto a la Naci√≥n en el que declara: ‚ÄúNuestra Querida Patria est√° en peligro. Todos debemos unirnos para rechazar la invasi√≥n de nuestros eternos enemigos, los b√°rbaros del norte‚ÄĚ. En el manifiesto exig√≠a la confiscaci√≥n de los bienes de las compa√Ī√≠as extranjeras ya que ‚Äúlos norteamericanos son en gran medida responsables de las calamidades de nuestra naci√≥n (‚Ķ) por lo tanto han perdido el derecho de poseer bienes inmuebles. ¬°M√©xico para los mexicanos!‚ÄĚ y exig√≠a la nacionalizaci√≥n de las minas y l√≠neas ferroviarias, y cerrar la frontera para promover la manufactura nacional. Adem√°s, propone la abolici√≥n de la deuda p√ļblica.

Sin embargo, los pagos acordados inicialmente por Obreg√≥n, no pudieron efectuarse por diversas razones y se suspendieron en 1923. En el a√Īo 1925 Calles volvi√≥ a negociar las obligaciones, separ√≥ la cuenta de la deuda ferrocarrilera y contempl√≥ pagar 890 millones de pesos. En 1927 M√©xico tuvo que volver a suspender sus pagos.

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En 1930, adem√°s de la deuda facturada, los intereses extranjeros reclamaban la indemnizaci√≥n por los da√Īos sufridos por la revoluci√≥n y adem√°s la deuda por las expropiaciones agrarias. Reclamaban un gran total de un mil cuatrocientos millones de pesos. El 25 de julio de 1930 se firm√≥ un tercer convenio con el Comit√© Internacional de Banqueros sobre la deuda mexicana. En virtud del convenio Montes de Oca-Lamont, M√©xico reconoc√≠a una deuda de 2,267 millones de d√≥lares. El monto de la deuda volvi√≥ a disminuir por haberse cancelado una buena parte de los intereses vencidos desde 1914. Se hizo un primer pago de 5 millones de d√≥lares, pero luego debido a la depresi√≥n se suspendieron pagos durante dos a√Īos. ‚ÄúY posteriormente en 1933 el gobierno mexicano se declar√≥ incapacitado para hacer frente a sus deudas externas como resultado de los estragos causados por la crisis mundial‚ÄĚ (Meyer Lorenzo, 1978:61).

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L√°zaro C√°rdenas y la deuda externa

Durante el mandato de L√°zaro C√°rdenas continuaron suspendidos los pagos de la deuda y no se le concedi√≥ ning√ļn cr√©dito a M√©xico. Adem√°s, como reacci√≥n a la expropiaci√≥n petrolera y la Reforma Agraria, las potencias imperialistas bloquearon a nuestro pa√≠s, le cerraron los mercados petroleros, le negaron la venta de refacciones y tecnolog√≠a, suspendieron la compra de plata mexicana a un precio preferencial, y exigieron a M√©xico el pago inmediato de las compensaciones. Pero no lograron su objetivo y M√©xico sali√≥ adelante, reforz√≥ su soberan√≠a nacional. En esa √©poca el The Wall Street Journal de Estados Unidos publicaba: ‚ÄúDurante 25 a√Īos M√©xico ha sido una espina clavada en el coraz√≥n de Estados Unidos‚ÄĚ.

El Instituto Mexicano del Petr√≥leo, fundado por L√°zaro C√°rdenas impuls√≥ el desarrollo tecnol√≥gico de M√©xico, lo que le dio independencia a la industria, por ejemplo, el Tetraetilo de Plomo, que era necesario para elaborar la gasolina, s√≥lo era vendido por tres compa√Ī√≠as extranjeras. Cuando los mexicanos se decidieron a producir esta sustancia de muy dif√≠cil elaboraci√≥n, altamente peligrosa y sumamente t√≥xica, y su tecnolog√≠a era monopolio de la empresa angloholandesa Shell, el directivo de esta empresa alarde√≥ p√ļblicamente y con burla que ‚Äúiba a beber cada gota de tetraetilo de plomo que los mexicanos fuesen a producir‚ÄĚ. Pero m√°s bien se trag√≥ sus palabras porque M√©xico produjo, no sin sufrir sabotajes y envenenamiento de algunos trabajadores y la muerte de dos, el tan necesario tetraetilo de plomo.

M√©xico se apoy√≥ en sus propias fuerzas y venci√≥. Aqu√≠ cabe remarcar que el boicot decretado por las compa√Ī√≠as extranjeras como respuesta a la nacionalizaci√≥n del petr√≥leo fue total. En esa √©poca no vend√≠an a M√©xico ni un solo tornillo, no le compraban una gota de petr√≥leo. Pero la inventiva y capacidad creadora de los obreros y t√©cnicos mexicanos produjeron las piezas que antes importaba, mismas que fueron fabricadas con ingenio y precisi√≥n, surgiendo as√≠, las grandes refiner√≠as de Salamanca, Azcapotzalco, Minatitl√°n, Poza Rica, Ciudad Madero y Reynosa.

El arreglo para el pago de la deuda externa, as√≠ como la indemnizaci√≥n por las expropiaciones agrarias y las compensaciones por da√Īos causados a intereses extranjeros durante la Revoluci√≥n, no se impulsaron durante el r√©gimen cardenista, que mantuvo inalterable la suspensi√≥n de pagos. En 1940 la inversi√≥n extranjera directa hab√≠a llegado a su punto m√°s bajo. La norteamericana, que al finalizar el porfiriato se hab√≠a calculado entre 745 y 1,230 millones de d√≥lares era de s√≥lo 300 millones de d√≥lares. (Gonz√°lez Luis, 1978:197).

Nueva escalada de la intervención a través de la deuda

En el siglo XX, nuestro pa√≠s ha sido intervenido tres veces por el ej√©rcito norteamericano: en 1906, para asesinar a mansalva a los huelguistas de Cananea: en 1914, para garantizar sus intereses en M√©xico, en 1918 para perseguir sin √©xito a Pancho Villa. Por eso Emiliano Zapata hab√≠a advertido que: ‚Äú‚Ķlos Estados Unidos se echar√°n contra nuestra nacionalidad‚Ķ‚ÄĚ.

En 1941 comenz√≥ la escalada de una nueva intervenci√≥n. Pero el imperialismo norteamericano no s√≥lo como armas los tanques, los drones y aviones, y la intervenci√≥n directa. En algunos casos ha intervenido militarmente, como lo ha hecho en Corea, Vietnam en: Cuba, L√≠bano, Granada, Afganist√°n, Irak y Panam√°; en otros interviene indirectamente como lo hizo en Nicaragua, Salvador, Venezuela, tambi√©n ha intervenido para apoyar reg√≠menes t√≠teres como en Honduras, Chile, Colombia, Hait√≠, Brasil: y por √ļltimo en cientos de pa√≠ses emplea la econom√≠a, en especial la deuda, como arma. Esta es el arma que han utilizado contra M√©xico desde hace 80 a√Īos.

Manuel √Āvila Camacho inaugur√≥ una etapa de apertura a los capitales extranjeros, y dio por finalizadas las confrontaciones. M√©xico convino en liquidar a las potencias el conjunto de sus reclamaciones generales que ven√≠an arrastr√°ndose de tiempo atr√°s, por da√Īos causados por la Revoluci√≥n, as√≠ como las expropiaciones agrarias. La deuda no pagada m√°s los intereses sumaba alrededor de 400 millones de d√≥lares. Pero los acreedores cedieron grandemente. El hecho es que M√©xico se comprometi√≥ a pagar 40 millones de d√≥lares para saldar la deuda; sin embargo, excluy√≥ al petr√≥leo cuya deuda se arregl√≥ mediante otro acuerdo a cambio de recibir 60 millones (Gonz√°lez, Luis, 1978:195) parte de los cuales ser√≠an destinados a rehabilitar su sistema de transporte, para facilitar la guerra. Posteriormente recibi√≥ otro cr√©dito por 18 millones de d√≥lares para modernizar al Ej√©rcito Mexicano. (Ob. cit. 197).

Estos fueron los primeros cr√©ditos recibidos en m√°s de dos d√©cadas. Nuestro pa√≠s se desenvolvi√≥ durante 28 a√Īos (de 1914 a 1942) sin recibir un solo cr√©dito del exterior y esos a√Īos su desarrollo, lejos de paralizarse logr√≥ avances significativos. En los siguientes 30 a√Īos la deuda pasar√≠a de menos de 100 millones de d√≥lares, a m√°s de 3,600 en 1970, dado que M√©xico fue ‚Äúfavorecido‚ÄĚ por los bancos privados extranjeros, norteamericanos principalmente. El problema de la indemnizaci√≥n a las compa√Ī√≠as petroleras expropiadas fue resuelto en 1943, al aceptar √©stas el monto de 30 millones de d√≥lares, que se sumaron a la deuda externa. Otra vez enganchados al carro del endeudamiento M√©xico transitaba hacia la dependencia.

La pol√≠tica de puertas abiertas al capital extranjero que aplic√≥ √Āvila Camacho se acent√ļo en el sexenio de Miguel Alem√°n (1946-1952). Este favoreci√≥ a la gran empresa y a los latifundios nuevos y viejos. Tambi√©n devalu√≥ en 1948 la moneda a 8.65 pesos por d√≥lar. Someti√≥ por la fuerza a los grandes sindicatos (ferrocarrileros, petroleros, etc.) e impuso un f√©rreo control sindical. En su sexenio naci√≥ ‚Äúel charrismo‚ÄĚ a ra√≠z de que Jes√ļs Diaz de Le√≥n, apodado ‚ÄúEl charro‚ÄĚ, tom√≥ el control del sindicato apoyado por la fuerza p√ļblica, y se formaliz√≥ el sistema que durante d√©cadas ha permitido el sometimiento de los sindicatos por los patrones y el gobierno.

Contra la Reforma Agraria, Alemán decretó el amparo agrario y para reprivatizar el campo reformó el artículo 27 constitucional: Amplió la extensión permitida de 50 ha a 100 ha en superficie de riego, 200 ha para temporal y 300 ha para plantaciones.

Su pol√≠tica fiscal favoreci√≥ al capital sobre el trabajo, el gobierno permiti√≥ la entrada masiva de inversi√≥n extranjera, a raz√≥n de 60 millones de d√≥lares anuales promedio, para hacer un total de 550 millones de d√≥lares para 1952. Ese a√Īo las inversiones extranjeras ocupaban la cuarta parte de la inversi√≥n total y se desplaz√≥ de la agricultura a la miner√≠a y servicios a la industria manufacturera, que ya era el sector m√°s din√°mico de la econom√≠a.

En la industria petrolera Alem√°n dio marcha atr√°s a la pol√≠tica nacionalista de L√°zaro C√°rdenas. De 1947 a 1951, PEMEX firm√≥ con compa√Ī√≠as extranjeras cinco contratos para la exploraci√≥n, perforaci√≥n y rehabilitaci√≥n de pozos en el Golfo de M√©xico, en t√©rminos muy desfavorables para la Naci√≥n.

Utilizó los recursos provenientes de la exportación de nuestras riquezas y productos naturales que en la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial habían subido de precio (plomo, zinc, algodón) para crear infraestructura que necesitaban los monopolios capitalistas para desarrollar en su favor la industria.

La principal forma de exportar capital por parte del imperialismo en esa √©poca era la inversi√≥n directa. Sin embargo, Alem√°n tambi√©n alent√≥ el endeudamiento acelerado. Durante su sexenio, Alem√°n recibi√≥ 206 millones de d√≥lares en cr√©ditos para el sector p√ļblico. El monto de la deuda p√ļblica que en 1946 era de 277 millones, sum√≥ 346 millones al finalizar el sexenio.

En el mandato de Miguel Alem√°n se impuls√≥ la pol√≠tica de buscar cr√©ditos externos a√ļn a costa de subordinar la pol√≠tica econ√≥mica del gobierno mexicano a los dictados de la Banca Internacional. Por ejemplo, el Tercer Plan Sexenal (1947-1952) se realiz√≥ y redact√≥ con el solo fin de obtener un cr√©dito de 250 millones de d√≥lares por parte del Banco Internacional de Reconstrucci√≥n y Fomento (BIRF). Es decir, el Plan no parti√≥ de las necesidades del pa√≠s sino la de llenar los requisitos de un banco extranjero. Parad√≥jicamente, ese cr√©dito de 250 millones de d√≥lares no fue otorgado por el BIRF despu√©s de todo. Al terminar el sexenio alemanista la deuda externa ascend√≠a ya a 346 millones de d√≥lares.

Durante los a√Īos cincuenta los precios mundiales de las exportaciones mexicanas bajaron continuamente sin que disminuyeran las importaciones surgieron problemas de la balanza de pagos, y el peso se devalu√≥ en 1954. El gobierno de Adolfo Ruiz Cortines recurri√≥ a los pr√©stamos en el exterior para obtener recursos, y se neg√≥ a modificar la estructura impositiva, pues ‚Äúbusc√≥ favorecer la acumulaci√≥n de capital y la reinversi√≥n de utilidades mediante una pol√≠tica de alicientes y exenciones fiscales‚ÄĚ para alentar la inversi√≥n privada, lo que contribuy√≥ a debilitar la capacidad financiera del gobierno. Esto hizo inevitable el crecimiento de la deuda externa. En 1959, esta sumaba ya 648.6 millones de d√≥lares. (Pellicer Olga, 1978:56).

Tambi√©n en el sexenio de L√≥pez Mateos se recurri√≥ a los financiamientos extranjeros para compensar la retracci√≥n de la inversi√≥n privada mexicana y la notablemente baja, carga fiscal. El monto de los cr√©ditos obtenidos en esa √©poca por el Gobierno de M√©xico creci√≥: ‚ÄúSolamente en 1960 se alcanz√≥ la cifra de 346 millones de d√≥lares, lo cual superaba ampliamente el promedio anual 126 millones de d√≥lares del sexenio anterior‚ÄĚ. (Ibidem, 58). Al finalizar el sexenio 1958-1964, la deuda alcanzaba los 1,725 millones de d√≥lares.

Inicio del endeudamiento acelerado y la dependencia externa

Durante el sexenio de D√≠az Ordaz se increment√≥ el endeudamiento enormemente. El promedio anual de nuevos cr√©ditos superaba los 650 millones de d√≥lares. En 1970 la deuda ya alcanzaba la suma de 3,600 millones de d√≥lares. Ante esta situaci√≥n, D√≠az Ordaz declaraba en su Quinto Informe de Gobierno: ‚ÄúLa deuda externa es un factor positivo (‚Ķ) ser√≠a negligente (‚Ķ) no utilizar los recursos externos que son asequibles para acelerar el desarrollo econ√≥mico del pa√≠s, pues ello nos conducir√≠a a un ritmo de progreso m√°s lento, injusto para las mayor√≠as de nuestra poblaci√≥n‚ÄĚ. (Green Rosario, 1981:50).

Como vemos, la deuda externa es un problema muy a√Īejo en nuestro pa√≠s, pero las proporciones que adquiere a partir de la d√©cada de los setenta constituye un fen√≥meno totalmente nuevo. La deuda se convirti√≥, a nivel internacional, en la forma m√°s importante de exportaci√≥n de capital por parte de las grandes potencias hacia pa√≠ses dependientas, at√°ndolos a√ļn m√°s a la dominaci√≥n extranjera y en primer lugar a la de Estados Unidos.

Nuestra historia habla claro, los gobiernos y dirigentes democráticos y progresistas de México han optado siempre por defender nuestros recursos y dar prioridad a los problemas nacionales que al pago de la deuda.

Por el contrario, los gobiernos antinacionales se han puesto al servicio de los intereses extranjeros, han vendido al pa√≠s al mejor postor. Han hipotecado nuestra tierra y malbaratado nuestras riquezas. Pero tambi√©n nuestra historia nos se√Īala con firmeza que cada vez que esto ha sucedido, tarde o temprano el pueblo se ha levantado para exigir sus derechos, para continuar la construcci√≥n del M√©xico al que aspiramos, libre e independiente.

Como vemos, la deuda externa es un problema muy a√Īejo en nuestro pa√≠s, pero las proporciones que adquiere a partir de la d√©cada de los setenta constituye un fen√≥meno totalmente nuevo. La deuda se convirti√≥, a nivel internacional, en la forma m√°s importante de exportaci√≥n de capital por parte de las grandes potencias hacia pa√≠ses dependientas, at√°ndolos a√ļn m√°s a la dominaci√≥n extranjera y en primer lugar a la de Estados Unidos.

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No obstante que los flujos de inversi√≥n extranjera crecieron en el mismo per√≠odo en forma considerable, fue mucho m√°s intenso el uso de cr√©ditos internacionales y ello se reflej√≥ en una p√©rdida de importancia relativa de las inversiones extranjeras en el ingreso neto total de capitales al pa√≠s.‚ÄĚ (Frieden, Jurg, 1984, p. 34).

En el sexenio de Luis Echeverr√≠a la deuda externa del gobierno mexicano creci√≥ desaforadamente, pretextando estrecheces del ingreso p√ļblico. En el per√≠odo 1970-76 la deuda se cuadruplic√≥ al pasar de 3,600 millones de d√≥lares a 19 mil millones. La deuda externa fue un veh√≠culo de primera importancia para la expansi√≥n de las empresas trasnacionales. (Guill√©n, Arturo 1986, p 5). Una vez endeudados el Fondo Monetario Internacional exigi√≥ avalar la deuda, para obtener nuevos cr√©ditos y a consecuencia el gobierno mexicano someti√≥ su pol√≠tica econ√≥mica a las indicaciones del FMI que exigi√≥: Petrolizar la econom√≠a, introducir el IVA, congelar salarios, disminuci√≥n del gasto p√ļblico en salud y educaci√≥n, eliminaci√≥n de subsidios de beneficio social, la apertura comercial, devaluar la moneda, que entonces estaba a 12.50 pesos por d√≥lar. Hasta ese a√Īo y desde hac√≠a casi 40 a√Īos, M√©xico crec√≠a al 6 por ciento anual, era autosuficiente en alimentos y gasolina, ten√≠a una inflaci√≥n del 2 por ciento al 5 por ciento anual.

Entonces los organismos financieros internacionales nos impusieron el neoliberalismo. En los siguientes a√Īos la deuda externa no dej√≥ de crecer. Lo curioso es que la sujeci√≥n al FMI y al Banco Mundial (BM) no ha ayudado para nada al desarrollo econ√≥mico. A partir de 1982 el crecimiento del PIB anda alrededor del 2 por ciento por a√Īo, cuando antes de endeudarnos y petrolizarnos crec√≠a un 6 por ciento promedio.

Esta tendencia continu√≥ en el sexenio de Jos√© L√≥pez Portillo, en el que el endeudamiento externo se cuadruplic√≥ una vez m√°s, pas√≥ de los 19 mil millones de d√≥lares a 85 mil millones en 1982. Como garant√≠a del pago de la deuda quedaban las riquezas naturales del pa√≠s, en primer lugar, del petr√≥leo. Hasta 1976, M√©xico no exportaba su oro negro. Luego de exportar 150,000 barriles diarios de petr√≥leo en 1977, M√©xico pas√≥ a vender al extranjero 1.5 millones en 1982. ¬°Diez veces m√°s! Los ingresos petroleros durante el gobierno de L√≥pez Portillo fueron 300,922 millones de d√≥lares en el sexenio. ¬ŅPara qu√© endeudarse m√°s?

La deuda externa aumentó 15 veces, al pasar de 3,600 en 1970 a 99,366 millones de dólares en 1985, respectivamente. El pago por concepto del servicio de la deuda en ese mismo período fue de 115,886 millones de dólares.

Otro factor importante que lleva a un mayor endeudamiento es la fuga de capitales, ya que disminuye considerablemente el ahorro interno. Tan sólo entre 1976 y 1985 se calcula una salida de capitales de alrededor de 50 mil millones de dólares por parte de los grandes capitalistas nacionales. (Guillén Arturo, 1985, p.18).

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La deuda vehículo para el neoliberalismo y el neocolonialismo

En este punto en 1986 se obligó a México a abrir las fronteras a productos extranjeros con la liberalización del comercio y la entrada a México al GATT que tanto afectó a la industria nacional y posteriormente con el Tratado de Libre Comercio en 1994. En 1988 cuando llegó Salinas, gracias a un fraude electoral la deuda externa era de más de 100,000 millones de dólares que consumía el 60 por ciento del presupuesto gubernamental.

En febrero de 1990 Salinas de Gortari anunci√≥ la ‚Äúrenegociaci√≥n de la deuda‚ÄĚ, fue puro cuento porque la reducci√≥n fue de 7,000 millones de d√≥lares, a cambio de aportar un bono de garant√≠a por 7,000 millones de d√≥lares de modo que la ‚Äúreducci√≥n de la deuda‚ÄĚ qued√≥ en el discurso. En 1994 la deuda lleg√≥ a 131 mil millones de d√≥lares (El Financiero 10-1-94), pero de 1989 a 1994 se pag√≥ por el servicio de la deuda m√°s de 200,000 millones de d√≥lares.

M√©xico entr√≥ de lleno a un proceso de integraci√≥n con EU y Canad√°, en este punto, lo que tom√≥ gran auge fue la deuda interna, que junto con la externa extrajo los recursos de la naci√≥n. Dado que la econom√≠a mexicana fue invadida por corporaciones extranjeras, gran parte de la deuda interna fue acaparada por los intereses de los oligopolios mundiales, por lo que en general la deuda p√ļblica benefici√≥ a la oligarqu√≠a mundial.

En 1995, la deuda p√ļblica externa lleg√≥ a ser 26.5 por ciento del PIB, en un contexto en el que las reservas del Banco de M√©xico no alcanzaban ni para pagar los intereses.

En el sexenio de Ernesto Zedillo el saldo del endeudamiento externo pas√≥ de 91,000 millones, a 70,000 millones de d√≥lares. Pero sigui√≥ creciendo la deuda interna bruta que son los financiamientos que obtiene el sector p√ļblico en el mercado dom√©stico, a trav√©s de la colocaci√≥n de valores gubernamentales y de cr√©ditos directos con otras instituciones, que en parte es deuda externa. Por ejemplo, se aprob√≥ el rescate bancario (la gran mayor√≠a extranjeros) y el Fobaproa-IPAB, por 554 mil millones de dls. se ha pagado alrededor de un bill√≥n y todav√≠a se deben 1.2 billones ya ha costado el doble y va a costar el cu√°druple.

A raíz del endeudamiento acelerado del país, la liberación comercial y el aumento de la inversión extranjera se han expulsado más de 10 millones de mexicanos obligados a migrar, se desató la guerra interna y la delincuencia, se excluyó a los jóvenes del estudio y el trabajo, se abandonó el campo, se privatizó el sector estatal, de destruyo la planta productiva nacional.

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El PRIAN y la deuda en el Siglo XXI

En el sexenio de Vicente Fox la deuda externa p√ļblica neta del gobierno federal pas√≥ de 70,000 millones de d√≥lares en el a√Īo 2000, a 49,900 millones de d√≥lares para 2006. Pero dej√≥ una deuda p√ļblica de 1.7 billones de pesos. Finalmente, las ventas totales de Pemex en el sexenio de Vicente Fox fueron de 347 mil millones de d√≥lares. Aun as√≠, nos sigui√≥ endeudando.

El crecimiento explosivo de la deuda externa comenz√≥ a mediados de la administraci√≥n de Felipe Calder√≥n. En el 2008, era de 37,449 millones de d√≥lares al entregar el gobierno, lleg√≥ a 116,140 millones de d√≥lares adem√°s dej√≥ su gesti√≥n con una deuda del sector p√ļblico de 5.2 billones. En ese sexenio, el Ejecutivo recibi√≥ por ingresos petroleros 9 billones 772 mil millones de pesos, sin embargo, el gobierno sigui√≥ endeudando al pa√≠s.

Con Pe√Īa Nieto la deuda p√ļblica subi√≥ casi $5 billones, y hay que tomar en cuenta que los contribuyentes hab√≠an erogado $5.9 billones en los √ļltimos a√Īos, s√≥lo por pago de intereses, comisiones y otros gastos de la deuda p√ļblica. Y eso que se recibieron 331,997 millones de d√≥lares por la exportaci√≥n del petr√≥leo. Pero nos siguieron endeudando.

Con respecto al PIB la deuda cerr√≥ en 2006 con Fox en 29.5 por ciento, con Felipe Calder√≥n en 37.2 por ciento del PIB en 2012 y con Enrique Pe√Īa Nieto 44.9 por ciento en 2018. Hoy llega al 55.4 por ciento.

La deuda total del gobierno federal, que heredamos de los gobiernos del PRI y del PAN es monstruosa, rebasa los 500 millones de d√≥lares y abarca casi el 50 por ciento del Producto Interno bruto, y a√ļn sin pedir nuevos cr√©ditos, debido a la devaluaci√≥n de la moneda la deuda p√ļblica aumentar√° de 10.5 billones de pesos en diciembre de 2018, a 12.6 billones de pesos en 2020 (SHCP). Si agregamos el endeudamiento que se propone como l√≠mite en el Proyecto de Presupuesto para 2021 la deuda p√ļblica total aumentar√° hasta 13.4 billones de pesos, un aumento del 27 por ciento desde 2018. (H√©ctor Torres).

Esta deuda enorme sale muy cara, este a√Īo se pagar√°n alrededor de 724 mil millones de pesos por el servicio de la deuda interna y externa. M√°s de 35,000 millones de d√≥lares de los cuales el servicio de la deuda p√ļblica externa es de alrededor de 12 mil millones de d√≥lares. Cada a√Īo pagamos m√°s, pero los pasivos se han triplicado de 2006 a 2020.

Por la soberanía es necesario revisar esa deuda, suspender pagos de la deuda, hacerle una auditoría y renegociarla en beneficio de nuestro pueblo. ¡No hay que pagar a ciegas!

Sigamos la tradición de todos los gobiernos patrióticos de México. En la Independencia se suspendió pagos, igual tras la Reforma y en 1914, en la Revolución. Guerrero, Valentín Gómez Farías, Benito Juárez, los gobiernos posrevolucionarios hasta Cárdenas lo hicieron. Los conservadores Anastasio Bustamante, Lucas Alamán, Santa Anna, Porfirio Díaz y el PRIAN siguieron pagando y aumentaron la deuda. Hoy tenemos que pagar 724 mil millones de pesos en tiempo de crisis. Hora de suspender pagos y dar prioridad al problema interno.

*) Vocero de MEXTEKI y del Congreso de la Soberanía.



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